Cinthya Morado: sonidos de fuerza y jugueteo
Tonalidades diminutas que perciben fuego en el canto
Cinthya Morado y sus artesanías. Foto: Daniel Mosqueda

Todos rompimos murallas
o cabalgamos quimeras.
J. L. Serrano

Subí 89 km desde la costa del Pacífico mexicano para llegar a Tepic, Nayarit. Fue un ascenso bastante prolongado para un sólo día pero aquello se convirtió en un gran reto. Llegué a la ciudad por la noche. Hubo oportunidad de estar por allá en un febrero. Ahí conocí a una cantautora natural, sideral, profunda: Cinthya Morado

En una noche con conocidos coloridos de la región, hicimos encuentro en Galería Lea, aquel espacio sencillo y elocuente de Salvador Lea, un pintor y amigo de la ciudad que nos permitió coexistir. Esa noche entre poetas, artistas y demás ingresé en la percepción de conocer a algunos cuantos. Ahí, entre el baile, la noche y las esperanzas andaba Cinthya Morado, mujer peculiar y de sencillo tono humano, a quien conocí mediante nuestra amiga poeta Frydha Victoria, y así, lo demás se convirtió en historia.

La naturaleza es creatividad. Foto. Cinthya Morado

Hoy, tiempo después, exploro en los acordes y me crezco entre la imagen de su Diminuta, obra sonora que recién ha surgido en 2020 para dar paso a todo una conceptualización de su personalidad. Seré honesto. Cada pieza de esa composición contempla historias potentes, divertidas y corren el riego en cada tono. Se anticipa el entusiasmo a respirar y sentir. La exploración de Morado es una estafeta entre el silencio de los gatos y las esperanzas. El discurso se carga de experiencias y de tonos climáticos que nos llevan por aquí y por allá como un juego repentino de infantes. 

Es divertida y se ausenta de la incertidumbre. Hay poesía en cada una de sus letras. La magia que persigue con esta obra va más allá del sonido que se repite una y otra vez, es un telar sonoro. Así la instancia voraz de la secuela de la vida, el canto y los instrumentos. Aquí hoy, una breve entrevista con Morado, quien actualmente radica en Aguascalientes, y que persiste en sus sueños de gatos, cerros y días.  

Por mi cuenta, paseo en bicicleta con el afán sonoro de El suelo que me lleva a la curiosidad y al divertimento. Vuelo. Y así me encuentro en un disco repleto de comedia, paciencia y laberintos muy mexicanos. Texturas imprescindibles que se mezclan en el delicado aroma de sus timbres. Diminuta es una experiencia especial, hay que estar en la hamaca y despertar con café para escuchar con detenimiento. 

¿Qué te atrajo a la música?
No sabría decir con exactitud qué me atrajo a la música, en mis recuerdos más primigenios ya está presente el jugar con melodías y ritmos, eran mis formas de divertirme, siempre hacía melodías con lo que iba observando o haciendo. Desde muy pequeña mis papás nos cantaban y ponían música de muchos tipos: crecí con Cri crí y con Nirvana, con Tracy Chapman y con Mozart. Me gustaba escuchar y a veces lloraba con algunas canciones aunque no tuvieran letra o no la entendiera. Creo que hay una conexión muy intuitiva de la que no reconozco un inicio específico, pero sé que mi sensibilidad tiene mucho que ver con mi primera infancia y mis primeros descubrimientos habitando este mundo.

¿Qué es componer para ti?
Hacer música es súper mágico. Cada vez lo entiendo de una manera diferente y un poco más profunda. Lo veo como si tratara de encapsular momentos, como de hacer mantras también. Hay veces que tengo ideas o emociones o me pasan cosas difíciles de procesar y al convertirlas en canciones y repetirlas una y otra vez, me entiendo mejor. Me gusta pensar también que tienen el potencial de conectar con otras personas. Creo que se lanzan al exterior y se quedan ahí, que dejan de pertenecerme del todo y se van combinando con el tiempo y el espacio. Es muy loco pensar en que alguien más también puede tocar y cantar piezas mías que nacieron en momentos tan íntimos. Cuando me muera mis canciones seguirán existiendo, eso es muy emocionante.

