Aurora González: hay que bailar en el golf
Letras de una aventura de césped y flores
Aurora González de Mendoza: Foto. Naomi Greene

Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor sería más feliz por un momento…
Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural…
Fernando Pessoa

Una mañana el perfume toma color de tornado. Los ojos permanecen cerrados y la locura del flamenco surge de manera ambiciosa, como si fuera un ramo de tulipanes en función de un satélite. Quisiera acordarme de todo lo que ha sido la explosión de las flores para verificar cada uno de los pétalos que sobrevuelan el mar. Así entablo diálogo con Aurora González de Mendoza por las tardes de viernes y su poesía. Con sangre de todos lados y un corazón tapatío, Aurora pretende arrancar en sus versos la desolación del color amarillo y trabaja como el polen, de una a otra perspectiva. Hay luces que emiten un sonido y una tremenda cortesía para inundar los detalles de las raíces. Es una configuración un tanto polémica y estruendosa que sus letras provocan a cada paso. Es un universo de moldes y figuras que se muestran como una resistencia a la distancia y a la plenitud individual.

Flores y helechos. Foto: Naomi Greene

En los colores de Aurora emerge una cotidianidad que no vemos, hay una sensibilidad papalote muy entregada a las líneas de la madera, mismas que teje una distopía en cada una de sus etapas. Aurora es una representación de tierras, un amalgama que se muta entre el baile y el mosaico. Puedo entregar una descripción de un silencio pero prefiero el ruido y las nostalgias de las pelotas de golf. Surge el espasmo como una verdad y todo es una efímera sensación de hielo sobre el corazón.

Negras mariposas. Foto: Naomi Greene

Debemos mitigar el movimiento de las raíces desde la sensación de nuestras manos. Conseguir una receta para desmoronar el paladar en compañía de la familia. Hay un momento en que el fuego resuena y entrega una sazón particular. En la poesía de Aurora existe una duermevela que descansa en el rincón de la huella y sigue y es huella y sigue y es huella y sigue y es evolución, un nido, una rama, la luna, el tiempo de cosecha y el fruto a la vez. La soledad se puede encontrar en el desasosiego de sus contextos, un proceso individual con euforia y entretenimiento. Aurora nos invita a pasar descalzos mientras el viaje sucede, así sin ninguna probabilidad de ser.

Raíz es. Foto: Naomi Greene

Su trabajo es una caricia a la soberbia y al encuentro personal de una libélula. Tiene esa naturaleza de la pitaya, una dulzura fina y delineada, en comparación con las espinas orbitales que le entregan la sed. Hay un paso en ese campo de la melancolía en el que Aurora desfila irreverente en sus pasos, se define y se encuentra, se persigue, se sitúa y genera vínculo. Es posible encontrar un espacio de sabor y suavidad, una manera única de proclamar las maravillas que contienen las estrellas. Se tratan de palabras que son fondo y estela, una gloria pequeña de un tramado augurio. Podría aniquilar 128 bytes en una sola toma y me electrocutaría despacito cada uno de sus versos. Aurora teje y convierte un reflejo en la sensación del blanco y negro, se vuelce extraña, una tesitura de alto contraste y llega.

Libros negros. Foto: Naomi Greene

Hay que permanecer un día cálidos bajo las nubes, sin mentirnos, para valorar que cada uno de nuestros momentos, es la entrada de una esperanza, la posibilidad de amar bajo la sombra de una carita y tocar con las espinas cada uno de sus vertientes. Un beso, una glorieta, y toda la lluvia son un ejemplo de raíces, parte del estipulado que nuestra poeta nos entrega en el día a día. Es preciso disfrutar del giro que tiene cada una de sus líneas para saber. con poca extrañeza, que debemos caer, caer profundamente, considerarnos un peso explosivo determinante y libre para sugerir suficientemente los cuerpos a través de cada letra. Leer a Aurora es una empatía con el movimiento, una gozadera de la vida, una base de ladrillos y detalles en sólido concreto, es pues una inserción de una sangre que conspira, que perturba, que hiere y a la vez, resuelve.

Un café. Foto: Naomi Greene

Preciso, es analizar cada una de sus espacios grotescos, una vez inerte, es posible lograr más de un espasmo, un gemido, cerrar el diafragma y escapar en directo para tener un internegativo de ello. Aurora nos habla sinceramente sobre cómo florecer de una vez por todas, desde la orilla del mar hasta el inicio de nuestra incertidumbre. Uno se nubla y puede quedar seco. Es preciso contener una especie de lazo con el fin de escapar un poco de la tristeza y tocarla, enamorarla, sentirla, todo para volver a sacudir el universo que portamos. 

Ser. Foto: Naomi Greene

Hoy es cuando, en estos tiempos,. debemos de anclar nuestra pesadez en lo que no somos, el goce de la locura queda entre la muerte y el nacimiento de las flores. Aurora nos marca ciclos y ahí desfila desde su mirada. entrega un encanto y desaparece. En cada ciclo, hoy, la disposición para emigrar, regresar y vivir diferente. Ninguna lectura será similar, pero en cada poema hay una naturaleza potente que menciona que un piano será la transformación de nuestra percepción. Es instante de componer melodías sin temor, para refugiar a cada verso que escapa de nuestra creatividad. El juego tiene pelotas y nosotros somos el lienzo corta-navajas. 

Ladrillos. Foto: Naomi Greene

Aurora González de Mendoza estudió la licenciatura en Didáctica del francés como lengua extranjera en la Universidad de Guadalajara. Se ha desempeñado en diversas agencias de publicidad como creadora de contenido. Fue becaria del PECDA Jalisco en su edición 2021-2022. Participó en el Festival de poesía Edita, en Bilbao, España. Participó en Poesía al paso, iniciativa cultural del Gobierno de Tlajomulco. Es asesora activa de Proyecto Ululayu.

