Cuerpo es sueño: murales en colectiva estudiantil

El equipo base. Foto: Miguel Asa
Cuerpo es sueño: murales en colectiva estudiantil
Una serie de murales Matriolax creados por un equipo joven

He descubierto que las mariposas versan.
Les he hilvanado una capa de colores
que ha permutado en miradas huracán
en seres libres y tenaces,
que mueven al viento y danzan.

Compartir. Siempre es compartir, lo he dicho una y mil veces. La vida se hizo para eso. Podemos seguir y persistir desde nuestro individualismo y se agradecerá, pero lo que generé con UTEG Centro Universitario fue una encomienda enorme, me desprendí de muchos de mis conocimientos que he adquirido durante mi trayectoria y eso es todo. No hay más. No existe más.

Cuerpo es sueño es el nombre de una serie de murales que concebí desde la socialización con toda una entidad integrada por más de 500 voces administrativas, docentes y estudiantiles que participaron en opinión y perspectiva con la finalidad de desarrollar una concepción única, natural y onírica. Para lo anterior, desde palabras como respeto, cascada, universo, mariposa, libertad, reflexión, paz, río, flor, bosque, mar, constelación, luna, entre otras tantas, percibí la construcción de una obra en tres tiempos con los que definí tres discursos como parte de la significación que representa la integración de una comunidad educativa, su principio, su estructura y su destino, gestiones para cada discurso.

Inicio en Campus UTEG. Foto: Miguel Asa
Cierre en Campus UTEG. Foto: Miguel Asa

Las gestiones de este producto cultural, definido dentro de Proyecto Ululayu como “Inmuro”, comenzaron hace un año y medio; la finalidad, incentivar la innovación cultural dentro de un sistema educativo a través de la libertad creativa de las juventudes que suceden día a día en cada uno de sus espacios, desde los aprendizajes individuales hasta las experiencias colectivas.

Esta serie denominada Cuerpo es sueño también fue un aprendizaje para mí y para todo el equipo que de alguna manera aportó sin limitantes, pues nos consolidamos como un emprendimiento cultural, y a pesar de que tuvimos errores en el camino, aprendimos y experimentamos, desde nuestras capacidades y condiciones, las formas de resolución, de determinación y de decisión. Todo esto se debió a los diálogos aportados con continuidad y estrategia.

Colaboradores de licenciaturas. Foto: Miguel Asa

Cuerpo es sueño es gracias a Michel Alvarez, Angela Avila, Christopher González, Sofía Cortés, Valeria Rodríguez, Camila Chávez, Camila Nava, Sofía Cortez, Aquezalli Orozco, Daniela Pérez, Lucía Hernández, Tomás Murillo, Angel Becerra, Rebeca Castro, Hannah Martínez, Máximo León y Emily Vera, el equipo base, estudiantes de bachillerato que compartieron todo. Y a su vez, a todo un cuerpo administrativo, docente, general y demás, que tuvo oportunidad de conversación, de empatía y de sinceridad durante todo este proceso.

Es preciso mencionar que para este Cuerpo determiné tres áreas dentro del campus: la escalera principal, la biblioteca y la fachada general. Con estos espacios definí tres discursos: la biblioteca como el corazón, el principio; las escaleras como la columna vertebral, la estructura; y la fachada como la piel, el destino. De ahí que cada una de las secciones dentro de este Cuerpo tengan sus propias condiciones: el discurso interior, el discurso sustento y el discurso exterior.

Por todo lo anterior Cuerpo de sueño es una obra que deberá ser comprendida en un todo dentro de un todo, esto sucede desde un interior profundo hacia un exterior magno, pues para observar la vitalidad del ser es preciso adentrarse en la biblioteca (sentir el corazón), para conocer el equilibrio de su constancia es necesario recorrer las escaleras (presenciar la columna), y para contemplar la fortaleza de la percepción es inevitable observar la fachada (descubrir la piel).

