11 WNBR GDL: desnudez, bicicleta y cultura

WNBR GDL: 11 rodadas de libertad ciclista
Una rodada ciclonudista llena de letras, pintura y fotografía
Guadalajara. Foto: Yocelin González

Mirada sorprendida
en el hambre del día.
Donde nunca hemos estado
estaremos. Un árbol
echará raíces en nosotros
y se alzará en la luz
de nuestras bocas.
Paul Auster

Somos más en bicicleta. Tenemos menos espacio. Somos más cuerpos. Somos más potentes desde nuestros corazones. Tenemos mucho espíritu. Somos el poder de nuestras mentes. Somos la voluntad de nuestras esencias. Somos ciclistas y a la vez humanos. Somos amor. Somos ciclistas. Somos manifestación. Somos libertad. Somos un conjunto de emociones, sentimientos y pensamientos sustentables. Somos la colectividad. Somos la unidad, la fortaleza y la esperanza. Somos un grito, una masa, un estruendo.

Salida. Foto: Jorge Barragá

Somos colores. Somos volumen. Somos libertad. Somos mentes, cuerpos y espíritus. Somos arte. Somos nosotras, nosotros. Somos Guadalajara. Son doce años de esfuerzos. Somos once rodadas de manifestarnos. Somos la letra, la imagen y la bicicleta. Somos una catapulta de sueños. Somos los vivos que reclamamos por los muertos. Somos la misma poesía, la que anda en bicicleta, en la ciudad. Somos la huella de los que nos hicieron reír. Somos la pasión de las dos ruedas. Somos los que vivimos a diario en bicicleta. Somos los que construimos el mundo desde el corazón. Somos la pauta de la diversidad. Somos la integridad de nuestra sensibilidad. Somos la velocidad de nuestras piernas. Somos la grandeza de la sonrisa. Somos nosotros los que nos manifestamos, desde nuestras pieles, hacia el exterior. Somos una galaxia de corazones. Somos la World Naked Bike Ride Guadalajara y celebramos 11 ediciones.

Puente Matute Remus. Foto: Itinerante

Y así, tras 12 años de persistir desde una voz internacional para nuestra Guadalajara, reunimos a más de 2 mil personas en esta edición que tuvo una variación a diferencia de años anteriores. Y es que esta vez, sí fuimos. Quisimos acercarnos más a la cultura y logramos. Es importante reconocer que este movimiento internacional no es por demás una cosa leve en las sociedades. No logro percibir que a pesar de que nuestra ciudad se bañe de una moral estruendosa todavía existen discusiones sobre la naturaleza de nuestros cuerpos. Sin embargo, he notado que cada año el movimiento cambia, se resiste, se van personas y llegan personas. Y es que comprender qué somos, es simplemente eso, percibirnos, así, sin tapujos y en nuestra libertad de expresión.

Manifestación. Foto: Yoceline González

Este año, logramos involucrar a marcas locales para impulsar nuestra ala cultural y funcionó. Es imposible olvidar que la World Naked Bike Ride Guadalajara ha conllevado diferentes momentos, en ocasiones virtuosos, y en otras tantas, no tan favorables, sin embargo, se ha manifestado como una de las rodadas más esperadas del año, pues nuestra manifestación no es parcial, es total. Por tal motivo, hemos considerado seguir en la contemplación de nuevas oportunidades de encuentro, así la literatura y las artes como una relación de fortalecimiento. 

Los Arcos del Milenio. Foto: Itinerante

Parte de ello fue el primer Concurso de bodypaint que se generó este año y que tuvo como incentivo diversos productos culturales ofrecidos por la comunidad que de una u otra forma apuesta por una movilidad sustentable. Gracias a Cerveza Ave Nocturna por las refrescantes piezas artesanales compartidas; a Black Sheep por su delicia de pizza; a La Panadería por las muestras de sabor; a Mantis Editores por los libros de poesía ofrecidos; a La Plotteria por los carteles y las calcomanías; a Kombucha Belot por sus hidratantes bebidas; a El Salón de la Bicicleta por el casco otorgado; a Duke Ciclismo y a 33 Club Ciclismo por los servicios para nuestras premiadas. 

Así también gracias a Hostal Casa Colores por la oportunidad de ilustrar nuestros cuerpos, el desayuno y la merienda. Y de igual manera, gracias a Hospedarte Hostels por la gracia y el espacio para celebrar nuestra premiación y culminación del día. A toda la comunidad, siempre, gracias por incluirse en los despapayes de nuestra ciclonudista. 

