Caravana poética: vinculación, poesía y museo
El amor de la palabra y la imagen entre Guadalajara y Buenos Aires
Poetas y organizadores. Foto: Caviglia Estudio

Estoy entera
eso es un exceso
en este mundo
que se cae a pedazos.
Patricia González

Si algo he aprendido de la poesía son las posibilidades de diálogo que entrega a cada momento, en cada lugar y con diferentes personas. Siempre te presenta diferentes horizontes y eso, es algo que nunca podré explicar en el conjuro de la vida. Así sucedió en algún momento de agosto de 2018, cuando Sol González, gestora cultural y colega de oficio, por iniciativa propia, me describió que había considerado generar un producto cultural entre Guadalajara, México, y Buenos Aires, Argentina. La sorpresa no fue sencilla: un recorrido poético para contextualizar de manera verbal una exposición visual. Vaya idea la de esas corazonadas.

German Paley y los asistentes. Foto: Caviglia Estudio

Todo fue un enorme hallazgo, quizás un verso multicolor o un emocionante papalote nostálgico. Cuando Sol me habló de visitar Buenos Aires, como un estadía que pretendía impulsar su desarrollo profesional, le comenté de una poeta que meses atrás, en La Habana, Cuba, me había impactado: Patricia González. La fórmula, algo sencillo, la calcomanía y su lema, Por favor, lea poesía., como viajera al sur y una playera amarilla. Antecedentes, encuentros diurnos, el saludo amistoso y en sí, mucha poesía. Y Patricia, como colaboradora de Centro PEN Argentina, impulsó la idea de Sol. Pues aquello que se pensaba como una conexión sencilla sin más, se concreto en un producto en el que la palabra tomó los muros de un museo.

Lectura en vivo. Foto: Caviglia Estudio

¿Y es que cómo se sacude el poema en una exhibición? ¿Cómo no se han pensado las galerías para la lectura? ¿En qué momento la magia del verso se contiene ante las artes plásticas? ¿Cómo se arropan los libros cuando no se les expone como objetos creativos? Y todo fue una experiencia que enriqueció el trabajo del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, que gracias a quienes colaboraban en su área de Comunidades, German Paley y Ayelen Rodríguez, construyeron comunidad con ambos proyectos.

Y ahí estuvieron, Proyecto Ululayu, Centro PEN y el Museo Moderno, en la expectativa de una lectura de poesía entre las venas del arte. Y para ello, fueron Ale Berón, Flavia Calise, Lucio Greco, Florencia Piedrabuena, Paula Brecciaroli, Gustavo Yuste, Sofía Fusario y Patricia González, la comunidad de poetas que brindó la luna desde sus versos al público asistente, y que irrumpieron en conjunto, la exhibición Historia de dos mundos, colección en la que se presentaron más de 500 obras de 100 artistas y que fue curada en conjunto con el Museum für Moderne Kunst de Frankfurt (MMK). Sin embargo, no todo quedó ahí, pues un tal Hombre Surreal acompañó con su guitarra a todo el recorrido, acción que contribuyó para que todo se convirtiera en una lectura performática.

El arte y la poesía. Foto: Caviglia Estudio

En estos tiempos, esto es una evidencia de que es necesario creer que la poesía tiene que estar en todos lados. No hay sitios que no tengan espacio para la palabra. No hay una sola geografía del planeta en la que los versos no generen batallas, no nos entreguen sus esencias y no nos brinden las posibilidades de ser. Este acto, en el que la palabra se tejió con bastidores y otros soportes, es la muestra de la capacidad de vinculación que posee el humano desde su creatividad, pues los discursos de ésta son universales, colectivos y con una infinidad de posibilidades. Aquel 6 de octubre de 2018 quedo en la posteridad de varias personas, pero nosotros, seguiremos con la pesquisa de encontrar espacios, cada día, para desenvolver algunos cuántos versos: es tiempo de compartir, de inundar el mundo de poesía.

Es necesario contribuir en nuevas comunidades desde todas las artes. Creer en las obras multidisciplinarias es una entidad que permite el crecimiento de nuestro pensamiento, la agilidad humana es un libro aún no descubierto, y la poesía es sólo un medio para contribuir a nuestro desarrollo, quizás el más fuerte, el más metafísico, el más inimaginable, pero estamos aquí para contemplar desde la raíz hasta la estrella. Que los museos sean lugares de poemas, otra vez, me indicó Sol, de nueva cuenta.

Hombre Surreal y público. Foto: Caviglia Estudio

¿Cómo se renueva la poética de los museos?
Con la comunidad. Las personas activan y dan vida a los espacios museísticos. La experiencia participativa y sensorial resignifica el propósito de los museos. 

¿De qué forma se comparte un poema entre el arte?
El arte y la poesía ambas se dirigen a nuestras necesidades fundamentales en lo espiritual, lo emocional y sensorial. 

¿Para qué crear dejavús en bicicleta?
Para reencontrarnos necesitamos volver a sentirnos y reconocernos entre nosotres así como nuestros espacios, calles y ciudades. 

Entre letras. Foto: Caviglia Estudio

¿Qué esperan los espectadores de la rumba de la museología?
Escucharla, verla, sentirla, olerla y degustarla y con ello poder bailar, reír, soñar, volar; para eso es el diálogo con el arte o los objetos. No queremos lo estático, obsoleto o aburrido. 

¿Hasta qué punto surge una galaxia dentro de un cuadro?
Cuando conectas en lo emocional con alguna obra en cualquier formato y técnica, es ese momento para explorar, experimentar y repensar esos mundos alternos, adentrarte y perderte.

Atención poética. Foto: Caviglia Estudio

¿Por qué las palabras son alcancía de la curaduría?
Porque se construyen narrativas estableciendo una postura acerca de problemáticas políticas, sociales y culturales. El museo no es neutral. Es importante exponer todos los matices y experimentar ángulos distintos de aproximación entre las comunidades. 

¿En qué punto literatura y museo son par?
En las acciones y en las palabras como un vaso con agua y sin ella. Transmitir y dar al visitante herramientas para aterrizar o volar. Una simbiosis cuasi perfecta. 

¿Cómo se construye la pasión de la composición?
Con colores, texturas, formas, olores, sabores, sueños y aquello que nos emociona, envuelve o atraviesa. 

Por favor, lea poesía. Foto: Caviglia Estudio

¿Hay horizontes en la pauta de un abismo de sala?
Las salas de museos son espacios de transición y navegación siempre he pensado que se disipan las interrogantes y te vuelca a magnitudes de introspección. 

¿Cómo se crea un lazo entre Buenos Aires y Guadalajara?
A través de aquello que nos resuena y añoramos la poesía, el arte, la música, la comida y fútbol. Ambos se conectan a través de su gente cálida gracias a esas charlas amenas, ya sea con un mate o café.  Tenemos tanto en común aún siendo tan distantes. Nos une la amistad y esas narrativas en bicicleta. 

Obra. Foto: Caviglia Estudio