Xónico Guzmán: sonidos de renovación

Reflexión en la laguna de Sayula. Foto: Diego Illescas
Xónico Guzmán: sonidos de renovación
Desconocidos poetas tejen una noche inmutable en el sur de Jalisco

había una vez o dos
uN niño que nació de las flores
cantaba ópera mientras dormía
gateaba en el pantano
hasta que un sapo
se incrustó en su ojo
Citlalli Ixchel

Xónico fue una experiencia variopinta donde la palabra fue el centro de todo, la palabra en forma de verso y de canto, con exponentes que abordaron temáticas como la locura, la libertad, el silencio o el sonido que silba junto a una naturaleza que invoca el reconocernos a nosotros mismos. Xónico es apenas una muestra de las voces poéticas que están retumbando en el Estado de Jalisco, voces que son como una parvada de pájaros cantores en un cielo con nubes que constantemente se transforman”, mencionó el poeta Xulio Spírittu, originario de Goméz Farías, Jalisco, y quien presenció la reunión de sets que crearon una noche de escena, poesía y música.

Desayuno en Las Cuatas. Foto: Diego Illescas

Bajo los nombres de Frank Motosierra, Silvia Verónica y Mariana Pérez Villoro, Arehf Palacios, Zahildur y Aguamala, Judith Satín y Luis Lopéz (Cosesaicos), Eva Espinoza (Eveleva) y Sara Espinoza, Ana Verá y Citlalli Ixchel (Babas Tutsipop) y yo, generamos una atmósfera que nos pareció un área de juegos. Ante todo, el tiempo y las distancias impidieron que Juan Azuara nos acompañara, agradecemos su esfuerzo. Sin embargo, ese lugar fue donde el encuentro, las voces, las energías, los rituales, las luces, las fotografías, los sonidos, los cantos, las entregas, la experimentación, los proyectos, las esencias, los días de ensayo y preparación, los cafés, la meditación, el tiempo, los duelos, las imágenes y no sé qué tantas cosas más involucramos para varios actos de magia en el foro del Centro para las Artes José Rolón (CAJR), allá, en el sur, en Zapotlán el Grande, Jalisco, aquel sábado, junio 29, 2024.

El poeta Arehf Palacios y la artista Paula M. Goretti. Foto: Diego Illescas

Como inicio del evento la poeta novel Luna Cueva y el literato Ricardo Sígala presentaron sus experiencias al respecto sobre nuestro Almanake poético de Jalisco, un documento que manifiesta una contemplación de la vida y obra de hombres y mujeres poetas de nuestro estado, acto que funcionó como telón de Xónico Guzmán. “Fue un evento increíble, soy parte de los artistas, entonces entiendo cómo se sienten, y estoy muy agradecida de que compartan un poco de ustedes, aquí, de poesía. Viví alegría, enojo, tristeza, confusión, coraje… impotencia, parte de todos los que participaron en esta gran disposición. Me da mucho gusto,” comentó Karina Muñoz, parte del público, sobre su experiencia vivida esa noche.

Sara Espinoza en la Pulquería A la sombra del camichin. Foto: Diego Illescas

Este experimento poético surgió como parte de los breves Foros XU que consideramos Mariana y yo dentro de un ejercicio comunitario para una parte de la poesía en Jalisco. Xónico nos brindó la oportunidad de buscar otras formas de encontrar la palabra más allá del papel. Nos permitió encontrar un público amable, sensible, y sobre todo, acogedor. Los tintes y las diferencias, las texturas, los rangos, los ritmos, todas las personas que participamos entregamos un momento, un acto, un proyecto, una esencia y por si fuera poco, diversas energías de creatividad.

Frank Motosierra. Foto: Diego Illescas

Frank Motosierra funcionó como un acto de espejismo, una entrada en el que las cuestiones individuales que nos marca la sociedad se critican desde un artefacto interior, burlesque y sencillo (por no decir sublime o sutil) que se manifiesta como una alegría y una crisis, “Esunacosamuyraraexistir:/ El poema ya no es poema/ se va diluyendo en un sinfín de paradojas/ que colindan unas con otras,/ no sé cómo puedo comérmelo/ o qué sabor tiene, olor, ruido, imagen/ ¿Esto es un poema? ¿Yo soy un poema?/ ¿El lenguaje es un poema?/ ¿Qué es un poema?/ ¿Qué es qué?”, y el poeta cayó al suelo como acto final y sorprendente.

