15 de 200: Jalisco, ustedes y yo.

Gráfica de Momento XU. Diseño: Miguel Asa
15 de 200: Jalisco, ustedes y yo.
El tiempo como sinónimo de experiencia.

Escribes porque no quieres perder ninguna palabra,
Porque entre suspiro y llanto,
un cuervo osado arrebata tu historia de la mente cansada.
Dice el cuervo: ¡Nunca más!
Es la Luna y nada más.
Leticia Cortés

Se llama XU. Sí, Momento XU. Es un juego de palabras. Se llama XU como una metáfora del 15. En sí se pretende una relación fonética dulce, experimental, divertida. Ahí la x tiene la función de sh: uno de los sonidos bonitos con las vocales en el español mexicano. Las funciones de la x son como nuestros principios. Es lo que designa nuestra lengua en general como una función de las particularidades de nuestra voz como sociedad. La u se juega en la forma tipográfica por la v para lograr concebir el fondo como el proyecto. Se llama XU como una mímesis de Xelebración Ululayu.

Así he pensado en este “momento”, como un encuentro en diversas particularidades de lo que abarcan las letras, las artes y las bicicletas desde nuestro trabajo. Así, en 15 años, un pequeño recordatorio de lo que está vibrando en nuestro acontecer. Así nos convertimos, la piel cambia, las miradas poseen más fuerza y la contemplación de lo que somos está inmersa en nuestros hechos. La potencia toma su cause y se redondea el atrevimiento. Lo hacemos porque lo hacemos. Se habla de cuestionar, pero también de dialogar.

Y es que todo ha cambiado. Así ver como las juventudes buscan nuevas alternativas como el cambio de perspectiva de los más grandes. Y de repente el tiempo nos permite hablar como sabios de los bombones o genialidades de la contemporaneidad. Pero así nos trata el universo al referirnos a esto. Somos 15 de 200 años que tiene Jalisco. Y con ello nos acompañaremos de diversas causas. Así algo de investigación, algo de documentación. Un sabor por aquí otro por allá. Un versito de juguete como obras de estilismos profesionales. Algo de todo lo posible. Las cosas cambian y es tiempo de movernos.

Y pareciera que este verano llegó para recordarnos que estamos vivos y que seguimos en el cause de una ferviente labor, esta de vivir, la de compartir, la de estar. Hay que sonreír y esto será para de nuestra versión de celebración por nuestro estado, por lo que nos hemos convertido, por lo que hemos logrado como comunidad.

Momento XU es la serie de acciones, eventos, trayectos y demás en los que hemos programado un emocionante espectáculo sensorial de celebración. No es únicamente mi pensamiento. Dentro de ello una serie de temáticas, visiones y perspectivas para contemplar lo que hay en nuestro alrededor como una pequeña muestra de lo que hemos aprendido en conjunto.

Va por Jalisco, va por quienes han compartido con nosotros y por quienes nos han permitido compartir con ustedes. Aquí se celebra con calma, con gusto y con pensamiento. Bienvenido a este momento de colores, a esta temporada de recuerdos y de mágica acciones.

Bienvenido a Momento XU. A una nueva etapa de Proyecto Ululayu y del movimiento Por favor, lea poesía. Es tiempo de perseguir nuevos sueños y de disfrutar de nuevas posibilidades: somos y ya.

 

Francisco González León: el 9 como reencuentro

Cierre del IX Encuentro de poetas Francisco González León. Foto: Miguel Asa
Francisco González León: el 9 como reencuentro
El poeta Jorge Esquinca como el premiado del evento

El viento que había callado,
vuelve a cantar.
Francisco González León

Quisiera recordar que un día llegué en bicicleta y fui abrazado con una magia enorme. También quisiera que la vida se detuviera por siempre en esos días, por lo que nos respalda, por lo que se vive, por lo que se alegra y por lo que se persiste. Y es que, en la poesía, precisamente en sus diferencias, se encuentra el amor de quienes la vivimos de una o de otra manera. Así fue la persistencia de la IX edición del Encuentro de poetas Francisco González León que ocurrió el pasado viernes y sábado, 10 y 11 de marzo, en Lagos de Moreno, Jalisco, en donde más de una treintena de poetas de diversas localidades de Jalisco y de México, se dieron cita para escucharse, dialogar, convivir y sopesar la medida de la nube por la que transitamos.

Jorge Esquinca, premio Francisco González León 2023. Foto: Miguel Asa

Desde una preparación exhaustiva y con la finalidad de volvernos a encontrar, la piel se contuvo entre versos, amistades, sonrisas y mucha contribución. Naomi Greene y yo avanzamos por la carretera en compañía de la poeta Lizzie Castro y del poeta premiado de este año, Jorge Esquinca. Y entonces, comencé a dimensionar todos los esfuerzos que se han generado desde hace años en nuestra tierra, desde la sutileza del silencio y desde la perseverancia de cada libro, bajo condiciones diferentes, ásperas, dolorosas y alegres por igual. Y allá, Berónica Palacios, Dante Velázquez y Rocío Serrano, y un gran equipo tras producción, ofertaron a cada asistente la posibilidad de manifestarnos con la cadencia posible. Rescatamos la posibilidad de contemplar las amistades, de sabernos vivos y de volver, a esos momentos, exquisitos, de intercambiar, de apreciar y de valorar los formatos, las decadencias y las virtudes de cada una de las formas poéticas que concebimos.

