Pluma 3: Un encuentro de revoltosos
Desde un andador cultural, un pulque y un eco céntrico
Manuel Jpg en lectura. Foto: Alberto Delgado

Un nacimiento oscuro, sin orillas,
nace en la noche de verano,
en tu pupila nace todo el cielo.
Octavio Paz

No colocamos en una tercera locación. El sonido del Paseo Alcalde en el centro histórico de Guadalajara nos invitó para compartir. Nos creímos héroes de una casa vieja. Nos llevaron a encontrarnos con los murales. Y es que en el 11 de agosto de 2022, extrañamente entramos en una tercera secuencia y no creímos que fuera a pasar la tanda de emociones que nos robaron las posibilidades. Un pilar con formas de maguey. Un sonido especial y el son jarocho se apareció. Así llevamos la edición 3 de nuestra Pluma que tuvo lugar en la Pulquería Revueltas con invitados especiales como una prueba de que recorreríamos una serie de tertulia con gran frecuencia. 

Renata García. Foto: Alberto Delgado

Las mezclas duras de poesía, como dicen por ahí, se apreciaron. Y es que uno de los objetivos de nuestra Pluma, como tertulia, encuentro y configuración, es diversificar las voces del medio poético de Guadalajara. Y en esa ocasión las letras de Cristina Meza, Fernando Carrera, Renata García y Manuel Jpg fueron un juego de matices entre las particularidades del convite.

 

Fernando Carrera. Foto: Alberto Delgado

Entre ritmos rigurosos, médicos, solitarios y animales, se mostraron las palabras de los participantes. La pulquería fue un establecimiento que otorgó otra posibilidad de estar. Las letras surgieron entre una ronda y otra, entre cacahuates y un sentimiento de verano ágil, entre diversas edades y el sonido de la mexicanidad, para que el clima del público fuera un espejo de los poetas.

El publico atento. Foto: Alberto Delgado

Cada uno de los participantes mostró particularidad de su trabajo entre conocidos y ajenos al lugar. Se convirtió en nuestro tercer paso hacia la evolución de la temporada humana. Una pareja por aquí, sonriente, con el gozo del amor; unos amigos por allá, con la expectativa de la celebración; alguien más entre el platillo de la noche y el sabor de la escucha; y por igual, aquellos, entre la paciencia de limpiar la botana. Un pulque, un mezcal o una cerveza. Todo se conjugo.

 

Cristina Meza. Foto: Naomi Greene

Hablar de las causas de un infante, del proceso histórico, de las particularidades de los insectos y de los detalles de la soledad, fueron parte de las líneas que los poetas participantes entregaron al público. En ocasiones de manera lenta, en otras más con tono efusivo, también con calma y espejismo, y siempre, de la mano de un aliento joven, propositivo y directo.

 

La comunidad escucha. Foto: Alberto Delgado

En esta edición escuchamos la experiencia y la juventud de la palabra, nos dejamos llevar por el acento de la noche y el pulque se mezclo entre nosotros como su naturalidad lo permite, ese sueño de los conejos y ese alimento de la vida, el maguey como testimonio y el arte peculiar como cajón de recuerdos. Las leyes del poema se convirtieron en una manzana de ecos, confitada por unas líneas de chocolate eléctricos, todo, para descubrirnos nuevamente entre el silencio y la posibilidad de la poesía.

Atención fija. Foto: Alberto Delgado

Gracias a toda la comunidad que hizo de aquella primera tertulia de agosto. Una muestra de nuestra continuidad fue existir nuevamente en el placer de la lectura. La poesía entre nosotros cobró un nuevo camino. Le dimos entrega al suspiro y de nuestra parte, algunas ilustraciones volaron en compañía de nuestros poetas invitados. Nos volvimos a encontrar desde el trazo y la noche. Gracias a la Pulquería Revueltas por compartir el sentimiento de la lectura, la compañía y el menjurje. Que la poesía no se detenga en la orilla del jarrito.