Mariana Pérez Villloro y Silvia Verónica. Foto: Diego Illescas

Silvia Verónica y Mariana Pérez Villoro nos entregaron el jugueteo y la confusión mediante un diálogo entre el trastorno y la idea con el ser y la persona, un juego escénico que marcó la diversidad de los sets, y el cuerpo, el espacio y la poesía se conjuntaron. “Cada verso con su loca” fue un mix de poemas de las poetas, “Entre paréntesis” de Mariana Pérez Villoro, una fusión de dos versiones de un poema de Artemio González, y finalmente, “Paso de do a fa. El paso a la melancolía” de Silvia Verónica, piezas que postraron en voces de dos entes que configuraron un clima frío, reflexivo y sobrio entre el sonido de un bote y unas vainas que brindaron naturalidad al acto.

Arehf Palacios. Foto: Diego Illescas

Arehf Palacios uso la espontaneidad y versó algunas de sus piezas que le han permitido encontrar una dualidad entre la voz y la escritura. Entre el cuestionamiento filosófico de la producción creativa hasta la insensibilidad social que se vive en el día a día fue como entregó un set mínimo de voz, movimiento e interacción. “La policía no existe” manifestó tras replicar con el público en diversas ocasiones como parte de su discurso y comprometió al espectador a involucrarse en una reflexión social inesperada para finalizar con “Corramos gritándolo y orinando arcoíris sobre las calles/ pintemos todos los muros de nuestra rebeldía/ hasta que la ciudad entera se convenza: la policía no existe/ y entonces desaparezca”.

Miguel Asa. Foto: Diego Illescas

En mi set improvisé de manera sencilla sin elementos más que mi voz y el movimiento de mis manos. Recolecté el sonido de las aves a través de diversos silbidos generados por el público y entre eso, un acto escénico con mímica, introspección y salida. “Y las aves…” fue el eco medular que me otorgó la línea del momento, una variación entre el viento, la naturaleza y su poder infinito hacia la debilidad humana. El silencio como la oscuridad, situaciones que reflexionan desde el ruido y la luz, que también cada entidad tiene una versión diferente, y el público no es ajeno a eso, pues al interactuar, se vuelven en parte de la estructura del poema.

Zahildur y Aguamala. Foto: Diego Illescas

Zahildur y Aguamala entregaron una de las primeras exploraciones del poemario Hard days, empty nites con dos poemas “Paper boat” y “Virus”, mismos que se vincularon con un vestuario estrafalario por parte de la poeta y una mesa con los sintetizadores y luces mágicas desde el sonidista. A su vez, un visual de coordenadas discretas manifestaba la celebración de la diversidad sexual y se integraba como parte de la exasperación performática del dueto. “Find me around the paper boat/ Floating in…/ Blue alcohol/ High seas/ Nites/ Sparks/ Inside you/ Kiss my heart/ Yes, you must do it/ [Lips, hands, eyes… never forget]” se escuchó bajo un baile asimétrico y disperso de la poeta para acertar en la coordinación sonora de las variaciones de las máquinas de ruiditos del mezclador.

Judith Satín. Foto: Diego Illescas

Judith Satín y Luis López (Cosesaicos) llenaron el silencio con un acto que se sumergió en caminatas en línea y un sonido de congas que profundizó el espacio, lo envolvió de misterio, nostalgia y honestidad. Unas luces iluminaron un pequeño espacio y acentuó el ritmo de la voz de la poeta. “Las locas exasperamos porque interpelamos la locura de los otros. Entre locas no siempre nos entendemos. Estar loca y castigarse por estarlo, una locura compatible con el sufrimiento. ¿Las locas merecemos cuidados aun si al no echarle ganas lastimamos? ¿Qué línea divide la enfermedad real de la ficticia? ¿O estarlo y manipular con la enfermedad? Mi madre ha enfermado de tristeza, me lo dijo ayer y hace años, mi madre y su tristeza articular, la deformación de sus tejidos”, leyó la también costurera y el conjunto de un determinante fin sonoro desde las manos del músico clausuró una sensación de profundidad, de abismo, de infinito. Fue un acto de sensibilidad y de pensamiento onírico que nos permitió sentir la niebla del silencio, el brío y las mariposas, las madres y las hijas, la familia.  