 

Descanso. Foto: Yoceline González

Me encantaría decir que hicimos poco, pero no, además de eso, 2022 será el año que se recuerde en el que nos acoplamos con la manifestación del Orgullo en el corazón de Guadalajara, y así como nos vieron, los vimos, existió la diversidad en la movilidad y viceversa. Nunca antes la Plaza Liberación había tenido dos manifestaciones en auge, lo que representó un reto para las autoridades municipales, sobre todo, por salvaguardar a los contingentes en dicho punto. Ese momento de encuentro no lo verá de nuevo esa gran cantidad de asistentes que fuimos. ¡Qué rico fue gritar delante de todos movilidad y diversidad! Mi cuerpo al desnudo en el marco de la bandera arcoiris es una sensibilidad que no volveré a encontrar de nueva cuenta en el espacio público. Definitivamente la oportunidad y el momento fueron una entrega de parte de todas las comunidades. 

Los Arcos. Foto: Itinerante

Pero cada año siempre es una oportunidad de crear la ruta para contemplar los momentos, los actos, los diálogos, y este año, la línea de nuestras ruedas se convirtió en la más larga. Pedaleamos alrededor de 23 kilómetros a una velocidad moderada y pudimos disfrutar sin ningún incidente. Así lo hicimos desde el inicio y toda la carga fue precisa. No hubo error, hubo paciencia y nos ayudó que el clima se haya vuelto a nuestro favor. Hicimos un medio descanso en el ingreso a la plancha de la Plaza de Armas con el objetivo de leer en conjunto un poema especial para recordarnos la vida, la memoria y el atino de la movilidad con la obra “La bicicleta” de la poeta Carmen Villoro, a quien agradezco su disposición por participar, asistir y permitir la lectura de sus letras en voz alta por todo el contingente. Es un acto que quedará en el pedaleo de nuestros cuerpos. 

Los Arcos del Milenio. Foto: Itinerante

Tomamos una de las avenidas principales de oriente a poniente con el fin de manifestarnos sin mesura pero con mucha alegría. Avenida Vallarta fue nuestra pasión de este sábado, en el que un gran número de tapatíos y de extranjeros, nos observaron, desde la banqueta, desde la calle, desde sus casas, desde los edificios, desde las plazas, desde las avenidas, desde muchos puntos, con el fin de concientizar que en nuestros cuerpos llevamos nuestras vidas.

Tuvimos equipo de fotografía por igual, manos que apoyaron desde su visión a generar momentos de nuestras acciones, de nuestra manifestación, de nuestra libertad de ser. A cada una de las y los magos de las cámaras, siempre gracias, en especial a nuestro compañero visual desde nuestros orígenes, Ulises Ruiz Basurto, siempre, tan especial y tan amable con la cobertura de toda la ruta. Cuando hay una bicicleta en movimiento el periodismo se ejecuta al por mayor.

Mírame. Foto: Itinerante

Quisiera dejar una estela poética de todo este quehacer y sólo recuerdo con gracia un fragmento del poema de Carmen:

Un día tuve una juventud 
que expresó su delirante algarabía
sobre una bicicleta: 
los brazos levantados, 
apretados los puños, 
el manubrio apenas controlado
con un toque sutil de las rodillas,
la marcada pendiente ante mis ojos,
la vida que se cruza en una ráfaga. 

Y la vida llega, me apapacha y de repente pasamos por el puente Mature Remus, y para cerrar, el puente de Los Arcos del Milenio. En esta ocasión la fotografía nos permitió la evidencia. Fuimos héroes de nuestro propio espacio, pues en esta ciudad y con el nivel de complejos sociales que se ejecutan a nivel sociocultural, desnudarte en una bicicleta por las calles aún funciona como un acto de rebeldía y de perturbación de la idiosincrasia, sin embargo, para nosotros es la muestra de nuestras vidas frente a todo el daño posible más allá de los automotores. Resistamos pues que somos aún.

Centro. Foto: Yukineri Azano

Somos un espejo. Somos una gota. Somos una hoja. Somos muchas bicicletas, patines y patinetas. Somos una especie única en la ciudad. Somos aire. Somos baile. Una marea natural de pasión colectiva. Somos el estruendo de nuestra comunidad. Somos la fuerza de aquellos que resisten desde otros puntos y se vuelcan en sus imposibilidades. Gracias Vanessa Botello, Antonio González, Sergio Chávez, Dula Polanco, Naomi Greene, Yukineri Azano y Karla Martínez por haber hecho esto posible.

Es tiempo de seguir desnudos ante el tráfico. Que el arte sea la morada de nuestros cuerpos y nos ayude siempre a preservar un diálogo integro entre las partes de nuestra sociedad, más allá de nuestra geografía. Este día es único. Hoy miro el pasado y sólo río, mucho, sí, eso sí. Desnudarnos para permanecer. ¡Qué divertido ha sido compartir con muchas y muchos de ustedes!

