El hijo de Tere: el maíz danza en la jarana
Componer canciones siderales al campo
Gabriel de Dios. Foto: Juan Carlos Luna

Mi verso es de un verde claro
Y de un carmín encendido:
Mi verso es un ciervo herido
Que busca en el monte amparo.
José Martí

Hay momentos en los que la dicha se queda sin nada. Y va descalza entre las raíces y los espasmos matutinos. El alba llega y la música suena al tanto que el ruido de los pájaros se aglomera en la atmósfera y suena su jarana. Así, con pulque en mano conocí a Gabriel de Dios, quien se hace llamar El hijo de Tere y a sus atardeceres afables por la exploración musical en Guadalajara, Jalisco.

Ahora, años después, los caminos se han diferido pero el encuentro creativo se ha unido como los niños que juegan sin conocerse. Gabriel, es un tipo de espejo de humo que conmueve a las raíces. En su música vibra el canto de las percepciones de un México del campo. Y no sólo eso, también el juego de la mente y del espíritu que remonta en los cerros.

Cantar como sembrar. Foto: Juan Carlos Luna

Así la yunta, la palabra, el huarache y las plantas, son el contexto de su crecimiento. El maíz, el maguey y las variaciones del mundo que tienen las mariposas son el vuelo del canto. Y es que ha colaborado con Leticia Servín, Dr. Sotol, Ampersan y con otros más, que sus posibilidades creativas se van de lo experimental al canto tradicional. Así es Gabriel, un caminante del silencio que entre los remolinos se cubre con la piel morena y la música de ayer, de nuestra historia, que la hace prevalecer en cada interpretación suya. 

Le hace a la composición, dice, y yo digo que le hace a la buena onda y a la magia sonora. Así despacito entre los tiempos, uno al escucharlo, añora las noches de campo y las luciérnagas nocturnas de esos rincones. Así el río se cruza en la duermevela y lleva en él los cantos de la Tierra. Se vive en los procesos naturales desde sus instrumentos, y le sopla, le rasga, le golpetea y le canta y el sonido hace su parte. Y ahí Gabriel con la magia de la mente en cada una de sus composiciones. 

Gabriel le hace al campesino desde su música. Le canta a la labor del campo. Él se mueve entre el frío y el rincón de la sauceda. Le hace cosquillas al maguey y se conmueve entre el calor de la música en las celebraciones. Hace, en cada presentación suya, el margen de la voz que conspira entre el amor y los nopales. Y así va. La música de El hijo de Tere parte hacia la tradición, recupera y comparte lo que tenemos en México. Se ha convertido en uno de los músicos que persiste a raíz del ocasor

Su Cantar de siembra se manifestó en 2020. Y melodías de juego y de noche se anunciaron para descubrir esta faceta de tacto humano. No voy a mentir que me funcionó como un recuento de mis paseos en bicicleta por las veredas de aquella ranchería en que mi Viejo creció. Esa obra es un conjunto de experiencias en que Gabriel se ha volcado. Allá, A la sombra de un mezquite, está el recuerdo, y más allá va La Chaparrita por la Tierra labrada al lado de Juanita quien lleva los Elotes de Agua y mar hacia aquel Ensueño de luna sólo para decir Gracias a Dios. Y hay un camino que debemos recordar: la tierra y nuestros pies. ¿Cuánto hace que no estás descalzo ante ella? ¿Cuánto ha pasado de que tus huellas no acarician la naturaleza?

El hijo de Tere con Teresa Figueroa. Foto: Juan Carlos Luna

El hijo de Tere es la serenidad de la canción en esta lotería mexicana que nos tocó ser. Las gracias existen en su canto. El brillo del sol en el reflejo del maíz por igual. La caminata va con las estrellas y a nosotros nos conmueve el estar aquí. Y hace poco, lo viví desde el maizal. Pinté a su lado un paisaje, le hice ecos de colores a sus canciones. Nos vivimos. Fuimos el pulque y el maíz en el juego de las manos. Ambos, venimos del campo, o por lo menos, lo tenemos en nuestras historias, y eso ya es ganancia. 

Así es Gabriel de Dios, un escuincle entre la comunidad que juega con la música y le hace al curioso con cada artefacto. Que este texto a la tierra y a su música sea evidencia de que una vez fuimos agua y viento: gracias noche. 

