Alejandra Artiga: la nostalgia del vector
Existe en sus trazos el juego del tiempo
Peligro constante. Ilustración: Alejandra Artiga

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.
Juan de Dios Peza

Habría que preguntarse sobre los colores, las miradas y las fortalezas del trazo. Así una respuesta, así un horizonte, así una canción y el tumulto de la razón. Procuramos en muchos momentos una serie de tonalidades y acertamos al encontrarnos con nosotros mismos ante un espejo. Y ahí, procuramos profundizar hacia todos lados. Algo así es el trabajo de Alejandra Artiga, una exploración que sujeta en tonos rosas y una que otra variación impactante que genera su discurso desde distintas modalidades en la que la caligrafía, el dibujo, la textura, la singularidad, nos permiten un diálogo claro con la obra. 

Podríamos hablar y expresar un sentimiento de agudeza, y se trata de una melodía en piano bajo la lluvia. Observar sus ilustraciones necesita de café y galletas. Una pieza en inglés, quizá, y desprender la ternura y fuerza que generan sus imágenes. Tapatía, con un corazón rosa y cabellos dispersos, se detiene en un momento eufórico, escribe, baila y gira. Sus piezas entregan un aliento entre la sinceridad, la lucha, la libertad y la complicidad. 

Kill them with love. Ilustración: Alejandra Artiga

Es preciso escuchar a sus personajes, darles un espacio propio, y es que desde hace tiempo, la obra de Alejandra contiene un estilo en particular, en el que uno como espectador descubre las fresas, los huracanes y las melancolías sin menospreciar la luz, la sombra, las texturas, la amabilidad de los conjuntos, y por supuesto, la armonía de sus composiciones. Observar su trabajo es adentrarte a una técnica de detalle preciso y equilibrado. Tiene una mirada felina que ilustra corazones y los rellena con poemas de tonos morados. Hace luz, de nuevo hace luz y se ajusta a los contrastes. Los cuerpos son diversos  y toda su imaginación contiene una flora diversa. 

Hay que observar que su trabajo ha tenido un proceso en el que persiste una línea, y que con calma, ha llegado a determinar la exploración de su estilo. Hay sonrisa, sinceridad, magia, inocencia, persuasión y entrega. Se repite el fenómeno entre sus ojos y descarga emoción en las pupilas de sus espectadores. Hay una reflexión persistente. Hay una entrega social. Se trata bien de su perspectiva y de su particular genio para crear. Parece una mariposa con ritmo de papalote. Algo así como una hormiga en la línea de la playa. Ese momento pequeño con una edición gigante de los sueños. 

On fire. Ilustración: Alejandra Artiga

Alejandra entrega una especie de trabajo en el que podemos recuperar la mente, la perspectiva y abrirnos a horizontes que apenas comienzan sus propios caminos, una reflexión de la actualidad generacional. Hay una nueva dimensión y en ella un trabajo que limita desde su mirada. Le canta melodías a la razón y al pensamiento desde los trazos. Adjunta mezclas precisas para determinar el alimento de los momentos. Sigue ella. Cree. Sugiere y es instante. Hay que entregarse a la línea sin barreras y con todo el fuego de las manos. Que sea rosa dicen las nubes y los planetas. Así mujer, así humana, así de colores y en ocasiones más sencilla, el tratado personal de Alejandra en su ilustración es un compromiso sensible y poderoso. 

Por ello, hay que tener la expectativa para disfrutar todo con calma, y con ello, saber que estamos bien. Podría anunciarse el espectáculo del dibujo, sin embargo, suma el de considerar las causas sociales como un motivo de entrega y una reflexión de basta madurez. Se trata de un espejo en constante movimiento y que goza de la libertad por ser. Hay inocencia, ya lo dije, pero también una potente oportunidad de conocer lo que determina la sinceridad por estar. Hay una frecuencia que nos llena de magia y sucumbe en la majestuosidad de su sencillez, pues sus planos, sus figuras y sus conceptos permiten una introspección de los sentimientos y de los pensamientos.

Los pilares somos nosotros. Ilustración: Alejandra Artiga

Hay que amar dice Alejandra en las miradas de sus personajes. Hay un contraste exquisito en los colores y es una prueba de lo que representa el sistema de luces ante una lectura semiótica. Para precisar, existe un terciopelo de suavidad visual que nos aletarga la emoción y nos permite generar el día a día de nuestra sensibilidad. Es entregar, apreciar y volar. Con su ilustración, de alguna forma, le salen alas a nuestras miradas. Quizás sincera y armónica, se desplaza en los horizontes del alba y amanece. Una guitarra suena al ritmo del brío. Es preciso, siempre nacer. 

Sin miedo. Ilustración: Alejandra Artiga

¿Cómo es el volcán de un arco iris?
Veo al volcán como a las emociones, en algunos instantes se vuelve frenético y descontrolado, rompiendo y quemando todo. Pero al final toda esta explosión esta compuesta por colores, los colores que llevamos dentro. Las emociones vienen y van con diversa intensidad pero con la misma belleza y fuerza cual volcán de un arco iris.

¿Hacia dónde va el reflejo de una tortilla?
Refleja los ingredientes que la componen, llevándonos a nuestros inicios. Usando el reflejo como puerta. Nostálgica y hermosa. Nos acompaña desde nuestras raíces.

Amor propio. Ilustración: Alejandra Artiga

¿Cómo es el ave que te visita por las noches?
El ave guardián que custodia nuestros sueños. Difícil de procesar, sabia y hermosa. Nos lleva por un mar de aprendizaje y reflexión continua. Esperando nuestro descanso para acompañarnos dentro del mar de sueños.

¿En qué momento se mueve la lluvia rosa?
Salta con la ferviente marcha de los flamingos en las nubes. 

Llore lagos. Ilustración: Alejandra Artiga

¿Cómo se come un helado de sueños?
Con una cuchara de realidad, materializando los sueños bocado a bocado, disfrutando del sabor del esfuerzo y haciendo pausas para saborear todos esos sueños hermosos que están por realizarse.

¿Cómo se organizan las guitarras para ser vuelo?
Dejándose llevar por las emociones, siguiendo el sueño de aquel que las toca.

Soñardespierta. Ilustración: Alejandra Artiga

¿En qué lugar sucede un abismo azul?
En lo más profundo del mar. Aún no conocemos sus secretos, sus sonidos ni sus misterios. Pero aun así nos llama y nos conmueve con su belleza.

¿Dónde surge la flor hacia a las galaxias?
Creando un mar de vivencias por la galaxia. Forjamos mares de colores, vivencias y sueños. Creando una semilla que crece y logra irradiar nuestra vida con su esencia personal. Conectando con otras flores, otras galaxias y otros sueños.

Sueños de lágrimas nacarandas. Ilustración: Alejandra Artiga

¿En qué se parece una estrella y un aguacate?
Si miras muy profundo, puedes notar un brillo que año con año acrecienta su belleza. Este es el corazón. Un núcleo lleno de matices y sonidos, un camino hermoso y difícil plasmado en un brillo creciente.

¿Por qué los colores bailan?
Conectamos vivencias, nos conectamos entre nosotros. Y en este proceso, vamos danzando entrelazando caminos, disfrutando de nuestra compañía. Todos representado colores, el color de nuestra magia. Creando planos arcoiris llenos de historias.

Bisexualidad. Ilustración: Alejandra Artiga