Bicicleta: el arte de pedalear para compartir

Bicicleta: el arte de pedalear para compartir
De cómo la máquina de dos ruedas promueve la cultura
Biciratón. Ilustración: Yossilustra

Los animales hablaban primero,
el pájaro perfeccionó el diccionario,
la orquesta sólo lo hizo girar, girar,
soltar sus espirales y recogerlas
en la manga con botones heráldicos.
José Lezama Lima

Pedalear es ese verbo que a muchos nos apasiona. Es ese verbo que suena tan sencillo para marcar una diversidad enorme en cuanto a la forma de movernos. Las esencias cambian. Todo está sujeto al alcance de nuestro corazón, de nuestro propio movimiento. Y así, la bicicleta, es más que una herramienta de sensaciones, pensamientos, sentimientos y emociones. Ese verbo me persiguió desde muy temprana edad y comprendí nuevos sistemas de aventuras. Desde entonces, cada día de mi vida ha sido diferente: el trayecto lejanísimo a las tortillas, las tardes de los infantes ciclistas, las calles invadidas por diversos tipos de bicinautas y siempre el ocaso estuvo ahí. 

Pensar en pedalear es ser consciente de nuestras capacidades. Si bien es cierto que en México creímos que lo mejor fue construir infraestructura para los automóviles, han llegado generaciones que creemos en otro tipo de movilidad, en otra unión de las ciudades y de los pueblos, y por más pequeño que parezca, se trata bien de un ejercicio que poco a poco gana terreno, pues nunca dejó de existir, sino que ahora, con mayor ahínco, se ha visibilizado. 

Pedalear es transformar el pensamiento, la calidad de vida y los sueños. Todo se mira con mayor detenimiento y hay más atención en el placer de contemplar a la naturaleza. No discrepo en que las máquinas motoras son excelentes herramientas para las actividades humanas, sin embargo, la comodidad, el egoísmo y la avaricia nos han implantado la creencia de que requerimos cierta máquina para mostrarnos con cierto poder adquisitivo, de igual manera, con formar parte de cierto nivel social, y así muchas ideas similares que lo único que han probado en realidad, es acrecentar las posibilidades entre individuos, mismos que lastiman a todo el colectivo, aunque no lo parezca. 

En muchas ocasiones me he preguntado por qué en ciertos pueblos, ciudades y países existe la discriminación hacia la movilidad sustentable, hacia las personas que intentamos cambiar un poco nuestros contextos para valernos con el corazón abierto como humanos, hacia los sueños de vivir en un planeta más sano y más justo. Sin embargo, pese a que no existe una respuesta oportuna para ello, algunos tratamos de compartir otras perspectivas, caminar y pedalear como herramientas de creatividad. 

Y es ahí en donde me interno. Hasta hace poco, entre un grupo de gestores culturales, comprendí que la movilidad sustentable no estaba dentro de los temas de importancia de la cultura, ese artefacto social que no se sabe dónde inicia y dónde termina. Desde esos momentos entendí que por más que en los últimos años se hayan ejercido muchas acciones en pro de la movilidad sustentable, los mediadores, los creadores, los productores y otros tantos más de la cultura, no han tomado en cuenta las posibilidades de crear cualquier tipo de arte con la comunidad a partir de la movilidad sustentable. 

Si todos hemos tenido, por lo menos, una bicicleta en nuestros contextos, por qué hemos desvalorizado la posibilidad de integrar otros tipos de herramientas que nos permitan ampliar el discurso de nuestra movilidad en nuestros entornos. En qué momento nos convertimos en viajeros de cápsulas metálicas, en qué tarde inundamos los espacios de contaminación y de indiferencia, cuándo sucedió todo eso. 

Es entonces cuando creo de vital importancia que la cultura debe abrazar a otros rubros que permiten que exista, así la literatura y las artes como medios de reflexión social hacia nuestros corazones, caminar, pedalear, compartir. No cabe duda que en mi ciudad, Guadalajara, México, se han generado grandes esfuerzos por abrir otras perspectivas de la movilidad, y aquí vamos, sin embargo, falta un enorme trabajo desde los sectores de la educación y la cultura, esto sin menospreciar a aquellos grupos civiles, estudiantiles o alternos que promueven el uso de la bicicleta, todo para incidir a otras generaciones. 

Actualmente, la comunidad artista debe de emprender trabajos hacia una colectividad desde la cultura, y por su parte, las entidades de la movilidad sustentable, tanto civiles como gubernamentales, generar los procesos para que ésta tenga otros accesos dentro de la comunidad, sobre todo, con las nuevas generaciones, quienes han visto crecer el movimiento ciclista sin un orden y sin una guía social. 

Llevo más de 30 años sobre la bicicleta y con ella he aprendido en un sinfín de aventuras. Es tiempo de compartir nuestra creatividad hacia otros discursos que nos permitan darnos cuenta, de manera más profunda, que la movilidad es esencial para todos, que así como comer y dormir, los verbos caminar o pedalear deben ser una pauta recurrente en nuestra cotidianidad. No es momento de seguir entre la furia de la discriminación y el egoísmo urbano, preciso saber que debemos impulsar otras formas de movernos desde la educación y la cultura, y así, en compañia de otros rubros posibles. Porque movernos es vital, compartir es esencial. Las calles son de todos, la vida no es dos veces.     



