Paz Martínez: una prieta como la poeta mayor

Paz Martínez. Foto: Miguel Asa
Paz Martínez: una prieta como la poeta mayor
Una mujer con manos de piedra y mis ojos

me instruyó para ser puntual pero nunca pudo
pasó 18 años conmigo hasta que le dije
            -madre, quiero ser poeta
quiero volar sobre barquitos de papel
escribir sobre el insomnio
caminar por las calles en llamas
ella me miró y con una gran sonrisa dijo
María Ausencia

No sé qué dijo. No supe de las gaviotas y su horario habitual. No tenía en mi agenda un plan como este. No existía este destino en el derrotero. No recuerdo el color de las bicicletas, incluso, no tengo presente el sabor de los tacos. Sin embargo, existe un esencia que siempre me ha acompañado. Supe de cuerpos y espíritus por ella. Supe de energías por sus abuelos. Supe de mi raza por sus dolores y por sus triunfos. No sabía de nada. No sé qué sintió, nunca sabré cómo fue su dolor al parirme, pero por ella estoy aquí. Tiene nombre y no. Elvira, en ocasiones Paz, así le nombró el barrio. Paz aquí, Paz allá. Y uno como cacahuate en las faldas por todos lados. Y contemplé cuerpos, energías, formas de vida. Una antropología infantil que me construí. Paz ha sido un destino para muchas personas. Ha sido una nostalgia completa desde que la conozco, que no fue hace poco. “Doña Paz”, como la conocen en el barrio, en una parte de Loma Dorada, en Tonalá, Jalisco, ha sido una persona divertida, le ha bailado a todo, le ha puesto el tope a todo, en sus conocimientos y en su comprensión, pero ha dado río y ha nutrido, y vaya cascadas han surgido.

En el barrio saben que hay una señora que de sus manos surge una fuerza que no comprenden. De sus manos, torceduras, sobaduras, tés, escuincles, la tarde, las piñatas, las posadas, la regla, el acompañamiento, la contribución, el espíritu, el hombre, la mujer, el niño, la niña, ella misma. Paz ha sido una enseñanza de carácter, mujer de rica tradición y de un conocimiento impecable de la música y del cine mexicano; contribuyó en mi educación de una forma sustancial, directamente en mi quehacer literario, para cuestionarme mis raíces, para preguntarle al sol sobre el poder de nuestra piel, para amar con toda la entrega posible, para andar a solas con la sombra sin temerle al árbol, para hablar con los espíritus cuando están detrás de los arbustos a la media noche. Nos lastimaron. Nos lastimamos. Pero ella siempre ha sido de una fuerza impecable y he aprendido a dialogar a la distancia de palabras y sentires. 

Siempre se ha entregado por otras personas. En la poética de Paz hay un valor extraordinario de convivencia, todo o nada. Hay que ver la raíz, darle vueltas y observarle con el sol, el hambre se sabe de primera mano. Mujer nacida en en una parte de la huasteca de San Luis Potosí, de familia de origen indígena, ha hecho de su transcurrir una vida de compartición. No hay que quedarse con nada porque luego es más difícil limpiar el espacio. Y la carretera será siempre un ir y volver.

Elvira Martínez, mi madre, es melodía de un sólo volumen. Mi madre no escribe ni dice qué hace, sólo existe y canta, camina y observa. Mi madre me cuenta sus cuentos. Sus poemas los escribió y los perdió por ahí. Pero me dice de sus fotografías. Me dice de sus archivos. Me dice de nuestra memoria y desde ahí encuentro al tacto. Mi madre me enseñó de cuerpos, de nervios, de músculos, de pesadumbres y de acciones. De ansiedad y de ecos. Mi madre me ha dicho sus secretos como mujer porque estuve con ella desde pequeño. Me brindó su cuerpo como cuna. Me enseñó el alivio de los libros. Mi madre se ensució las manos que curan por ser manos que limpian y en mi colegio nadie lo sabía. Mi madre se puso mil máscaras delante de mí. Mi madre ha sido mi rincón, mi libro mayor, la poeta mayor, una prieta que sabe de manos y de olores.

Mi madre ha sido entrega, hasta el infinito. Mi madre me habló de las pequeñeces, de sonreír, de dar el saludo y las gracias, siempre las gracias. Mi madre, la Prieta, es mi reto constante, ella es mi moda, mi forma de ser, mi música, mi trabajo, mis secretos, mis gestos son de ella. Mi Paz ha sido la filósofa que más me ha cuestionado y nadie más tiene oportunidad de rebatir a sus ideas. Ha sido paloma, duende y astronauta. Mi madre se ha convertido en la lucha de mil luchas. Mi madre es una de esas mujeres que son porque se vivieron en una plenitud de resistencia. Mi madre es una humana en resistencia. La Prieta ha sido los volcanes, los perfiles, los suburbios, la sed, el esfuerzo, la complejidad, la confianza, la seguridad, la valentía, el coraje, la sostenibilidad, la lotería, el perfume, la carne, la música, el hueso, la espalda, el nieto, la sobrina, la familia, la distancia, el viaje, la migración, la renovación, la historia, el barrio, la plenitud, la secuela, el pueblo, el mercado, el tianguis, la magia, los carritos, las canicas, los tacos dorados, la jericalla, los jugos, las caminatas, la unidad, el 231 y todo lo demás, la subidita y la bajada, mis glorietas y mis sueños, la voluntad, el equilibrio, la desgracia, el lamento, y muchas veces, siempre lo he visto, el alivio. Y desde que tengo memoria, ella es Tonalá.  

Ella me enseñó a cantar. Ella me enseñó a bailar. Ella me enseñó Zapopan, Tonalá, Tlaquepaque y Guadalajara. Ella me dio vueltas en los camiones y nunca me dijo nada. La Prieta ha sido tregua, alimento, crecimiento y expansión. Mi madre no sólo ha sido mi madre. Ha sido una alcancía de alcances desmedidos. Yo no sé mucho, sólo me levanté con ella a limpiar oficinas y fui yo, ahí andaba, en la limpieza de muchas horas de aprendizaje. Mi madre ha sido la cumbia, la salsa, el son y el danzón. Mi madre es el café, el cigarro, el viento. Compartir con las personas ha sido su suerte. Ha sido su incondicional amor lo que construyo eso que me ha entregado la vitalidad para ser quien soy. Mi madre es Puerto Vallarta, San Luis Potosí, Querétaro, Guanajuato, Morelia, Quiroga, Atotonilco, La Barca, Ciudad de México, San Juan de los Lagos, Tepatitlán, Tototlán, Ocotlán, y mucho norte.

Mi madre se escondió por aquí y por allá. Le hizo a la muchacha y al muchacho. Se volcó en secretos. Mi madre es una evidencia de la postrevolución. Mi madre es una huella profunda de México. Mi madre anduvo en tren con la sobrina de no sé quién, hija de sabe quién, y se miró las faldas con la emoción de ser siempre una ola. Mi madre trabajó como la masajista de Maná y yo un eco de sus canciones. Mi madre me enseñó el rock y la arquitectura. Tomaba agua mientras veía a los artistas sanar con su dolor. Mi madre estuvo aquí y allá. Si mencionara el nombre de cada una de las personas que fueron a casa no terminaría un poema ni cinco libros. Mi madre ha sido la profundidad de nuestras melodías. Mi madre ha sido dolor, un constante dolor y nunca nos ha dejado sin cobijo. Tengo muchas terceras personas a las que amo mucho y son con las que ella me dio la paciencia y la fortaleza para contemplar su florecimiento.

Doña Paz ha sido la vecina que expande las mañanas con su escoba y sus saludos. Le encantan Los Panchos y ver series de ciencia ficción. Mi mamá construyó cielos y los deshizo. Mi madre habló de la libertad mientras me comía unas cañas. Mi madre ha sido el supuesto de la nave cuando ha sido la nave misma. Mi madre ha sido todas las semillas, todas las hurracas, los diamantes y los poemas. Mi madre ha escrito con sus manos en miles de cuerpos. No me traten de enseñar. Mi madre ha sido enfermedad y hastío, y también alivio, secuela y profundidad. Mi madre ha sido barrio y bien barrio.

Me enseñó el brillo de la bicicleta. Me dijo cómo ser tulipán en madrugada de desgracia. Mi madre resistió desde su entendimiento bajo un sistema que nunca le ha agradecido. La Prieta es un poema que nunca podré escribir. Es tan compleja su sonrisa y su estigma que procuro los labios rotos y los huracanes a sueldo, es más barata la supervivencia que un cacahuate con raíz. Hay que construir una memoria. Hay que estar satisfechos siempre. El poema se siente. El poema se comparte y aquí andamos en vida. Se escucha la noche y la ráfaga de su memoria me ha sorprendido. La Prieta ha sido un augurio y un lamento, el canto de la ranchera con grito de ardor, el beso de buenas noches que alivia la recompensa del trabajo, la palabra activa del quehacer, la aventura de estar a distancia, la libertad del camuflaje, el pensamiento de la fragilidad, la vulnerabilidad y toda su fuerza como un eco de camino. La Prieta no ha sido poeta pero ha creado poemas sin medida. La Prieta es esa esencia que nos habla de lo que somos, de lo que preservamos, de lo que nos inquieta.

La Prieta ha sido una sustancia fuerte, ha sido una fortaleza que nos ha dado pauta a sus designios. Mi madre ha sido el eslabón que ha sostenido la cadena de mis ideas. Mi madre ha sido el diálogo, la furia, el enojo. También ha sido la sonrisa y la belleza de las madrugadas. Sus caminatas han sido mi paso y su paso ha sido una recompensa desde una mirada transparente. Mi madre ha tejido mis ropas, ha zurcido mi desorden y siempre me ha abrazado con toda su sencillez. Mi madre es una guarida de alegría que sostiene a una ronda de huracanes a su alrededor. Mi madre ha sido una tenacidad cercana a la palabra. Ha leído lo que no sé y ha escrito con su voz cada que la encuentro. De sus manos obtuve la mayor herencia posible, la calidad para sentir, para convertir el dolor en paciencia, para conocer la capacidad de las mías.

Ella, la Prieta que una vez me vio partir en bicicleta y que me vio llegar hace 39 años, no es la mejor, pero es esencial para mí. La Prieta, la sobadora de miles de personas, la que me reestructuró mi brazo, la que me aceptó en faldas, la que me ha apoyado en cada locura, la que me ha injertado en mis manos el poder del masaje, la que me dio libertad desde pequeño, la que me entregó a manos ciegas y fortaleció cada paso para ser lo que soy es una prueba de la tonalidad del canto que me ha brindado. Ella, siempre, la que me enseñó a compartir lo poco que he tenido es la potencia del corazón que me he construido. No hay poema más grande ni más fabuloso que la picadura de la voz de mi Prieta.

Siempre ha sido paciencia y escucha, mi evolución, mis caídas y mis ausencias físicas. No ha sido juez ni rebeldía, siempre ha sido la voluntad, el árbol, la mañana y la soledad. Mi madre es la distancia, la creadora de los seres que me enseñaron a valorar la vida. Mi madre ha sido la potencia de las lámparas. Sus manos han esculpido dolores como una letanía de suspiros. Le conocen así propios y extraños. Y muchas personas han vuelto toda su vida a las manos de mi madre. Siempre han estado presentes miles de personajes, personalidades y voluntades. Mi madre curó en su exaltación. Podría repetir la historia pero son sus manos las que han estado al tanto de la evolución de los cuerpos. Mi madre es una sabia que nos dos veces existirá en México. La Prieta sabe estorbar y lo hace con gracia. La Prieta es esa mujer que bailo por doquier y disfrutó. Le entro a las trompadas y a los chocolates. Hizo magia en la Constanzo, aquel chocolate potosino con el que identifico una parte de mi vida.  

Pero Paz no sólo es eso. Hay una tremenda línea de la cocina que no entiendo. De sus manos no sólo ha surgido el alivio físico. Sino que también nos ha llevado a superficies de la cocina a otros niveles. Su mole es uno de los claros ejemplos que han dado de qué hablar, alguna vez en una tertulia colectiva nos bañó de su sabor. Pocos supieron. Mi madre siempre ha estado atrás de mí. Y su sabor que permanece en cada enchilada que nos hemos comido en la familia y que también han llegado a más personas que han probado de ese platillo. Tenemos la receta que abriga con calor de un dragón. Las enchiladas potosinas de la Prieta son un menjurje que añoro todo el tiempo. Es el platillo con el que me siento más cercano a México. Mi madre es todos los sabores.

Pero la Prieta es una persona de altos vuelos. Ha sido el tiempo de mucha memoria, de aportar a lo que es la cultura, lo que es la forma de vivir, del conocimiento, de la compartición, de la secuencia, de la inocencia de muchos infantes, gobernadora de las flores, de las tristezas de los vientos, de la cosecha de la vida. La Prieta ha sido siembra, campo, y semilla, y aquí ando yo. La poesía es un transcurrir de las manos sobre la piel del universo. Gracias Prieta por todos los eslabones que has construido a mi alrededor. Siempre te amaré, a tu mole y a tus enchiladas potosinas. Vida eterna morenita mía.

XUFEP: diálogo poético de Jalisco

Mexcla poética intergeneracional. Foto: Diego Illescas
XUFEP: diálogo poético de Jalisco
Un Foro con diversidad y cuestionamientos de tropos

De quién tienes miedo, dices.
Del error de ser otro en la mirada.
Del error y de la fiebre del error
que gotea a gatas en la vida extraña.
José Reyes

“Gracias al Foro pudimos escucharnos más y eso siempre será enriquecedor para el quehacer creativo. Para mí, lo mejor -además de escuchar voces poéticas diversas- fue escuchar también ideas, búsquedas, visiones y acciones para seguir haciendo esto y, sobre todo, para que otros también lo hagan. Escuchar, compartir y aprender siempre es gratificante”, fueron las palabras de la poeta Yara Patiño respecto al XUFEP, 1 Foro Estatal de Poesía GDLXAL que surgió como un remedio a las dudas que nos mostramos la poeta Mariana Pérez Villoro y yo, Miguel Asa, artista, entorno al ejercicio de la palabra, su trabajo y su injerencia en las personas que desarrollan el ejercicio de la poesía en Jalisco, México.