Eveleva y Sara Espinoza. Foto: Diego Illescas

Eveleva y Sara Espinoza, desde un live looping y un visual que trastocó nuestras realidades, dieron muestra de la voz de la calle y de la voz del canto para reunirse en una manifestación de sentimientos y emociones que confrontaron a las perspectivas del público. “Si he de saberme tan breve/ como un segundo,/ mínimo,/ mínimo voy a contagiar el mareo,/ haciéndoles saber/ que ustedes también son/ un montón de segundos ingenuos,/ a ver si así/ aprovechan su tiempo”, manifestó la poeta a la par de los acordes de la guitarra de su hermana. El momento se rodeó de una reflexión constante, de aseveraciones que no apreciamos y que en conjunto somos parte de ellas.

Ana Verá y Citlalli Ixchel. Foto: Diego Illescas

Ana Verá y Citlalli Ixchel (Babas Tutsipop) nos encaminaron hacia un momento de vibración de colores y amor diverso para conmovernos entre el ritmo de su versión orgánica-electrónica con canciones propias y juegos textuales tanto de la cantante como de la poeta que versó su pasión, “mi mano cosida a la tuya/ uñas tóxicas/ pancita para escuchar tus tripas/ lengua; musculo más fuerte del cuerpo/ cejas con vida propia/ pie para acariciar & causar un escalofrío/ ombligo para asomarme al agujero donde comenzó todo/ dedos para tocar el piano/ pelos en las axilas/ senos inconformes/ pezones para que te piquen las hormigas/ ojos de atrás para adelante/ un frasco lleno de dientes/vagina/ vagina/vagina en repeticiones”.

Diálogos de carretera. Foto: Diego Illescas

Y entre una improvisación colectiva desde el último set el Xónico Guzmán tuvo fin con palabras, cantos, sonidos y una frescura de la alternancia. No supimos cómo fue el impacto de la noche, pero sí fue una noche diferente, una noche con emociones de subida y bajada, fue una luna distinta a la que habitamos porque nos encontramos, nos observamos, nos escuchamos y aprendimos. Esa noche fue un buffet poético-sonoro en el que las experiencias se vincularon de muchas formas para tejer un show alternativo, dinámico, emocionante y divertido.

Colectividad. Foto: Diego Illescas

Xónico Guzmán fue una versión de colaboración organizada que realizamos en Zapotlán el Grande, Jalisco, con el fin de diversificar y de vincular a una parte de la comunidad de la poesía en Jalisco. Gracias al poeta Israel Galleros por el acompañamiento. Gracias a la artista Paula M. Goretti por sus arte y fotografía en este desarrollo. Gracias a la gestora y fotógrafa Sara Stonk y a Bestiario Cultura por aportar en nuestras vinculaciones y proyectos en el sur de Jalisco. Gracias a la familia de la Pulquería A la sombra del camichín por el recibimiento tan grato con el bote (cocido de carnes y verduras a base de pulque) y los vasitos de pulque con ponche de granada, una comida gloriosa. Gracias a Marylú García, Manuel García, Karen Chávez y a todo el equipo de Pastiche Restaurante por la cena grupal que tuvimos en sus instalaciones, algo sabroso. Gracias a Sergio Rivera, Alejandro Aguayo y a toda la comunidad de Las Bañadas Lonches y del parque Lineal por su apertura y recibimiento. Gracias a El Pinche Perro por su arte para nuestra gráfica promocional. Muchas gracias a Edgar Chávez por su filmación móvil y aérea. Gracias a Diego Illescas por la filmación de todo el proceso.