WNBR GDL: 11 rodadas de libertad ciclista

WNBR GDL: 11 rodadas de libertad ciclista
La marcha mundial ciclista al desnudo al estilo tapatío
Fragilidad. Foto: José María Martínez

Un día tuve una juventud
que expresó su delirante algarabía
sobre una bicicleta
Carmen Villoro

Llega junio nuevamente y el cuerpo lo sabe. La comunidad ciclista de Guadalajara, México, lo sabe. La piel, los poros, las pinturas, las emociones, de nuevo quieren estallar. Y es que cada verano en la región norte de la esfera, el movimiento denominado World Naked Bike Ride (WNBR) se hace presente, como sucedió desde la primera vez en 2004. Y con ello, desde hace 12 años, en el occidente mexicano no ha parado de realizarse esta manifestación que se ha vuelto parte de la tradición tapatía.

Espera. Foto: Dula Polanco

La WNBR es un movimiento internacional que surgió como parte de dos colectivos: Artists for Peace en Canadá y la Manifestación Ciclonudista en España. La primera rodada que se llevó a cabo fue el 12 de junio de 2004 y hasta el momento han participado un sinfín de ciudades alrededor de todo el mundo, entre las que destacan las ediciones de Ciudad de México y Guadalajara como parte de las más constantes de Latinoamérica

Amar en libertad. Foto: José María Martínez

Es preciso mencionar que el sentimiento global por la naturaleza es un llamado urgente a generar cambios sociales que propaguen un mejor bienestar para nuestras comunidades. Por mencionar, la WNBR tiene como objetivos primordiales:

  • Cuestionar la excesiva dependencia de combustibles fósiles. Menos contaminación.
  • Exigir el respeto al ciclista y al peatón: ¡desnudos ante el tráfico!
  • Promover el uso de transportes de locomoción humana. Más ejercicio igual a mejor salud.
  • Enaltecer tu fuerza e individualidad corporal. Integridad humana y social.
Lonja versus petróleo. Foto: Fabricia Atilano

Sin embargo, en la 11 edición de Guadalajara se han sumado otros tantos:

  • Mejorar la condición física de la comunidad a través de la empatía con el ejercicio.
  • Mostrar la fragilidad del cuerpo humano ante el resto de medios de transporte.
  • Involucrar a la bicicleta como un componente social para el acercamiento de las periferias.
  • Manifestar la desnudez como una manera de ser-cercanos, sin distinción de clases sociales, de orientación sexual, de raza, de género y otros.
  • Estimular el uso de la bicicleta como medio de transporte en la ciudad para acrecentar la red de ciclovías.
  • Enfatizar que la desnudez nos muestra la diversidad de los humanos como lucha en contra de la hegemonía de los cuerpos, de los filtros.
  • Impulsar el derecho de movernos con seguridad pues todas las personas lo hacemos a diario.
  • Inspirar a la ciudadanía a perder el miedo de manejar la bicicleta en la ciudad.
Bajadita. Foto: Ulises Ruiz

Así pues, la desnudez como un factor activo como manifestación es una cuestión que año con año irrumpe en las calles y avenidas de ciudades como Portland y Seattle, Estados Unidos; San Pablo, BrasilByron Bay y Melbourne, Australia; Bruselas, Bélgica; Montreal, Toronto y Vancouver, Canadá; Londres y Manchester, Reino Unido; Puebla, Guadalajara y Ciudad de México, México; tan sólo por mencionar algunas, mismas en las que se cuestiona, directamente, a la ciudadanía, a los gobiernos y a las políticas públicas en turno alrededor de la movilidad sustentable, pues si bien las ciudades crecen año con año, es preciso delimitar las nuevas estrategias para sus futuros desarrollos, generar nuevas dinámicas de interacción con la naturaleza y empatizar como humanidad desde nuestra responsabilidad sociocultural con nuestro medio ambiente y nuestras comunidades.

Final. Foto: José María Martínez

Así, llegamos a la edición 11 de la WNBR en Guadalajara, #WNBRGDL, después de 12 años de esfuerzos mediáticos y desde nuestras trincheras, años en los que han pasado artistas, fotógrafos, ciclistas, activistas y demás, y a quienes agradecemos el esfuerzo lanzado año con año para manifestarnos, cuestionarnos y respondernos como sociedades.

Ruta 11 WNBR GDL

Este año, la ruta ha sido una de las más largas pues creemos como emblema que superar diez años de activismo es una noción de fortaleza, unidad y vitalidad. Simplemente amor por la vida. Nos reuniremos en el punto que se ha convertido en un sitio estratégico y en el que el nombre del artista nos acompaña, la plaza José Clemente Orozco, en punto de las 15:00 horas, para despegar alrededor de las 17:00 horas. 