Poesía de la diversidad. Foto: Diego Illescas

Después de más un mes de haber pasado sobre dicha vorágine, es un descubrimiento entregar estas palabras. El XUFEP, que obtuvo ese nombre como un homenaje a México desde la letra X y por el quince aniversario de Proyecto Ululayu con la letra U, se manifestó como un principio de cuestionamientos, de rigurosas juntas y de una preparación experimental muy nuestra, pues el trabajo del equipo fue puntual en cada una de las convocatorias que nos hicimos. No pensamos en lecturas, pensamos en mesas de diálogo, de historia, de trabajo, de estrategias, de difusión, de colaboración y un montón de particularidades que definieron el rumbo de nuestra capacidad como un sinónimo de transgresión.

Miguel García Ascencio en atención. Foto: Diego Illescas

Declarar a las acciones que conjuntamos no quedaron a la expectativa, fueron planeadas, consideradas, oxigenadas; respiramos, vimos el sol y muchas veces la noche. Hablamos del desierto y de las caminatas. El XUFEP como integración nos permitió conocer a profundidad nuestras dudas, así las inquietudes, la deriva de las palabras, la cuestión de nuestras vidas con la letra, el sometimiento de lo ponderado, la poesía como estrategia, las razones, las posibilidades, las inflexiones, la lotería, el sabor de la quesadilla y de la cerveza, del llanto y del amor por igual, nos hundimos con todo el fervor, nos desmontamos los cadáveres, les hicimos pedazos, hablamos de los antecedentes y buscamos a los mismos, encontramos a otros por igual, nos disfrazamos de halcones, nos volvimos locos y un poco más certeros, dijimos qué sí y qué no, nos vestimos de política editorial y nos construimos de superhéroes poéticos, tomamos ejemplos y los eliminamos, hicimos lo propio, una ilación de respeto, empatía y de llamado.

La carne en su jugo como celebración. Foto: Diego Illescas

Hablamos con uno, con otra, con ellos, con ellas, aquí, allá, una línea, otra, otra y otra, lanzamos más de cien correos electrónicos, leímos, sobre todo, leímos. Imaginamos por principio y dimos cuerda a los jóvenes y por igual, nos observamos entre las generaciones mayores. Un puente de años y una línea de estrategia: Mariana Pérez Villoro consolidó, definió, le seguimos, nos seguimos; Renata García como un balance; Diego Illescas como la fotografía testimonial de todo el evento; Miguel Ángel Avilés como vocero de prensa; Gonzalo Bojorquez como retratista del cierre; y así otros agregados más que nos apoyaron con la definición de ser nosotros mismos, un encuentro de diálogo, de contribución, de reflexión, una justa en la que la visión de nuestras letras marco una pauta en las vidas de quienes colaboraron en este enorme ejercicio.

El panel de la creatividad. Foto: Diego Illescas

Así pudimos descubrir lo que hicimos en nuestras comunidad, las poéticas de las mujeres de la ciudad, las palabras de la diversidad, el performance, la poesía en la plástica, el amor de la poesía del interior del estado, la visibilidad de los antecedentes de la poesía de Jalisco como diversas visiones del pasado y del presente, la integración del cine y la palabra, la poética de la ciudad, la configuración de los procesos creativos, las cuestiones de las reuniones poéticas, las dimensiones editoriales, las campañas para su difusión y así la relación de los medios de comunicación como medios de expansión, por igual la posibilidad de los encuentros con poetas de otras escalas, la manifestación de un homenaje como símbolo de gratitud y respeto hacia el trabajo que desarrollaron las generaciones mayores.

Premios XU. Foto: Diego Illescas

Y lo más valioso de esto, fue que reconocimos desde nuestra trinchera a dos valores que nos marcaron en este periodo con el Premio XU, a la joven poeta Melissa Niño como “Poeta en desarrollo”, originaria de Puerto Vallarta, Jalisco; y al poeta experimentado Miguel García Ascencio como “Poeta con trayectoria”, oriundo de Arandas, Jalisco. De Melissa, por su trabajo de ingeniería poética y juegos textuales, así como por su experiencia y su atrevimiento del trabajo constante para figurar una línea estética, propia, con carácter peculiar y estruendosa en su haber, mismo que incluye diversos riesgos en los que las formas que construye le han permitido discernir experimentos con toques de infancia y benevolencia. Así, de Miguel, por su formación como investigador, corrector de estilo, poeta, lector y aliado de muchas generaciones de las letras que le han aprendido del riguroso trabajo que ha manifestado en su día a día, y esto implica grandes investigaciones que ha impulsado entre las letras de Jalisco, además, suma su trabajo poético muestra la profundización personal con la exploración desde elementos naturales, sociales y espirituales desde un discurso único, esto implica su perspectiva profunda desde la cuestión en que ha observado el mundo, que si bien no hemos concebido como sociedad, le hemos observado con fidelidad y a detalle. Gracias a ambos por su contribución a las letras de Jalisco, pues nos permiten observar las dualidades que existen en la actualidad de la comunidad poeta, así de sus contextos y de sus dinámicas creativas.

Los poetas foráneos y urbanos. Foto: Diego Illescas

El XUFEP fue una experiencia que nos marcó de muchas maneras, y bien podemos decir en estos momentos que reconocemos las diversas poéticas actuales que suceden en nuestra geografía, así sus volúmenes, sus contextos, sus apropiaciones, las familias, las singularidades, los paisajes, las apropiaciones, las gestiones, las visibilidades, las profundizaciones, las problemáticas, las adversidades, la conjunción, los espacios, las tradiciones y sus influencias, los movimientos, y todo, como una evidencia de este ejercicio colectivo que nos permitió consolidar una reunión particular en su tipo: hicimos estudios, análisis y cuestionamientos, más allá de las obras, desde las personas.

Pasado y presente de la poesía de Jalisco. Foto: Diego Illescas

Analizar la poesía de nuestra región desde sus múltiples variables nos ha entregado una serie de materiales que compartiremos con el fin de dar hacer entrega de este ejercicio a nuestra población y a quien desee explorar más de los caminos de las letras de Jalisco.

Agradecemos a toda la comunidad que participó en este ritual poético. Gracias a Valeria Guzmán, Patricia Mata, Cristina Gutiérrez Mar, Mónica Hernández, Fernanda Magallón, Fabiola Lizette, Nadia Arce, Leticia Cortés, Irene Vega, Arehf Palacios, Octavio García, Juan Azuara, Reyna de la Torre, Alejandro Piña, Natalia Mariposa, Yadeli Contreras, Max Valencia, Citlalli Ixchel, Eduardo García, Lilith Sullivan, Ivanhoe García, Patricia Cardona, Sergio Araht, Ana Vázquez, Víctor Villalobos, Enrique Guizar, Johanna Aguilar, Aurora González de Mendoza, Elizabeth Bastida, Octavio García, Femur (Sinclair Castro y Cía.), Patricia Medina, Luis Armenta Malpica, Sara Velasco, Fernando Toriz, Paola Llamas Dinero, Carlos Prospero, Eliana Villanueva, Jorge Souza, Rossana Camarena, Zahira Rico, Natalia Robledo, Ricardo Yáñez, Judith Satín, Manuel JPG, Aleqz Garrigoz, María Ausencia, Juan Azuara, Juan Orozco, Abril Medina, Frida Tejada, Jaime Jordán, Lorena Aviña, Juan Prado, Aurora González de Mendoza, Melissa Niño, Juan Antonio Orozco, Mario Z Plugisi, María Ausencia, Carmen Villoro, Lizzie Castro, Juan Azuara, Renata García, Reyna de la Torre, Javier Ponce, Roberto García, Carlos Armenta, Yadeli Contreras, Marlene Zertuche, Indra Díaz, Sol Ortega, Gabriela Sepúlveda, Natalia Mariposa, Daniela Ruelas, Rubén Gil, Bethsabe Ortega, Yara Patiño, Neri Tello, Cecilia Fernández, Patricia Velasco, Víctor MunitaJuan Romero, Montserrat Márquez, Pedro Valderrama, Guadalupe Morfín, Laura Solórzano, Françoise Roy, Iliana Hernández, Lisi Turrá, Guadalupe Ángeles, Leticia Villagarcía, Ricardo Castillo, Luis Medina, Raúl Bañuelos, Miguel Reinoso, Silvia Eugenia Castillero, Jorge Esquinca, Raúl Aceves, Tanya Cosío, José Reyes, Sofía Acosta, Ernesto Lumbreras, Miguel García Ascencio, y a todas las personas que de una u otra forma brindaron su tiempo y disposición para este legado comunitario.

Editoriales y poesía. Foto: Diego Illescas

De igual manera, gracias al Gobierno de Tlaquepaque que a través de su dirección de Cultura y a todo su equipo, a cargo de René Arce, por la disponibilidad del Centro Cultural El Refugio como nuestra cede principal. De igual manera gracias a Patricia Velasco y sus colaboradores por el espacio en Patan Ale House. Y así también, a Alaide Pérez y a toda su manada por la apertura a todas nuestras tertulias previas y durante este Foro en Pedro y el León. La pasamos genial en cada espacio.

No menos importante, gracias al Taller de Gráfica Mónica Dávalos por apoyarnos con nuestros grabados insignia. Gracias a Cine Mayahuel y a Hostal Casa Colores por el apoyo en el hospedaje para algunos de nuestros invitados. Gracias a Arkeda Cultura por los aperitivos sinceros. Gracias a Bestiario Cultura por la facilidad de nuestros viajes. Gracias a Mantis Editores por el taller de edición en nuestra Muestra Poética XU desde el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturares de la Secretaría de Cultura.

Las mujeres y la poesía de Guadalajara. Foto: Diego Illescas

Y a su vez, gracias a Tequila 30-30 por ser parte de nuestros festejos con los brindis correspondientes en nuestro quince aniversario. Así y desde hace años en nuestras fechorías, gracias a Canal 44 y a Radio Universidad de Guadalajara por la difusión y la expansión. Y lo más importante, muchas gracias al Restaurante Kamilos 333, que sin menor provocación patrocinaron nuestras reuniones, nuestra comida de celebración y por igual y no menos importante, los premios y gran parte de la producción.

Paz para siempre a toda nuestra comunidad. Desde Proyecto Ululayu, agradezco todo el esfuerzo por todo, el XUFEP fue una gran muestra de amor en vida, qué bueno ser testigo de ello. Por favor, lea poesía. cumplió quince años y acá seguimos en el ejercicio.

Cuerpo es sueño: murales en colectiva estudiantil

El equipo base. Foto: Miguel Asa
Cuerpo es sueño: murales en colectiva estudiantil
Una serie de murales Matriolax creados por un equipo joven

He descubierto que las mariposas versan.
Les he hilvanado una capa de colores
que ha permutado en miradas huracán
en seres libres y tenaces,
que mueven al viento y danzan.

Compartir. Siempre es compartir, lo he dicho una y mil veces. La vida se hizo para eso. Podemos seguir y persistir desde nuestro individualismo y se agradecerá, pero lo que generé con UTEG Centro Universitario fue una encomienda enorme, me desprendí de muchos de mis conocimientos que he adquirido durante mi trayectoria y eso es todo. No hay más. No existe más.

Cuerpo es sueño es el nombre de una serie de murales que concebí desde la socialización con toda una entidad integrada por más de 500 voces administrativas, docentes y estudiantiles que participaron en opinión y perspectiva con la finalidad de desarrollar una concepción única, natural y onírica. Para lo anterior, desde palabras como respeto, cascada, universo, mariposa, libertad, reflexión, paz, río, flor, bosque, mar, constelación, luna, entre otras tantas, percibí la construcción de una obra en tres tiempos con los que definí tres discursos como parte de la significación que representa la integración de una comunidad educativa, su principio, su estructura y su destino, gestiones para cada discurso.

Inicio en Campus UTEG. Foto: Miguel Asa
Cierre en Campus UTEG. Foto: Miguel Asa

Las gestiones de este producto cultural, definido dentro de Proyecto Ululayu como “Inmuro”, comenzaron hace un año y medio; la finalidad, incentivar la innovación cultural dentro de un sistema educativo a través de la libertad creativa de las juventudes que suceden día a día en cada uno de sus espacios, desde los aprendizajes individuales hasta las experiencias colectivas.

Esta serie denominada Cuerpo es sueño también fue un aprendizaje para mí y para todo el equipo que de alguna manera aportó sin limitantes, pues nos consolidamos como un emprendimiento cultural, y a pesar de que tuvimos errores en el camino, aprendimos y experimentamos, desde nuestras capacidades y condiciones, las formas de resolución, de determinación y de decisión. Todo esto se debió a los diálogos aportados con continuidad y estrategia.

Colaboradores de licenciaturas. Foto: Miguel Asa

Cuerpo es sueño es gracias a Michel Alvarez, Angela Avila, Christopher González, Sofía Cortés, Valeria Rodríguez, Camila Chávez, Camila Nava, Sofía Cortez, Aquezalli Orozco, Daniela Pérez, Lucía Hernández, Tomás Murillo, Angel Becerra, Rebeca Castro, Hannah Martínez, Máximo León y Emily Vera, el equipo base, estudiantes de bachillerato que compartieron todo. Y a su vez, a todo un cuerpo administrativo, docente, general y demás, que tuvo oportunidad de conversación, de empatía y de sinceridad durante todo este proceso.

Es preciso mencionar que para este Cuerpo determiné tres áreas dentro del campus: la escalera principal, la biblioteca y la fachada general. Con estos espacios definí tres discursos: la biblioteca como el corazón, el principio; las escaleras como la columna vertebral, la estructura; y la fachada como la piel, el destino. De ahí que cada una de las secciones dentro de este Cuerpo tengan sus propias condiciones: el discurso interior, el discurso sustento y el discurso exterior.

Por todo lo anterior Cuerpo de sueño es una obra que deberá ser comprendida en un todo dentro de un todo, esto sucede desde un interior profundo hacia un exterior magno, pues para observar la vitalidad del ser es preciso adentrarse en la biblioteca (sentir el corazón), para conocer el equilibrio de su constancia es necesario recorrer las escaleras (presenciar la columna), y para contemplar la fortaleza de la percepción es inevitable observar la fachada (descubrir la piel).