El maíz entre las sombras. Foto: Juan Carlos Luna

¿Qué te llevó a crear magia sonora?
El planteamiento de esa pregunta me parece muy interesante porque la música y el canto han estado ligados a la medicina, la sanación y la espiritualidad desde siempre. Aún hoy en día marakames, chamanes y rezanderas suenan y cantan para lograr el encantamiento y la magia. Sin pretender compararme con esos grandes hombres y mujeres, yo diría que en mi música hay una búsqueda espiritual y mística, una búsqueda por la sanación propia y la de mi comunidad.

¿Qué te mantiene en color? 
Yo diría que el trabajo. Trabajar en el buen sentido, no desde perspectiva del capital en que el trabajo es un factor que hay que explotar para obtener riqueza. Trabajar como un acto de amor, una actividad que me permite relacionarme con otros humanos y mantener en movimiento mi mente, mi cuerpo y mi creatividad.

¿Cómo encuentras la oportunidad del sol y la luna? 
Son el sol y la luna quienes me encuentran. A veces me distraigo en con pensamientos y cosas superfluas, pero es imposible no voltear a ver un atardecer, una luna nueva, un sol brillante y recordar la magnificencia y la sencillez que significa estar vivo.

¿Cómo canta el maíz al dormir? 
Después de la cosecha, en el otoño, los campos descansan hasta el inicio del nuevo ciclo agrícola, durante estos meses milpas y parcelas se visten con el amarillo ocre del rastrojo, es entonces, diría yo, cuando duerme el maíz- EL maíz duerme y canta cuando lo acaricia el viento, es un canto de paz y de calma, a la espera del nuevo sol.

El sonido de una noche. Foto: Juan Carlos Luna

¿Qué hay de las estrellas? 
Las estrellas nos hablan del tiempo. A veces me pongo a pensar cómo sería la vida sin calendarios, los calendarios son necesarios, pues nos ayudan a organizarnos y estar todos de acuerdo en qué día estamos viviendo, pero no dejan de parecerme una imposición violenta. Pienso que sin calendarios voltearíamos otra vez al cielo por la noche, ver cómo se mueven venus y marte y las constelaciones. Tengo amigues a quienes les gusta el zodiaco y la astrología, pero la mayoría de ellas y ellos hablan del movimiento de los astros de acuerdo a lo que dice un libro y no por cómo se ven en el cielo. Pienso que deberíamos ver más las estrellas, encontrar nuevas constelaciones, nuevos signos y nuevos tiempos.

¿Cómo le escribes al amor?
Enamorado.

Soltar el silencio. Foto: Juan Carlos Luna

¿Qué dice el poema en la jarana? 
El son mexicano, como muchas otras tradiciones poético-musicales del mundo, es una expresión completamente sonora, no tiene escritura, ni para la música ni para los versos. La recopilación de coplas en medios escritos es relativamente reciente. Es quizá por ello que en el son, el ritmo de la palabra y el ritmo de la música están íntimamente ligados: En La bamba el pmnico de la jarana “canta” los acentos de la voz cantada ta-ta-tan ta-ta-tan ta-ta-tan-tan-tan; El pájaro carpintero o La petenera se cantan con una quintilla sextilla y entonces la jarana tiene que hacer un rematito extra para acompañar los últimos versos, lo cual da a estos dos sones un ritmo particular.

¿Hacia dónde viajas cuando compones? 
Considero mi proceso creativo como un acto intelectual, cuando compongo pienso en las cosas que conozco, lo que he leído, en el conocimiento que he adquirido escuchando a otras personas, en ocasiones recurro al internet para saber sobre ciertos temas, también me gusta escuchar la forma en que otros compositores han abordado el tema del que quiero hablar. Si viajo a algún lugar diría que es hacia mi historia, mi presente y el entramado social del cual soy parte.

Un campesino Matriolax y Gabriel. Foto: Juan Carlos Luna

¿En qué se construye el silencio?
En la paz y el respeto, si no tenemos paz será muy difícil que podamos encontrar silencio, de igual manera, es necesario respetar el silencio y la paz del otro para podernos escuchar. Pocas veces he podido percibir el silencio, una que recuerdo bien es cuando murió una mujer que fue muy querida en mi familia, se fue en paz, plena, y entonces oí el silencio de la buena muerte. También he escuchado el silencio colectivo de la expectativa y la esperanza, ese me parece un poco más común, hasta cuando el delantero estrella de la selección está por tirar el penal decisivo para pasar a cuartos de final, Juan Gabriel jugaba mucho con eso en sus conciertos.

¿Cómo celebras a la vida?
Cantando.

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