La ruta será por diversas avenidas de la ciudad, de Oriente a Poniente y viceversa: Vallarta, López Mateos, Hidalgo, República, Belisario Domínguez, Javier Mina, Juárez, para hacer pausa con una “Intervención/descanso” al nivel de Alcalde y proseguir por Juárez, Vallarta, López Mateos, Guadalupe, Niño Obrero, Lázaro Cárdenas, Tonantzin, Las Rosas y Mariano Otero para culminar en la Glorieta de las y los Desaparecidos. 

El centro tapatío y desnudez. Foto: Ulises Ruiz

Dentro de ésta realizaremos una intervención con todas las voces de los asistentes bajo la lectura del poema “La bicicleta” de de la poeta mexicana Carmen Villoro como parte de nuestra unidad a los festejos de Guadalajara como Capital Mundial del Libro 2022, misma que pretendemos grabar en audio y video para dejar constancia de nuestro movimiento en este acto mundial que ronda con las letras de nuestra comunidad. 

Recomendaciones 11 WNBR GDL

A su vez, hacemos un llamado a todos los asistentes a ser parte de nuestras recomendaciones preventivas: bicicleta en buenas condiciones, hidratación suficiente de preferencia, bloqueador solar recomendable, herramienta indispensable y mochila para cosas personales. De igual manera para ejercer un ambiente sano de convivencia te invitamos a evitar el uso de máscaras o similares, soslayar a personas irrespetuosas, rechazar todo tipo de acoso e impedir cualquier abuso fotográfico

Cartel 11 WNBR GDL. Diseño: Miguel Asa

Para celebrar el arte individual gozaremos de un premio al mejor bodypaint de la rodada por parte de nuestros aliados Ave Nocturna Cerveza Artesanal, Mantis Editores, La panadería, Miguel Asa, The Black Sheep Pizza & Pub y La Plottería.

También tenemos oportunidades para aquellos que nos visitan en nuestros hostales amigos Hospedarte Hostels y Casa Colores Hostal con descuentos accesibles que podrás reservar con los códigos: NakedHospedarte y NakedColores.

Llega junio y ya ha es el momento de corresponder a nuestra manifestación. Son 12 años de libertad y 11 rodadas en las que nuestros cuerpos insisten en la vitalidad de la ciudad desde nuestras bicicletas. Frecuentemos la armonía en las calles, en nuestra movilidad y con nuestros vecinos. Aquí, la desnudez anda con nosotros en bicicleta, mi cuerpo es mi poema más volátil.

WNBR GDL: del cuerpo a los cuerpos

WNBR GDL: Del cuerpo a los cuerpos
Desde la piel de un individuo hasta la manifestación colectiva
WNBR GDL 2013. Foto: Ulises Ruiz

Dedicado a Anna Salvatici, por ser la primera cómplice de esta acción a mi lado, en donde quiera que esté su espíritu.

Vive sola en un brezal al norte.
Ella vive sola.
La primavera se abre como una cuchilla allí.
Anne Carson

1

¿Desnudos en la calle? ¿Sería posible en Guadalajara? ¿La fotografía como medio de ruptura de paradigmas? ¿El uso de la bicicleta como manifestación? Pues sí, fue por allá de 2006 cuando por mi cabeza surgió la idea de realizar una sesión fotográfica de desnudo en la vía pública como un performance de impacto, y años más tarde, se convirtió en costumbre. Todo este interés por el cuerpo humano me surgió desde tiempos preparatorianos. Y ahora, creo, muchas personas se han de preguntar cómo es que llegó la World Naked Bike Ride (Marcha ciclista al desnudo) a Guadalajara. Les contaré. 

Patricia Cardona y sus bodypaint. Foto: José María Martínez

2
Por aquellos años estudiaba Letras Hispánicas, y de igual manera, fueron tiempos de fotografía. La incomodidad para la academia fue que al estudiar la palabra, también, solicitaba a mi departamento que me permitiera tomar otras materias de artes; aquello era ajeno a la formación tradicional de la facultad, me consideraban el estudiante ecléctico: “¿Cómo es posible que alguien tome materias de letras y de artes?”, pues yo lo hice.