Equipo base. Foto: Miguel Asa

Con ello, la naturaleza de este Cuerpo de sueño es una traslación del interior individual hacia el exterior colectivo; una especie de secuencia in crescendo, la posibilidad del mínimo al máximo, la voz de uno, la voz de la comunidad y la voz de todos. Cuerpo es sueño es eso, una formación desde una iniciativa individual hacia una transformación colectiva: el intercambio de la reflexión, la observación de las particularidades y el análisis de la contemplación.

En trazo. Foto: Miguel Asa

Esta obra manifiesta en su extensión el eco de una incesante exploración natural a partir de diversos elementos de la flora y la fauna, y que, dentro de cada interpretación personal, se muestra desde la abstracción orgánica hacia la sensibilidad puntual de cada una de las mentes participantes. Con ello pretendo que cada cuerpo tenga una experiencia dentro de este Cuerpo: los cuerpos que construyeron al cuerpo, las ideas que generaron la idea, los humanos que perseveramos como humanidad.

Colaboración UANE-UTEG. Foto Miguel Asa

Cuerpo de sueño es la integración de la cooperación, de la diversidad y de las perspectivas, con ello, tres espacios fundamentales como interacción de la opinión, de la resolución y de la concepción. Por lo tanto, esta serie de murales integra en su sentir la expresión de la participación como medio de diálogo hacia la renovación del criterio educativo, que, si bien persiste, con las letras y las artes evoluciona. Gracias por los colores. Gracias por creer. Gracias por el acompañamiento. Compartir siempre será mi respuesta.

Caldero: una reflexión del arte femenina

Naomi Greene y su autorretrato. Foto: Miguel Asa
Caldero: una reflexión del arte femenina
Una reunión de mujeres artistas y su integración colectiva

De día labran y de noche andan sueltas,
con los sueños revueltos entre dedos.
Naomi Greene

Y la vida insiste en sabernos vivos. Insistir como perseverar. Caldero. Así se llama: Caldero. Y es un ejercicio que nació desde una colectiva espontánea de mujeres artistas. El arte como medio, sus trabajos como manifestación y la región sur como código de acción. Y es a finales de marzo, ya con la primavera, los discursos de once mujeres se cruzaron en el Palacio de los Olotes, ahí, en el Restaurante La Casona, en Ciudad Guzmán, Zapotlán el Grande, Jalisco, donde más de un centenar de personas se dieron cita para contemplar el potencial de la creativa femenina. Ahí, amigos, conocidos, desconocidos, familiares y demás, persiguieron los trazos, las formas, las capturas, los versos, la compañía, y es que el trabajo de Elsa Bravo, Cristina Meza, Sara Stonk, Dalia Ortega, Larissa Moreno, Virginia Sánchez, Silvia Madero, Paula M. Goretti, Naomi Greene, Esther Armenta, a la par de las mezclas de Ginger Juzz, fue toda una explosión de emociones.

El amor de Larissa Moreno. Foto: Miguel Asa

Ese día será el resguardo de un jardín, será la potencia de un jardín de la memoria. Será un jardín lleno de muchas flores y es que Caldero fue una enunciación de contenido y de amor. Se trató de una exposición en la que una mujer es once mujeres y viceversa. Se trató de la línea azul acuarela, de los blancos de la piel sobre el alto contraste, se trató del punto a punto para formar la palabra “amor” en un casco ciclista, se trató de guardar silencio, se trató de colores carmesí en juego con azules y turquesas, se trató de abstracción precisa de la mano, se trato de sus retratos y su autorretrato y la vi feliz, las vi felices. El diálogo, la sorpresa y la compañía permitieron que todo se conjuntara de la mano del sueño.

Los danzantes y Ginger Juzz. Foto: Miguel Asa

Caldero se convirtió en ejemplo de un esfuerzo digno de apreciar, en que las opiniones, las ideas y demás, se conjuntaron, o así lo quiero creer. Disfrutamos de la acción de las sonrisas, de los ojos de los demás, de los abrazos, de las palabras, de la posibilidad de existir, de la veracidad, del silencio de las calles, de la noche hecha emoción, de la posibilidad de la merienda, del anunció del gato, de la amistad, simplemente del trabajo de todas, como una memoria de muchas historias. Qué felicidad saberme ahí, vivo, y a todo color, para haber visto esa acción. El sur tiene mucho que decir. Las mujeres de todo el sur, y de todas partes, tienen mucho que decir. Entre discursos diversos y una apuesta por contribuir en detalle, este Caldero parece una versión piloto de lo que podría, quizás, y en voz de sus integrantes, seguir por varias partes de Jalisco.

