Cecilia Fernández: una radio fotográfica de poesía
Los sonidos de los versos en las ondas hertzianas de Guadalajara
Cecilia Fernández. Foto: Arturo Lutz Ley
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Mi lengua es imperfecta. Hablo en imágenes, no porque quiera lucirme con palabras sino por la incapacidad de encontrar aquellas palabras. Pues no puedo pronunciar las palabras de la profundidad de otra manera.
Carl G. Jung

Ella es agua. Ella me ha mostrado el agua más que nadie. De repente gota, de repente huracán. Así en la fotografía como en la poesía o en la radio. Siempre agua. Siempre líquida. Y uno tan viento. Así ha sido nuestra amistad, un encuentro de palabras líquidas con historias de vientos. Fluir es el verbo. Entre una cámara fotográfica, un micrófono y el teclado nos hemos encontrado. Así es Cecilia Fernández, poeta, viajera, fotógrafa, gestora, locutora, productora de radio, periodista cultural y sobre todo, amiga. Ella es así, compartida, inmensurablemente.  

Creció en un barrio tradicional de Guadalajara, Jalisco, ahí, cerca del Museo de las Artes, y así, ella es una nación completa en Radio Universidad de Guadalajara. Le encanta percibir el silencio del color desde la naturaleza de nuestros ojos. La conocí por completo en una edición de desnudo de Rendija Taller Visual, ese hermoso equipo fotográfico que tanto amamos: Mónica Cárdenas, luis/caballo y Cuitláhuac Correa. Ahí fuimos fotógrafos, compartimos modelos con otros más y fuimos. Antes, yo ya había sido parte de las tantas entrevistas que ya ejercía.

Vía láctea. Foto: Cecilia Fernández

En el infinito Cecilia ha sido agua. Todo el tiempo nos ha abarcado de agua. El poema es mar. Se congela en la fotografía porque en ella tiene todos los lugares. Sabe el poema que la radio es eco. Y se inmuta.

Así la vivo. Desde el micrófono hasta el espíritu. Cecilia es una amante gigante de la playa. Cada que abre paso el mar ella le recita un poema. Y el agua se sostiene en una fotografía. Son rocío y salvajes seres. Una constelación de la Tierra. Puede ser gota, brisa, lluvia, tinta o veneno y siempre onda sonora: viento.

De sus volúmenes la ciudad ha escuchado llantos, todo el ejército del agua. No por ello el treinta es sinónimo de imaginación, esa que ha escuchado seres, sonidos y contextos. Qué se puede decir desde el silencio ante ella. En la ciudad, las voces se unen, ella marca pauta, la cultura sabe de ella porque ella ha hecho saber de nosotros, tarea giganta.  

Y así me despego. De su sencillez. De un augurio que sólo los versos de agua podrán entender entre las olas. Aquí no se necesita navío. Aquí el navío es la sed, el viento, el péndulo. Aquí navío son las ondas sonoras. A veces mar, a veces planta, a veces cámara.

Piel adentro de nos. Foto: Cecilia Fernández

Así se construye Cecilia, desde la voz de la fotografía para recordarle al poema que se extiende en la radio que la vida es hoy. Así nos vamos. Aprendemos a escuchar desde la soberbia. Aprendemos a ser un sello potente, una telaraña en el barrio de la infancia. 

No somos mentira. Somos eco. Transmisión, memoria y recuerdo. La radio en el poema como la superficie de sabernos mañana. En la ciudad, en la otras y en la otra. Nos vamos despacito a la euforia de los pesares, por no decirles de la vida.

Cecilia ha sido una fortaleza para más de un centenar de creativos. Se las sabe de todas en el medio cultural de Guadalajara. Y como periodista, ha dejado huella en programas como Saltaperico, Señales de humo, Caza de tinta, Puro drama y últimamente en Polifónica. Ella es un espejo sonoro en la voz del 104.3 del FM de la ciudad. Y les repito, se las sabe de todas. Su voz ha sido reflejo de la cultura en nuestro radar. Algunos crecimos con sus programas y más allá, todos vivimos desde ella. La creatividad existe en Guadalajara gracias a parte de su trabajo. Ella es un almanaque cultural de la Perla tapatía.

La sombra en rodada. Foto: Cecilia Fernández

Sin embargo, también el silencio le rodea y ha construido poemas con él. Ahí se abalanza. Dice ser palabra y es letra. Sus poemas son acuáticos. Son una razón que el polvo no comprende. Sin embargo, es una ironía de los viajes. Se bifurca en las palabras y sabe de los poetas. Se convierte en cada letra en un movimiento marino. Se describe en episodios. Hay una política en ella que no es posible descifrar. No se tiene que hacer el intento para llegar más allá en sus versos. Es agua. Todo lo demás, una gran pauta de la zozobra. 

