Malta 33: lúpulos, antojitos y barrio
Un rincón de la cerveza artesanal jalisciense
Malta 33. Foto: Miguel Asa

La radio pasa canciones de amor
mientras el teléfono permanece en silencio
y las paredes se ciernen
y cerveza es todo lo que hay.
Charles Bukowski

La stout. Esa es mi favorita. Aunque puedo jugar con otras y divertirme si hay amor de amigos al lado. Una stout dulce. A veces muy amarga. En ocasiones con algo de menta por ahí. Otras veces más ligera. Pero stout. Yo paso por una stout y de repente ya hice nuevos amigos. Todo eso sucede en Malta 33, un changarro gourmet de cerveza artesanal de Jalisco, y vaya que existe el cielo y ese lugarcito en el barrio de Santa Tere, en Guadalajara, y yo, sinceramente, prefiero sus sabores y la buena onda que ahí existe. 

Sergio Arechiga, Ángel Ortega y Sara Camargo. Foto: Miguel Asa

Si un poema me sabe bien en el aire fresco, ahora, con una stout, me compongo la hermosura de la vida. Digo, es una de mis formas de apreciar la ricura de la amabilidad de Sara Camargo y Ángel Ortega, una pareja de enamorados que se decidió a emprender con una joya barrial que a miles de degustadores como yo, los han dejado boquiabiertos. Hace siete años Malta 33 nació para ser hoy por hoy un encuentro gastronómico con las creaciones cerveceras de varias latitudes de nuestro estado. En ese tiempo, marcas como Duque, Kukulcan, Ave Nocturna, 3AM, La Huesuda, Colombo, Santa Sabina, Testaruda, Secuaces, Iktan, Herexe, La Rana, Maya, sólo por mencionar algunas, son parte de las cervecerías jaliscienses que han presentado su producto en esa “fonda cerveteca”, como le dicen ellos.

Parte de la variedad. Foto: Miguel Asa

Sin embargo, no sólo lo que ahí sucede es la cerveza. También, una parte importante del sabor local es el que ha dado Sergio Arechiga, conocido entre la familia cervecera como “Toto”, un atlista empoderado, creó una cocina breve tipo fonda con sabores peculiares, así unos tacos de suadero ahumado, al pastor y arrachera, como unos tacos dorados, ambos, con sus respectivas salsas roja y de aguacate, o tan sencillo como el típico elote que nos mueve los labios con crema y queso, y qué decir del burrito, que se sirve en un plato bastante bondadoso para amar el paso de una buena cerveza después de algunos bocados. Así pues, comer se acompaña de beber y la pasión en Santa Tere se convierte en un rincón ligero.

La foto borracha. Foto: Miguel Asa

Entre una barra, las mesas, la buena música, este trío de amigos que ha creado toda una familia alrededor suyo, nos ha dado la pauta para disfrutar, probar, conocer, aprender y valorar el esfuerzo de cada uno de los productores locales. Así como un poema, una cerveza también tiene sus procesos creativos, cocinar es escribir y viceversa. Todo eso es la consideración de la paciencia, el tiempo, el florecer del sol, el agua dentro de la tierra, el poema dentro del poema dentro del poema dentro del poema y ya. Esa posibilidad que hemos obtenido como humanos, nos permite la capacidad de degustar las creaciones de sabores que un sin muchos humanos generamos de muchas maneras. Una de esas ricuras, es una “fonda cerveteca”, y no hay más. 

Clientas satisfechas. Foto: Miguel Asa

Toda esa felicidad no sólo la comparto yo, sino que hay otras personitas bonitas que también, de alguna manera similar, sienten algo parecido. Para ello invité a algunas de ellas a manifestar su escritura con la finalidad de conocer más aspectos de este espacio lupuloso. Citlalli del Villar, analista de negocios de 32 años, comentó que “Malta 33 es un lugar único donde convergen las cervezas artesanales y el concepto de una fonda tradicional con alimentos típicos mexicanos. Un lugar especial para los aficionados de las buenas cervezas y para quienes gustan probar nuevos sabores y estilos.” De igual manera lo atesoró Arturo Hermosillo, oficinista de 42 años, al compartir que “Malta 33 tiene un ambiente chingón y en todo momento (los propietarios) son muy atentos con todos los que llegan a pistear”.

