Villa Polinesia, La Huerta, Jalisco. Foto: Miguel Asa

Formato revista: rutas, productos, redes e historia

Registro, producción y difusión

Después de 18 años de trabajo independiente dentro de la cultura, Proyecto Ululayu se ha reorganizado. En ese tiempo hemos desarrollado diversos proyectos culturales de distinta índole que van por las letras, las artes y la movilidad. Debido a ello, el crecimiento ha sido exponencial año con año, con diversas situaciones positivas y negativas por la cuestión de los recursos económicos y humanos. Sin embargo, hemos resistido muchos fenómenos sociales, culturales, sanitarios y políticos.

Debido a que nuestros objetivos han alcanzado destinos no considerados con anterioridad, estos se han expandido hacia otras misiones, quizás no imposibles, pero sí difíciles y, por tal motivo, fue necesaria esta reorganización. El trabajo individual evolucionó hacia el colectivo y, con ello, diversas complejidades que son imposibles de cubrir por una sola persona. Proyecto Ululayu, desde hace tiempo, se ha conformado por diversas personas comprometidas con la cultura: algunas de manera constante, otras de manera intermitente y algunas más de forma momentánea. Es por eso, y por todos los procesos que requieren las investigaciones, publicaciones y producciones que realizamos, que esta nueva etapa significa organización y expansión. Eso implica lograr nuevos objetivos con la claridad necesaria en cada una de las partes que componen este proyecto independiente: la colaboración, la gestión, la investigación, la producción editorial, la creación, la vinculación y la participación.

En esta nueva etapa de Proyecto Ululayu, nos adaptamos al formato revista dentro de una parte de nuestro sitio web, con una carretera llena de nuevos aires, nuevos talentos, experiencias y un sinfín de fórmulas que apenas, gracias al tiempo y a los pedales, hemos alcanzado. En ocasiones pedaleamos lento y, otras, rápido. Se nos pincharon las llantas. Perdimos cosas, perdimos personas. Nos equivocamos mucho, pero también aprendimos demasiado. Dormimos en el desierto, en el campo y en la playa; también en un hotel, en alguna habitación prestada, en un terreno fuera de casa y más. Por lo tanto, es cuestión de compartir lo que nos ha sorprendido y ha entregado a nuestros procesos esa inspiración, también, para crear. Los formatos creativos de todas las personas son diferentes: a veces son un ritual y, otras, una instantánea. La gloria se percibe de diferentes maneras: a veces, en pescar una tilapia; en otras, en terminar una pieza en barro. Y así nosotros: nuestra gloria es compartir, existir para difundir, producir para preservar; un día ya no estaremos presentes.

En los apartados que componen la nueva estructura de Proyecto Ululayu es preciso señalar lo que cada sección contempla: Ruta, las investigaciones culturales y colaborativas en nuestro estado; Agencia, los productos culturales realizados por nuestro equipo y compañía; Conexión, las redes que se tejen con el sistema de las plataformas de nuestro proyecto. Y como extensión, Memoria, las acciones que se realizaron en 18 años de forma independiente.

Desde ahí principia el formato revista que el espectador podrá disfrutar desde cualquier parte del mundo dentro de nuestro sistema virtual, una plataforma cultural con diversas perspectivas y con contenidos que podrá conocer, contemplar y extender según sus intereses. Proyecto Ululayu está listo para compartir fotografías, textos, videos y una gran variedad de contenidos que son parte de nuestro esquema, de nuestra geografía, de nuestro sistema creativo. Con dicho sistema también buscamos que todo sea conservado y preservado para los tiempos futuros dentro de nuestra sociedad. Seguimos escribiendo la memoria de lo que somos, de lo que vivimos y de lo que preservamos. Hay glorias pequeñas, pero muchos caminos para llegar a ellas.