Los azules de Elsa Bravo. Foto: Miguel Asa

Uno puede percibir las formas de los sentidos en esta obra. La curaduría y la realidad tienen una afronta de opiniones que debemos reflexionar, dialogar y disfrutar. Pues sí el arte funciona como entrada de diálogo, la creatividad nos permite conocernos como entidades de pensamiento y conocimiento. Que si bien, tratamos un esfuerzo por compartir, la plenitud de la colectiva es muestra de fortaleza, diversidad y compromiso. Así lo mismo quien no se sujeta. Así la razón, el esfuerzo y el espacio. Así la aventura de encontrarse entre el color y la música.

Texto de sala de Virginia Sánchez. Foto: Miguel Asa

En Caldero se sujeto el amor, el trabajo y la disposición. Se trató pues de la posibilidad de concretar una serie enorme de amor. Se trató de contribuir a la población como un esparcimiento de lo que es la vida. Se trató de observar con plenitud y en soledad. Es necesario pasear por Ciudad Guzmán en estos días y quedarnos con algo de este trabajo que resultó exquisito, pese a ciertas cuestiones técnicas que en uno u otro momento surgieron, el detalle que cada una de las artistas entregó fue con la emoción de plasmar una contienda de pensamientos, sentimientos y sensaciones. Es bonito pues. Cada voz, cada pieza, cada trabajo, como el deseo que el arte nos promueve en el espíritu. Estamos aquí para contemplarnos. Para maravillarnos de los conceptos, de las capacidades, de las texturas de cada una de las piezas que se integró a esta receta.

Los cuerpos se Sara Stonk. Foto: Miguel Asa

Qué afortunado me siento de ver algo así. Qué fortuna la de estar en un tiempo y un espacio cercano a la vida. Qué fortuna la de imaginar desde una reunión tan genuina. Es el espasmo de la noche lo que descalzó el ritmo de la mirada para caminar a solas por Ciudad Guzmán. Me creí silencio y a la vez una mano y una pared. Y amé los colores de esa pintura. Me leí los versos para sentir el día y la fragancia. Abracé a los colores de todo lo ofrecido. Que el margen del arte se llene siempre de constancia.

La abstracción con Dalia Ortega. Foto: Miguel Asa

Caldero también fue una noche de danza, fue una expresión de visión, fue la vinculación de los esfuerzos y la integración de ideas literarias y plásticas en el imaginario de un pueblo en evoluciones creativas. Ahora son ellas. Definitivamente son ellas y nada más. Aplauso para Sara Stonk y el esfuerzo voraz de hacer algo como este Caldero. Abrazo con mucha fuerza el sabor y la capacidad de cada obra entregada por cada artista. Que siga la línea de la creación para todas las personas. Hubo una vez un Caldero en el que las mujeres mezclaron letras y artes, de ello, una mezcla genuina de Jalisco apareció. Así vamos a la integración de la melodía, como un canto del viento sur hacia unas nuevas facetas por descubrir lo mágico.

El espectador con Paula M. Goretti. Foto Miguel Asa

Gracias a todas por esta muestra que me permitió descubrir muchas instantes más de las letras y del arte. Que la ofrenda a la primavera venga siempre desde la mano de la mujer como el renacimiento de las flores, como esa semilla que uno necesita en el avance del trayecto. Uno es y continua. Gracias Caldero, por la receta. Así la emoción. Gracias Naomi, por la invitación. Hoy soy el sabor de todas las esencias en el alba de la flor.*

 

Caldero: un aquelarre creativo de mujeres

Las artistas Caldero
Caldero: un aquelarre creativo de mujeres
El sur de Jalisco llama a contemplar la creatividad femenina