Equipo base. Foto: Miguel Asa

Con ello, la naturaleza de este Cuerpo de sueño es una traslación del interior individual hacia el exterior colectivo; una especie de secuencia in crescendo, la posibilidad del mínimo al máximo, la voz de uno, la voz de la comunidad y la voz de todos. Cuerpo es sueño es eso, una formación desde una iniciativa individual hacia una transformación colectiva: el intercambio de la reflexión, la observación de las particularidades y el análisis de la contemplación.

En trazo. Foto: Miguel Asa

Esta obra manifiesta en su extensión el eco de una incesante exploración natural a partir de diversos elementos de la flora y la fauna, y que, dentro de cada interpretación personal, se muestra desde la abstracción orgánica hacia la sensibilidad puntual de cada una de las mentes participantes. Con ello pretendo que cada cuerpo tenga una experiencia dentro de este Cuerpo: los cuerpos que construyeron al cuerpo, las ideas que generaron la idea, los humanos que perseveramos como humanidad.

Colaboración UANE-UTEG. Foto Miguel Asa

Cuerpo de sueño es la integración de la cooperación, de la diversidad y de las perspectivas, con ello, tres espacios fundamentales como interacción de la opinión, de la resolución y de la concepción. Por lo tanto, esta serie de murales integra en su sentir la expresión de la participación como medio de diálogo hacia la renovación del criterio educativo, que, si bien persiste, con las letras y las artes evoluciona. Gracias por los colores. Gracias por creer. Gracias por el acompañamiento. Compartir siempre será mi respuesta.

Pluma XU: con-versa poética tapatía

Pluma Xu en Pedro y el León. Foto: Diego Illescas
Pluma XU: con-versa poética tapatía
Cuando el diálogo surge entre poetas y una terraza

Hay otros propósitos para los otros experimentos.
Que los hubo.
Muchos.
Yara Patiño

Vamos a experimentar desde el diálogo. No sé cómo definir este experimento, pero vamos a dialogar entre poetas. Sí, vamos a decirnos cosas, bonitas, sólo cosas bonitas y ya estoy en otro espejo. Los veo a todos y de alguna manera me han enseñado, nos han enseñado. La poesía como herramienta en vida es un instrumento que pocos alcanzamos. Es tiempo de aprovechar. Ocho poetas con trayectoria con otros ocho poetas jóvenes se darán cita para brindarnos sus cuestionamientos internos y aprender.

Sí, se trata de la armonía de saber que estamos vivos, y mientras nos alcanza el tiempo, la poeta Mariana Pérez Villoro y yo, decidimos conjuntar en el marco del primer XU Foro Estatal de Poesía (XUFEP), con ayuda de los creativos Renata Rivera, Diego Illescas y Moisés Martínez, una serie especial que hemos tratado con detenimiento y sin presunción.

Así es como Yara Patiño, Tanya Cosío, José Reyes, Rossana Camarena, Patricia Velasco, Jorge Orendain, Ernesto Lumbreras y Yolanda Ramírez, se darán cita algunos miércoles de agosto a noviembre de 2023, con voces que anunciaremos al día, por decir entrevistadores invitados, con los que pretendemos contemplar al personaje desde su obra y sus procesos creativos.

La casa poética de esta serie será en Pedro y el León, una terraza que se dice ser “fonda de altura” pero es más que eso. Se trata de un espacio lleno de música, fotogénico en demasía y de buena onda, además de que hay unas pizzas que por sí solas construyen una poética para cada ocasión, y nosotros somos felices de que nos reciban con tanto amor y disposición.

 

La poeta Renata Rivera en vivo. Foto: Diego Illescas

Esta versión de nuestra Pluma busca observar y difundir la obra de nuestros invitados con el fin de ser parte de un documental que hemos consolidado como la investigación con la que pretendemos dejar memoria de nuestra generación. Sí, cada sesión será grabada pues nos interesa compartir los discursos de los que se construye la poética de nuestro estado, Jalisco.

 Además, buscamos que el público ejerza un ejercicio de análisis sobre las poéticas que se ejercen en nuestros tiempos sin mayores preámbulos y con la menor de las distancias entre creadores y lectores, esto, como una posible valoración desde las perspectivas que hemos considerado para generar estos diálogos.

Asiste, disfruta y contribuye. Seguro habrá una pregunta en tu acontecer para cada uno de nuestros invitados. Si tienes algún poema que compartir, antes de cada sesión habrá micrófono abierto. Sí, estamos aquí y vamos a recordarnos bonito porque estamos vivos ahora, mañana, será la poesía lo que dicte el sustento.

 

 

Pluma XU
Con-versa de poetas con poetas

Miércoles
Agosto 23 – Yara Patiño
Agosto 30 – Tanya Cosío
Septiembre 13 – José Reyes
Septiembre 27 – Rossana Camarena
Octubre 11 – Patricia Velasco
Octubre 25 – Jorge Orendain
Noviembre 8 – Ernesto Lumbreras
Noviembre 22 – Yolanda Ramírez Michel

19:00 a 23:00 horas
Rooftop Bar Pedro y el León
Guadalajara, Jalisco

15 de 200: Jalisco, ustedes y yo.

Gráfica de Momento XU. Diseño: Miguel Asa
15 de 200: Jalisco, ustedes y yo.
El tiempo como sinónimo de experiencia.

Escribes porque no quieres perder ninguna palabra,
Porque entre suspiro y llanto,
un cuervo osado arrebata tu historia de la mente cansada.
Dice el cuervo: ¡Nunca más!
Es la Luna y nada más.
Leticia Cortés

Se llama XU. Sí, Momento XU. Es un juego de palabras. Se llama XU como una metáfora del 15. En sí se pretende una relación fonética dulce, experimental, divertida. Ahí la x tiene la función de sh: uno de los sonidos bonitos con las vocales en el español mexicano. Las funciones de la x son como nuestros principios. Es lo que designa nuestra lengua en general como una función de las particularidades de nuestra voz como sociedad. La u se juega en la forma tipográfica por la v para lograr concebir el fondo como el proyecto. Se llama XU como una mímesis de Xelebración Ululayu.

Así he pensado en este “momento”, como un encuentro en diversas particularidades de lo que abarcan las letras, las artes y las bicicletas desde nuestro trabajo. Así, en 15 años, un pequeño recordatorio de lo que está vibrando en nuestro acontecer. Así nos convertimos, la piel cambia, las miradas poseen más fuerza y la contemplación de lo que somos está inmersa en nuestros hechos. La potencia toma su cause y se redondea el atrevimiento. Lo hacemos porque lo hacemos. Se habla de cuestionar, pero también de dialogar.

Y es que todo ha cambiado. Así ver como las juventudes buscan nuevas alternativas como el cambio de perspectiva de los más grandes. Y de repente el tiempo nos permite hablar como sabios de los bombones o genialidades de la contemporaneidad. Pero así nos trata el universo al referirnos a esto. Somos 15 de 200 años que tiene Jalisco. Y con ello nos acompañaremos de diversas causas. Así algo de investigación, algo de documentación. Un sabor por aquí otro por allá. Un versito de juguete como obras de estilismos profesionales. Algo de todo lo posible. Las cosas cambian y es tiempo de movernos.

Y pareciera que este verano llegó para recordarnos que estamos vivos y que seguimos en el cause de una ferviente labor, esta de vivir, la de compartir, la de estar. Hay que sonreír y esto será para de nuestra versión de celebración por nuestro estado, por lo que nos hemos convertido, por lo que hemos logrado como comunidad.

Momento XU es la serie de acciones, eventos, trayectos y demás en los que hemos programado un emocionante espectáculo sensorial de celebración. No es únicamente mi pensamiento. Dentro de ello una serie de temáticas, visiones y perspectivas para contemplar lo que hay en nuestro alrededor como una pequeña muestra de lo que hemos aprendido en conjunto.

Va por Jalisco, va por quienes han compartido con nosotros y por quienes nos han permitido compartir con ustedes. Aquí se celebra con calma, con gusto y con pensamiento. Bienvenido a este momento de colores, a esta temporada de recuerdos y de mágica acciones.

Bienvenido a Momento XU. A una nueva etapa de Proyecto Ululayu y del movimiento Por favor, lea poesía. Es tiempo de perseguir nuevos sueños y de disfrutar de nuevas posibilidades: somos y ya.

 

Grado 3: el aroma de las letras

Letras, libros y amistades. Foto: Miguel Asa
Grado 3: el aroma de las letras
Una cámara que entrega la apertura al universo

Tu voz hace un imperio en el espacio
Vicente Huidobro

Las palabras siempre superarán a una imagen. La fotografía nos puede colocar a favor y creer que lo hemos descubierto todo, pero no es así. Las grafías tienen algo ya de por si complicado, y es que cada una tiene una función y en reunión con otras grafías surgen más funciones y así con más grupos de diferentes números de grafías, siempre, hay más y más funciones. Una dimensión que desconocemos y que nos permite entablar una vinculación mágica, severa y voraz. Las letras, en su reunión, para cual sea su función, tienen el fenómeno natural de comunidad, de ser de uno para otro, así como lo hago yo contigo. ¿Ves? La bicicleta se ve mejor que cuando antes. Al parecer la pinchadura se resolvió. Ya sé. Sí, las letras son bonitas. Incluso, por eso me gusta la tipografía. ¿Sabías que hay infinidad de formas en que hemos representado a las grafías? Imagina todas las posibilidades visuales, las cómodas y las que simplemente surgen por desgracia.

Confiar en la palabra es algo que me he frecuentado de por vida. Sí, quisiera que tomáramos una especie de revuelta en la situación solar del universo. Pero eso ya es filosofía. En carretera necesitas hidratación, frutos secos, semillas, algo de dulces y fibra. Ya en el camino surge donde comer o es necesario proveer para ello. Pero lo tedioso es una pinchadura. ¿Cuánto quieres pedalear ahora? No. No te preocupes de lo que sucede con la llanta. Debe soportar hasta nuevo aviso. Cuando el tubular de la llanta se pincha de nuevo simplemente se repite la dinámica. Lo imposible es parchar una serie de pinchaduras. Eso es lo difícil. Y si no se puede, es necesario cambiarlo. Pero en sí, puedes sostener la bicicleta por un buen tiempo si la sabes maniobrar. Mira, la palabra surgió en mí como una celebración entre la imaginación y la realidad. Aquello que podemos ver y no vemos, percibimos o no, así como una concha de chocolate o un curado de pulque a pie de carretera. Todo se puede percibir con la palabra, siempre, como sonido, pero como permanencia, desde la letra. Aprendí a tener paciencia por la escritura y mucha tranquilidad con la lectura. Por aquellos tiempos, al momento de andar en bicicleta y ya con la cámara en mano, hubo obras diferentes que pasaron mis ojos. Sin embargo, Momo, de Michael Ende, fue uno de los parteaguas de mis lecturas. Eso fue en temporadas de la secundaria.

Desde niño contuve por leer enciclopedias, diccionarios completos e imaginar el arte de estar por ahí. En sus ilustraciones, en sus modelos de realización, aquellos libros de pasta dura y colores oscuros con fileteados dorados o plateados era mi fascinación. Así los libros de poesía de pastas duras como los de pastas inexistentes. Aquellos novelas de la literatura universal y de vez en cuando una historieta, o la revista aquella del deporte ráfaga que uno compraba para perseguir el vuelo ante la canasta, o de aquella serie televisiva que puso el sarcasmo político de moda y los personajes ya han roto la historia. La burla no termina y tampoco la literatura. Pero mira, puedes escribir en la arena. Ya leíste. “Gracias por persistir”. Sí, lo escribí para ti. Sabes que las letras te vibran y eso es fascinante. Sí, un poco de eso también. ¿También te gusta la filosofía? Qué buena onda. Te digo, el cicloviaje, como le dicen, es un aprendizaje enorme para entablar la sensación más grande del planeta: el corazón. Podrías hacer muchas cosas así. Las letras ayudan. Por eso esto que te cuento. Así la filosofía que, desde luego, nos posibilita la expansión del pensamiento. Elocuente. Así comienza la base literaria, desde el pensamiento filosófico. Me acerque solo a las grafías. Le busqué por aquí y luego por allá. Así descubrí por igual, a la literatura, el gran espasmo que afronta el ser humano, esa noción de lo que llamamos palabra, y que hemos determinado llamarlo lenguaje.

Sí, mañana pedalearemos unos 70 km, algo sencillo pues la carretera no tiene muchas cuestas. Sí, creo que podríamos arrancar temprano. Ya me dirás. Sí, la lectura me sirvió en muchos casos como reflexión de mi tiempo, fue el espasmo que contribuyo a las nuevas nociones de un gran diluvio. Esto, aquello de leer y escribir, fue un ejercicio que acompañé con un buen amigo. Nos prestábamos libros. Hablamos de las tramas. Corregíamos alguna opinión. Nos íbamos solos a las librerías y eso nos dio de qué hablar. Los libros nos dieron pauta. Títulos universales. En ocasiones autores desconocidos. Libros de viejo. Viajes en el libro. Libro en la secuela. Libro como suspenso. Libro en la familia. El libro nos llevó hasta dónde no te imaginas. El libro fue una trama peculiar. El libro me permitió ejercer una reunión de grafías que cambiaron la perspectiva de mi vida. El libro fue un medio que voló mi cabeza y nacieron los momentos naturales, los viajes, la sencillez del planeta. Los libros fueron una entrada al mágico mundo de la poesía. De ahí que cumpla con aquellas palabras de Friedrich Nietzsche sobre ella en la que manifestó que la poesía es la mayor partícula metafísica que el humano ha creado. Y de ahí nos vamos a recorrer la imaginación. El libro ha sido una puerta en la consagración de cada viaje. Sí, algo de lo que te cuento también irá en un libro. Estas son nuestras vidas, nuestras formas, nuestras interpretaciones de la realidad. No hay más que dejar. Casas y eso por igual son huellas, pero todo cambia. Una cosa es la materia y otra el conocimiento posible. Por ello un libro es necesario en vida. Si te contará que también traía libros en la bicicleta en aquel viaje. Sí, a cada paso y en cada población siempre alguien me daba un libro. Una historia de alguna fotografía, una historia sobre una serie de amigos en un departamento en Nueva York, en ocasiones el cuento alegre y colorido y otras el del silencio y los insectos. La poesía como feroz sentimiento. En temporadas de secundaria uno toma a la palabra como método de nuevos caminos. La narrativa es el paso a la aventura. Y el teatro, qué decir del teatro. Te maravillas. Entre géneros aprendes a galopar de diferentes maneras. Pero el libro siempre será el libro. El libro es música. El libro es historia. El libro son matemáticas. El libro es arte. El libro es un oficio. El libro tiene referencia en la gastronomía. El libro tiene el fundamento de esparcir todo lo posible que viene y que se recomienda por las situaciones de la vida. El libro es una canción para todos. El libro es aquel atardecer en que un cuervo te acompaña en la vereda del desierto. El libro es aquel huracán que se quedo en la memoria de los pobladores. El libro quedo en la huella de tu bicicleta. Una vez una, otra vez otra, y las bicicletas han cambiado. Las bicicletas han mostrado su valor y su sentir al estar contigo y alejarse por cualquier razón. Las bicicletas son amables, el espíritu de uno es la conformación de nuestros libros. Así la evidencia de la letra en este ejercicio: el libro.