Flores y Cinthya. Foto: Regina Béjar

¿Qué es Diminuta?
Diminuta es un EP minimalista, íntimo y de autorretrato que grabé a principios de pandemia en Joi Records, en Aguascalientes. La oportunidad de grabar se dio de sorpresa y hacerlo fue un reto y un proceso rápido pero muy bonito. Dentro del equipo de este material está José Octavio Primero en producción y mezcla, Gerardo Castmu en masterización y Rubén Ramírez Díaz como músico invitado en dos de las canciones. La portada es una obra de Ulises Sarabia y el diseño gráfico de Ricardo López. Salió en septiembre de 2020 y está disponible en todas las plataformas digitales.

¿Hacia qué caminos poéticos es posible declarar tu obra?
No sé si se le puedan llamar poéticos a los caminos que traza mi música, me encantaría que sí, ésa podría ser una de mis metas. La poesía es un lenguaje muy sublime, toca fibras muy íntimas y profundamente humanas, es algo casi espiritual, creo. Para mí es un sueño poder lograr eso aunque sea un poquito; decir algo, provocar algo, evocar a la naturaleza, que quienes me escuchen sientan parecido a lo que yo siento cuando canto o cuando escribo lo que canto, me ilusiona eso.

Cinthya y piedras. Foto: Regina Béjar

¿En alguna nota la bicicleta?
Amo la bicicleta. Aprendí a andar en ella un poco tarde, a los diez años. Todavía recuerdo la primera vez que logre el equilibrio y avancé, estaba sola porque era muy miedosa, y también, muy insegura; entonces, cuando intentaron enseñarme nunca pude, fue hasta que lo intenté por mi cuenta y sin que nadie me viera. Fue muy liberador. Hubo un tiempo en que me movía en bicicleta a todos lados, a veces también salía a la carretera, es maravilloso. Debo decir que últimamente ya no la uso tanto, me recrimino eso. Quiero volver.

¿A qué te sumerges cuando piensas en gatos?
Cuando me preguntan si soy de gatos o de perros siempre respondo que de gatos. Me gusta mucho su autosuficiencia y su determinación. Creo que saben perfectamente lo que quieren y van por la vida hacia ello, siempre claros y honestos consigo mismos. Son ágiles y les gusta jugar pero también duermen mucho, a veces les gusta la compañía y la buscan, a veces no y se van. Son silenciosos y pasionales. Me gusta que cambian de humor y que siempre se entregan al momento presente.

¿Qué son los árboles en tus canciones?
Los árboles son muy importantes en mi vida, no sólo en la música. Me transmiten muchas cosas. Me gusta observarlos, he escrito varias canciones y textos sentada a la sombra de árboles, son un lugar seguro para mí, son también compañeros e inspiración. Puede sonar raro, pero yo creo que hay árboles específicos a los que he querido de verdad.

¿Alguna vez serás pájaro?
No creo. Amo mucho a las aves, pero me siento muy lejana a su naturaleza, soy más bien una de sus fans y soy muy, muy humana; ser ave es muy perfecto y yo no quepo ahí.

 
Cinthya Morada desde sí. Foto: Regina Béjar

¿Qué explota en tu pensamiento cuando cantas?
Cuando canto no pienso, es uno de mis estados menos racionales, es como si me fuera de mí misma, o más bien, como si viajara hacia dentro de mí y me ausentara de mis propios pensamientos para nada más sentir. A menos de que no esté cómoda en ese momento o no esté concentrada, entonces sí, me cuestiono.

¿Qué surge del viento y de ti para todos?
Relaciono al viento con el movimiento y con la vida, con dejarse llevar y con la libertad. De mí para todas hay honestidad.

¿Mar o sierra?
Sierra. Soy de Nayarit y crecí muy cerca del mar, sin embargo siempre he preferido las montañas, la tierra, las hojas secas y los árboles altos; aunque he de decir que ahora que vivo lejos, sí extraño mucho la playa.  

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