Mientras me rizo las pestañas pienso en la vida bajo mis pies.
Cristina Meza

El arte se reúne desde la perspectiva femenina. Amigas, comparsas y camaradas de sueños se reúnen en un evento sin precedentes. En Ciudad Guzmán, allá, en Zapotlán el Grande, Jalisco, surgirá Caldero como una instrucción de Sara Stonk de Bestiario, cultura para el desarrollo, con una comunidad de diversas mujeres que han frecuentado compartir desde sus aristas lo que es para ellas la forma de la escultura, la fotografía, la pintura, la poesía y la música como una manifestación colectiva que se llena de lo que sea con el fin de formular una receta especial del entusiasmo femenino. Todo es huella de un trabajo que surge desde la región Sur de Jalisco desde hace meses y que se ha consolidado como la apertura a la obra de diferentes artistas mujeres.

Se dice que no hay un hilo rector porque Caldero tiene que ver con la mezcla de voces, como una forma de proponer algo tradicional, multidisciplinario e innovador al mismo tiempo. Así, de la mano de Cristina Meza, Larissa Moreno, Paula M. Goretti, Naomi Greene, Elsa Bravo, Dalia Ortega, Sara Stonk, Esther Armenta, Virginia Sánchez y Silvia Madero nos encontraremos con un universo de letras y artes nacido desde una cosmovisión femenina de una particular generación, y con ello, Djane Ginger Juzz nos compartirá sus mezclas para cerrar dicho aquelarre.

La vinculación hace posible el conocimiento de esa red de mujeres y ello permite la toma de espacios diversos, así como el Restaurante La Casona, en el Palacio de los Olotes, en mera cabecera municipal de aquel municipio sureño, que funcionará como parte de la visión de dicha exhibición, así el arte fuera de la institución, de los espacios cotidianos, de las galerías inertes de diario, para generarse una vinculación con mujeres emprendedoras, gestoras y creativas de la región desde el más valeroso de los artilugios, la creatividad. Se dice que el único hilo conductor es ser mujer, en específico, conocidas de la generación como una curaduria de cercanía, hermandad y resiliencia.

Invitación de inauguración Caldero

Y así prosigue en palabras de Paula M. Goretti, una de las artistas que integran este Caldero “la colectividad siempre ha sido una de las armas fuertes ante la adversidad, una facultad indispensable en el desarrollo y sobrevivencia; las mujeres, diversas, complejas y peculiares, cotidianas y reales nos permite mantenernos vivas y plantar cara ante un mundo que se ha esperado en silenciarnos. Hoy estamos reunidas como hermanas, cómo cómplices y aliadas; somos una voz de resistencia que grita y crea. Caldero es, en definitiva, un aquelarre moderno. Somos un espacio de mística contextual y creativa, la otra cara, la que algunas fueron el ánimo en la firma de alguna obra. Volamos hacia nuestro Sabat montando pinceles, lanzamos hechizos a través del lente y nuestras letras de convierten en papiros sagrados. Aquí está reunida nuestra locura y trasgresión, lo que reverbera en nuestro interior. Este proyecto es, sin duda, uno de nuestros claros de luna y un faro de mujeres en mitad de la noche intempesta. Aquí nos conocemos y nos hermanamos en un lenguaje que siempre ha socorrido a quienes se encuentran bajo el yugo de algún tipo de operación; el arte”.

Caldero es una exhibición que ha generado expectativa para muchas y muchos y parte de ello lo comparte Dalia Ortega, “la exhibición es excepcional en todos los sentidos: reúne propuestas multidisciplinarias, enfoques conceptuales diversos, personalidades y maneras distintas de hacer arte en el contexto actual; lo más importante es sin duda dar un espacio a las voces de mujeres creadoras fuera de los espacios y discursos institucionales, al abrir la visibilización de nuestro trabajo de manera única. Sin duda es un evento imperdible y que marcará un parteaguas en la agenda cultural de Zapotlán. Somos artistas, mujeres creadoras, extrañas y familiares que encontraron un espacio para seguir cantando a la noche. Y Caldero es esa iniciativa necesaria para congregarnos”.

