Conticinio Poesía: colectivo joven de letras
La poesía de mujeres en un discurso de colaboración social
Conticinio Poesía. Foto: Miguel Asa

Una paloma surge en el hueco de un árbol
Es una aparecida que ha decidido afincarse en
la madera
Minerva Margarita Villareal

Desde hace tiempo me he preguntado en cómo nos vamos encontrando con diversos proyectos que surgen de muchas necesidades. Nos hemos llamado piedra y en ocasiones marionetas, pero siempre, al final de cuentas, tenemos pétalos por doquier. Así es Conticinio Poesía, un joven colectivo que trabaja la divulgación de la obra poética de mujeres en la actualidad, y que se abraza desde la virtualidad, y en ocasiones, desde la cercanía física, desde agosto de 2020 con un exquisito sabor tapatío.

La sonrisa colectiva. Foto: Miguel Asa

Hay en todas las posibilidades de la existencia infinidad de caminos, sin embargo, este equipo ejecuta la gracia de la palabra desde su postura libre, compartida y vinculatoria.  Continicio es diversidad y está integrado por Lorena Aviña, en la edición; por Jesús Montaño y Fernanda Magallón, en las redes sociales; por Hazel García, en los medios audiovisuales; Fabiola Lizette, en el diseño; por Liliana Carmona, en la logística; y por Renata García, en la dirección; quienes desde un trabajo colectivo y de manera independiente, se propusieron estudiar la poesía de mujeres bajos formatos posibles.

Las perspectivas. Foto: Miguel Asa

Nos acumulamos en partes y es posible ver que las jóvenes voluntades son una extraversión de la palabra y un esfuerzo que debe considerarse en la configuración de la comunidad poética, en la transformación de la ciudad y en el crecimiento de las perspectivas de la literatura en la región. Gestión, vinculación y difusión son las primordiales acciones que realizan en conjunto en la manera de sus posibilidades, pero siempre, desde el esfuerzo íntegro que convoca la poesía ante todos. 

Esperanzas. Foto: Miguel Asa

Dice el significado de conticinio, del latín conticinium, como la “hora de la noche en que todo está en silencio”, y pareciera que el ejercicio de las flores se vuelca hacia todo el cosmos desde ello, pero cada una, de alguna manera, lleva un sonido ligero y medianamente impactante al involucrar el desarrollo de más comunidad y de otras posibilidades de extracción en cualquier momento de la vida. Así sucede con este proyecto que ha realizado cinco ciclos de poesía: norteamericana (EUA y Canadá), japonesa, peruana, mexicana y del mundo árabe. En cada uno de ellos han invitado a una diversidad de poetas con la finalidad de tener una estructura diferente en plataformas variables. 

Unidad del conticinio. Foto: Miguel Asa

Aprender, conocer y difundir son parte de los principios que tiene Conticinio como proyecto. Según Lorena Aviña, en cada uno de los ciclos se han compartido herramientas, obras, procesos, momentos, diálogos, encuentros y más, que han permitido generar un público cercano y un estilo propio de vincular la poesía a más espectadores que se han unido. Esto así como en el ciclo de poesía japonesa que “nos permitió ver la historia de la poesía de ese país, en sus etapas, en sus estilos, en sus construcciones y en sus valoraciones estéticas”, señala la joven editora. 

Puntos de fuga. Foto: Miguel Asa

Y no todo queda en la virtualidad como bien parece ser su formato de encuentro como taller, sino que, en el verano del 2021, en su tercer ciclo, el de poesía peruana y mexicana, se desarrolló “Luces del conticinio”, evento que contó con el apoyo de los centros universitarios de Arte, Arquitectura y Diseño; y de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara; CUAAD y CUCSH respectivamente; además de la Biblioteca Central Estatal “Ramón García Ruíz” de la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco, con el fin de entablar algo más cercano a la comunidad local y emergen como una propuesta impactante, sólida y efervescente.

Amistades poéticas. Foto: Miguel Asa

Es preciso creer en los esfuerzos independientes que cuestionan, que proponen y que comparten, desde una perspectiva fuertemente argumentativa, todo, con el fin de dar paso a las voces contemporáneas, a los espectadores que se gestan como aprendices y a los estilos diversos que surgen de ello. No es necesario arrancar la hoja y ser mediocre en el intento. Hay que tener la capacidad de luchar por la poesía desde una realidad intelectual, social y natural para emerger como muy pocos entre los diferentes ámbitos que nos aguardan en nuestras comunidades. No se trata de hacer por hacer o decir por decir. No es señalar a la poesía como una cosa cualquiera o con esa premisa de justa libertad, pero que en ocasiones, y vaya la pena, no se valora su estudio, su construcción y el oficio. 

El juego de ser. Foto: Miguel Asa

Conticinio es un descubrimiento juvenil y que tiene una misión muy definida para estos tiempos, compartir para enseñar, dialogar y reflexionar. No es pues aquella piedra que no se mueve y que espera que el viento se encargue de su erosión, todo lo contrario, se trata de la consumación de la investigación desde su integración colectiva. Así bien, cada una de las decisiones que enfrenta este proyecto, taller, jornada, o como se le pueda llamar, nace desde el diálogo del equipo, mismo que considera las posibilidades de materiales, la disposición de sus invitados y la programación puntual, todo, para entregar con detalle una nueva emoción del pensamiento en cada ciclo. 

Ejecución del silencio. Foto: Miguel Asa

Hay muchas posibilidades de ser hoja, clavo, canción, violín o matraca, pero todos, son un conticinio en muchas superficies. Ahora resplandece el esfuerzo de este proyecto y se asemeja su voluntad en ese acto de creer, porque persistir es la palabra y en cada letra que la configura hay pequeños silencios que nos traspasan para llegar al centro de nuestros sueños: la poesía y su expansión. Hay que seguir con perspicacia desde lo que propone esta nueva ola de acciones por la poesía, ya que el río cambia de velocidad según el temporal de lluvias, y así Continicio Poesía está en el reconocimiento de su camino fluvial, en ese paso en el que recoge, traslada y deja dentro de la caja del conocimiento. 

Colectiva en fluidez. Foto: Miguel Asa

Hoy es tiempo de aplaudir los esfuerzos que emergen de manera independiente y desde las juventudes, pues a pesar de que en el pasado hayan existido similitudes, hoy existe una importancia desde estas labores pues no cualquiera, entre tanta información y tanto desvarío, somete su tiempo a la compartición de poesía. Conticinio es un paso muy fuerte y que tiene por tropo ser un papalote para todos, un concierto de orquesta para la caja que traemos todos como cerebro, así, un volcán de colores intensos para la oscuridad que creemos está en nuestra ruta. Hoy mi agradecimiento es saber que es noche, hay silencio y perdura este esfuerzo peculiar. La poesía tiene más camino, y yo, otras posibilidades para contemplarla y observarla. Gracias Conticinio por ser una nueva época de nuestra comunidad.