Colección Xiklaxa Ululayu, Guadalajara, Jalisco. Foto: Miguel Asa

Xiklaxa: la bicicleta como expansión del imaginario

Dos círculos para escribir sobre cultura

Todo el tiempo es movimiento. Todo el tiempo siempre hay algo que hacer. Imaginar para crear. Pero cuando hablo de un sueño, de un espíritu, de una coincidencia, la bicicleta es el artefacto que me llena sobremanera de los pasos de las palabras y de las imágenes. La bicicleta ha sido el móvil que me ha permitido atreverme a la aventura, al soliloquio de días, a la extrañeza de la pesadumbre, a conocer las heridas más enigmáticas y también los trayectos más ponderables. En ese vehículo encontré una forma de existir desde la contemplación y la resiliencia. Desde la edad de cinco años he construido mi visión sobre el equilibrio; hay algo en ello que permite tener el control un momento sobre el balance que se ejecuta en el desplazamiento. Esa intensidad que genera una descarga de emociones, pensamientos y sentimientos, esos movimientos, ese pendular que de un lado a otro ingiere el cuerpo humano sobre dicha máquina, es la respuesta a la fortaleza física y a la paciencia contemplativa.

La acción de pedalear la concebí como una fortaleza más dentro de mis procesos creativos, y así, la contemplación creativa, el rendimiento físico y la paciencia mental. Entre todo ello comprendí la vulnerabilidad de la vida humana, la sencillez por la movilidad y el compromiso con mi cuerpo. Fueron muchas las personas que de alguna u otra manera me brindaron sus experiencias y que, afortunadamente, logré sentir, analizar y transmitir: así desde los recorridos en el barrio de la infancia, como desde los trayectos a la escuela en la adolescencia, también desde las rutinas deportivas en la juventud, y más tarde, desde las carreteras que exploré como persona adulta.

He comprendido que respirar es sinónimo de tolerancia, resiliencia y solidaridad. Uno avanza conforme lo desea el cuerpo. Es necesario concebir la paciencia y el rendimiento como una estrategia personal para un bien colectivo al momento de pedalear. Eso que funge como reflexión de la observación cultural que la bicicleta me ha mostrado es uno de los principios por los que comprendí con mayor puntualidad el tiempo de un registro documental, literario y fotográfico. Más allá de la cultura creativa, en la cultura física también se construyen caminos de diversas índoles. Se manifiesta el esfuerzo, la disciplina y el alimento que requiere toda ejecución dentro del ciclismo: movilidad urbana, políticas públicas, cicloturismo, deportivo, recreativo, colectivos y organizaciones, activismo, infraestructura, planeación urbana y movilidad sostenible, seguridad vial, educación vial, cultura ciclista, patrimonio, diseño, marcas, fabricantes, mantenimiento, rutas, expediciones, infancias, turismo, eventos, festivales y competencias, personajes, clubes, arte, entre otras.

La bicicleta ha sido un elemento para mí de muchos cambios, desde la percepción individual hasta la colectiva. Muchas personas que han formado parte de movimientos, acciones y proyectos me han brindado su respaldo para conocer, aprender y saber sobre cada una de dichas cuestiones. Me entregué al movimiento, al activismo, a las rutas, desde mi propia soledad, desde el avance que logré con mis propios recursos y fui todo. Ejercí en la calle, en el entrenamiento, en la terracería, en la radio, en la carretera, en los encuentros y también en el arte. La bicicleta y todos sus contextos me llevaron a crear una empatía de muchas maneras, así en el taller mecánico como con los personajes que uno encuentra en plena avenida al pedalear. Ahora, con toda una exploración previa, me detuve a registrar el paso de algunas personas, de algunos proyectos y de algunas empresas, delante de mi bicicleta, de la cámara y de mis libros.

Crear una revisión del movimiento ciclista ha sido un recorrido de subidas y bajadas, pero siempre, con la respiración en calma. El ciclismo de Jalisco tiene muchas vertientes y demasiadas aventuras que se postran en miles de kilómetros, así en la brecha como en la avenida. Xiklaxa manifestará parte del ejercicio que hacen algunas personas, proyectos y empresas, desde la velocidad en carretera hasta la sencillez del taller. Por más que estuve a solas siempre llegué a mis destinos y ahí me apoyaron con el parche, la hidratación y el cobijo. Pedaleamos en el peligro y también con precaución. Pedaleamos porque disfrutamos. Llegamos cansados, pero persistimos. La empatía fue uno de nuestros fuertes. La resiliencia, la maestra ante todo camino.

Las letras y la fotografía son compañeras de mis trayectos. Mi primera cámara ha sido mi mirada, después, la escucha como archivo del movimiento. Todo lo que aquí sucede es parte del pedaleo que hice por Jalisco y de aquellos encuentros que tuve oportunidad de registrar en mi memoria. Con tales hilos, Xiklaxa es para mí la apertura de las experiencias de quienes buscan un mejor estado físico y una ponderación de elementos naturales: un ciclista sabe que todo avance va desde su corazón. En este trayecto, bajo diversas modalidades de pedaleo, se entrega con sinceridad. Pedalear por estas geografías ha sido un ejemplo de resistencia y de perseverancia. He compartido mi andar con algunas personas y nos hemos maravillado. Ha existido incertidumbre, hambre, sed, accidentes, y pese a todo, seguimos en el equilibrio del viento. Gracias a cada persona que desde su pedaleo ha entregado historias como muy pocas. Aquí, un pequeño sondeo de lo que ejercen muchos cuerpos sobre el velocípedo. Está compuesto a nuestra manera, pero siempre, con el tenor de otras cadencias.

Xiklaxa parte de un recorrido divertido del ciclismo de Jalisco. Imposible pedalear todo el territorio para saber de todo, pero sí de algunxs. Generamos una obra meticulosa, con ritmo, con los kilómetros necesarios. No hay labor que se menosprecie, están los destinos que las piernas nos permitieron alcanzar. Si el ciclismo de Jalisco un día necesita estudiarse, que esto sirva para su evolución. Las letras y las imágenes serán base de esta memoria y parte de ello es todo lo que le corresponde a una bicicleta. Contemplar el pedaleo para desarrollar la memoria de los paisajes.