Por su parte, la también artista Elsa Bravo manifestó, Caldero es “la expresión del alma femenina, serie de conjuros artísticos donde existe arte de expresión y sanación. Nuestras obras son para abrazar el alma, así sus dolores, alegrías y anhelos. Es una experiencia en la que compartimos nuestras vivencias y emociones a través de nuestras vidas”. Y no queda más, la artista multidisciplinaria Larissa Moreno también brindó sus palabras, “para mí Caldero es generar red a través de las diferentes visiones de cada una de las artistas, en las que cada una ha propuesto diversos temas de acuerdo con su sentir, al de cada mujer, para inspirar a todo aquel que sea parte de su reflejo”.

Gracias a Bestiario y a su producción por ser iniciativa de este tipo de movimientos. Enhorabuena por lo que viene y la sorpresa que será contemplar este Caldero. Es tiempo de degustar otras fragancias del arte, allá, en el sur de Jalisco. Que esta reunión sea un hervor de sapiencia e inteligencia, una amalgama de introspecciones, un camino para descubrir nuevos caminos. Aquí vamos como parte de la receta que se espera sea el público.*

Caldero: Aquelarre artístico
Exposición colectiva multidisciplinaria
Marzo 28 – Abril 23, 2023
14:00 a 23:00 horas
Restaurante La Casona, Palacio de los Olotes
Ciudad Guzmán, Zapotlán el Grande, Jalisco

Francisco González León: el 9 como reencuentro

Cierre del IX Encuentro de poetas Francisco González León. Foto: Miguel Asa
Francisco González León: el 9 como reencuentro
El poeta Jorge Esquinca como el premiado del evento

El viento que había callado,
vuelve a cantar.
Francisco González León

Quisiera recordar que un día llegué en bicicleta y fui abrazado con una magia enorme. También quisiera que la vida se detuviera por siempre en esos días, por lo que nos respalda, por lo que se vive, por lo que se alegra y por lo que se persiste. Y es que, en la poesía, precisamente en sus diferencias, se encuentra el amor de quienes la vivimos de una o de otra manera. Así fue la persistencia de la IX edición del Encuentro de poetas Francisco González León que ocurrió el pasado viernes y sábado, 10 y 11 de marzo, en Lagos de Moreno, Jalisco, en donde más de una treintena de poetas de diversas localidades de Jalisco y de México, se dieron cita para escucharse, dialogar, convivir y sopesar la medida de la nube por la que transitamos.

Jorge Esquinca, premio Francisco González León 2023. Foto: Miguel Asa

Desde una preparación exhaustiva y con la finalidad de volvernos a encontrar, la piel se contuvo entre versos, amistades, sonrisas y mucha contribución. Naomi Greene y yo avanzamos por la carretera en compañía de la poeta Lizzie Castro y del poeta premiado de este año, Jorge Esquinca. Y entonces, comencé a dimensionar todos los esfuerzos que se han generado desde hace años en nuestra tierra, desde la sutileza del silencio y desde la perseverancia de cada libro, bajo condiciones diferentes, ásperas, dolorosas y alegres por igual. Y allá, Berónica Palacios, Dante Velázquez y Rocío Serrano, y un gran equipo tras producción, ofertaron a cada asistente la posibilidad de manifestarnos con la cadencia posible. Rescatamos la posibilidad de contemplar las amistades, de sabernos vivos y de volver, a esos momentos, exquisitos, de intercambiar, de apreciar y de valorar los formatos, las decadencias y las virtudes de cada una de las formas poéticas que concebimos.

Mesa de premiación. Foto: Miguel Asa

Y así, esa novena edición se vistió de una colectividad presencial y del esfuerzo magno del trabajo cada participante, y por ello Jorge Esquinca, poeta premiado de este año, manifestó su agradecimiento, “el recibir un premio que me otorgan escritores jaliscienses, un premio que viene directamente de mis colegas y que no cuenta necesariamente con un apoyo gubernamental, es un esfuerzo de una comunidad de lectores, de promotores de cultura, y eso es quizás la primera razón por la cual estoy contento y orgulloso de recibir este premio”.