Sí, vamos a pedalear y con cada avance escribimos nuevas palabras. Uno se subió a la bicicleta a los cinco años. Ya te dije. Sí, el Viejo fue quien me impulso. La Prieta me curaba las heridas. Todo fue una partícula de avance. La bicicleta, la fotografía y los libros. Jugábamos a la extensión de la imaginación entre esas materias. Uno pedaleaba por las calles del barrio imaginando los grandes paisajes de veredas con la aventura de por medio como si fuéramos unos grandes exploradores. La infancia se convirtió en un libro. En las secciones que hemos determinado cuántas veces no tiene la palabra. Un libro es emocionante. Un libro son los accidentes, las transformaciones médicas que le haces a tu cuerpo, las reparaciones del espíritu, los momentos que recoges en cada extensión de ser. El libro como respuesta posible a situaciones diversas. La palabra como interpretación de nuestro presente. El libro es la bomba que nos permite descalzarnos ante las y los demás. El libro es la montaña que ha formulado en las situaciones diversas que tenemos. El libro es una forma de crear más libros. Y así la serie hasta que se comporta el corazón. Tengamos por ahí la fortuna de escribir la serie y participar en todo lo que es. El libro como una comunidad. El libro como la lucha de muchos grupos. Así las y los poetas, las y los narradores, así las y los ensayistas. El libro como un horizonte del los horizontes. El libro como el vuelo de una mariposa. El vuelo como el nado de una orca. El libro como este cuerpo que me cargo y en el que habito. El libro como la resistencia del pensamiento. El libro como la historia y la permanencia de la especie. El libro como una batalla individual. Los libros. Las comas. Los números. Las palabras. Los libros tienen esa receta que no podríamos menospreciar. El secreto de los libros cada uno lo contempla a su manera. Un libro son las aves. Las aventuras y sus diversas formas de atribuir un paquete de narrativas, poemas y ensayos de diferentes maneras en vida. El libro tiene una secuela de enormes ámbitos y se compone de la posibilidad de existir en cada momento. El libro tiene la facilidad de explorar las situaciones que mantienen el esqueleto en comprensión. 

El libro es un libro es un libro es un libro y la broma ya viene en camino. Y el libro se queda como parte de ello, sí. Todo eso puede ser y más. Hay tantas cosas para decir de un libro. Algo así como un libro es una bicicleta. ¿Lo crees? Sí, para mi la bicicleta en la que viaje era mi pequeña biblioteca. Llegué a cargar hasta 40 libros de diferentes tamaños. ¿Te imaginas? Una de las alforjas era la biblioteca. Además de portar otras cosas del equipo de campamento. Ya sabes, que la lámpara, que el vaso y el plato, que el mechero. Pero fue divertido. Leía en el desierto, a pie de carretera, en las gasolineras, en las sombras de los árboles que me abrazaron. Leí en las viejas carrocerías abandonadas en media de la nada. Leí en las casas viejas y en las que alguien tuvo una historia. Leí en terrenos extensos de naturaleza, debajo del río. Leí en soledad, todo el tiempo. Leí en las particularidades del temor. Leí en las aventuras de saberme bien. Leí. Leí en la espesura de mi bicicleta. Leí en los balcones de los muros naturales. Leí en la casa del hijo, de la señora, del abuelo. Leí en el café, en el restaurante. En ocasiones me equivoqué, pero no dejé de leer. Escribir estaba entre mis secretos. Leí lo que pude. Leí el antecedente de saberme memoria. Leí y escribí e hice fotografías. Leí, amé y pedaleé. Leí, me amaron y pedaleamos. Uno sabe del choque en el que se dispone a estar. Leí para ser libro y recuerdo de alguien. Leí para trazar rutas. Leí de geografía, de fotografía, de arte, de medicina, de matemáticas. Leí sobre cámaras fotográficas, sobre tipografía, sobre el pulque, sobre las cuestiones de México. De otras vidas y de otros países también leí. Del amor por la luz y el desprecio por la oscuridad y viceversa. Leí sobre lo centauros. Leí de aquellas personajes que viajan en bicicleta. Leí de los poetas, de las configuraciones que tiene el cuerpo sobre el escenario. Leí sobre museología como de bibliotecología. Leí de la organización individual y del desastre social. Leí en inglés, en español y en mis locuras. Leí en una parte lleno de amor y otras veces desolado. Leí en el tren, en la bicicleta, en mis piernas, pero en movimiento. Así leí. De un lado a otro y no lo he dejado de hacer.

No se lee por compromiso social o porque debas entregar una serie de respuestas a la humanidad. Se lee por gozo y aprendizaje. Se lee para satisfacer más nuestro tiempo y el tiempo de los demás. Del conocimiento que podemos configurar y de las relaciones que podríamos tener como humanidad. La lectura es aquello que me permitió invitarte a este viaje. De otro manera tendría que haberlo hecho bajo práctica, y créeme, puede funcionar, pero si se tiene más información se facilitan muchas cosas. Es aprender. Somo seres sociales que tenemos vinculaciones con los demás. Sí, ninguna relación es especial, pero sí son únicas. Tienen sus formas de ser. La lectura me permitió aprender cómo debes de parchar una pinchadura. La lectura es una herramienta mágica.

Sí, hasta para acampar hay libros. Mira, en la alforja aquella hay uno pequeño. Te lo quería regalar. Es un libro sobre la ruta en la que estamos. Lo escribí hace tiempo. Sí, tiene muchas cosas de lo que me han pasado. Podrás darte cuenta de esta ruta de nuevo. Es algo especial. No lleves prisa. La hice algunos años. Tenía 30 años y estaba enamorado de mi soledad y de mi bicicleta. Sí, puedes leer todo. No hay nada que tenga que ocultar. La bicicleta me entrego una formidable forma de subsistir. La bicicleta es mi libro favorito. La abordas y en ella abres muchas páginas. La bicicleta es un libro que teje muchas cosas. La bicicleta es esa literatura que todos podemos abordar, es el viaje en el que nos podemos contemplar más humanos, más sencillos, más reales, la lentitud y el corazón se unen para avanzar conforme a nuestro tiempo y a nuestra fuerza. Una bicicleta es el ritmo del corazón y el libro de la vida. Una bicicleta escribe tanto sobre la Tierra y no dice nada. La bicicleta es una traducción de nosotros con la Tierra. La naturaleza es el libro más grande que hay y ninguna historia podrá superar su historia. Nadie escribirá nada igual con tantos detalles y con tantos mundos. Con tantos ríos. Los silencios, eso, ese artefacto que me aplasta. Nadie podrá tener esa dimensión de la naturaleza. Nadie podrá superar tales expectativas. Hemos organizado el camino. Los libros son parte de esto.

Sí, ese libro es mío. Hay varias cuestiones que me permitieron llegar a muchas partes. En ocasiones, nulo, y en otras más, divertido. Todo viaje fue el sentimiento de soledad. Pero existió en mí la posibilidad de recorrer todo lo que pude. Hice una estrategia para conmoverme a mí. Miré todo lo que pude. Descansé todo lo que pude. Jugué a ser capitán de diversas cosas. Canté como iracundo en las noches de las playas. Bailé con tenacidad en el fondo del desierto. Entre culebras y peces, aves y gatos, todo el viaje fue una órbita lunar. Es poco, pero aprendí sobre otros viajes. Los libros sí pesan, pero cuando te gustan los cargas. Es emocionante leer en cada lugar. En muchos espacios. En ocasiones duermes, a veces te dejas llevar. Muchas más no sabes lo que va a suceder. Y así queda la humanidad. Un día es el desierto y otra más la vida. Siempre solo y de pronto acompañado. Sí, duermes sobre libros, con los libros, por los libros, para los libros y desde los libros. Así uno avanza. Imagina. Esa es la pasión de estar vivo. De saber la superficie sobre la que tenemos la memoria de los sueños, y es que nos hemos convertido en algo que no podríamos definir a diferencia de todo el mundo. Tenemos la posibilidad de ser un gato, un libro con una cosa azul, una fragancia que posiblemente me ayude a columpiar en el esfuerzo de avisar sobre la meditación de la vida.

En ese libro podrás encontrar historia únicas. Porque sabes. Ese tiempo fue una nostalgia de muchas cosas, pero también varios libros. Y leí. Leí entre el mar, leí en el cansancio de las lomas. Leí solo. Leí con luz y sin luz, leí de una manera formidable, leí sobre las condiciones de la vida, leí sobre el amanecer de los horizontes, leí sobre venados, lunas y soles. Leí sobre culturas y tradiciones y aquí te entrego todo lo que pude vivir en ese viaje. Sí, no pasa nada. Mira, abre la alforja aquella, la de mi bicicleta. Además de ese libro te traje otra cosa. Revisa. Con calma. Es un multiherramientas. Sí, ese mero. Qué bueno. ¿Te gusta? Úsalo. Te servirá de mucho cuando te muevas. Te servirá de diversas maneras. En unas a solas, en otras en compañía. Pero siempre es un buen paso el que vaya contigo. Pero eso no era lo que quería darte. Ya viste. Por allá. Sí, más adentro. Revisa bien. Hay un sobrecito. Ese mero. Sí. “Escribir como pedalear”. Sí, lo pensé para ti. Pensaba dártelo antes del viaje, pero no sabía si tendrías gana, me pareció mejor dártelo ya dentro del viaje. Sí. La cosa ha cambiado verdad. Sí, apenas van seis días y estás emocionado. Esperemos para saber a dónde nos lleva la ruta. No te preocupes. Te contaré con calma. Sí, también cuéntame.

En ocasiones el silencio puede ser aterrador, pero es una calma que el cuerpo no entenderá nunca. El silencio es la voz del libro que se escucha entre nosotros. El silencio nunca pierde y nunca gana. Sólo está ahí. Personaje de suculenta palabra y efímero nido. El silencio es el libro que nos mantiene firmes. El silencio el suceso que debemos descubrir como el lugar donde se encuentran todas las palabras. La variedad de libros del mundo es el silencio. Escucha. El silencio se observa en el ruido de las cosas. El silencio es el mar, el ave, el viento que sopla detrás de los cardones. El viento es el silencio que no podrás callar. Ese es otro libro. La parte que surge de tu boca. Y de ahí la palabra. Y después como recordatorio la grafía. Y así el círculo infinito del lenguaje se concentra como el avance en el cicloviaje. Ahí es donde he encontrado los libros.

Así suceden las letras. Sí, son muchas cosas. Los libros son pequeños gigantes que vienen a la memoria siempre. Nos llenan el suburbio de colores. La escritura nos comparte las visiones de las comunidades. De alguna forma hablamos de los alcances y disfrutamos de la posibilidad de viajar, de movernos, de volar. Sí, cada libro es un traslado como esto mismo. ¿Cada día es una página? La vida misma es un libro. Hasta dónde vamos a llegar en ese libro. Y así sus autores. Así Alfonsina Storni y el mar. Y qué me dices del canto de Violeta Parra. Y de las aventuras de Sara Sefchovich con su amor mexicano. Y qué me cuentas de Julio Cortázar y sus viajes. Y qué manifiestas de las palabras desérticas de Rosario Castellanos. Y cómo respirar los versos de Roberto Fernández Retamar. De qué manera convierto el latido de las fotografías de Lola Álvarez Bravo a mi existencia. Cómo configuro las pinturas de Frida Kalho en tipologías de color. De qué forma me aproximo a la obra de Jorge Luis Borges. O simplemente, en qué momento me encuentro con la fragancia del grupo Noigandres. Hasta qué punto tengo que considerar a Tristan Tzara. De qué forma me reúno con el viento y los amores viejos. Cómo le digo a Gabriel Said que sí pude leer en bicicleta. Hasta qué momento de la vida podré recorrer estas páginas. Cómo le digo a Silvia Plath que los versos son menos que dolor. En qué cajita se le obsequian unas palabras a Carlos Monsiváis. Cómo despierto de la selva a Gabriel García Márquez. Cómo le explico a Juan José Arreola que la vida en bicicleta es más que una feria con bestiario. De qué manera uno construye el fotograma de Germán López “Tin Tan”. Hasta qué fecha es posible saber cuándo va a llover como Pedro Infante. En que voces de María Felix se queda uno. En qué suspiros de Ibrahim Ferrer se cuelga la canción. Pero en qué parte de César Vallejo se vacía la casa. Cómo abrimos los inviernos Michelangelo Antonioni. Cómo es que uno gira con la obra de Gal Costa. En qué momento tantos libros por tantos libros de tanto libros. Sí, la literatura y las artes también son libros. Y Juan Rulfo qué me dirá de sus espíritus.