Grúa y discursos. Foto: Diego Illescas

Gracias a Raúl Patiño, nuestro chofer, por todos los esfuerzos de una aventura enorme en su cumpleaños acompañado de charlas, expectativas, asombro y rescate. También gracias a Didiana Sedano, Isabel Reyes, César Barajas, Isay Durán, Felipe Angulo y a todo el equipo del CAJR por brindar todas las facilidades de este proyecto en la región. Gracias a Mónica Camacho, de la jefatura de Espacios escénicos, y a Alejandra Petersen, de la dirección de Desarrollo institucional, ambas de la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco, por el apoyo, la sinergia y la contribución a nuestro ejercicio ciudadano. Y sobre todo, gracias a todo el público que nos permitió compartir nuestras obras con el fervor de sus sentidos. Gracias a Zapotlán el Grande, Jalisco, por amarnos tan bonito.

XU FEP: diálogo poético de Jalisco

Mexcla poética intergeneracional. Foto: Diego Illescas
XU FEP: diálogo poético de Jalisco
Un Foro con diversidad y cuestionamientos de tropos

De quién tienes miedo, dices.
Del error de ser otro en la mirada.
Del error y de la fiebre del error
que gotea a gatas en la vida extraña.
José Reyes

“Gracias al Foro pudimos escucharnos más y eso siempre será enriquecedor para el quehacer creativo. Para mí, lo mejor -además de escuchar voces poéticas diversas- fue escuchar también ideas, búsquedas, visiones y acciones para seguir haciendo esto y, sobre todo, para que otros también lo hagan. Escuchar, compartir y aprender siempre es gratificante”, fueron las palabras de la poeta Yara Patiño respecto al XUFEP, 1 Foro Estatal de Poesía GDLXAL que surgió como un remedio a las dudas que nos mostramos la poeta Mariana Pérez Villoro y yo, Miguel Asa, artista, entorno al ejercicio de la palabra, su trabajo y su injerencia en las personas que desarrollan el ejercicio de la poesía en Jalisco, México.

Poesía de la diversidad. Foto: Diego Illescas

Después de más un mes de haber pasado sobre dicha vorágine, es un descubrimiento entregar estas palabras. El XUFEP, que obtuvo ese nombre como un homenaje a México desde la letra X y por el quince aniversario de Proyecto Ululayu con la letra U, se manifestó como un principio de cuestionamientos, de rigurosas juntas y de una preparación experimental muy nuestra, pues el trabajo del equipo fue puntual en cada una de las convocatorias que nos hicimos. No pensamos en lecturas, pensamos en mesas de diálogo, de historia, de trabajo, de estrategias, de difusión, de colaboración y un montón de particularidades que definieron el rumbo de nuestra capacidad como un sinónimo de transgresión.

Miguel García Ascencio en atención. Foto: Diego Illescas

Declarar a las acciones que conjuntamos no quedaron a la expectativa, fueron planeadas, consideradas, oxigenadas; respiramos, vimos el sol y muchas veces la noche. Hablamos del desierto y de las caminatas. El XUFEP como integración nos permitió conocer a profundidad nuestras dudas, así las inquietudes, la deriva de las palabras, la cuestión de nuestras vidas con la letra, el sometimiento de lo ponderado, la poesía como estrategia, las razones, las posibilidades, las inflexiones, la lotería, el sabor de la quesadilla y de la cerveza, del llanto y del amor por igual, nos hundimos con todo el fervor, nos desmontamos los cadáveres, les hicimos pedazos, hablamos de los antecedentes y buscamos a los mismos, encontramos a otros por igual, nos disfrazamos de halcones, nos volvimos locos y un poco más certeros, dijimos qué sí y qué no, nos vestimos de política editorial y nos construimos de superhéroes poéticos, tomamos ejemplos y los eliminamos, hicimos lo propio, una ilación de respeto, empatía y de llamado.

