Rossana Camarena: una letra en el viento
Ella juega a la ruleta rusa y es huracán
Rossana Camarena. Foto: Miguel Asa
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Soy la que soy
casualidad inconcebible
como todas las casualidades
Wisława Szymborska

Solicité un espacio y la conocí, lo demás, es una enorme historia, algún día hablaremos de eso, quizá. Entre los ecos del Encuentro de poetas Francisco González León en 2018, en los Altos de Jalisco y la buena onda de la vida, nos encontramos. No sé qué me llevó a ella pero encontré en su espíritu la divinidad de la poesía. En una carretera nos conocimos, conducía mientras otros nos acompañaron. Qué decir de la vida, de las tardes del movimiento, del viento y su vórtice, de sus letras y mis letras en hermandad, todo fue un huracán. 

En Lagos de Moreno, Jalisco, manifesté mi aprecio por su persona y su creatividad. Y es que Rossana Camarena no es cualquier poeta, como dicen algunos, es más que una llanera solitaria que a todo le apuesta y que con todos cambia.

Desde el primer momento abrazó a Proyecto Ululayu como su casa. Lo hizo parte de su vida y ahora vive con él. Conocí su mente por sus letras. Y es que las glorias se cantan en la terraza, se columpia uno en la hamaca y se vive en los sueños. Y dijimos, “haremos historia” y la historia ya nos llegó.

Las letras son abrazo. Foto: Miguel Asa

Así los chilaquiles verdes de viernes nos consumen el corazón, palabras más, palabras menos, compartimos lo que nos contiene. Así pues, su poesía es un disfraz vestido de diversidad, pues si bien bala también ruleta rusa. Pero más allá de todo, su poesía es la búsqueda de un bosque de colores que nadie conoce, y al saberlo, se lo ha apropiado. 

Rossana es poeta, diseñadora, gestora y por demás, amiga de un centenar de personas creativas, es un enorme vínculo entre muchos de nosotros. Muchos quisiéramos su humildad para saborear de las diferentes glorias que nos ha preparado el destino, los trayectos, sencillamente, la poesía.

Rossana es la credibilidad de Ululayu, pues le conoció los huesos de los versos que le sostienen. Y siempre, o casi siempre, está dentro de la erosión que provoca nuestro proyecto. Sin embargo, también está presente en otros tantos ángulos que creamos a cada rato. Con Rossana la poesía no es estrategia ni política, es ser humano y palabrería salvaje, presente, de piso y fuerza. Poca de esa poesía que busca revolución, que es vida y la sombra de los infantes tal vez. Y también es mar, erotismo, confusión, precisión, salto y profundidad, un plasma que se embriaga de aventuras, de innovación y de energía. Su poesía se proclama como un silente puente entre los que están y los que no están, los que pudieron estar y los que estuvieron. Ella siempre tendrá brazos para abrazarnos.

Sonreir es su naturaleza. Foto: Miguel Asa

Aquí una sencilla evidencia de su vida, que para mí ha sido fortuito contemplarla, apreciarla, existirla. Pero no queda más que vivir cada una de sus letras para armarnos de valor y descubrir que estamos aquí, ante la bala y la flor, íconos de los discursos actuales.

Rossana Camarena está aquí en muchas lenguas, en la superficie que es su jardín, regar, observar y compartir. La poesía es su casa y en ella vive como el ciempiés, de un lado a otro, con los tiempos como resonancia del poema y de la virtud.

Cada que la observo, es un papalote de muchos hilos. Es tiempo de leer su poesía, saberle de escritura y vibrarnos de ella. Me encantaría que los viernes siempre fueran de chilaquiles verdes en Kamilos 333, rincón suicida donde construimos sin fin de elocuencias. Aquí una breve muestra de lo que es ella y sus letras, un paisaje en el vórtice del viento.

La máquina es sueño. Foto: Miguel Asa

¿Por qué escribir?
No hay otra opción que me arrebate la sensación y la plasme en papel. Las ganas necesitan vertirse en un cuaderno.

¿Cómo repercute la poesía en tu vida diaria?
Es al revés, mi vida repercute en la poesía, se va escribiendo conforme se vive y se   acomoda a donde quiera que voy.

¿Cómo es la concepción de la palabra?
Parecida a la concepción humana, esto es que hay una atracción, se procura el clímax experimentando hasta encontrar esa explosión imposible de controlar que acaba bañándonos por completo.

Leer en la paciencia de ser. Foto: Miguel Asa

¿Interculturalidad? ¿Qué te ha entregado la poesía?
Es impresionante las puertas que se abren a la palabra. El mundo te recibe abriendo las manos. La poesía entrega a raudales empatía, vibración gozosa que plaga el universo de sonidos que te erizan la piel.Las palabras se tejen y cubren con una gran manta el frío del mundo. La palabra se me entrega completa. 

¿Hacia dónde se dirige tu obra?
Mi obra no tiene timón, va a dónde se le da la gana, no tiene preferencias ni objetivos que cumplir, quizá la única dirección anhelada es ser leída, con cualquier pretexto y por cualquier razón. 

¿Naturaleza? ¿Te preocupa?
Si hablamos de Madre Natura, no. Sé que es tan poderosa que ella sabrá cómo y cuándo eliminarnos. Me preocupa la naturaleza humana que parece perder el rumbo de vivir. Olvidamos que nos rige el azar y cambiamos tiempo por dinero, así ninguno de los dos alcanza para nada.