Así, el desnudo fotográfico se propagó en algunos calendarios que publiqué en 2005 y 2006 con la palomilla de letras y otros más de artes. Le llamamos Calendario Fotolectógrafo, el primero, Hombre objetivo Tiempo subjetivo, el segundo, Fluidos ImpreGsos. Entonces éramos Mute Co-lecto, un colectivo de la palabra y la imagen. Gracias a aquellas hazañas plástico-literarias, nos vimos en la posibilidad de descubrir la desnudez ante la fotografía y la poesía. A la par de la facultad (2005-2010), habría de conocer a un sin número de fotógrafas y fotógrafos que me aportaron el conocimiento necesario cuando laboré en Fotográfica Navarro, empresa que hasta el momento ha apoyado mis locuras fotográficas. Así, y de igual importancia, fue el apoyo de Rendija Taller Visual, al mando de Mónica Cárdenas, luis/caballo y Cuitlahuac Correa, quienes me posibilitaron el acercamiento a los cuerpos desde otra perspectiva plástica. 

Manifestarnos libres. Foto: José María Martínez

3
El cuestionamiento que surgió en mí por manifestar al cuerpo humano como un espacio de expresión tiene que ver con el acto del reconocimiento individual. Lo anterior es algo así como lo que durante años trabajaron los artistas del performance Marina Abramović y Ulay, quienes como pareja y durante más de una década sometieron a la perspectiva humana con condicionantes extremas tanto al cuerpo como a la mente, todo esto, un juego de sus cuerpos ante el mordaz juicio social. 

Mi cuerpo y yo. Foto: Ulises Ruiz

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Así, entre las letras, la fotografía y el performance me deslicé por aquellos momentos, a tal grado de concebir la oportunidad de participar en lo que fue uno de los momentos plásticos más importantes de la Ciudad de México (por aquel tiempo, Distrito Federal): la visita creativa del fotógrafo estadounidense Spencer Tunick. Para llegar a aquella acción, la sesión fotográfica de miles de desnudos en el Zócalo capitalino, tuve que emprender un viaje de raite desde Tonalá, por la vieja carretera del Bajío, hasta la capital mexicana. Logré estar en la madrugada del domingo, horas antes de la acción. Aquella experiencia me permitió descubrir en mi persona y en mi comunidad un valor excepcional por el cuerpo humano, por la vida, por la naturaleza y por la libertad del ser. 

Esa mañana todo tipo de persona estuvo desnuda frente a mis ojos. Nos permitimos valorar el esfuerzo creativo de aquel fotógrafo y fue un momento mágico lo que experimentamos. Más de 20 mil seres humanos desnudos abarrotamos el centro mexicano y alcancé la plenitud como persona. Ahí conocí a quien fue un amor de carretera algunos meses después y también, encontré a algunos amigos de Guadalajara, mismos que fueron testigos de mis nalgas rosadas. Fuimos todos, un tumulto de piel en el frescor capitalino. 

Desnudos y Ciudad de México. Foto: Spencer Tunick.

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Después de aquello, pasó en diversas ocasiones, por mis pensamientos, la acción de ejecutar un performance individual al desnudo. Así, un día sin más pensar, desperté, hablé con un amigo pintor, Tarcisio Navarro, y creamos la acción. Me pintó de rosa, y el artista urbano Dieta, escribió con esténcil en mi pecho “Así sin nada más.”. Aquello fue una acción de dolor y mucha incertidumbre, pues lo único que me salvó fue el par de tenis blancos que portaba. La adrenalina, la mirada de las personas y la velocidad del momento, fue una esencia indescriptible. Eso, más tarde, sería la necesidad de gestionar un movimiento en la ciudad. 

Avenidas Juárez y yo. Foto: Carole Lepelley
Así sin nada más. Foto: Carole Lepelley

World Naked Bike Ride Guadalajara
En abril de 2010, cuando robada en aquella época al lado de una amiga entrañable, preguntamos en algunas ocasiones a un grupo de ciclistas si estarían de acuerdo con algo así, manifestarse desnudos en la ciudad, y como evidencia, el acto fotográfico. Para entonces, nosotros sabíamos del movimiento internacional World Naked Bike Ride y queríamos ejecutarlo en Guadalajara

Un año más tarde, en 2011, desde la individualidad, llevé la primera notificación al gobierno municipal de Guadalajara. Me citaron, me abordaron, me cuestionaron y me advirtieron problemas con la ciudad pues la desnudez colectiva, según eso, atentaría a terceros al causar contrariedades en el marco del Reglamento de policía y buen gobierno, y más aún, pues el paradigma tapatío sobre el cuerpo humano se mostraba sensible entre lo políticamente correcto, las creencias socioculturales de la ciudad y la libertad de expresión. Todo sucedió de manera sana. Ese año, me desnudé al final, algunos lo hicieron desde antes, a media marcha. 

La música y la desnudez ciclista. Foto: José María Martínez

En 2013, para la celebración del Día mundial sin auto, después de la tercera edición de la World Naked Bike Ride, un equipo de fotógrafos integrado por Cecilia Fernández, Ignacio Calleja, José María Martínez, Refugio Ruiz y yo, realizamos, bajo el discurso de esa marcha, una breve sesión fotográfica en la que cerramos avenida Vallarta por cuestión de dos horas con algunas mujeres y hombres en plena desnudez, proyecto que denominamos Tráfico desnudo. Dicha sesión fue mágica, una experiencia única, radiante, por no decir más. A su vez celebramos a Spencer Tunick. En 2014, al finalizar la cuarta edición de la WNBR GDL, expusimos las mejores fotografías en un espacio de la zona Centro. Después, el propio Spencer, habría de tener una obra de nuestros materiales en sus manos, fuimos felices. 