La carne en su jugo como celebración. Foto: Diego Illescas

Hablamos con uno, con otra, con ellos, con ellas, aquí, allá, una línea, otra, otra y otra, lanzamos más de cien correos electrónicos, leímos, sobre todo, leímos. Imaginamos por principio y dimos cuerda a los jóvenes y por igual, nos observamos entre las generaciones mayores. Un puente de años y una línea de estrategia: Mariana Pérez Villoro consolidó, definió, le seguimos, nos seguimos; Renata García como un balance; Diego Illescas como la fotografía testimonial de todo el evento; Miguel Ángel Avilés como vocero de prensa; Gonzalo Bojorquez como retratista del cierre; y así otros agregados más que nos apoyaron con la definición de ser nosotros mismos, un encuentro de diálogo, de contribución, de reflexión, una justa en la que la visión de nuestras letras marco una pauta en las vidas de quienes colaboraron en este enorme ejercicio.

El panel de la creatividad. Foto: Diego Illescas

Así pudimos descubrir lo que hicimos en nuestras comunidad, las poéticas de las mujeres de la ciudad, las palabras de la diversidad, el performance, la poesía en la plástica, el amor de la poesía del interior del estado, la visibilidad de los antecedentes de la poesía de Jalisco como diversas visiones del pasado y del presente, la integración del cine y la palabra, la poética de la ciudad, la configuración de los procesos creativos, las cuestiones de las reuniones poéticas, las dimensiones editoriales, las campañas para su difusión y así la relación de los medios de comunicación como medios de expansión, por igual la posibilidad de los encuentros con poetas de otras escalas, la manifestación de un homenaje como símbolo de gratitud y respeto hacia el trabajo que desarrollaron las generaciones mayores.

Premios XU. Foto: Diego Illescas

Y lo más valioso de esto, fue que reconocimos desde nuestra trinchera a dos valores que nos marcaron en este periodo con el Premio XU, a la joven poeta Melissa Niño como “Poeta en desarrollo”, originaria de Puerto Vallarta, Jalisco; y al poeta experimentado Miguel García Ascencio como “Poeta con trayectoria”, oriundo de Arandas, Jalisco. De Melissa, por su trabajo de ingeniería poética y juegos textuales, así como por su experiencia y su atrevimiento del trabajo constante para figurar una línea estética, propia, con carácter peculiar y estruendosa en su haber, mismo que incluye diversos riesgos en los que las formas que construye le han permitido discernir experimentos con toques de infancia y benevolencia. Así, de Miguel, por su formación como investigador, corrector de estilo, poeta, lector y aliado de muchas generaciones de las letras que le han aprendido del riguroso trabajo que ha manifestado en su día a día, y esto implica grandes investigaciones que ha impulsado entre las letras de Jalisco, además, suma su trabajo poético muestra la profundización personal con la exploración desde elementos naturales, sociales y espirituales desde un discurso único, esto implica su perspectiva profunda desde la cuestión en que ha observado el mundo, que si bien no hemos concebido como sociedad, le hemos observado con fidelidad y a detalle. Gracias a ambos por su contribución a las letras de Jalisco, pues nos permiten observar las dualidades que existen en la actualidad de la comunidad poeta, así de sus contextos y de sus dinámicas creativas.

Los poetas foráneos y urbanos. Foto: Diego Illescas

El XUFEP fue una experiencia que nos marcó de muchas maneras, y bien podemos decir en estos momentos que reconocemos las diversas poéticas actuales que suceden en nuestra geografía, así sus volúmenes, sus contextos, sus apropiaciones, las familias, las singularidades, los paisajes, las apropiaciones, las gestiones, las visibilidades, las profundizaciones, las problemáticas, las adversidades, la conjunción, los espacios, las tradiciones y sus influencias, los movimientos, y todo, como una evidencia de este ejercicio colectivo que nos permitió consolidar una reunión particular en su tipo: hicimos estudios, análisis y cuestionamientos, más allá de las obras, desde las personas.

Pasado y presente de la poesía de Jalisco. Foto: Diego Illescas

Analizar la poesía de nuestra región desde sus múltiples variables nos ha entregado una serie de materiales que compartiremos con el fin de dar hacer entrega de este ejercicio a nuestra población y a quien desee explorar más de los caminos de las letras de Jalisco.