El paseo por la mañana es tu lectura matutina. Y es libro. Y así la canción del remedio del avance. Así el corazón del violín en el límite de la canción. Se convierte en libro. Y sí. La lectura como el pedaleo necesita respiración profunda. Sabernos paciencia y atentos a la profundidad de la página. Lo escribí con pluma porque se puede borrar durante el viaje. Sí, es un cuadernillo que hice para ti. Es para que lleves tu diario de viaje. Sí, cada día tendrás algo nuevo que apuntar. Sí. Mira. Todo lo puedes tener. Siempre es un momento muy grande el que sepas que hemos llegado a escribir. Sí. Es posible. Tienes que observar los detalles de lo que tienes alrededor. Eso es importante. En sí, hay muchos métodos. Pero es tu oportunidad de escribir como tú quieras. Escribe lo que quieras: la forma de una piedra, el cuento del mecánico de aquel poblado, la cena que preparaste, la historia de los transportistas que nos encontramos antier, el convivio con las chicas que viajaban hacia el sur. En carretera todo es posible. Puedes hacer amigos por doquier. Siempre hay que abrir la posibilidad de entablar diálogo donde sea. Es la forma de ser humano con el resto de los demás. Sí, multiplica tu palabra. Cada persona puede tener una historia, un libro, la diferencia de cada renglón en tu vida. Así es esto. Leer es dialogar. Leer es más que una posibilidad de descubrir. Leer a las personas. Sí, sus gustos y sus pasiones como sus sentimientos y sus emociones. Debes de cuidar a quien te rodea. Lo que se pueda. No importa si es un extraño. Nunca sabes de quién podrás necesitar ayuda. El momento es una pasión. La lectura el caudal de los momentos más divertidos que he tenido. Mira, ha pasado un delfín. Sí. Está por allá. Sí. Van hacia el norte por estas fechas. Se mueven. Casi ha terminado la temporada. Pero veamos hasta dónde nos puede llevar este ritmo de viaje. Hasta dónde crees que sea posible viajar. Date la oportunidad de leer lo que quieras, de escribir lo que veas y sumérgete en el provechoso momento de tu existencia.

Sí, escribe los detalles como quieras. Piensa en que de hoy en adelante ese será tu libro. El libro que pensaste es el libro que manifiesta ese espacio tuyo. Ese espacio en el que existes, en el que te colocas y en el que vives. De ahí es como debes de entregar tu lectura. Hemos pasado una variedad de viajes a bicicleta para poder escribir eso que tienes en las manos. Hemos pasado por diferentes rutas de Jalisco. Hacia la Costa Sur, hacia la Costa Norte, hacia los Altos, por la Ribera de Chapala, hacia la Sierra Sur, hacia la zona Valles y la zona Ciénega, del rancho al bosque, de la ciudad al poblado y por doquier. Carretera o terracería. De día o de noche. Solo, siempre solo. La búsqueda es el contacto de la velocidad. Es el libro que ahora comenzamos. Esto es algo pequeño. No hemos avanzado mucho. Pero dale con tiempo. Ya aprenderás sobre todo ello.

Tu bicicleta es tu pluma. Escribe lo que quieras. Es tu vuelo. Y lee lo que desees de ese libro. Es sólo una parte de los periplos. Hay más cosas y otras temporadas que pasaron por igual. De viajes de raite y en auto. He manejado Jalisco por igual. De raite por todo México, o una gran mayoría. Pero sí. Eso ha sido las consecuencias de la vida. Lee. Ya me dirás. Hoy quiero cenar un caldito de verduras. Sí, compramos suficiente café. Así es. Leer fue la palabra que me llevo por muchas escuelas, a pintar murales con mucha chaviza y a intercambiar labores sociales. Leer es la multiplicación de la experiencia. Aquí te dejo tu vaso. Sí, traigo algunas plumas y algunos marcadores. Me dices. Siempre es bueno escribir a papel. En un viaje mucho más. Un cuaderno tiene mucho valor. Es tu propiedad y tus ideas. Recupera lo que puedas de tu vida. Escribe por igual. Haz o posible. Es divertido. Y sí. Podríamos viajar más tiempo, pero ya veremos cómo te sientes. Recuerda que debemos pausar en un momento de esta semana. Sí, puedes servirte. Yo iré a caminar un poco por alrededor y regreso. Necesito respirar un poco a solas. Pero observa. La luna ha llegado. Se ve que estará maravillosa. Disfruta. La soledad de un libro está llena de aventuras.*

 

Por favor y gracias.

Calcomanía de 2009. Foto: Miguel Asa
Por favor y gracias.
15 años de existencia nos fortalecen

Cerrar los ojos
no es dormir para olvidarte.
Miguel García Ascencio

Gracias por las plumas y por los adhesivos. Gracias por las rocas, las tertulias, los calendarios. Gracias por las ocasiones en que hemos defendido a la palabra y otras tantas en la que nos descocimos la tela. Gracias por el aliento, el apoyo, la ventaja y la carta bonita de la noche. Gracias por las canciones y toda tu efervescencia. Gracias por las mañanas en que nos han compartido un desayuno, por esos medio días llenos de amor. Gracias por la nomenclaturas de las charlas. Gracias por las opiniones y los intercambios de ideas. Gracias por las cenas en que hemos compartido la vida y el sabor, así por igual de aquellos aperitivos que hemos sido. Gracias por la consecuencia de sabernos vivos y en el proceso creativo. Llegar a 15 años es un movimiento lento y curioso. Muchas personas han pasado por nuestros ojos y las acciones que hemos encontrado ha sido un ramillete de diversidad. Así una calcomanía, una copia, una tertulia, un mural, una charla, una campaña, un festival, un encuentro, una feria, el tren, la bicicleta, los libros, los versos y que sé yo tanto de esto. Gracias por la compañía, la amistad, el amor y la empatía. Gracias por la fortaleza, la creencia, el sabor y la intensidad de nuestra existencia. Gracias por la palabra en el baile y el baile en la vida y la vida en el camino. Gracias por las canciones. Gracias por los conciertos. Gracias por las obras de teatro. Por las tardes de circo. Gracias por la modulación de las amistades en la literatura y las artes. Gracias por la camaradería en el ciclismo. Gracias a los ingenieros de navegación terrestre por todos los momentos de cuidados. Sin ustedes mis viajes no tendrían remedio. Gracias al silencio y a las personas con las que he hecho mucho ruido. Agradezco infinitamente a mis padres por darme la posibilidad de dar gracias a ustedes, quienes me han apoyado en numerosos momentos y no me han dejado caer. Proyecto Ululayu no sólo ha sido mi sueño, sino que se ha logrado forjar como una plataforma de todos y para todos. Aquí estamos para acompañar y compartir como lo han hecho con nosotros. Gracias por todos estos años de alegrías y amarguras. Gracias por las palabras con más palabras con más palabras con más palabras. Ha sido una buena aventura llegar hasta aquí. El viento crece y esto se fortalece. Hemos llegado a cumplir 15 años en activo a pesar de muchos errores, de muchas virtudes y de muchas acciones. En ocasiones más, en ocasiones menos, pero el vuelo no se ha detenido para incidir en sociedad de muchas maneras. Gracias a quienes han mantenido la amistad por mucho tiempo y a aquellos a quienes se integran sin medida a cada paso. Gracias por las letras. Siempre, muchas gracias por las letras. Y siempre, muchas gracias a la bicicleta por permitirme llegar a ustedes de muchas maneras. Que la poesía no nos falte, que el arte nos gobierne y que el pedal sea nuestro avance. Por favor, exista. Gracias.

Vamos a reconocernos en el camino nuevamente. Vamos al silencio que porta nuestra amistad. Vamos al tejido de lo que llamamos tiempos. Sinceramente, muchas gracias a todas y todos.*

Abril 8, 2023

 

Grado 2: la contemplación de los colores

Kodak 97X Compañera Instamatic. Foto: Miguel Asa
Grado 2: la contemplación de los colores
Una cámara que entrega la apertura al universo

Nací en el Equinoccio, bajo las hortensias y los aeroplanos del calor.
Vicente Huidobro

Sí, la herramienta está en la alforja delantera. Puedes vaciar todo si quieres, sinceramente no tengo prisa. Mira, esta fue la cámara con la que comencé a hacer fotografías. Es un regalo del Viejo, la usábamos en aquellos viajes de los ochenta. Algo peculiar, usaba unos cubitos transparentes que funcionaban como flash. Eran desechables. Funcionaban algunas fotografías y tenías que reemplazar. Ya sabes, la tecnología ha sido prueba y error, y más error que nada. Al final aquí de diferentes maneras. Es necesario desmontar todo para cambiar el tubular de la llanta. Sirve que la limpias por completo y verificas que no tenga otra posibilidad de pinchadura. Quisiera saber cuántas fotografías realizamos con esa cámara. He pensado en reutilizarla, pero no lo sé. Ahora funciona como una caja de recuerdos. De esas fotografías quisiera saber cuáles son las que quedan aún en el archivo.

Desde que tengo uso de razón comencé a presionar los botones de las cámaras en todos los eventos que estaba, así fueran familiares, escolares o personales, siempre, me involucraba en hacer algo con la cámara. Llegó un momento en la primaria que la cámara se volvió mi compañera. Fu un objeto que logré apreciar con mucho amor. Me encantaba poner a las personas bajo diferentes posiciones ante mi perspectiva. De ello tengo muchos recuerdos, incluso, mis regalos de cumpleaños y de ese tipo de fechas no fueron juguetes, fueron cámaras, rollos, y en ocasiones, cupones de descuento para revelado e impresión, revelado o sólo impresión. Cosas que hoy día hemos perdido. Ahora todo mundo piensa que una fotografía se hace con tan sólo un clic y no se esfuerza por tener lo mejor de la imagen. Es ridículo. Pero quisiera que te fijaras muy bien en las fotografías que he estado armando durante todo el trayecto. Tienen algo de simplicidad, pero dentro de ellas se encuentra una potencia divina que sobresale en cada una de sus composiciones. Eso es el ejercicio del ojo: es necesario contemplar para no perder los detalles de lo que somos. Es preciso que sepas utilizar una cámara fotográfica. Es vital que sepas dialogar con los colores, siempre, con toda la naturaleza. Eso es lo que hacemos las personas cautas, observamos con detenimiento, y luego, poco a poco sacudimos todo el éxtasis de lo que tenemos al frente.

Mi primera cámara fue una Kodak, la 97X Compañera, y formó parte de la colección Instamatic. La crearon en Brasil en 1983, lo que significa que es un año más vieja que yo. Nací en noviembre de 1984, por algo me dicen modelo George Orwell. Con esa cámara capturé mis primeras fotografías. Su película era el formato de 126 mm, algo imposible de encontrar por estos días. Pero bueno. Con esa cámara logré tener el espíritu de la luz con la química. Se trata pues de uno de los horizontes que me permitieron emerger dentro del sistema que hoy procura mi vida. Sí. Muchas personas no saben que durante un tiempo estuve en la fotografía. Que hice fotografía de paisajes, retratos, desnudos, conciertos y un sinfín de duermevelas. Incluso, hasta me he dado la oportunidad de perder todo para volver a surgir. Si te dijera que mi archivo fotográfico pereció en un asalto no me lo creerías, pero así fue. Así que lo único con lo que cuento son con algunos negativos embodegados en unas cuantas cajas, mismos que quiero tengan su potencia en un archivo digno donde dejarlos. Sí, ponle suficiente pegamento, pero antes debes de raspar el área. ¿Ya encontraste la pinchadura? Sí, se siente con los labios o las mejillas. Sí, quisiera un bote con agua, pero debes aprender a hacerlo lo más rápido posible. El silencio y la sensibilidad de la piel es lo necesario, por la pinchadura sale un breve aire, ahí encontrarás la sección que debes parchar. Pero eso sí, debes de tener mucha fe en que podrás hacerlo bien, es un ejercicio de paciencia y de fuerza. Parchar una llanta a solas es una de las cosas que me ha entregado mucha paciencia en carretera. Ay. Qué belleza. No me distraigas. Sí. Ya podríamos haber despegado, pero tengo gana de estar aquí unos días más. Hay algo de pan tostado. Quiero ir a nadar. Vamos. Antes, deja te hago una fotografía, me encanta hacerla de mecánico personal.

El agua es algo que la fotografía requirió durante mucho tiempo. Así como te sentiste después de nadar, el agua da otra vida a cada negativo, a cada pedazo de papel, a cada instante que uno ha querido atrapar desde una cámara mecánica. Ahora todo es un clic y es tan efímero que ya no se siente el deseo de aquellos momentos. Quisiera que supieras un poco de ello: sobre lo que era la sorpresa esperar a tener las fotografías impresas en las manos. La fotografía marcó un instante largo en mi vida, marcó una sentencia que se ha vuelto mi vestimenta nuevamente. He creado con muchas cámaras, en sí, la gracia de mis fotografías ha sido mayormente para mí. No he tenido un fin en particular ni comercial al usar una cámara fotográfica. Me ha gustado tener mi propia colección. Me ha gustado ser yo a través de ella. Pero sabes, uno es uno y con el agua cambia, tienes otra oportunidad de revelarte, de alguna manera, a tu contexto, a tu tiempo, a tu devenir. Se trata de una historia compleja. Quisiera decirte que una fotografía es una cosa hermosa. De alguna forma muchas personas te recordarán porque no estuviste en la imagen del colectivo. Así me pasó en la primaria y en la secundaria. Hasta la fecha soy el que tiene más fotografías de aquella época. Después tendría más textos que imágenes, pues la filosofía y la literatura me arrebataron los ojos para construir mis ideales, mismos que ahora te cuento.

Quisiera replantear lo que siento al ver que todo mi material se ha perdido y ha quedado distante, sin embargo, es una oportunidad para renovar todo el archivo y crecer otra vez con una nueva identidad, esto bajo todos los recursos propios de lo que soy ahora. Sí, también tomé fotografías sobre la bicicleta, de las más geniales. Sí, te puedo decir que esto que comenzamos a vivir es un momento auténtico, pues me entregué de manera abrupta a muchas condiciones con el fin de conocer mis límites, sobrellevar mi personaje en vida y saber hasta dónde puedo ser. Ahora conozco muy bien mis capacidades, mis límites y mis riesgos, cosas que me encantan y eso no cualquiera lo puede y lo reconozco. Estoy por descubrirte en una nueva etapa. No sé qué pienses, pero creo, eres una persona fuerte y colorida. Estas fotografías que siguen serán sólo para darnos una evidencia de lo que vivimos. No te preocupes por retratar todo, sólo hazlo con aquello que impacte tu momento, tu vida, y que creas, con todo tu espíritu, que va a trascender en ti. Si no es así sólo desperdicias batería. Persiste en lo valioso. Persiste en lo que tengas, en lo que vivas y no dejes, para nada, escapar una bella sonrisa. Las personas siempre pueden aparecer una vez, pero después no vuelven. Quisiera emocionarte por todo lo que viene de manera sencilla y discreta, pero serás tú quien lo haga. Lo único que te puedo ofrecer de momento es algo breve de teoría. Sí, hay más parches. No te preocupes. Acá tengo más pegamento. Regularmente pasa, se abre así porque no traes protegido el tubo. Dentro de las alforjas sucede constantemente. Con la presión de alguna cosa u otra suele pasar, y al rato, todo el pegamento en los calcetines, con la barra de nuez o ve tú a saber. Ahora lo resolvemos.