Spencer Tunick y Cecilia Fernández. Foto: Miguel Asa

Nos hemos desnudado por reconocer el valor de nuestras vidas y de nuestras sociedades. Somos vulnerables todo el tiempo y nos manifestamos con la premisa del respeto a nuestros cuerpos, a nuestra sana interacción como comunidad. No me arrepiento de nada. No cuestiono mi atrevimiento y no cuestiono el morbo de las personas, ni las sensaciones de otras. Qué más da. La provocación social sucedió, y vaya, hoy día sigue vigente nuestra voz, tan sólo para mencionar que nuestros cuerpos se la juegan cada vez que salimos a caminar, a patinar, a pedalear, con el fin más sincero de nuestras vidas, movernos. Desnudos ante el tráfico y ante el prejuicio de sus miradas, toda la vida: nos vemos en junio, por la onceava.  

World Naked Bike Ride Guadalajara: diez ediciones

World Naked Bike Ride: diez ediciones
La libertad de un cuerpo desnudo es más que un diálogo con el entorno
Desnudos ante el tráfico. Foto: Ecomzoom

Ya en desnudez total
sabiduría
definitiva, única y helada.
Idea Vilariño

Sentir, es lo primero. Vivir, disfrutar, contemplar, es lo segundo. Andar, patinar, pedalear, es lo que nos brinda el vuelo. Pareciera algo imposible que los cuerpos desnudos no dijeran nada, pero a la menor provocación los poros escriben poemas en las calles y todo es colectividad, risa, gozo y libertad. La piel en movimiento por la ciudad manifiesta el valor de nuestra existencia: la vulnerabilidad como parte de nuestro día a día, de nuestra propia humanidad y de todo lo que le rodea.

Plaza José Clemente Orozco. Foto: Dula

Así, la World Naked Bike Ride Guadalajara (Rodada Mundial Ciclonudista), llegó a su décima edición que contó con la asistencia de más del millar de cuerpos humanos sobre diversos medios, patines, patinetas y bicicletas, el pasado sábado, julio 10, con el fin de manifestar respeto hacia el peatón y al ciclista, concepto que tiene por principio la sensibilización de la vida y de nuestro entorno, la Tierra, pues tanto la muerte humana por máquinas motoras y la excesiva contaminación ambiental que hemos logrado, han perjudicado nuestras formas de vivirnos, de movernos y de vincularnos, por ende, una insana convivencia en sociedad.

Glorieta Chapalita. Foto: Dula

Esta manifestación llegó a Guadalajara en 2011, después de que se convirtiera en movimiento mundial en 2004, entre la unión de colectivos sociales de Zaragoza, España, y Vancouver, Canadá, con el fin de cuestionar la dependencia a los combustibles fósiles, enaltecer el cuerpo humano, conscientizar sobre la movilidad no motorizada y promover la salud física.

Arcos del Milenio. Foto: Dula

A lo largo de once años, parte de la comunidad ciclista de la ciudad, ha cuestionado a su sociedad en diez ediciones. Cada una de ellas ha tenido ciertas particularidades y han provocado, tanto a propios como extraños, reflexionar desde la vulnerabilidad del ser y desde la crítica más noble, sencilla y humana, la desnudez.

Arcos del Milenio. Foto: Ecomzoom

Cada edición ha tenido diferentes rutas y se ha convertido en una de las acciones ciclistas anuales de la ciudad, en la que se dan cita toda clase de mujeres y hombres, de distintas edades, géneros y sectores, y que ha sido posible gracias a la apertura de los participantes, quienes desde la mejor de sus disposiciones se han permitido sentir, compartir y difundir el valor de nuestras voces, que exigen, que reclaman y que incentivan el respeto a la vida.

Arcos del Milenio. Foto: Ecomzoom

Podría considerarse como un evento esporádico para manifestarse por la libre, sin embargo, han existido un sin fín de historias que la han convertido en una rodada muy peculiar, y que sin ellas, no tendría razón de ser: así la pareja que lleva años asistiendo; aquella fotografía aérea de concurso; el cambio de ruta que impactó por error en un evento político; la fortaleza de los colores en los bodypaints desde la mano de muchos artistas; los cicloviajeros extranjeros que se aliaron a la causa; los visitantes de otras ciudades que han acudido para ser partícipes; la comunidad de un barrio que nos brindó agua a nuestro paso; las palabras que se han escrito en cuerpos; los diversos tipos de bicicletas; los periodistas que han compuesto notas diversas; los fotógrafos que han detenido el tiempo del pedaleo en sus memorias; los divertidos accesorios que aparecido en los cuerpos; las frases, las palabras y las causas que se leen al pedalear; las consignas colectivas que se generan desde muchos pulmones; las carcajadas en grupo; las miradas de los espectadores; las ideas, las emociones, los sentimientos y los pensamientos que todo esto ha generado en Guadalajara y más allá.