Mesa de premiación. Foto: Miguel Asa

Y así, esa novena edición se vistió de una colectividad presencial y del esfuerzo magno del trabajo cada participante, y por ello Jorge Esquinca, poeta premiado de este año, manifestó su agradecimiento, “el recibir un premio que me otorgan escritores jaliscienses, un premio que viene directamente de mis colegas y que no cuenta necesariamente con un apoyo gubernamental, es un esfuerzo de una comunidad de lectores, de promotores de cultura, y eso es quizás la primera razón por la cual estoy contento y orgulloso de recibir este premio”.

Versos de Rossana Romo. Foto: Miguel Asa

Y es que no sólo queda ahí dicho Encuentro. Uno se lleva formas de trabajo, la escucha de diferentes voces, unas en potencia, otras más en proceso, otras más en desarrollo constante, otras que con dificultades van encontrando sus hilos, y otras tantas que culminan en un estilo propio, pero todo ello nos posibilita, a quienes acudimos, creernos parte de una comunidad, que aunque con diferencias por cuestiones de estilo, de grupos o demás, sabemos que vivimos y luchamos por lo mismo, la poesía, tan necesaria en todos los rincones de México, en todos los paisajes de nuestra cotidianidad, en todas las sensaciones de vivir este día a día.

Tendedero poético. Foto: Miguel Asa

Pero hay más. Los diálogos nos permitieron encontrar la sensibilidad de la confianza y de la desconfianza por igual, así por antecedentes concretos como por las dimensiones del desconocimiento de cada uno de nosotros. En ocasiones creemos conocerlo todo sobre nuestro medio, pero cada día, hay una posibilidad de descubrir nuevos parámetros.

El Encuentro Francisco González León tuvo para bien de todos otorgar diversas enseñanzas y lecciones, “es un Encuentro en el cual hemos tenido la calidez de encontrarnos nuevamente después de la pandemia. Es una experiencia de los poetas, algunos de reencontrarnos, otros de conocernos y de generar proyectos nuevos”, así lo manifestó Dante Velázquez, parte del comité organizador. Y también hubo gratitud y modestia, “he recibido grandes experiencias, seguridad, he convivido con poetas de todas las edades y eso me da vida, juventud y más sapiencia”, así lo compartió la poeta Rossana Romo.

Lizzie Castro en lectura. Foto: Miguel Asa

Pero no todo quedo allí, “el Encuentro es un lugar maravilloso donde coincidir con las personas que queremos y otras nuevas que no conocemos, y también, escuchar sus propuestas. A mí me parece interesante siempre estar al pendiente de las propuestas de creación literaria, de creación poética, de lo que se está haciendo actualmente y en ese sentido a mí me parece sumamente valioso”, respondió con entusiasmo el poeta Víctor Villalobos. Pero no sólo fue eso, si no que “el Encuentro a colaborado con distintas etapas de los escritores, tanto de escritores con experiencia y de escritores jóvenes, y eso es bastante importante en la nutrición literaria de las obras. Creo que ver distintos estilos entre nosotros aportará mucho y retribuirá en las conexiones que tengamos para hacer nuevas ideas, nuevos libros, que queramos hacer más adelante”, así lo dijo la poeta  Mariana González.

Primer día. Foto: Miguel Asa

Encontrarnos, reencontrarnos, viajar, leer, movernos, escucharnos, vivir la poesía como una pauta, como una alegría, como una trascendencia, como un esquema, y, sobre todo, como parte de nuestros sentidos. Y eso hicimos desde nuestro dialogo persistente, pues no es de menor importancia decir que no ocurrió de todo, pues bien, se sabe que cada Encuentro nos ha otorgado potentes enseñanzas, así la habilidad de la empatía, el escucha de la soberbia, la modestia del estilo y la apertura a las incomodidades que nos expanden el conocimiento. Es necesario lograr la plenitud de nuestras creaciones, pues en ellas encontraremos la libertad de nuestras personalidades, así lo fue conmigo, ya que hoy estoy seguro de que nunca olvidaré cómo la voz de mi personaje imaginario dio otro sentir a un poema de duelo de Rossana Romo delante de mis talleristas, fue algo mágico y estruendoso.

Mesa de apertura. Foto Miguel Asa

La tarea del IX Encuentro Francisco González Rojas es la amabilidad de persistir desde sus posibilidades, desde sus calles, desde su población y desde todos los corazones que lo hemos hecho posible. Gracias por permitirnos observarnos y manifestarnos. Espero que todos los días tengamos encuentros así en cualquier lugar de nuestros trayectos, toda persona es escucha de nuestros versos. Gracias por el recibimiento, gracias por la hermandad y toda la camaradería generada.*