Una stout. Foto: Miguel Asa

No menos importante fue el comentario de Enrique de León, veterinario de 30 años, al escribir que “la calidez y el servicio es incomparable. Desde que entra a Malta 33 quedarás encantado. El barrio siempre rifa”. Pero también dice Verónica López, profesora de secundaria de 32 años, que Malta 33 es “un excelente lugar para sacar el estrés después de batallar con 50 cabrones”, en esencia, “lugar conchita para tomar chelita”. Y eso no queda ahí, César Morán, artista digital, señaló que “Malta 33 es el único bar de chela artesanal de Jalisco que de verdad vale la pena conocer para vivir una noche de ‘Viernes de destape’, y con el tiempo darte cuenta de la familia que se forma por personas que creen en el local y en las personas que están detrás”.

La charla en el disfrute. Foto: Miguel Asa

Así pues, la escritura no paro y Fernando Martínez, abogado de 29 años, escribió “De Malta 33 se pueden decir muchas cosas positivas, desde la comidad hasta las chelas, pero lo que realmente hace a Malta 33 un lugar especial, es el trato con la banda desde el día uno que vienes te sientes como en casa. Ángel, Sarita, Toto y el argentino lo hacen un gran lugar. Sitios de cerveza artesanal mucho, pero como Malta 33 ninguno”.

El sorbo del sabor. Foto: Miguel Asa

Y entre toda esa energía, surgió una narrativa especial de Jass Velasco, supongo un oficio y alguna edad, al crear un micro relato llamado “La república soberana de Malta y sus 33 estados de (ebriedad), sabor.”

“No más entro, me agarran zapateando y desde lejos, me coquetean con un aguamiel de los dioses. Atravieso el tejaban y ya me amarraron con una lager. Resbala la malta, toca la campana. Para empujar, unas (papas) gajo -por supuesto–. Venga sabor nuevo, una IPA hasta que grite ‘¡yiiipaa!’. Me levanto a bajar la lager y apenas agarro la silla me asienta la IPA. ‘Qué le echaron a la silla’, les digo. ‘Puro terciopelo, seguro’, me responden. De regreso, agárrate de la pluma de oro, ‘hasta que el cráneo ruede por el pavimento decía mi abuela’. Todo con medida.”

Escuchar y beber. Foto: Miguel Asa

Y para ello no podrían faltar las letras de la comunidad cervecera, así Vanessa Cortina, de 33 años y colaboradora de Cerveza La Huesuda, al mencionar que “me encanta porque es un bar que tiene 7 años apoyando a las cervecerías de Jalisco, aparte es un buen ambiente y tiene un excelente trato de los dueños. Los queremos mucho. Es el mejor bar de Jalisco”. Por su parte Grisela Hernández, de 29 años y colaboradora de Casa Cervecera Iktan, plasmó “Gracias Malta 33 por abrirnos las puertas y hacernos sentir siempre en casa, por impulsar el crecimiento y fortalecer el desarrollo de las cervecerías locales. Estar en Malta 33 es sinónimo de amistad, y notas de café, mandarina, coco, maracuya… todas las variedades de cheve que hay”.

Un poema cervecero. Foto: Miguel Asa

Ya lo dijeron todo. O casi todo. Yo les agradezco por ser un lugar tan especial en el que mi obra plástica tomó una forma y se adaptó como el lúpulo en el sabor. Gracias por permitirme, permitirnos, ser parte de Malta 33. He encontrado una familia enorme que me hace crear un poema de una manera única. Es la cerveza artesanal jalisciense la que me llama a generar esa obra literaria que saldrá de mis manos. Hay vida, tristeza y alegría, y todavía, poesía y una cerveza. Por favor, una stout. Salud. Buena noche.

Malta 33
Hospital 1557, Santa Tere
Guadalajara, Jalisco
Lunes a miércoles 17:30 a 23:00 horas
Jueves a sábado 17:30 a 1:00 horas.