Una de las fotografías más bonitas que hice alguna vez fue cuando me fui hasta Tijuana en la bicicleta. Tenía pocos días de haber salido de Guadalajara. Recuerdo que fue una pinchadura en el cerro, no recuerdo su nombre, pero fue después de dejar la Ribera de Chapala, al salir de Jocotepec, con dirección a tomar la carretera a Ciudad Guzmán, allá, en Zapotlán el Grande, Jalisco, tuve que cruzar sobre el cerro que da por encima del pueblo de San Marcos, el poblado que abarca la primera parte de la sección de lagunas, posterior a él se encuentra la de Sayula. En ese cerro se pararon cuatro mariposas sobre la bicicleta a contemplar, con paciencia, lo ridículo que era mi servicio mecánico personal. Sin embargo, entre sus alas de colores y un medio día lleno de sol, logré parchar aquella bicicleta que para mí era todo un artículo de magia. No sabes lo que sentía pues era la primera terracería en mi viaje en solitario. Fue algo enorme descubrir que había llegado lejos y aquellas mariposas fueron el recuerdo de mi paciencia. La fotografía por ahí anda, o eso quiero creer, pero sí, fue un momento de destello, de suma contemplación y de un fortalecimiento mágico.

Así que toma tu tiempo y disfruta de la playa, disfruta de estos momentos porque no se repetirán. Sí, puedes parchar y limpiar de nuevo. Todo se puede sobre una bicicleta, hasta pasear un papalote si así lo quieres. Yo lo he logrado, pero de eso, tristemente no tengo una fotografía. Tengo dos manos y un corazón, y con ello, un mundo de imágenes guardadas en el refugio que es mi mente. Que si bien, no recuerdo todo, sí tengo una memoria que me permite recordar muchos momentos. De eso me siento algo orgulloso. Así tú, trata de observar lo que el mundo ofrece. Se trata de la alegría de vivir todo el color que se pueda. Tenemos muchas incertidumbres y muchas sin razones para demeritar a nuestras perspectivas, pero todo está ahí al frente, delante de nuestros ojos, de nuestros espejos, de nuestros sueños. Hacer una fotografía es hacer algo más que sólo tomar una cámara cualquiera y detener un momento.

No habrás de saber si no aprendes a contemplar. No tendrás oportunidad de observar el universo si no tienes la paciencia para revisar los detalles, cada una de las particularidades con las que se compone una imagen. No se trata de hacer por hacer, se trata de crear experiencias que en tu vida te permitan entregar una persona modesta y de pensamiento franco. Las personas constantemente se engañan. Una fotografía es por igual un engaño de nuestra realidad. Quizás, una de las mentiras más estrictas de la realidad, pues parece que es tal lo que vemos, pero realmente todo ojo cambia en cada perspectiva, todo humano observa lo mismo, pero siempre bajo canales y posibilidades diferentes. Quisiera contarte que he aprendido a sobrellevar la historia de mi persona dentro de lo que permanece. Que no te preocupe un parche o una llanta, hay cosas que se pierden a cada rato y que no se viven de la misma manera, una fotografía por ejemplo. Y es necesario aprender a recordar con paciencia dentro de los recuerdos que existen en las posibilidades de la vida.

Así pues, comprendí que para hacer fotografía no sólo se trataba de tener una cámara y saber de su funcionamiento. Tuve la oportunidad de descubrir la magia de la imagen con muchas y muchos personajes que me dieron paso a aprender fotografía de muchos tipos: moda, social, arte, paisaje, retrato, arquitectura, conciertos, de muchas cosas. Y con ello, y todos los aprendizajes obtenidos, obtuve mi propio estilo. Ya te diré cómo es. Hacer una fotografía es para mí un ritual, es una conexión con la historia del otro desde la propia. Por eso la fotografía es posible que se contemple como algo sensible, pues no todas las personas aceptan el apreciarse de otras maneras que no se conozcan, de ahí que provenga todo ese mito que las personas tanto se dicen al sentirse no ser fotogénicas.

Sí, el pegamento debe secar poco, luego le pones atención al parche de manera que lo presiones contra la tubular para contener un secado potente. Despúes verifica con la bomba de aire si ha funcionado. Sí, ese tubo de pegamento ya no servirá. Supongo tienes un desastre en la alforja. No te preocupes. Limpiamos y seguimos. Es sencillo. Pero si me preguntas como aprendí a parchar, no es lo mismo de cómo aprendí a fotografiar. Mientras estudiaba los inicios de la licenciatura en Letras hispánicas estuve un par de años en una empresa familiar dedicada a la fotografía. En aquellos años ya había pasado por muchos momentos, pero te cuento, estuve en el área de escaneo y luego en la parte digital. Si me preguntas por qué sé algo de esto y algo de aquello es por eso. Ahí observé detenidamente los negativos de muchas y muchos fotógrafos. Los negativos son las películas que se han revelado despúes de haber hecho las fotografías. Sí, así eran los procesos. Nada que ver con lo de hoy día. Así nos gustaba ahorrar película, usarla para el momento preciso, saber que el tiempo podía ser o no ser, descubrir que la toma era nuestra o no, saber si había estado todo bien calculado o había sido un rotundo fracaso. Eso fue la fotografía en aquellos años. Muchas veces usamos exposímetro. Esa herramienta que muchas ocasiones nos salvo de cometer un delito en contra de nuestras propias piezas. En ese lugar contemplé las fotografías de los luchadores que me gustaban, o aquellos retratos divinos que parecían de una película de terciopelo, o aquellas imágenes que resplandecían del verde exacto que menguaba en la naturaleza que las construía, o qué decir de aquellas mujeres y hombres que ha blanco y negro lucían sus cuerpos en formas abstractas por la luz o por la oscuridad, o de aquellos artistas en acción en el concierto de no sé que pieza. Todo fue una luz enorme. Miré cosas que parecían inútiles y otras tantas con mucho despilfarro económico, pero que al final de cuentas, cada cliente pedía lo que quería.

Descubrí en la fotografía el llanto de las sirenas, la náusea de los árboles, el ritmo de la mentira, el compás de los amores fugaces, el melodrama del tiempo, la virtud de la memoria, el sufrimiento de los pueblos, la magia de las estaciones, el poder de la naturaleza y todo, siempre, para quedarse en un momento mágico. Hoy día no sé cuántas imágenes se crean por minuto, pero supongo son infinidades de información que nunca habremos de contemplar en totalidad. De eso estoy seguro, me funciona seguir un poco austero. Toma en cuenta que parte de una fotografía es generar el amor al camino, al espacio, al momento, al instante. Es la oportunidad de resguardar contigo, en una de las artes más cercanas de la realidad de la vida, las visiones y aseveraciones que has tenido de ella. Sí, todos estos mares, todas esas montañas, todas esas páginas, todas esas personas, todo lo que te rodea, podrá ser o no, evidencia de tu recorrido, a lo mejor no servirá de nada, pero hay algo de importante, que quede para ti y los tuyos ya es suficiente.

No te has dado cuenta, pero te he hecho algunas fotografías mientras parchabas tu bicicleta. Sí, así es la cuestión, trabajar sin aviso, trabajar sin meditación. Hacerlo sin importar la cautela, el momento se va y no vuelve. Uno se puede convertir en alguien obsesivo o en alguien que fundamentalmente es un espasmo de momentos deleitables. Sí, porque con tanto, lo que uno ya desea es resguardar todo aquello que importa y no lo efímero del recuerdo, tus calcetines rotos o la cena de aquel momento en la calle de aquel poblado. Son cosas diferentes. El nivel de la fotografía valdrá por la historia que cuente. Sí, date la oportunidad de contar lo que desees a través de tu mirada. La mía ya está incompleta. Así pasamos de un lado a otro y vamos despacio entre todos los pueblos y las personas.

Haz una prueba. No siento que esté mal. Date una vuelta y si no estalla, es que sí funcionó. La cámara trae algo de pila. Vete a la distancia para hacerte otra fotografía. Pero sonríes mucho, que se vea el nivel de aventura que estás teniendo. Sí, sí, no intentaré hacer nada que no te agrade. Es una fotografía. No, es para nosotros. Solamente para nosotros. No lo tomes a mal, pero se ve diferente la bicicleta después de que la has desmontado de todo. Date la vuelta. Va y vienes. Aquí te espero mientras preparo la toma.*

Francisco González León: el 9 como reencuentro

Cierre del IX Encuentro de poetas Francisco González León. Foto: Miguel Asa
Francisco González León: el 9 como reencuentro
El poeta Jorge Esquinca como el premiado del evento

El viento que había callado,
vuelve a cantar.
Francisco González León

Quisiera recordar que un día llegué en bicicleta y fui abrazado con una magia enorme. También quisiera que la vida se detuviera por siempre en esos días, por lo que nos respalda, por lo que se vive, por lo que se alegra y por lo que se persiste. Y es que, en la poesía, precisamente en sus diferencias, se encuentra el amor de quienes la vivimos de una o de otra manera. Así fue la persistencia de la IX edición del Encuentro de poetas Francisco González León que ocurrió el pasado viernes y sábado, 10 y 11 de marzo, en Lagos de Moreno, Jalisco, en donde más de una treintena de poetas de diversas localidades de Jalisco y de México, se dieron cita para escucharse, dialogar, convivir y sopesar la medida de la nube por la que transitamos.

Jorge Esquinca, premio Francisco González León 2023. Foto: Miguel Asa

Desde una preparación exhaustiva y con la finalidad de volvernos a encontrar, la piel se contuvo entre versos, amistades, sonrisas y mucha contribución. Naomi Greene y yo avanzamos por la carretera en compañía de la poeta Lizzie Castro y del poeta premiado de este año, Jorge Esquinca. Y entonces, comencé a dimensionar todos los esfuerzos que se han generado desde hace años en nuestra tierra, desde la sutileza del silencio y desde la perseverancia de cada libro, bajo condiciones diferentes, ásperas, dolorosas y alegres por igual. Y allá, Berónica Palacios, Dante Velázquez y Rocío Serrano, y un gran equipo tras producción, ofertaron a cada asistente la posibilidad de manifestarnos con la cadencia posible. Rescatamos la posibilidad de contemplar las amistades, de sabernos vivos y de volver, a esos momentos, exquisitos, de intercambiar, de apreciar y de valorar los formatos, las decadencias y las virtudes de cada una de las formas poéticas que concebimos.

Mesa de premiación. Foto: Miguel Asa

Y así, esa novena edición se vistió de una colectividad presencial y del esfuerzo magno del trabajo cada participante, y por ello Jorge Esquinca, poeta premiado de este año, manifestó su agradecimiento, “el recibir un premio que me otorgan escritores jaliscienses, un premio que viene directamente de mis colegas y que no cuenta necesariamente con un apoyo gubernamental, es un esfuerzo de una comunidad de lectores, de promotores de cultura, y eso es quizás la primera razón por la cual estoy contento y orgulloso de recibir este premio”.

Versos de Rossana Romo. Foto: Miguel Asa

Y es que no sólo queda ahí dicho Encuentro. Uno se lleva formas de trabajo, la escucha de diferentes voces, unas en potencia, otras más en proceso, otras más en desarrollo constante, otras que con dificultades van encontrando sus hilos, y otras tantas que culminan en un estilo propio, pero todo ello nos posibilita, a quienes acudimos, creernos parte de una comunidad, que aunque con diferencias por cuestiones de estilo, de grupos o demás, sabemos que vivimos y luchamos por lo mismo, la poesía, tan necesaria en todos los rincones de México, en todos los paisajes de nuestra cotidianidad, en todas las sensaciones de vivir este día a día.

Tendedero poético. Foto: Miguel Asa

Pero hay más. Los diálogos nos permitieron encontrar la sensibilidad de la confianza y de la desconfianza por igual, así por antecedentes concretos como por las dimensiones del desconocimiento de cada uno de nosotros. En ocasiones creemos conocerlo todo sobre nuestro medio, pero cada día, hay una posibilidad de descubrir nuevos parámetros.

El Encuentro Francisco González León tuvo para bien de todos otorgar diversas enseñanzas y lecciones, “es un Encuentro en el cual hemos tenido la calidez de encontrarnos nuevamente después de la pandemia. Es una experiencia de los poetas, algunos de reencontrarnos, otros de conocernos y de generar proyectos nuevos”, así lo manifestó Dante Velázquez, parte del comité organizador. Y también hubo gratitud y modestia, “he recibido grandes experiencias, seguridad, he convivido con poetas de todas las edades y eso me da vida, juventud y más sapiencia”, así lo compartió la poeta Rossana Romo.

Lizzie Castro en lectura. Foto: Miguel Asa

Pero no todo quedo allí, “el Encuentro es un lugar maravilloso donde coincidir con las personas que queremos y otras nuevas que no conocemos, y también, escuchar sus propuestas. A mí me parece interesante siempre estar al pendiente de las propuestas de creación literaria, de creación poética, de lo que se está haciendo actualmente y en ese sentido a mí me parece sumamente valioso”, respondió con entusiasmo el poeta Víctor Villalobos. Pero no sólo fue eso, si no que “el Encuentro a colaborado con distintas etapas de los escritores, tanto de escritores con experiencia y de escritores jóvenes, y eso es bastante importante en la nutrición literaria de las obras. Creo que ver distintos estilos entre nosotros aportará mucho y retribuirá en las conexiones que tengamos para hacer nuevas ideas, nuevos libros, que queramos hacer más adelante”, así lo dijo la poeta  Mariana González.

Primer día. Foto: Miguel Asa

Encontrarnos, reencontrarnos, viajar, leer, movernos, escucharnos, vivir la poesía como una pauta, como una alegría, como una trascendencia, como un esquema, y, sobre todo, como parte de nuestros sentidos. Y eso hicimos desde nuestro dialogo persistente, pues no es de menor importancia decir que no ocurrió de todo, pues bien, se sabe que cada Encuentro nos ha otorgado potentes enseñanzas, así la habilidad de la empatía, el escucha de la soberbia, la modestia del estilo y la apertura a las incomodidades que nos expanden el conocimiento. Es necesario lograr la plenitud de nuestras creaciones, pues en ellas encontraremos la libertad de nuestras personalidades, así lo fue conmigo, ya que hoy estoy seguro de que nunca olvidaré cómo la voz de mi personaje imaginario dio otro sentir a un poema de duelo de Rossana Romo delante de mis talleristas, fue algo mágico y estruendoso.

