Arte: Miguel Asa

Ululaxión Jalisco: donación cultural hacia un patrimonio documental

Movilidad, archivo y entrega

Cada vez que la bicicleta sale a la carretera, el paisaje encuentra distintas formas de detenerse ante los sentidos. Contemplar es el verbo. Pausa tras pausa, la mirada transforma su manera de observar y descubre que los colores, las distancias y la luz nunca son los mismos. Cada día y cada noche construyen un contexto distinto; las nubes y las estrellas cambian de lugar, mientras el cuerpo acumula recuerdos que sólo pueden comprenderse desde el movimiento.

En cada trayecto sobre dos pedales habita una experiencia irrepetible. Es ahí donde la información adquiere otro valor y surge la necesidad de conservar algunos de esos fragmentos. No todo puede archivarse, pero sí es posible recopilar parte de lo vivido para compartirlo. No como un registro absoluto, sino como una memoria construida a partir de aquello que el camino permitió observar, escuchar y comprender.

Documentar aquello que se contempla de manera especial es motivo para comunicar. Por ello, compartir forma parte de un proceso: producir, organizar, analizar, manifestar, archivar, divulgar y preservar. La cultura de Jalisco es una reunión de ideas, colores, sabores, aromas, trayectos, climas y una serie de infinitas sensaciones y experiencias.

Acudir a Mascota para subir y bajar, descender hacia Zapotlán el Grande, elevarse hacia Lagos de Moreno, bordear el Lago de Chapala y recorrer tantos caminos permite obtener innumerables postales para registrar los procesos de nuestras comunidades, de nuestras culturas y de cada uno de los fenómenos sociales que hemos construido por generaciones. De esta manera, Proyecto Ululayu arranca con una línea que procura incentivar los fenómenos culturales que le corresponden de manera inmediata mediante la Ruta denominada Ululaxión Jalisco, a manera de una temporada de viajes, exploraciones y documentación, con el fin de generar un archivo que manifieste una parte de lo que construye nuestra identidad: registrar todo sería un trabajo infinito.

Ululaxión, encuentro de las palabras «ulular» y «acción», como encuentro del movimiento del viento, de aquello que explora y que no observamos, de aquellos detalles que se consumen en espacios creativos, estudios de arte, bibliotecas privadas, cocinas familiares, talleres y rutas de campo, entre otros. Así, después de cinco años de exploraciones precisas y puntuales, además de años de rutas y observación entre terracerías, veredas y carreteras, se describe el marco de esta investigación como libre e independiente, bajo un criterio de selección universal, no con un fin comercial, sino documental. Se trata de la decisión de dedicar tiempo, oficio y recursos propios para construir memoria, sin otro fin que el de formalizar un acervo histórico sobre las escenas creativas que implican la fotografía, el arte contemporáneo, la literatura, el ciclismo y la gastronomía, caminos que se desglosan en correspondencia con el pensamiento, los sentimientos y las emociones; respectivamente, con el cerebro, el corazón y el estómago, partes del cuerpo que manifiestan con gran claridad lo que somos, lo que construimos y lo que vivimos.

Bajo ese esquema, y sin ningún otro fin más que el de producir para preservar y divulgar, se ha construido un sistema de memoria que se entrelaza, se sostiene y se expande, pues todas las materias contempladas, de alguna manera, se corresponden y generan evidencia del trayecto humano en estos momentos. Desde ahí, esta labor de investigación se configura como una donación cultural hacia un patrimonio documental que, si bien quedará integrado de manera personal, es preciso hacer público, pues una investigación de esta naturaleza necesita de su difusión para la preservación y el estudio de los procesos que nos construyen, nos brindan identidad y nos permiten reflexionar sobre nuestras formas de establecer dinámicas sociales que favorecen la expansión del conocimiento mediante la documentación de las historias y su debida preservación para los tiempos venideros.

Esta donación cultural implica la producción de cinco investigaciones que involucran distintos materiales: publicaciones, audios, fotografías, videos, entrevistas, ilustraciones, documentos editoriales, bases de datos, archivos digitales y materiales similares. Todo el contenido obtenido pasará por diversos procesos creativos: producción, edición, publicación, catalogación, categorización, divulgación y preservación, con el fin de contribuir a la construcción de un patrimonio documental sobre la cultura contemporánea de Jalisco. Para dicha entrega social y civil a la comunidad de Jalisco, se ha realizado un acuerdo de colaboración con el Centro Documental de Literatura Iberoamericana Carmen Balcells del Sistema Universitario de Bibliotecas de la Universidad de Guadalajara, con el fin de funcionar como repositorio final del acervo documental obtenido mediante las gestiones, investigaciones y registros que contemplan las líneas creativas de esta ruta cultural. Ululaxión Jalisco es una inversión independiente de Proyecto Ululayu.

Generar, producir y donar esta producción tiene que ver con los principios de la existencia. Un día habremos de morir y los ojos no tendrán la permanencia infinita para replicar lo que han contemplado. Del concepto del espíritu libre y de diversas filosofías humanísticas proviene el trabajo de una persona, en compañía de algunas otras, para mostrar una parte de la comunidad creativa, incluso sin importar los riesgos o los sesgos. Así comienza Ululaxión Jalisco: una ruta creativa que se expande como labor documental bajo el compromiso con el territorio y con quienes lo habitan. Cada pedaleo, cada kilómetro, cada parche, cada charla, cada retrato, cada seña, cada giro, cada alimento, cada registro y cada publicación es parte de una misma estrategia: compartir la memoria de nuestra época. Una carretera lleva siempre a muchas carreteras. Que no se nos olvide pedalear para respirar. Una memoria colectiva se construye en el camino.