Monoleaks: la saturación colectiva del trazo
La creatividad es un sueño de Las noches de Prisciliano
Monoleaks. Foto: Miguel Asa
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Vagabundos sin tiempo y sin espacio,
una noche incesante nos envuelve,
nos enreda los pies, nos entorpece.
Reinaldo Arenas

Una casa en la calle de Prisciliano Sánchez, dentro de la zona Centro de Guadalajara, México, fue interrumpida por un grupo de artistas de distintas índoles de la ciudad desde 2019. Crearon un bastión energético en cada noche de lunes con alegría, demencia y cuestionamientos. Surgieron trazos para allá y para acá. Unos sueltos, otros divergentes, y de repente, todo cambió. De esas noche surgieron los Monoloeaks, un grupo de creativos, entre plásticos, gráficos, visuales y caricaturistas (moneros en sí) se dieron a la tarea de convertir al trazo en una sustanciosa elevación del trabajo de la mano, no sé si zurdos o diestros, pero todos, con una gran soltura, para provocar pensamientos, emociones y sentimientos con distintos cortes.

El engranaje en el detalle. Foto: Miguel Asa

“Lo que queremos es renovar, de hacer un parteaguas de esta exposición y continuar hacia el futuro. Estos fueron cuatro años de experimentación gráfica visual, de alucines y drogas. Estoy muy feliz y contento de compartir con gente que me ha llevado a esto”, menciona Pit, coordinador-fundador de dicho colectivo.

Este proyecto surgió como una reunión de creatividad, de convertir dicha experimentación en una apertura de diálogos, de una mezcla de ponderaciones, de emulaciones y de conjugaciones. Todos han sido todos. La libertad siempre ha sido una búsqueda constante en cada imagen. Los detalles, aunque parezcan absurdos, es el detonante mayor. Ellos se describen como “un ejercicio de creación y colaboración al mismo modo de los surrealistas de los años veinte, para en colectivo generar, semana a semana (por más de un año), una muestra peculiar de cadáveres exquisitos”.

"Carnivoros" de Xerenthiu (fragmento). Foto: Miguel Asa

Y por tal motivo, a inicios de octubre de 2021, los Monoleaks presentaron su exposición Horror Vacui, una entrega de distintos trabajos colectivos e individuales que se manifestaron en la Sala Juárez del Laboratorio de Artes Variedades a cargo de Cultura Guadalajara, y en la que el precepto se concibió como la ridiculez del espacio vacío. Pues si bien, el trabajo de todos en cada imagen fue deliberar con líneas incontables un peculiar trabajo lleno de complejos movimientos, cuestionamientos y direcciones de la pluma. Cada una de las piezas contiene de manera abrupta la saturación de contenidos, y es que, al ser esto el objetivo principal del trabajo conjunto, se torna una dimensión posible, un impacto exquisito para la mirada del espectador, y a su vez, una reflexión de la entidad humana y todas sus posibilidades. La imaginación no para.

Perspectiva. Foto: Miguel Asa

Así lo mencionó Xerenthiu, parte del equipo, “es pura locura, no hay reglas, es nada más como que alguien empieza un dibujo, y por iniciativa, toda la intensión siempre es llenar espacios, pero como por instinto, porque no se dijo en ningún momento que se tenían que llenar espacios. Por eso se llama Horror Vacui, porque inconscientemente todos quieren llenar todos los pinches huecos que quedan, que sean todos saturados. Pero no hay reglas, se puede dibujar lo que se quiera”.

Horror Vacui. Foto: Miguel Asa

Abner Rojas, encargado de la museografía de esta exposición, comentó que, “la verdad fue un reto, fue bastante complicado porque era demasiada obra, entonces, lo que hice fue una composición distribuida en la que predomina el diamante, y a su vez, la espejee, cada muro esta dividido a la mitad, en la que hay un diamante, un cuadro y un diamante. De esta manera, realmente, se resolvió el problema del espacio, de la distribución de la obra, la colorimetría y el discurso del montaje”. Con esta lectura, el espectador podrá profundizar desde las distintas etapas de los Monoleaks y sus procesos, que van desde la desgracia, pasan por el humor ácido y se entregan totalmente al caos, sin nunca olvidar que todas y cada una de las piezas genera una carcajada sobre la realidad, hermosas esas particularidades.

"Nova forma" de Esaú HZ (fragmento). Foto: Miguel Asa

Por su parte, Dulce Cruz, una asistente a la apertura mencionó, “es el trabajo de todos, el sentir, son un grupo de amigos, que la verdad, eso es lo que provocan, muchas sensaciones en lo que están dibujando. A parte, entre ellos, hay cierta química que es muy padre y que provocan proyectos muy chidos.” No es por demás que esa inauguración funcionó como un cierre, pero al mismo tiempo, el inicio de otra etapa de los Monoleaks, porque entre ellos hay amistad, confianza y colaboración, algo digno de sobresaltar, la colectividad para la colectividad.

Discursos Monoleaks (fragmento) Foto: Miguel Asa

Sabrina Buenrostro, pintora y amiga del colectivo, compartió que este trabajo le había parecido “encantador, encantadoramente caótico y bizarro. Es como una danza entre el ego y la humildad, desapegarse de tus trazos, me parece bastante interesante y enriquecedor”. Tambipen, Alhelí Cerda, una asistente más, manifestó que “cada área de la exposición tiene sorpresas, te atrapan. Es una experiencia muy viva porque te está atrapando a cada momento.”

"Reina Náusea" de Xerenthiu (fragmento). Foto: Miguel Asa

Monoleaks es un encuentro en que Astroboy no se sentirá un freak en toda esa saturación de pensamiento. Es un parteaguas con su propios ejes divinos. Se trata bien de un poema con distintas vertientes que se plasma desde la máquina hasta los líquidos humanos. Seamos pues, comunidad, parte de las tragedia alegre de este bienestar vacío que se encuentra lleno de colectividad, ellos somos todos.

Totalidad Monoleaks. Foto: Miguel Asa

Gracias por este caos creativo Erándini, Esaú HZ, Erik Zermeño, Fuma El Justo, Pit, Chattex_x, Sadek Reynolds, Omar Nava, Xerenthiu, Jors Salazar, Paulette Valle, Manchón, Santiago Fregoso, Montelogo y a todos aquellos que me faltaron por mencionar, que directa o indirectamente son parte de este proyecto. No queda más que vivir el orden con desorden, y que no exista estrategia para contemplar la vida desde un lado en conjunto con la de otros. Hay que compartir el trazo para explorar la imaginación y volvernos locos en nuestra libertad.

"Vikin-good" de Erik Zermeño y Fuma El Justo (fragmento). Foto: Miguel Asa
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