Mesa de apertura. Foto Miguel Asa

La tarea del IX Encuentro Francisco González Rojas es la amabilidad de persistir desde sus posibilidades, desde sus calles, desde su población y desde todos los corazones que lo hemos hecho posible. Gracias por permitirnos observarnos y manifestarnos. Espero que todos los días tengamos encuentros así en cualquier lugar de nuestros trayectos, toda persona es escucha de nuestros versos. Gracias por el recibimiento, gracias por la hermandad y toda la camaradería generada.*

Grado 1: la memoria despierta infante

Poesía en un ciclopuerto. Foto: Miguel Asa
Grado 1: la memoria despierta infante
Una bicicleta que tiene como raíz varias cicatrices

Es hora de ver el vuelo de una mosca ebria.
Un punto negro sobre la mesa gualda
y algunos libros que guardan desencuentros,
amores, el olor de las cocinas
y tal vez un biombo del siglo diecisiete.
Norberto de la Torre

Silbé hasta media madrugada. Contemplé la luna en diversas posiciones. Dormitaste, dormiste, te despertaste y volviste al sueño. Te quedaste en el sueño, en el descanso, y las estrellas hablaron con el mar, o eso me dijeron. Ya he preparado la fogata. Hice un pozo en la tierra y agregué maderos para tener café caliente. No sé si es cómodo para ti dormir en sleeping a la intemperie. A mí me funcionó en mi primer recorrido largo. Eran noches de viento y fuertes arenas, pero siempre mi cuerpo dormito como pájaro en el nido. A los originarios de estos lares les gusta un nombre en particular, pero no el que dicen que es. Tienen muchas cosas hermosas. Te voy a contar con calma todo. Hay muchas cosas que preservo en la memoria de mis músculos. Creo que ya está el café. Hay algunas huellas de animales cerca de nosotros. No te preocupes. Vamos a nadar y seguimos. Mira, un cuervo. Amanece y ya hay sorpresas. Quita con calma lo que no te permita despertar. Nade desde temprano. Digo nadar por decir que entro al mar e iracundo me creo sirena. Pero mientras pise la arena, el motivo está bien. Ya te dije que hay muchas cosas. No sé si recordarás todo. Sin embargo, acuño con calma que estas palabras se quedarán en la medida de tu existencia. Ya viste, fue un delfín. Sí, pasan temprano y van en grupos.

Te diré, seguro ya te has preguntado, qué sigue en este cuento. Primero que nada, toma un poco de café. Traje algo de semillas. Más tarde desayunamos. Este despertar me recuerda a muchos que tuve en varias carreteras. El vivir al ritmo de la bicicleta de una forma o de otra, es un complemento que pocos imaginan, y es que las piernas se convierten como en dos mariposas que no van a detener el vuelo. Mira, acá el sol sale muy temprano. Parece que es algo inevitable a lo que sucede en otras regiones. Pero ve. Mira el sol. El color del agua. Hay más café, por cierto. Quiero decirte que hemos hecho este viaje con un fin. No sé si alcance a contarte todo, pero espero logres conocer algo más de esta historia. Quiero que estés bien. El sleeping no es fácil. Pero seguro encontrarás momento. Debes adaptarte a todos los corazones que llegan de una vez por todas y fluir con ellos.

Quisiera decirte que estaremos siempre así, con estas posibilidades. No me gustaría cambiar nada en la historia que te contaré. Debo de ser preciso. Sí, parece que esto es ridículo, el mundo es tan grande y severo y tan bueno. Quiero que te detengas un momento en el día y te preguntes hacia dónde vas y cómo vas. Mira en tu imaginación, no hay otro camino. Sólo contempla y percibe. Espero que una bicicleta esté siempre contigo.

Hace tace tiempo tuve un accidente vial que cambio mi vida. Te diré. Algo que debes considerar es no arrepentirte de tus decisiones. Creo, lo único modesto en este perseguir de agua, es la utilización pacífica de nuestro cuerpo. La violencia es un estigma total en todas las personas, incluso, con nuestros cuerpos. Mira, por decidir algo terminé debajo de un camión. Pero es lo que hay. Un hombre con un brazo armado. Pero eso que ni qué, tengo la capacidad de hacer chilaquiles. La bicicleta es un balance de agua. Es como un volumen regulador que no sabes de qué se trata. Pero te digo. Yo comencé a pedalear a los 5 años. Mi Viejo era el que me empujaba sobre la bicicleta y daba ánimo al avanzar. Creo que tengo la herencia más grande que haya podido y eso lo valoro como no tienes idea. Sí, esas tardes de niño fueron lo que me dieron el sueño de recorrer todo lo posible en bicicleta. Espero un día lograrlo. El silencio de la bicicleta aquella no existía. Siempre andábamos en el momento de la ruta. Recuerdo que eran tardes en que nos íbamos a pedalear al monte. Aquellos momentos fueron muy gratos. Yo quería pedalear no sé qué tanto ni hacia dónde pero este ejercicio de divulgar la poesía y el arte se convirtieron en un motor en automático. Pero créeme, yo sólo quería pedalear, pero se sumaron más cosas en mi camino, y ahora estoy aquí contigo, en dirección a no sé dónde, pero en el intento de que aprecies lo que es esto. Es una oportunidad única. Disfruta.  

Te digo, la Prieta no sabe que estoy escribiendo esto. Le voy a recordar mi tiempo. He logrado tantas cosas inimaginables para mí. Te quiero contar de todo. ¿Será buena que se lo escriba? Ponle más madera. Sí, hay un poco de azúcar en la bolsita derecha. Ahí, detrás de la alforja negra. Sí, con calma. Dale vueltas y vuelve a poner agua. Sí, aún queda un poco. Te digo, la Prieta no sabe que estoy pensando en escribir esto. Quiero que me digas si te parece. Se lo quiero leer. Bien, pero deberé atender con calma. Hay té por igual. Sí, siempre hay un espacio para todo. No te sorprendas. Si sabes acomodar las cositas de un viaje, sabrás organizar los sentimientos en el pensar del corazón. Vamos a hacer cosas. Mira. Te digo. Estoy aún un poco dormido. Pero te cuento. Hace ya tiempo que empecé a pedalear, y de un momento a otro, la bicicleta me llevo a la primaria, luego a la secundaria, luego a la preparatoria y más después a la facultad, y luego, a escribir esta historia. Sí, parece que la bicicleta se adaptó a mi cuerpo como ninguna otra cosa. ¿A poco no me crees? Sí, así fue. Mira, si te digo que todas las cicatrices que tengo en el cuerpo son más caídas que otra cosa. La bicicleta es una gran enseñanza. Con todo amor a lo que sigue. Sí, ponle lo que quieras. Al rato, después de la caminata descansamos. En la taza grande, ahí es posible. Es de acero inoxidable. Sí, es de las que el Viejo me regaló en algún momento para viajar. Cómo ves, que se sentirá la locura de estar presente. Quizás la vida nos dio la oportunidad de sentir y de imaginar de muchas formas.

Pero bien, yo recuerdo que estaba en la preparatoria y jugábamos a ser libres, creí en la filosofía como el espíritu del universo humano y pensaba en la poesía como la herramienta más sensible de mi cosmogonía. Algo así como el tulipán que le entregué a aquella chava en un tiempo de diciembre. Si te dijera lo que es el amor cuando usas falda bajo un sistema en el que no conoces la trayectoria social de los individuos, te dan ganas de vivir con más colores y siempre de la sonrisa juguetona que te recrea. Sí, por aquella época ya había estudiado algo de informática y otras cosas. Nos pusimos serios. Pero es que siempre fue el camino al rancho. Y el viaje siempre persistió en mí. Así comenzó si es lo que me preguntas. Fue con la bicicleta. Los recuerdos más viejos que tengo en mí son arriba de un juguete de dos llantas. No lo sé, debería de recordar las bajaditas. Esas las encontré desde muy niño. En las bajaditas con la Avalancha, aquella tabla con ruedas más efímera que la desgracia mundial, fue un concepto que perseguimos muchos en aquellas épocas. Yo creo que esa fue una de las primeras maquinarías en las que mi cuerpo se modificó. Sí, tuve varias caídas y varías desgracias en esas cosas, pero eran divertidas, las bajaditas eran el premio mayor, y también, las posibles velocidades que alcanzábamos con la mejor de las lomas. Y es que no era sencillo. En ocasiones nos subíamos de dos y era todo un momento agraciado. Sí le dimos tenacidad al divertimento. Fuimos muy luchones para eso. Nos desbordamos un poco por aquí y por allá. Recuerdo que, en Tonalá, por aquellas épocas, teníamos la oportunidad de andar por el campo y los caminos que nos llevaban a más allá, hacia la barranca, y ya eras un explorador, y los días eran divertidos y todos muy juguetones. Pero te digo, la Avalancha fue uno de los primeros vehículos en los que volé. De ahí, vendría aquella bicicleta que el Viejo me regalo en aquel diciembre de inicios de los noventa. Quiero escribir todo esto que te digo porque ya se me han comenzado a ir las fotografías de la memoria. Pero quiero dejarlo todo claro antes de que este cuerpo se comience a modificar más.

Aquella bicicleta fue toda una experiencia. Tenía cinco años, te digo. Mi Viejo me impulsaba, pero más que todo fue un preciso momento de mi infancia en la que me entregué por completo a aquel vehículo. Fue una persecución muy grande. Fue una especie de cosa ponderada por todas las capacidades humanas y todas aquellas fórmulas de magia. Yo volé a los cinco años en bicicleta y fue mi Viejo quien me llevó a recorrer mis propios miedos. De alguna u otra manera. Estoy agradecido con ello, porque, si te dijera otra cosa, te estaría mintiendo y no quiero eso. Las mentiras no sirven, son un espasmo en el que la garantía de tu persona se quiebra. Para aprender a andar en bicicleta debes de permanecer eufórico en todo momento. Saber que la vida es una y ya, no más. Debes saber cómo dar vuelta y cómo anunciar, desde un punto u otro, tu permanencia en el camino. Unos dicen que andar en bicicleta es cualquier cosa. Así conozco muchos en la ciudad, pero no te dejes llevar. Muchos de ellos apenas si saben andar, y si se atrevieron, lo hicieron sin una causa natural. Pero debemos de ser abiertos y brindar una oportunidad. Pero eso sí, ve con cautela, que por más que se presuma a la bicicleta como bandera, no todas las personas que se bañan de ello son parte de su movimiento, pues como en todo, existe la falacia y la sin razón.

Pero mira. Ya llegaste aquí. Andar en bicicleta es una cosa que respira y sucede, que es y toma frecuencia. Que aplica y sigue desde la fortuna de compartirse. Que persiste en la memoria. Pedalear es aquello que te permite entregarte a ti mismo, entrar en el silencio, en el eco del piano. Pedalear en una bitácora de espíritus profundos, la acción en la que puedes reconocer a todas las imposibilidades del sueño. Pero estamos vivos y debes conocer que pedalear es el verbo que nos entrega una especie de sustancia que pocas personas comprendemos. Estamos pues en un momento único con nosotros mismos. No temas por ti, escribe, mira, lleva. Observar es una cosa muy importante. Mira todo lo que existe a tu alrededor y no te olvides de frenar con cautela. Así es posible andar. Sí, te digo, la bicicleta para mí es una entrega de sueño, ha sido lo que me ha llevado lejos y más allá de la inspiración, la bicicleta fue por principio una magia enorme en lo que sucede como sigue. La máquina se ha construido a lado de mi cuerpo como una evidencia de mi retórica y mi diversión placentera. Sí, todo tiene de hermoso el vivir y el exagerar, así que bien. Eso, por una parte, es la bicicleta.

Pero si ya te conté qué existe en todo ello, y por lo menos un poco, ahora bríndate la oportunidad de llegar más allá. Es posible que interpretes lo que desees, no menosprecies lo que tienes y engulle todo el té con calma. No llevamos prisa. Siempre eso, la prisa no existe, lo que hagas siempre hazlo con la menor presión y no dejes que el sistema social te arranque el enojo de tu cuerpo, esa es energía que se entrega de manera gratuita y ya no vuelve. Debes comenzar con la serenidad. La bicicleta es una máquina en la viene, te viste, pinta y calza. Debemos entregar una memoria de horizonte para seguir con ese ritmo. Vamos a pedalear, es lo que necesitamos con la constante que portamos. Hazlo con ese sentimiento de alegría. Con el fervor que puedes entonar de momento. No importa el desánimo. Es una locura todo lo que puedes ver arriba de una bicicleta. Por principio, aprendes del fervor de una valerosa y estruendosa máquina, y al final de cuentas, se viste y resopla en la cautela de los días.

Así empezó todo, si un día te lo preguntas. Fue con la sangre en las rodillas y en las manos, porque la bicicleta se quedó sin tiempo ni fuerza, pero sí en la esperanza del anuncio. Me fui de lleno durante muchas épocas, jugábamos siguilis por las calles del barrio. Nos metíamos entre el bosque de las orillas del pueblo, nos confiamos muchas rutas que ha desvelo nos permitían seguir en el camino. Primero uno, luego otro y así nos íbamos. Hacíamos ruta como salvajes capitanes de lucha en el espacio. Cada uno en un caballo virtual y en una imagen enorme. No la apagues. Quiero cocinar algo. De repente recordé que todos éramos unos escuincles de medio vuelo. No teníamos la cordura para confrontar a todos nuestros enemigos, pero sí a los propios, a los nuestros, a lo que nos calza en dos segundos. Decidí nacer en una parte hacia los sentimientos de los libros porque sabía que ibas a llegar pronto. Pero mira, hoy la bicicleta está ahí. Cómo ves. Es una especie de animal salvaje y fiel a tu destino. La bicicleta es una herramienta que nos permite reconocer la potencia de nuestros corazones, la paciencia de estar aquí a tu lado se debe a eso.

