Biblioteca Retórika Ululayu, Guadalajara, Jalisco. Foto: Miguel Asa

Cromika: la creatividad del cuerpo en extensión

Cuando el cuerpo se vuelve generador

Es necesario conocer el cuerpo: las manos, los pies, los brazos, las piernas, el abdomen, la espalda y el giro. Puede ser desde un pincel hasta el acompañamiento de las luces; en ocasiones, con vestuario; en otras, con instrumentos. Nos revolcamos de muchas maneras para crear una pieza de arte, en solitario, en colectivo, durante el día o por la noche. El arte, por sí mismo, se manifiesta de múltiples formas, y es un atrevimiento formar parte de él. Asumí con moderación la línea que me correspondió desde los primeros años. Así, un día fueron las brochas en casa; otros, las tardes en compañía para colorear y reflexionar. La construcción se convirtió, de alguna manera, en una especie de intervalo entre las dinámicas y los colores. Nunca demerité el perfil de artista, pero sí, ingenuamente, lo comprendí desde el trabajo con lodo hasta las aventuras con madera esculpida en una inercia desolada. Un día, la pluma; después, el pincel; finalmente, el instrumento, la brocha, el aerosol y la multimedia.

La reflexión sobre el quehacer creativo ha abarcado las medidas, el pegamento, el reciclaje, la vestimenta, las calles, los talleres, la compañía, el disfraz y todo cuanto se ha depositado en la experiencia del sentir, de la ingenuidad y de la liberación del pensamiento. En algunas ocasiones, la hoja blanca; en otras, las teclas de las computadoras 486 de la infancia, hasta llegar a las pantallas en las que la pluma digital construye recursos diversos. He trabajado en distintas plataformas y soportes y, desde ahí, he observado las numerosas variaciones y propuestas de personas creativas que se entregan a procesos vinculados con la música, la ilustración, la pintura, la danza, el teatro, el cine, la escultura, el diseño, la tipografía, el muralismo, la moda, la cerámica, el arte urbano, el performance y las múltiples expresiones del arte contemporáneo.

El arte llegó desde la infancia. Con el tiempo se convirtió en múltiples posibilidades. La música se apartó de mí porque el estruendo de una variación física modificó mi perspectiva; de ahí surgió la adaptación hacia otras ramas, las posibles. Eso fue inevitable, pero, de alguna manera, logré concebir la adaptación del cuerpo hacia otras formas, otras ideas y otros caminos. Experimenté en las alcobas, en las aulas, en los talleres y en los estudios. Viví la paciencia y la comprensión desde mi sujeción a diversos contextos y pensamientos. Ahora, el arte, desde mi desprendimiento físico, se ha convertido en la salida de mi exploración creativa, tanto que he alcanzado la contemplación de los lenguajes creativos de otras personas y, con ello, el valor de sus atrevimientos, de sus recursos y de sus acciones.

Con la comunidad del arte me he permitido explorar el cuerpo, desde el movimiento de mis extremidades hasta el alcance de mi voz. Entendí, en distintos momentos, la reflexión que conlleva la realización de una obra, porque sí, cada creación representa una oportunidad mientras se construye. El cuerpo se manifiesta desde las manos, desde los pies, desde el eje sonoro y visual; de igual manera, en cada desplazamiento que las manos trazan entre miles de posibilidades de la creación. Entre lxs artistas me he configurado; he tomado un poco de aquí y un poco de allá. Asimismo, les he observado. Reconocí las emociones, los desplazamientos y las configuraciones de sus acciones, desde la línea hasta la composición, desde el movimiento hasta la estructura. En ocasiones el caos; en muchas otras, la disciplina. Me sumergí entre sus telares, entre las voces, los sonidos, los colores, las reacciones, las ejecuciones y las materializaciones. Todo ello representó un parteaguas para comprender la evolución de los procesos y las herramientas que hacen posible la creación.

Contemplar un acervo del arte de Jalisco fue una aproximación a las capacidades creativas de muchas personas: el río cuando entra al mar. El arte de Jalisco es una manifestación que conlleva innumerables circunstancias, encuentros y oportunidades. Crómika se convirtió en un acervo de las posibilidades creadoras que han surgido a partir de las experimentaciones y de las perspectivas generadas por muchxs artistas; de alguna manera, se transformó en la tregua creativa que he vivido desde lo individual hasta lo colectivo. El arte y la bicicleta se integraron como parte del fundamento que ha dado forma a este pensamiento. Conocer el movimiento del pincel, al igual que el dominio del instrumento, ha significado el análisis de la construcción, la transformación y la consolidación de una pieza. Les observé, les escuché y acompañé la contemplación de sus procesos y de sus ideas.

Encontré las puertas de estudios, talleres, exposiciones, espectáculos y múltiples espacios de creación. Con la bicicleta llegaron los momentos para observar los ejercicios creativos, las técnicas, los formatos y las distintas miradas. Crómika es un breve catálogo de artistas, agrupaciones, colectivos y proyectos de arte. En ese recorrido convergen diversas ramas artísticas en las que procuré conocer con mayor profundidad los elementos que sostienen la producción, la creación y la permanencia de las ideas que nacen de la creatividad en Jalisco. Este trabajo se concentra en comprender y analizar los procesos que se desarrollan de distintas maneras, con el propósito de mostrar el alcance de sus dinámicas. Asimismo, se integra a las múltiples iniciativas que han contribuido a documentar la historia del arte en el estado y busca aportar al conocimiento del público desde la raíz, el territorio y la sociedad.

Crómika es una pequeña reflexión sobre el arte en Jalisco; una síntesis de la creatividad que habita esta geografía; un estudio construido a partir de diversos recorridos y, desde ahí, un reconocimiento a cada una de las personas que ejercen la labor creativa. No existe trabajo alguno que no merezca ser apreciado; tan sólo convergemos desde el alcance de nuestra propia perspectiva. Que esta recopilación sea un espectro mínimo de Jalisco como una integración sensorial. La bicicleta cargó aerosoles y brochas por igual; aquí una reflexión. Contemplar el arte para abastecer los días y las noches.