IDENTIDAD

Ululayu en "Altazor"
Ululayu lee. crea. escribe. pedalea. pinta. baila. imagina. comparte. participa. inspira. enseña.

Ululayu es un conjunto de voces del sonido de las palabras, del eco de la poesía. Es un recorrido de diversidad cultural que se expande en cada trayecto. Ululayu es la palabra que hemos determinado como onomatopeya de Ulular, ese encuentro en el que el viento habla, recita, canta con lo que le rodea. De ahí que nuestra bicicleta sea un medio para escucharlo constantemente, desde el pedaleo.

Ululayu es una poética de encuentro, de inercia natural, de libertad, de apertura social; bien interpretado por el artista mexicano Federico Jordan, quien crea nuestra identidad desde la correspondencia de nuestro imaginario en una ilustración concreta de nuestro discurso creativo.

Ululayu is a set of voices from the sound of the words, from the echo of the poetry. It is a journey of cultural diversity which expands in each trip. Ululayu is a word we have determined as onomatopeia of Ulular (howl or hoot in English), the encounter in which the wind speaks, recites, sings with the things that surround it. Thus our bycicle is a means to constantly listen to it from the pedalling.

Ululayu is poetics of encounter, of natural inertia, of freedom, of social openness; well interpreted by the Mexican artist Federico Jordan, who creates our identity from the correlation of our imaginary in a concrete illustration of our creative speech.

Este encuentro habla de las posibilidades de los mundos, de Ululayu y ulular. La primera proviente del “Canto VII” de Altazor o el viaje en paracaídas, del poeta chileno Vicente Huidobro, padre del creacionismo, una de las vanguardias latinoamericanas de principios del siglo XX; la segunda, comprende el sonido que provoca el viento al roce con las cosas desde su física.

Por lo anterior, se habla de los mundos, los dioses y los poetas; Huidobro aludía a ello con el afán de socializar la posibilidad de la diversidad creativa más allá de su propia naturaleza y de la naturaleza en sí. Ululayu es nuestro ente imaginario que acompaña a los proyectos desde el paso de su bicicleta, en la que un libro es el control de la dirección y el pedaleo el avance de la lectura, del trayecto, de los mundos.

El viento habla con el ser que pedalea y se conduce con letras desde el arte, he ahí nuestras disciplinas creativas. Somos voces, somos todos y siempre nada.

This encounter talks about the possibilities of the worlds, of Ululayu and “ulular” (howl or hoot in English). The first, originary from the “Chant VII” of Altazor o el viaje en paracaídas, by the Chilean poet Vicente Huidobro, father of the creationism, one of the Latin American avant-gardes of the early 20th century; the latter, comprises the sound produced by the brush of the wind with the things from its physics.

Due to the above there is talk of the worlds, of the gods and the poets; Huidobro alluded to that with eagerness of socializing the possibility of the creative diversity beyond its own nature and the nature itself. Ululayu is our imaginary entity which accompanies the projects from the pace of its bycicle, in which the book is the control of the direction and the pedalling is the progress of the reading, of the journey, of the worlds.

The wind speaks with the soul that pedals and conducts itself with letters from the art, these are our creative disciplines. We are voices, we are everyone and always nothig. 

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