Versos de Rossana Romo. Foto: Miguel Asa

Y es que no sólo queda ahí dicho Encuentro. Uno se lleva formas de trabajo, la escucha de diferentes voces, unas en potencia, otras más en proceso, otras más en desarrollo constante, otras que con dificultades van encontrando sus hilos, y otras tantas que culminan en un estilo propio, pero todo ello nos posibilita, a quienes acudimos, creernos parte de una comunidad, que aunque con diferencias por cuestiones de estilo, de grupos o demás, sabemos que vivimos y luchamos por lo mismo, la poesía, tan necesaria en todos los rincones de México, en todos los paisajes de nuestra cotidianidad, en todas las sensaciones de vivir este día a día.

Tendedero poético. Foto: Miguel Asa

Pero hay más. Los diálogos nos permitieron encontrar la sensibilidad de la confianza y de la desconfianza por igual, así por antecedentes concretos como por las dimensiones del desconocimiento de cada uno de nosotros. En ocasiones creemos conocerlo todo sobre nuestro medio, pero cada día, hay una posibilidad de descubrir nuevos parámetros.

El Encuentro Francisco González León tuvo para bien de todos otorgar diversas enseñanzas y lecciones, “es un Encuentro en el cual hemos tenido la calidez de encontrarnos nuevamente después de la pandemia. Es una experiencia de los poetas, algunos de reencontrarnos, otros de conocernos y de generar proyectos nuevos”, así lo manifestó Dante Velázquez, parte del comité organizador. Y también hubo gratitud y modestia, “he recibido grandes experiencias, seguridad, he convivido con poetas de todas las edades y eso me da vida, juventud y más sapiencia”, así lo compartió la poeta Rossana Romo.

Lizzie Castro en lectura. Foto: Miguel Asa

Pero no todo quedo allí, “el Encuentro es un lugar maravilloso donde coincidir con las personas que queremos y otras nuevas que no conocemos, y también, escuchar sus propuestas. A mí me parece interesante siempre estar al pendiente de las propuestas de creación literaria, de creación poética, de lo que se está haciendo actualmente y en ese sentido a mí me parece sumamente valioso”, respondió con entusiasmo el poeta Víctor Villalobos. Pero no sólo fue eso, si no que “el Encuentro a colaborado con distintas etapas de los escritores, tanto de escritores con experiencia y de escritores jóvenes, y eso es bastante importante en la nutrición literaria de las obras. Creo que ver distintos estilos entre nosotros aportará mucho y retribuirá en las conexiones que tengamos para hacer nuevas ideas, nuevos libros, que queramos hacer más adelante”, así lo dijo la poeta  Mariana González.

Primer día. Foto: Miguel Asa

Encontrarnos, reencontrarnos, viajar, leer, movernos, escucharnos, vivir la poesía como una pauta, como una alegría, como una trascendencia, como un esquema, y, sobre todo, como parte de nuestros sentidos. Y eso hicimos desde nuestro dialogo persistente, pues no es de menor importancia decir que no ocurrió de todo, pues bien, se sabe que cada Encuentro nos ha otorgado potentes enseñanzas, así la habilidad de la empatía, el escucha de la soberbia, la modestia del estilo y la apertura a las incomodidades que nos expanden el conocimiento. Es necesario lograr la plenitud de nuestras creaciones, pues en ellas encontraremos la libertad de nuestras personalidades, así lo fue conmigo, ya que hoy estoy seguro de que nunca olvidaré cómo la voz de mi personaje imaginario dio otro sentir a un poema de duelo de Rossana Romo delante de mis talleristas, fue algo mágico y estruendoso.