Cecilia se entrega al teatro, a las voces, al juego de su imaginación. Así es, un pensamiento enorme, ella nos ve unas gorditas, un poema, un augurio, un mar, una gota, unos huevitos a la mexicana, una cámara, unos chilaquiles, una fotografía y somos todos, nos ve entrevista y somos ella. Las voces de diversas seres de la misma especie en el mismo ritmo.

 

Fuga erótica. Foto: Cecilia Fernández

En 2013, hicimos una cosa hermosa, hicimos fotografías de desnudo con más fotógrafos, Ignacio Calleja, José María Martínez y Refugio Ruiz, en medio de los Arcos de Guadalajara. Había bicicletas con los modelos. Esas fotos fueron un momento hermoso para la ciudad: Tráfico desnudo le llamamos. Nos creímos libres y lo hicimos. Un año más tarde Spencer Tunick, en San Miguel de Allende, Guanajuato, tuvo una de ellas. Cecilia y yo viajamos de manera espontánea para ello. Lo hicimos. Ella me llevó en 2014 a nuestro amigo fotógrafo para dejarle nuestra obra de desnudo. Esa fotografía nos marcó y somos felices. Lo demás es una memoria. Un accidente de pedaleo.

Ya de viaje, en 2016, el mar de Loreto, Sudcalifornia, me brindó la colaboración en sus Hallazgos cotidianos. Y aporté. No sé cómo lo hice mientras bailaba desde un viaje en bicicleta pero estuve ahí. El Museo del Periodismo y de las Artes Gráficas (la Casa de los Perros) fue el lugar. Muchos se acercaron. Pero uno, con la voz del verso. Directo, cuadrado, color y ya. Fuimos todos. Cecilia presentó más de 200 fotografías que hizo desde su cuenta personal en Instagram, todo una gama de colores. 

Autorretrato. Foto: Cecilia Fernández

Cecilia ha sido todo, amiga de reportajes, de sucesos, de fotografía y Guadalajara es hoy como ha sido ella. A sus palabras no se le escapa un horizonte. Aquí lo vivimos. Es un poema de mar. No me queda nada, los poemas son de ella, ya vienen. Ella ha ocultado en la letra que este testimonio es una evidencia de amor, de radio y de amistad, conmigo y con muchos. Debemos de volcarnos en su sabor. Cecilia siempre se entrega, siempre comparte. Agradezco a la vida esta oportunidad. Sin su cámara mis versos serían silencio. Ella conduce, yo le sigo, el FM de Guadalajara le sabe. 

Cecilia Fernández no es un spaguetti. Ni una tarde de cervezas en una terraza. Ella es una aglomeración de sentimientos a la tapatía. Es la mezcla de metales que no entenderá el agua. No hagamos esfuerzos. Somos hoy. Hay que escucharla para saber de su memoria. Ella es la voz del verso en la radio. Los barcos siempre vuelan. El sonido les lleva, el viento les acompaña.  

Variaciones de los versos. Foto: Cecilia Fernández

¿Qué es el agua en la fotografía? 
Es algo muy complejo de atrapar, no la imagen, sino la esencia. El agua es tiempo, es luz, por ello se entiende también con la cámara. Funcionan bajo la misma lógica. Ambas existen por todo aquello que las toca/que tocan, por todo aquello que les sucede dentro. Ambas perpetúan el instante, ambas son memoria líquida, memoria sólida.

El agua absorbe todas las formas, escanea todo por dentro, por fuera. Por ello requerimos agua para vivir, porque el universo requiere guardar información. El agua es la lente del universo, lo que usa para retratarnos. Mientras que nosotros usamos la cámara para retratar nuestras breves historias, nuestra propia huella.

¿Cómo surge el desvelo de la poesía en la radio?
La radio se traduce cotidianamente en imágenes, es su materia prima, de esta forma construye: la noticia, los relatos, la poesía. La radio edifica con la palabra, el sonido y los silencios, el mundo entero para comunicarlo. Por ello, requiere de la poesía para entregar a las sociedades nuevas versiones de sí mismas; lanza la invitación a contemplar las profundidades de la belleza, y del caos, pero también a adquirir la agudeza de pensamiento para actuar. La poesía sublima los mundos, y la radio en su hacer, la esparce.

Una vez Francia. Foto: Cecilia Fernández

¿De qué manera construyes a la comunidad?
La radio es constructora de comunidad por su naturaleza, generalmente reúne en torno de sí a la diversidad de actores que conforman una sociedad y disemina sus ideas y mensajes con gran facilidad, además con economía de recursos (humanos, de tiempo, y presupuestos), por ende, mi oficio como comunicadora me lleva a cumplir con esa tarea.