Si supieras cuántos kilómetros me permití pedalear antes de contarte todo esto. Es toda una aventura lo que sigue. Apenas vamos comenzando. Ya viste, ahí viene el sol. Ten lindo día y no te lastimes en saberte una persona aventurera. Quisiera decirte que para estar acá he llorado muchas veces. Pero en todo el camino, siempre se ha aparecido una mariposa, y cuando pasa eso al lado de la bicicleta, me contemplo desde mi propia soledad y agradezco.

Sólo para que te enteres, ya he llegado a la veintena de años como una persona creativa, o eso dicen las voces de buen agüero. Y bueno, parte de ello ha sido formular a mi persona entre los pedales, los libros y las cámaras. Porque si supieras, siempre hice eso, pedalear fue la primaria, fotografiar la secundaria y leer la preparatoria. Así que por etapas me di tiempo de crear de una u otra manera, ya te lo dije, esto es de una oportunidad única. Tienes que voltear hacia los rincones de las posibilidades. Es la bicicleta una herramienta que tuve que dominar primero antes de dominar al resto. Tuve que aprenderme los grados, los sentidos y los recursos de cada una de las partes de mi cuerpo, pero comencé por los músculos hasta llegar a mi cerebro. Durante esa época perdí la visibilidad completa de mi ojo izquierdo. Te darás cuenta de que es un milagro que pueda viajar en bicicleta.

Después de comenzar a pedalear, al par de años, en la escuela, en mero jugueteo primario, en la niñez, con la inocencia y bajo el poco tiempo de saber de los peligros, corrí el riesgo de casi perder mi ojo. Un compañero sin mayor responsabilidad en el juego me lastimó. El cuerpo de un lápiz se proyectó desde su mano hacia mi mirada. De ahí, no supe qué hacer. En aquel momento, bien recuerdo, era una mañana cualquiera. No me dolió nada. No paso nada. No dije nada. El temor de no saber qué pasaba me contrajo en las sustancias. La profesora de aquel momento no hizo nada tampoco. Y a todos estos años, me he perdido en muchas lágrimas incompletas, en paisajes desenfocados y otras cuestiones más. Pero soy afortunado. En aquel momento, a los días, notifiqué de mi situación y mira, hemos llegado aquí. Perdí la nitidez en mi ojo, perdí una parte de mí desde temprana edad. No sé qué es estar completo y ni lo sabré. Poco a poco, con el tiempo, me di cuenta de que comencé a apagarme desde infante. Pero esas son aventuras que uno decide. Pero nada de ello impidió que un buen equipo de médicos hiciera todo lo posible por recuperarme. La última imagen que tengo de aquella vez fue cuando, en el quirófano, bajó el sentimiento de una lágrima en un sueño mediático que poco a poco me otorgó la anestesia. Después, todo surgió bajo un parche blanco.

Pero aquello, no impidió celebrar mi cumpleaños número siete. De ahí, todo fue diferente. Lentes, médicos, cuerpos, medios sueños, bromas en la familia, muchas cosas que no sabría que iban a pasar. Sí, no paso a mayores. Todo se resolvió de manera muy tranquila, o eso recuerdo, pero en sí, nada volvió a ser igual para mí, ni para mi bicicleta, ni para todo lo que apenas, a mi corta edad, había aprendido.

Pero lo excelente de estar aquí, es la fortaleza con la que uno se arma en un pie tras el otro mientras dan vueltas en el centro de la bicicleta. Todo fluye, todo es, todo se crea, y todo sucede. Quisiera que ningún accidente hubiese ocurrido, pero es necesario confrontar lo que es con lo que se tiene. Sabrás, hay tantas personas en el mundo que no todas gozan de lo que se dice ser el humano modelo. Intenta ser tú. Encontrarás en el pedaleo una estela hermosa. Una suculenta rabia para aflojar todos los huesos será lo que prevalecerá en el camino. Pedalea. No importa el talento si no la persistencia. Dale. Ama. Pedalea. Y así, repite cuantas veces creas, pero una vez abajo, vuelve a subir. Y así, el ciclo no se detiene, si no que se queda en la duermevela del instante y persiste.

La bicicleta es una medicina que no todos quieren probar por su cualidad de ser auténtica. Se parte de la bicicleta como si fueras un huracán con el mar. Así, el talento no se pierde. Pero siempre, con toda la encomienda que precisa tu tranquilidad, ten paciencia. La bicicleta es persistencia. Es alcance, un reloj de muchos tiempos. Se abren heridas a cada rato, pero ninguna podrá molestar si te enfocas en el trayecto. Te lo digo por experiencia. Sí, no importa que quede a medio fuego. Es temprano para nadar y disfrutar antes de la merienda. Te dije. No hace frío. ¿Tuviste frío? Usa calcetines. Date tiempo. Es sencillo, pero tomará su tiempo ser parte del viaje. Sí, traje madera de alrededor, lo que pude encontrar. Sí nos alcanza. La bicicleta es como el fuego. ¿Por qué? Ya te diré pronto, de momento, con calma, voy por un poema. Deja lo persigo. Sí, pero no lo avientes lejos. Sí, hay más café y galletitas y poemas. Y la bicicleta, ya vi, amaneció ponchada. Te toca repararla. Ya vuelvo.*

 

Poesía en la casa: un primer recuerdo

Todas las versiones en quince años. Foto: Miguel Asa
Poesía en la casa: un primer recuerdo
Un movimiento silencioso ha generado renovación de lectura

Este texto se publicó en La Gaceta de la Universidad de Guadalajara en su sección O2 el 17 de febrero de 2014, bajo la edición de Víctor Manuel Pazarín.

Extraña y necesaria la súplica de Miguel Asa 
y tan misteriosa como su propio creador.
Víctor Manuel Pazarín

Mihi ipsi scripsi!
Friedrich Nietzsche

Leerla sin insultarla, sin menospreciarla. Leerla en el baño, en los caminos, en los parques, en los epígrafes, en los tacos, en la cama, en el columpio, en el sueño, en el esplendor del sol, en Tonalá, en el jardín de tu casa, con el amor, con el odio, con todo, pero leerla. Leerla como si fuera una pasta italiana, una sopa azteca, un trago de pulque, un raite por las carreteras, un orgasmo en pareja, una seducción del viento, un verso en el oído, una ironía en los huesos, un minuto de la vida y basta.

¿Acaso la poética de la incertidumbre tecnológica nos ha dejado devastados en un individualismo masivo? Hay poesía en todas partes: en los burdeles, en el sanitario, en la comida, en la vagina, en el pene, en la carne, en las tostadas de frijoles, en el burro, en el son jarocho, en Cuba, en La Gaceta, en Guadalajara, en su espalda y en la mía, en mi bici y en las ninfas. Hay poesía en las pendejadas de ellos y en las torpezas de éstos. Hay poesía sabrosa, que duele, que inspira, que idolatramos, que recordamos, que olvidamos y que siempre está ahí. Hay poesía de los miedos y de los egos. Hay poesía diferida y por consumo. Hay poesía de kilogramos y poesía del exilio. Hay poesía, siempre hay, y cuando no hay, nos arrepentimos.

¿Nos hemos convertido en racistas literarios con base en la moneda de turno? Hay poesía para niños, para los amorosos, para adultos, para viejos y hasta para muertos. Hay poesía aquí y en China, en el norte y en el sur, en el Este y en el Oeste. Hay poesía en tu nacimiento y en las etiquetas rojas. Hay poesía en las pestes y en las cóleras. Hay poesía de rato y poesía eterna. Hay poesía estéril y poesía que fecunda. Hay poesía rodante y poesía senil. Hay poesía en la muerte del más viejo, en el futuro del más nuevo. Hay poesía en las casas y en las montañas, en el mar y en el desierto. Hay poesía en la belleza del día y en el de su mirada. Hay poesía nefasta, maloliente sensata y cursi. Hay poesía premiada y la humilde. Hay poesía en los libros y en los nombres. Hay poesía en el nixtamal y en las manos de mi abuela. Hay poesía en México y mucha, mucha hay.

¿Acaso nos hemos vuelto autodidactas de los espejismos? Ayer mi madre y yo charlamos sobre la fuerza de sus manos al curar un músculo lastimado de una mujer joven. Ayer vi el cielo de colores en el tráfico de esta insólita ciudad. Ayer descubrí la sonrisa de un niño al verme sorprendido. Ayer un taxista me dio las gracias. Ayer pegué una calcomanía en el tren, otra en la casa del vecino, en el automóvil de mi amiga, en el teléfono público, en el local aquel, en la memoria de cinco mil gentes, en las paredes, en los versos ocultos, en los poemas olvidados, en los poetas arrumbados, en los besos, en la piel, en la propia poesía.

Y fue para compartir, para difundir, para leer. Fue para ti, para los de allá y los de acá. Fue para los de la tiendita, para el de los tacos, para el policía, para el banquero, para el mesero, para el chofer; fue para la cocinera, para la verdulera, para el merolico, para el estudiante, para la madre, para el tío, para el niño. Fue para leerla o ignorarla, para decorar, para comprender y analizar, para cuestionarse, para seguirla, para tirarla, para quemarla, para abstraerla, para criticarla, para pegarla.

Se consultan versos en las manos de los muertos, en las lecturas que hacemos, en las páginas que nos recuerdan que alguien existió, en las letras y aquí estamos para disfrutar y exagerar que la poesía no sirve para nada en estos tiempos, sólo para redimir el espíritu y ya.

¿Cuántos nos cobijamos en la poesía sin que seamos vistos? Ya lo diría en su momento, la poesía es para todos, no tiene cuerpo ni prestigio alguno, hay para el más jodido como para el más insulso. Hay versos que logran transportarnos para mitificar nuestras miradas en los versos de otros. Hay creadores y lectores, hay máquinas de escribir que desgarraron sus tintas en millones de versos, hojas blancas que sirvieron como espacios imaginarios de mundos felices y hostiles, y que, ahora y siempre, hay momentos para redescubrirlos. 

 

Editorial 0: comienza la función

Costa del Pacífico. Foto: Miguel Asa
Editorial 0: comienza la función
Una nueva etapa para compartir letras, artes y bicicletas

Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.
Julio Cortázar

A mis hermanos Valentín y Luz Guardiola
que me dieron camino en el camino

No sé si existen canciones para perseguir a los horizontes, pero ahora me encuentro aquí, en una mañana de febrero, en la preparación de los textos, en la relación de la agenda y en las proporciones de la creatividad. Por aquí y por allá hay sueños, y todos se realizan de diferentes maneras. Acá, hay aniversario. Se trata pues, de la posibilidad de comenzar de nuevo, de resurgir, de reacomodar todo con mayor claridad.

Y es que el Estado de Jalisco cumple 200 años como estado libre y soberano, y de esos, Proyecto Ululayu ha creado colectividad en 15, y por supuesto, yo, Miguel Asa, llego a la aventura de reafirmar, de sanar, de sorprender, de molestar, de fastidiar, de estorbar (dice la Prieta que sólo estorbo), de confrontar, de crear, de imaginar, de viajar, de soñar, de compartir, de celebrar 20 como activo creativo, y en todo ello, los sabores explotan frente a mí.

No sé qué está por comenzar. Me imaginé escribir sobre la comunidad poeta de mi ciudad y me fui por la de mi Estado. Me imaginé escribir sobre las fotografías históricas de la palomilla fotógrafa. Pero el sueño no se detuvo ahí. Pensé en escribir sobre las formas posibles de preparar chilaquiles como una entidad gastronómica y antropológica, pues sí, porque he comido de mil formas ese platillo mexicano, en el que el maíz, el chile y el frijol se mezclan de una manera peculiar. Deseé escribir de pulque y sus expendios actuales. Consideré palabras para las y los artistas. Contemplé manifestar los aromas de los cafés de la ciudad. Sentí ganas de compartir los restaurantes que visito, los centros culturales, las galerías, las terrazas, y todo aquel local del que puedo ser parte, estar, crear y sentir, sobre todo y en particular, vivir. Y de ahí se me dio por escribir sobre rutas, viajes, personajes, proyectos, medios y no sé qué tanto, pero escribir para compartir.

Esta es mi primer editorial y veremos cómo comienza el ritmo de lo que aquí acontecerá. He preparado este sitio web yo mismo, con cambios, con evoluciones, con mejoras, con estilo propio, con entrega, con tiempos de silencio, con menjurjes varios y pócimas posibles. Le he llamado magazine cultural y sé hacia dónde va. Compartiré la historia de Ululayu, de su vida y de aquellos actos que se han mostrado bondadosos conmigo y con quienes me han rodeado. Además, habrá espacio desde mis letras para dejar una evidencia de mi época sobre lo que vi y lo que vimos. Vaya, sí, sé que no será una tarea fácil, pero espero encontrar el ritmo para dar empatía y amor a todo lo que ha sido conmigo la vida, sus trabajos, sus creaciones, sus vivencias.

Es febrero y en este mes me ha gustado resurgir. La última vez que me contemplé de esta manera fue hace 20 años, cuando un accidente vial me cambió la vida, y de ahí, me salieron alas y letras y trazos y músicas y caminos y experiencias y amores y libros y poemas y viajes y un enorme número de cosas que he visto. 20 años han pasado para reconocer que en mi trayectoria he aportado a diversas personas, grupos, colectivos, organizaciones, instancias, empresas y demás, y es que ese verbo, compartir, es lo más grato que he conocido, nada me voy a llevar he dicho. Celebro en vida esta oportunidad que me ha entregado cada persona en mi camino, así a la pandilla que me acompañó en mi infancia, en la pubertad y en la adolescencia, sin toda ella estos sabores no sabrían igual.

Comencé con una cámara Kodak Compañera, fabricada en Brasil en 1983, de 126 mm, de la serie Instamatic, y que resguardo con amor pues fue un regalo del Viejo a muy temprana edad. Desde ahí, he experimentado con muchas cámaras más, y ahora, es tiempo de volver a la fotografía. Lo que tengo en mi cuerpo son letras e imágenes, y en todo ello, las huellas de muchos trayectos que se han abalanzado sobre esos artefactos. Te invito a que sigas esta nueva aventura, y nos vayamos de sueño por ahí, en el recuerdo, en el presente y en lo que viene. Aquí las letras de lo que he comenzado como una integración de mi todo con mis todas y mis todos. Que te sea leve el amor a este camino. Vamos a descubrir una gloria de sensaciones. No somos dos veces.*