Mesa de apertura. Foto Miguel Asa

La tarea del IX Encuentro Francisco González Rojas es la amabilidad de persistir desde sus posibilidades, desde sus calles, desde su población y desde todos los corazones que lo hemos hecho posible. Gracias por permitirnos observarnos y manifestarnos. Espero que todos los días tengamos encuentros así en cualquier lugar de nuestros trayectos, toda persona es escucha de nuestros versos. Gracias por el recibimiento, gracias por la hermandad y toda la camaradería generada.*

Francisco González León: 9 encuentros poéticos

9 Encuentro de poetas Francisco González León
Francisco González León: 9 encuentros poéticos
Lagos de Moreno como sitio de reunión literaria

El viento que había callado,
vuelve a cantar.
Francisco González León

La primavera llega de nuevo y las voces emergen desde el fondo del invierno. Llega la flor y la mariposa. Llega el encuentro, el diálogo, el convite. Llegan las amistades, los versos y las palabras. Llegan los delirios, los perfumes, las almohadas, los tiempos. Llegan las euforias, las melodías, los caminos y las vergüenzas. Llegan las incertidumbres. Llegan el sol y la luna de la mano, llegan y juntos hacen fiesta. Y llegan ellas, ellos y nosotros. Y llega, por novena ocasión, el Encuentro de poetas Francisco González León que se estructura desde hace diez años en la cabecera municipal de Lagos de Moreno, Jalisco. Se sitúa al frente del año y comienza con los versos de distintos poetas y emerge la celebración como una entrega auténtica, regional y colectiva.

Y es que los días 10 y 11 de marzo de 2023 dicha población de la región alteña se cubrirá de intercambios y de diálogos. A veces con fervor, otras más con profundidad, y muchas más con camaradería, como una sonaja de cartón en medias del bullicio peatonal. Y es que la Casa de la Cultura lagunese se convierte en el eco poético de más de una treintena de poetas desde 2013. Y con este noveno paso, despúes de dos años de ausencia, llega el tenor de las letras de Jalisco y de otras partes para concretar nuevamente este encuentro en memoria de quien fuera un docto en la materia, y de igual manera, un facilitador solitario del conocimiento.

Y es que este Encuentro llega con el sueño y la vigencia pues contiene al poeta Jorge Esquinca como el Premio Francisco González de León de este año. Así lo compartió el Comité organizador, integrado por las poetas Berónica Palacios y Blanca Serrano y el poeta Dante Velázquez, pues “durante varias décadas ha cultivado una significativa obra, en la que sostiene un cuidadoso equilibrio del discurso poético. A ello, se suma su labor académica y la formación de poetas por medio de sus talleres de escritura creativa”. Dicha presea, un altorrelieve del poeta provinciano, creado por el artista Eleazar Lázaro Prado, marca el reconocimiento a “la trayectoria de la comunidad poeta cuya obra ha contribuido al enriquecimiento de la poesía jalisciense y mexicana”.

Programa general 9 EPFGL

Además de dicha sorpresa, existirá la visita de una breve diversidad de poetas a una escuela secundaria y a un bachillerato para dar pauta a que las juventudes tengan por igual un acercamiento al arte de la palabra. Con ello, “Apuntes sobre la poesía, una casa común” será la charla que fungirá como la puerta que abrirá Fernando Solana. Y de manera intensiva, en la tarde del viernes y durante la jornada del sábado, diversas mesas se cubrirán con las palabras de una buena flota de poetas mujeres y hombres, que a modo comparsas, sucederán en juegos de cuatro. Y por nuestra parte, llega Volumen 09, breve versión del PX Taller, y con el que a manera de experimentación sonora, discutiremos desde la poesía, la voz y el sonido sobre los fenómenos vocales hacia las posibilidades de las y los asistentes con el fin de crear un producto auditivo que permita ser memoria de este edición poética.

Será una experiencia el afán de discutir y permear la sensibilidad de los aromas. Vamos a llegar a Lagos de Moreno para despertar a la comunidad entre el silencio, la gama de la libertad y la vivencia de las creaciones. Si el perfume tiene alas, que la primavera genere versos.*

Editorial 0: comienza la función

Costa del Pacífico. Foto: Miguel Asa
Editorial 0: comienza la función
Una nueva etapa para compartir letras, artes y bicicletas

Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.
Julio Cortázar

A mis hermanos Valentín y Luz Guardiola
que me dieron camino en el camino

No sé si existen canciones para perseguir a los horizontes, pero ahora me encuentro aquí, en una mañana de febrero, en la preparación de los textos, en la relación de la agenda y en las proporciones de la creatividad. Por aquí y por allá hay sueños, y todos se realizan de diferentes maneras. Acá, hay aniversario. Se trata pues, de la posibilidad de comenzar de nuevo, de resurgir, de reacomodar todo con mayor claridad.