¿Cómo es el encuentro de los planetas entre el pistilo?
El pistilo nos muestra en su centro una maqueta chiquita sobre lo que es la vía láctea.

¿A qué sabe el flamenco cuando se sueña?
Difícil es decir que el flamenco se sueña, porque el flamenco ya nos soñó a todos entre estados de consciencia e inconsciencia, entre felicidad y dolor. El flamenco es un canto que muestra dentro de la historia la luz que causa el rechazo. Pero, como sabor podría decir que sabe a los antojos que tendría un oído en estado de gestación.

¿Por qué descubrir la poesía en el barco de papel?
Porque al momento de meterla en el agua se desintegra uniéndose con los elementos sobre los que no tenemos control. Ahora, si queremos también podemos dejar el origami por largos periodos sobre el escritorio y dedicarnos a contemplarlo. Usar, tal vez, sus guías como trazo para esperar el impulso que nos haga desdoblarlo y encontrarnos con otra figura.

¿De qué manera se configura un giro?
La maestra de danza te podría dar una serie de pasos, entre ellos aprender a colocar el cuerpo; meter el abdomen, contraer la pelvis, poner el peso en las puntas de los pies, escoger un punto como guía para la cabeza y lo demás que quede un poco flojo. También se puede girar por instinto, sin conocimientos técnicos. Lo importante del giro es la respiración que se realiza dentro de él.

¿En qué momento la flecha se es nube?
En el momento en el que abstraes la figura de la forma, pero desaparece antes de que te des cuenta.

Recuerdos. Foto: Naomi Greene

¿Qué se celebra entre la palabra y una larga caminata?
Caminar es una fiesta para los ojos activos que se reencuentran con el rasgo primitivo de la supervivencia. Uno camina a veces con rumbo, a veces con música, pero lo hace con la finalidad de permitir que el silencio se rompa con la respiración interpretando lo salvaje.

¿
Hasta qué punto se determina el riesgo?
El riesgo es la hoja de reciclado que se impone delante de ti en la desesperación de anotar algo, para con poco espacio libre. El punto del riesgo es nacer y todo lo que se recolecta dentro de él. Una telaraña que se cierra hasta que vuelves al centro del pistillo.

¿Cómo se concibe una araña en líneas de colores?
Las arañas son las maestras de los mándalas. Me gustan porque son compartidas. Nos dejan a nosotros líneas finas donde los reflejos ponen sus colores. Incluso la luz se siente libre para jugar y mostrarnos el tornasol. Una araña es la prueba de cómo la libertad sigue trazos, estructuras.
¿Qué se hace con los suspiros de las hojas?
Vivir las estaciones y bailar. Ver una hoja caer es cortar el tiempo, pasearse en él. Un placer que algún genio aprovechó para tomar la iniciativa de crear una versión infantil ¿A poco no te acuerdas de los columpios en el parque?

¿Cómo se juega a perderse en la hoja en blanco?
La hoja en blanco es una vida. No se juega, uno sólo se echa y ya. Nunca sabes qué te va a salir o cómo se va a llenar. Pueden ser dibujos, palabras, poemas, frases o simplemente algo que te llamó y vale la pena transcribir. Tú no te pierdes en ella, ella se pierde en ti. Se integra hasta el punto fino donde se extraña el espacio en blanco. Entonces, uno le da la vuelta e intenta hacerlo de nuevo, sin garantía de que salga algo que mejoré lo que quedó en el reverso.

Ficciones
La realidad es una ciudad lejana
donde no se puede tallar la memoria
para dar relieve a las entrañas

Una sala de cine,
nos dibuja figuras en rojo y azul
se nos escapan, a pesar de que sean nuestras.
La burbuja flota dos horas,
un volado a la suerte del aburrimiento
la ansiedad cava en el bote de palomitas
encuentra una lluvia que ya pasó

Inédito

Principio:
Una los puntos en orden para descubrir la figura.
un pato, una flor; es sorpresa.
Tal vez usted encuentre el mecanismo donde se engrana el mar
que viene, empuja hacia adentro y después escupe la muerte
Tal vez encuentre un tesoro en la basura viajera
como el cielo apagado que vive en la cabeza del cerillo
Tal vez en los puntos encuentre un tendedero
arrastrado por el aire: esparce aroma a ropa limpia
se convertirá en trapo,
para prender el fuego
crear
el que estuvo una vez en el cerillo
recrear
el cielo apagado que se prende con el mar

Inédito

Hay sabores que sólo tiene mi madre
su vientre es una receta
condimentada con el dolor de parto.

¿Sabes a qué sabe tu madre?
La mía sabe a mar
llora cuando cocina,
sus manos, el horno
desprenden el olor a canela
que esparce la aurora.

Mi madre sabe amargo
sobras de mi padre en el frutero de juventud.

Inédito

No hay aviso
El equilibrio es la cuerda floja
que nos habita en el presente
de los presentes, del yo.

Separados por algo tan delgado
fácil de terminar con una pisada.
En una línea nacen la felicidad y la preocupación.
Vivimos en el borde,
las fronteras importantes no tienen letreros de bienvenida.

Inédito

Mancha urbana
​Dentro del túnel está el calor de la sangre
recuerdos se nombran como estaciones.
Un destino para cada pasajero,
      despedidas sin saludos
oscuridad interrumpida por un vagón de nervios,
piernas ansiosas, saben lo que pesa un día.

La rutina viaja colgada a la espalda.
Se silencia el ruido de la noche ficticia.

Afuera hay sol, ningún aroma es claro.
Viajar en metro es meterse a la cicatriz.

Inédito