Después de la lluvia. Foto: Ecomzoom

Llegar a diez ediciones suena sencillo, pero es de reconocer que han sido varias etapas en la que muchas personas de la comunidad ciclista se han unido para que suceda, desde distintos rubros, todo, para ejercer la solidaridad con el movimiento. Esta acción se celebró con diez carteles conmemorativos que realizamos varios artistas locales y que compartimos para motivar dicho festejo: Yossilustra, Diego Siordia, Viocolor, Ana Camaleón, Chubi, Maty, María Puyé, Alfredito Romano, El ArtBusto y yo. Por su parte, la colaboración de emprendedores locales también se unió a la décima reunión, así Kitendi con algunas de sus bolsas, Einung con su serigrafía en varias playeras, y La Plottería con la impresión de los carteles, todo, productos que se obsequiaron a la comunidad asistente. 

Y no todo quedó ahí, en una ruta con casi 25 km de extensión que cruzó por diferentes zonas a través de varias avenidas de la ciudad, López Mateos, Guadalupe, De las Rosas, Mariano Otero, Chapultepec, Hidalgo, República, Irineo Paz, Revolución, Corona, Juárez y Vallarta, y que comenzó desde uno de los puntos ya tradicionales de reunión, la plaza José Clemente Orozco, el sol, la lluvia y el viento complementaron todo el ánimo del contingente, esto pues, de inicio a fin, tuvo variaciones climáticas que no hicieron menos divertida la desnudez pedalera, sino todo lo contrario. Para muchos fue una nueva experiencia, para otros fue renovar su presencia. Y por primera vez existió un momento de cancelación de ruta por cuestiones de seguridad, misma que se sobrellevo bajo las vías de la Línea 3 del tren ligero al tomar avenida Revolución en dirección hacia el Centro de la ciudad, en un momento en que la lluvia abrazo las calles de una manera impresionante. 

Desnudos húmedos al cerrar. Foto: Ecomzoom

Pese a toda circunstancia, con mucha unidad y con un ánimo contundente, la World Naked Bike Ride Guadalajara celebró con sus participantes otro año más de vulnerabilidad y existencia. Es tiempo de celebrar la vida y generar empatía en nuestras comunidades desde nuestros cuerpos: la vida es tan sólo una vez.

Unidad y sonrisas. Foto: Ecomzoom
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Senda Jalisco: la bicicleta en el occidente mexicano​

Senda Jalisco: la bicicleta en el occidente mexicano
En búsqueda de la diversidad de proyectos ciclistas
Cerro Viejo, San Miguel Cuyutlán, Tlajomulco, JAL. Foto: Miguel Asa

Sé que no soy gente buena,
pero también sueño que no hay fronteras.
Balam Rodrigo

Cuando salgo a pedalear por algunos pueblos de Jalisco siempre me pregunto sobre muchas cosas: gastronomía, hospedaje, bicicletas, cultura, historia y demás. Siempre que salgo de Guadalajara pienso un poco sobre lo que deseo encontrarme en tal pueblo, pero siempre me dejo seducir por el trayecto y la sorpresa está presente. 

Ante ello, no basta sólo eso, sino que también se vinculan los aromas, los sabores, las temperaturas, el esfuerzo, el sol, la luna, la flora y la fauna y un gran número de situaciones que me pasan por la cabeza. Sin embargo, también me ha dado por saber un poco más sobre las personas de mi estado, sobre en dónde les gusta pedalear, qué rutas tienen por sus comunidades, cómo se vinculan y otros tantos. 

Por lo anterior y al tener el conocimiento de que la bicicleta en Jalisco año con año toma fuerza y lo hace desde diferentes modalidades, pretendo descubrir las acciones que suceden desde la ciudadanía, mismas que han sido monumentales, y a su vez, conocer cómo se han construído. El gozo de esta documentación es disfrutar de las rutas, los proyectos, los eventos y las perspectivas de todo aquel grupo ciclista dentro de nuestro estado.

En Proyecto Ululayu escribiré sobre lo que las dos ruedas manifiestan en Jalisco. Este ejercicio es con fines documentales y no más. La ingenuidad es parte de esto y es preciso compartir lo que la bicicleta vive por un sin fin de sendas en el occidente mexicano. Que el sabor de nuestra tierra nos comparta el mejor de los sones en bicicleta. Gracias por pedalear con la creatividad. 

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