Constante re-flexión. Foto: Miguel Asa

¿De qué manera surge la pasión por la palabra?
Leyendo a otros, viviendo otros pellejos a través de relatos, imágenes. Es así que el deseo de proyectar lo mismo se te mete en la conciencia, y hay que escribirlo con fluidos para alertar los sentidos.

¿Existe un sueño?
Conseguir el pasaporte de pájaro. 

¿Vida? ¿Qué es el presente?
¿La mía? Una serie de todo, una colección enorme de momentos, personas, lugares. Latir no es vivir. La vida da, genera, comparte. Ser conscientes de cada respiro nos lleva a escanear cada minuto. El presente es esa efeméride que desaparece al irse pronunciando. 

¿Palabra? ¿Diseño? ¿Cómo se conjugan?
Palabra y diseño hacen una trenza con la estética. Algo que suena lindo y se lee como se ve causa un impacto profundo, de esa manera el equilibrio de ambos provoca al lector. 

La poesía es un pájaro. Foto: Miguel Asa

Disparo

La primera bala la dirijiste al cuerpo
por los ojos,
sin cálculo y con prisa
atravesó el espacio
susurrando en mi oreja cosas
tan repetidas
que no puse atención.

La segunda bala la dirijiste al cielo, con los ojos cerrados
sin atinar pero sabiendo
que ahí habitan los pájaros
y una nube podría resultar herida.

La tercera fue aquella bala
que dejaste en el “cilindro”
a ojos abiertos
esa que no disparaste por no hacer daño
y que al mover el arma de sitio
se impactó contra tu sien.

Yo quería, y tú no
jugar a la ruleta rusa.

Inédito

Ojalá para entonces

Ahí estás
con la sensibilidad sujeta a la razón,
sientes que por voltear a ver el sol te iluminas
pero no sabes mirar, no ardes
tampoco te ablandas
ni con toda el agua del mar.

Eres impermeable
no abres los brazos
lates por inercia,
usas por coraza las costillas
para deformar lo que hay.

Te cuesta respirar
corres para ver si así se escuchan tus latidos
no te detienes, vas de prisa,
nada entra en ti si no puedes comprobarlo.

Te sientes seguro en la rutina
sustituyes la percepción
por una foto en Instagram,
no te enteras que las verdaderas nomenclaturas
no se dan en el laboratorio
sino en el roce.

En tu mundo
el neón sustituye una fl ama,
el diccionario es poesía
y la provocación, amor,
si osas consumir el aire asegúrate de vivir
como pájaro, como nube
para merecer la elevación.

Deseo que a la hora de la muerte
alcances a escuchar un réquiem
puedas sentir, pronunciar un “gracias”
y ojalá, para entonces
tu ego haya tomado la estatura
para que de algún modo quepa
en ese pequeño ataúd.

De Ojalá para entonces. (Ediciones El viaje, 2021)

Nota póstuma

Perdón si con mi muerte
provoco algún desconsuelo,
por las cosas del alma
no podré poner remedio,
por las cuestiones terrenales
me apliqué a dejar todo
en orden impecable.

Mis pertenencias son pocas
pero quiero repartirlas:
Para mi esposo,
las cartas de amor
que me entregaron otros
que sí supieron qué decir.
Para mis hijos,
todo lo que contenga letras,
propias y ajenas.
Para mi madre,
todo lo verde que en mi casa exista
y pueda seguir floreciendo.
Para mis hermanos y sobrinos,
las imágenes donde aparentamos 
ser una verdadera familia.
Para mis amigos,
los recuerdos todos.

Agradezco no se celebren misas,
cremen mi cuerpo,
úsenlo de tierra para macetas.
Reúnanse si quieren
y emborráchense en mi honor
con una música que acompañe mi ausencia.

Como discurso lean esta carta
y al final quémenla
también como símbolo de mis restos.
Cierro los ojos ya
y dejo aquí mi cuerpo.

De Ojalá para entonces. (Ediciones El viaje, 2021)

Vuelo

Te pronuncio
y se pronuncian también todas las verdades,
mis oídos se inundan de razones
los ojos y los labios se cierran,
las manos se abren
intentan atrapar el aire
comprimen un grito
que me obliga a tragar.

Veo cómo te diluyes en la lluvia
hombre de barro, primer hombre
¡No ves que estoy aquí, desnuda
con la manzana que reluce?

Tú secas el corazón al sol
pero no te calienta siquiera,
yo voy ensartando plumas
transformándome en un vuelo
al que tú una y otra vez no llegas.

Te hundes en algo desconocido
dices cosas que no entiendo
me doy cuenta que llevas muñones y no alas
que te elevas por inercia
mientras yo decido ponerme al fuego
por puro gusto.

Quizá tú no sabes
que antes, mucho antes
que morir de frío
prefiero arder hasta el último hueso
sin miedo,
y por insistencia.

De Ojalá para entonces. (Ediciones El viaje, 2021)

Nada

De lo que venga de mí, de lo que apenas:como marejada, como lengua de sal, como ojos de ostra, canto de sirena en red del pescador sin hambre.
   De lo que venga de mí, de lo que se va acurrucando: como caracoles, como reflejo de luna, como fragmento de ola, estrella de mar sin cielo.
   De lo que venga de mí, de lo que murmura: como espuma deshecha, como vaivén que crece, como deseo que revienta en onda sola, sin arena ni mar ni nada.
   De lo que venga de mí, no de otros, que solo venga, venga y se quede.

De Una mujer un libro. (Editorial La Zonámbula, 2016)

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