Agradecemos a toda la comunidad que participó en este ritual poético. Gracias a Valeria Guzmán, Patricia Mata, Cristina Gutiérrez Mar, Mónica Hernández, Fernanda Magallón, Fabiola Lizette, Nadia Arce, Leticia Cortés, Irene Vega, Arehf Palacios, Octavio García, Juan Azuara, Reyna de la Torre, Alejandro Piña, Natalia Mariposa, Yadeli Contreras, Max Valencia, Citlalli Ixchel, Eduardo García, Lilith Sullivan, Ivanhoe García, Patricia Cardona, Sergio Araht, Ana Vázquez, Víctor Villalobos, Enrique Guizar, Johanna Aguilar, Aurora González de Mendoza, Elizabeth Bastida, Octavio García, Femur (Sinclair Castro y Cía.), Patricia Medina, Luis Armenta Malpica, Sara Velasco, Fernando Toriz, Paola Llamas Dinero, Carlos Prospero, Eliana Villanueva, Jorge Souza, Rossana Camarena, Zahira Rico, Natalia Robledo, Ricardo Yáñez, Judith Satín, Manuel JPG, Aleqz Garrigoz, María Ausencia, Juan Azuara, Juan Orozco, Abril Medina, Frida Tejada, Jaime Jordán, Lorena Aviña, Juan Prado, Aurora González de Mendoza, Melissa Niño, Juan Antonio Orozco, Mario Z Plugisi, María Ausencia, Carmen Villoro, Lizzie Castro, Juan Azuara, Renata García, Reyna de la Torre, Javier Ponce, Roberto García, Carlos Armenta, Yadeli Contreras, Marlene Zertuche, Indra Díaz, Sol Ortega, Gabriela Sepúlveda, Natalia Mariposa, Daniela Ruelas, Rubén Gil, Bethsabe Ortega, Yara Patiño, Neri Tello, Cecilia Fernández, Patricia Velasco, Víctor MunitaJuan Romero, Montserrat Márquez, Pedro Valderrama, Guadalupe Morfín, Laura Solórzano, Françoise Roy, Iliana Hernández, Lisi Turrá, Guadalupe Ángeles, Leticia Villagarcía, Ricardo Castillo, Luis Medina, Raúl Bañuelos, Miguel Reinoso, Silvia Eugenia Castillero, Jorge Esquinca, Raúl Aceves, Tanya Cosío, José Reyes, Sofía Acosta, Ernesto Lumbreras, Miguel García Ascencio, y a todas las personas que de una u otra forma brindaron su tiempo y disposición para este legado comunitario.

Editoriales y poesía. Foto: Diego Illescas

De igual manera, gracias al Gobierno de Tlaquepaque que, a través de su dirección de Cultura, pudimos disponer del Centro Cultural El Refugio como nuestra cede principal. De igual manera gracias a Patán Ale House. Y gracias a toda la manada de Pedro y el León por la apertura a todas nuestras tertulias previas y durante este Foro. La pasamos genial en cada espacio.

No menos importante, gracias al Taller de Gráfica Mónica Dávalos por apoyarnos con nuestros grabados insignia. Gracias a Cine Mayahuel y a Hostal Casa Colores por el apoyo en el hospedaje para algunos de nuestros invitados. Gracias a Arkeda Cultura por los aperitivos sinceros. Gracias a Bestiario Cultura por la facilidad de nuestros viajes. Gracias a Mantis Editores por el taller de edición en nuestra Muestra Poética XU desde el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturares de la Secretaría de Cultura.

Las mujeres y la poesía de Guadalajara. Foto: Diego Illescas

Y a su vez, gracias a Tequila 30-30 por ser parte de nuestros festejos con los brindis correspondientes en nuestro quince aniversario. Así y desde hace años en nuestras fechorías, gracias a Canal 44 y a Radio Universidad de Guadalajara por la difusión y la expansión. Y lo más importante, muchas gracias al Restaurante Kamilos 333, que sin menor provocación patrocinaron nuestras reuniones y nuestra comida de celebración.

Paz para siempre a toda nuestra comunidad. Desde Proyecto Ululayu, agradezco todo el esfuerzo por todo, el XUFEP fue una gran muestra de amor en vida, qué bueno ser testigo de ello. Por favor, lea poesía. cumplió quince años y acá seguimos en el ejercicio.