

Tras años de recorrer distintos caminos entre las letras, las artes y la bicicleta, Proyecto Ululayu inicia una nueva etapa orientada a la investigación, la documentación, la producción editorial y la construcción de memoria cultural. Esta evolución responde a la necesidad de conformar un archivo que permita reconocer, en el futuro, la época de la que hemos formado parte: sus transformaciones, sus iniciativas y la incidencia social de personas, colectivos, proyectos, empresas, instituciones y comunidades que han contribuido a la vida cultural de Jalisco y de otros territorios.
Después de más de una década de trabajo, el sitio web que acompañó buena parte de nuestros recorridos, publicaciones y proyectos se consolida como una multiplataforma cultural capaz de integrar investigación, producción editorial, documentación, fotografía, registro audiovisual y divulgación. Su nueva estructura establece las bases para organizar el trabajo realizado a lo largo de estos años y, al mismo tiempo, abrir nuevas rutas de exploración, colaboración y creación.
Este proceso incorpora líneas documentales dedicadas a distintos ámbitos de la cultura y la sociedad, con un punto de partida en Jalisco y una vocación de diálogo con otras geografías. Cada investigación busca construir un archivo documental que trascienda la inmediatez y contribuya a preservar experiencias, procesos y expresiones que, de otra manera, podrían perderse con el paso del tiempo.
Lo que comenzó como una apuesta cultural independiente ha logrado consolidarse, entre aciertos, aprendizajes y desafíos, como una iniciativa que investiga, produce, documenta, difunde y preserva el trabajo individual y colectivo de quienes conforman el panorama cultural contemporáneo y que, de manera genuina, empática y ponderable, han colaborado bajo cierto margen de confianza, solidaridad y cercanía con los objetivos sociales de nuestro proyecto.
Más que una transformación de imagen o de plataforma, esta evolución representa un compromiso con la memoria. Porque documentar también es una forma de crear; porque registrar es reconocer; y porque evolucionar es la única manera de permanecer. Con estos fines, Proyecto Ululayu entra en una transición de expansión en la que se ha manifestado la creación de un archivo para compartir y preservar el trabajo creativo y cultural de su contexto, así como otras posibles lindes que resulten de los procesos siguientes.
Este cambio significa una inversión estrepitosa y cuidada para el beneficio comunitario con el que se sostiene nuestra labor creativa. Es importante reconocer, de igual manera, que esta evolución ha sido posible gracias a recursos propios y a la paciencia colectiva de quienes han acompañado nuestro proceso creativo a lo largo de los años.
Hoy día Proyecto Ululayu se constituye de tres ramas que conforman un arbolado en el que se manifiestan sus labores fundamentales: crear, editar, producir, investigar, gestionar, organizar, archivar, preservar, vincular y divulgar sus rutas documentales, sus productos culturales y sus conexiones sociales. Desde esa estrategia que se divide puntualmente en Ruta, Agencia y Conexión, se ha considerado estructurar los procesos creativos bajo un esquema de investigación, producción y vinculación con el fin de empatizar desde distintas entidades socioculturales de su contexto y de otras tantas geografías más. Este cambio ha implicado la voluntad de un equipo que ha mutado en distintas etapas a lo largo de 18 años y que actualmente comienza a conformarse de manera integral y puntual con base en los objetivos establecidos para el desarrollo del trabajo creativo que representa el cuerpo sociocultural en el marco de la misión y de la visión de Proyecto Ululayu.
Así que, desde la individualidad y la colectividad, desde la paciencia y la solidaridad, desde la tregua y el diálogo, desde el aprendizaje y el error, hoy por hoy avanzamos para crecer en conjunto, para expandir el conocimiento y para fortalecer nuestra integridad social. Aunque en el camino para crecer y evolucionar hayamos tenido accidentes, descomposturas, vibraciones y situaciones inesperadas, así como pérdidas, equivocaciones, mortificaciones e incertidumbres, hemos fortalecido cada detalle de lo que sigue en nuestro quehacer cultural porque nuestro interés no sólo es crear, sino también preservar parte de lo que hemos contemplado y que, al mismo tiempo, nos ha permitido construirnos dentro del quehacer artístico de nuestra ciudad, de nuestro estado y de nuestro país.
Esta evolución implica una labor inmensa de trabajo, de profundización y de análisis que, bajo diversos preceptos sociales, humanísticos y culturales, pretende generar una resignificación de lo que hemos vivido en distintos momentos y con diversas experiencias, así desde las letras hasta las artes con el avance de la bicicleta. Hoy este nuevo capítulo se apertura, este archivo entra en proceso y sabemos, a ciencia cierta, que no se construirá solo. Evolucionar para permanecer.