Senda Jalisco: la bicicleta en el occidente mexicano
En búsqueda de la diversidad de proyectos ciclistas
Cerro Viejo, San Miguel Cuyutlán, Tlajomulco, JAL. Foto: Miguel Asa

Sé que no soy gente buena,
pero también sueño que no hay fronteras.
Balam Rodrigo

Cuando salgo a pedalear por algunos pueblos de Jalisco siempre me pregunto sobre muchas cosas: gastronomía, hospedaje, bicicletas, cultura, historia y demás. Siempre que salgo de Guadalajara pienso un poco sobre lo que deseo encontrarme en tal pueblo, pero siempre me dejo seducir por el trayecto y la sorpresa está presente. 

Ante ello, no basta sólo eso, sino que también se vinculan los aromas, los sabores, las temperaturas, el esfuerzo, el sol, la luna, la flora y la fauna y un gran número de situaciones que me pasan por la cabeza. Sin embargo, también me ha dado por saber un poco más sobre las personas de mi estado, sobre en dónde les gusta pedalear, qué rutas tienen por sus comunidades, cómo se vinculan y otros tantos. 

Por lo anterior y al tener el conocimiento de que la bicicleta en Jalisco año con año toma fuerza y lo hace desde diferentes modalidades, pretendo descubrir las acciones que suceden desde la ciudadanía, mismas que han sido monumentales, y a su vez, conocer cómo se han construído. El gozo de esta documentación es disfrutar de las rutas, los proyectos, los eventos y las perspectivas de todo aquel grupo ciclista dentro de nuestro estado.

En Proyecto Ululayu escribiré sobre lo que las dos ruedas manifiestan en Jalisco. Este ejercicio es con fines documentales y no más. La ingenuidad es parte de esto y es preciso compartir lo que la bicicleta vive por un sin fin de sendas en el occidente mexicano. Que el sabor de nuestra tierra nos comparta el mejor de los sones en bicicleta. Gracias por pedalear con la creatividad. 

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