Los programas que he realizado como productora o conductora (desde hace años) se han enfocado en los temas culturales, y han sido un diálogo permanente con sus actores, gestores y directivos.  

Cada que hago un programa me gusta pensar que aporto un grano de arena al vasto universo de lo cultural y social; incidiendo en la creación de códigos que unan y configuren las diversas visiones del mundo desde una perspectiva del arte.  

¿Cómo ha sido entrevistar al universo?
Muy simpático… pues se expande. Generalmente entrevisto a las mismas estrellas, planetas y constelaciones, pero también es común, que cotidianamente, aparezcan nuevos actores y proyectos y eso hace que la cultura no se detenga, así como el universo. La posibilidad de dialogar con personas de amplias y diferentes ideas es apasionante.

Dormir en fuga. Foto: Cecilia Fernández

¿De qué manera surge el agua con tus fotografías?
Así, natural, es un venero. Voy a donde está, miro a donde suena, la contemplo en la tierra y el aire. Requiero el agua en todas sus formas; en mares, nubes, vahos. Surge con el sello de la maravilla, con la certeza de la inmensidad, y yo apenas puedo sostener su forma un instante y es con la cámara. Su figura y paso, son efímeros. Es tan parecida a la luz; se cuela entre los dedos, imposible de asirle. Entonces la fotografía me funciona para capturar un esbozo de su emoción, de su lenguaje, de su flujo y de su constancia. La imagen es una suerte de resistencia, una forma de preservar la memoria.

¿Cómo se ama a la poesía desde la radio?
Muy sonoramente. Es un deleite para el paladar y el oído. Es la fascinante y deliberada acción de poblar de imágenes el aire. Se ama la poesía en su trayecto de viento. Se ama la palabra, el ritmo, el mensaje, la forma. Se ama al poeta, y se ama a quién escucha. La poesía nace sonora, luego se hace tinta, luego la hacemos de nuevo sonora y la entregamos a domicilio. La casa natural del poema es el espacio, por eso, lanzarla desde la radio es fundamental.

Fresa amor. Foto: Cecilia Fernández

¿Cuándo se es locutora de las mariposas?
Cuando las ideas no paran, cuando no hay tiempo para contar cada ala y todos los vuelos. Cuando sólo es posible fluir de oído en oído, de pensamiento en pensamiento. Hacer radio es así…  un desplazamiento permanente y multitudinario. Mi voz es un aleteo más en esa polifonía de voces que cruzan el éter.

¿Qué entrega la fotografía en el sonido?
Una foto es un golpe sonoro, aunque siempre se piensa que sólo es un golpe visual. Existe un sonido implícito en la imagen, nunca nadie lo menciona, pero habita ahí y hasta es posible escuchar.

La foto en su cuerpo de papel y veladura entrega el replique quieto de la campana, el eco congelado, el canto en pausa. Es la fotografía la que mejor preserva el sonido. Quizás, sólo falta tecnología y tiempo para recuperar cada invisible y sutil vibración del aire guardada en ellas.

Giro del sur. Foto: Cecilia Fernández

¿Para qué la radio en las sensaciones de la cultura?
Para que exista. Comunicar es replicar lo que somos, hacemos, pensamos, sentimos o creamos (del verbo crear). La radio es un tipo de memoria colectiva y se convierte en un recuento inmediato de la configuración humana, por ello es fundamental trabajar permanentemente con los temas culturales.

¿Cómo pedaleas entre las sombras del mar?
Con paciencia y cautela, mirando siempre a tierra y al horizonte. Manteniendo rumbo e impulsada por el viento y mi fuerza. Y luego llega el día y el mar se extiende más allá de sus olas, se extiende sobre la amplitud de la tierra como la memoria sobre el cuerpo, entonces pedaleo con más fuerza y persistencia, pues finalmente andar el mar, es abrazar toda la circunferencia de lo posible e imposible.

Con-tacto. Foto: Cecilia Fernández

Yo también llovía

(de cuando era nube)

Inédito

Muchas veces somos
eso

una silueta en el paisaje
una llamarada
una ausencia
eso

el sonido imperceptible, impostergable
la ráfaga
el matiz
eso

la mudez en el nido
una lejanía
la pereza

eso

Inédito

Si eres azul eres silencio
garza blanca
y espuma

Inédito

Al sur lo define la línea
mudo horizonte
catedral de arena y agua
campanadas de peces

Inédito

H

La H
muda como el paisaje
dice lo que no dice

_
La H muda es Caribe
y mira
y calla
desde la más inminente quietud

_
La H
paisaje
insonoro
grácil salpica
infinitos
belleza desconcertante
muda
hay que decir
nada

Inédito

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