Y es que el Estado de Jalisco cumple 200 años como estado libre y soberano, y de esos, Proyecto Ululayu ha creado colectividad en 15, y por supuesto, yo, Miguel Asa, llego a la aventura de reafirmar, de sanar, de sorprender, de molestar, de fastidiar, de estorbar (dice la Prieta que sólo estorbo), de confrontar, de crear, de imaginar, de viajar, de soñar, de compartir, de celebrar 20 como activo creativo, y en todo ello, los sabores explotan frente a mí.

No sé qué está por comenzar. Me imaginé escribir sobre la comunidad poeta de mi ciudad y me fui por la de mi Estado. Me imaginé escribir sobre las fotografías históricas de la palomilla fotógrafa. Pero el sueño no se detuvo ahí. Pensé en escribir sobre las formas posibles de preparar chilaquiles como una entidad gastronómica y antropológica, pues sí, porque he comido de mil formas ese platillo mexicano, en el que el maíz, el chile y el frijol se mezclan de una manera peculiar. Deseé escribir de pulque y sus expendios actuales. Consideré palabras para las y los artistas. Contemplé manifestar los aromas de los cafés de la ciudad. Sentí ganas de compartir los restaurantes que visito, los centros culturales, las galerías, las terrazas, y todo aquel local del que puedo ser parte, estar, crear y sentir, sobre todo y en particular, vivir. Y de ahí se me dio por escribir sobre rutas, viajes, personajes, proyectos, medios y no sé qué tanto, pero escribir para compartir.

Esta es mi primer editorial y veremos cómo comienza el ritmo de lo que aquí acontecerá. He preparado este sitio web yo mismo, con cambios, con evoluciones, con mejoras, con estilo propio, con entrega, con tiempos de silencio, con menjurjes varios y pócimas posibles. Le he llamado magazine cultural y sé hacia dónde va. Compartiré la historia de Ululayu, de su vida y de aquellos actos que se han mostrado bondadosos conmigo y con quienes me han rodeado. Además, habrá espacio desde mis letras para dejar una evidencia de mi época sobre lo que vi y lo que vimos. Vaya, sí, sé que no será una tarea fácil, pero espero encontrar el ritmo para dar empatía y amor a todo lo que ha sido conmigo la vida, sus trabajos, sus creaciones, sus vivencias.

Es febrero y en este mes me ha gustado resurgir. La última vez que me contemplé de esta manera fue hace 20 años, cuando un accidente vial me cambió la vida, y de ahí, me salieron alas y letras y trazos y músicas y caminos y experiencias y amores y libros y poemas y viajes y un enorme número de cosas que he visto. 20 años han pasado para reconocer que en mi trayectoria he aportado a diversas personas, grupos, colectivos, organizaciones, instancias, empresas y demás, y es que ese verbo, compartir, es lo más grato que he conocido, nada me voy a llevar he dicho. Celebro en vida esta oportunidad que me ha entregado cada persona en mi camino, así a la pandilla que me acompañó en mi infancia, en la pubertad y en la adolescencia, sin toda ella estos sabores no sabrían igual.

Comencé con una cámara Kodak Compañera, fabricada en Brasil en 1983, de 126 mm, de la serie Instamatic, y que resguardo con amor pues fue un regalo del Viejo a muy temprana edad. Desde ahí, he experimentado con muchas cámaras más, y ahora, es tiempo de volver a la fotografía. Lo que tengo en mi cuerpo son letras e imágenes, y en todo ello, las huellas de muchos trayectos que se han abalanzado sobre esos artefactos. Te invito a que sigas esta nueva aventura, y nos vayamos de sueño por ahí, en el recuerdo, en el presente y en lo que viene. Aquí las letras de lo que he comenzado como una integración de mi todo con mis todas y mis todos. Que te sea leve el amor a este camino. Vamos a descubrir una gloria de sensaciones. No somos dos veces.*