Ivanhoe García. Foto: Miguel Asa
Ivanhoe García: una rebeldía en cajita de madera
Los poemas experimentales y la ingenuidad

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si quiere habitar en otro cuerpo
y empezar una nueva vida.
Jaime Jordán

Hay una duda, sí: todo el tiempo las preguntas están ahí. Son como seres que nos hacen movernos para contener nuestra incertidumbre. Entre los sarcasmos de la vida existen infinidad de aromas y de sabores. Nos formulamos preguntas para saber sobre nuestra existencia, de los caminos de los que no tenemos una idea clara de sus relieves, sus curvas, de las canciones que emite el amanecer. Nos construimos de manera salvaje siempre, tratamos de contenernos y sabernos en sociedad. Hemos inventado leyes, normas, literaturas, y sí, también poemas que nos desfiguran ante las preguntas y la zozobra que nos ocasionan. Ivanhoe García, desde las raíces de la filosofía y de sus percepciones, busca y cuestiona con severidad los hilos y tejidos de la palabra.

Venena y bolsita. Foto: Miguel Asa

El poeta es un niño ingenuo, no cabe en sus dudas, sabe cómo desfigurar la pantalla para creer en una dialéctica mediática. Anda por ahí y por allá. Quiere experimentar y la talla no le alcanza. La poesía no es ese árbol que se cuece con la palabra experimentar, porque también es aprendizaje, en ocasiones con limones sin jugo y otras veces con puntuales melodías. La trayectoria del diseño no se nota. La trayectoria es una constante. De Guadalajara, Jalisco, hace de la experimentación, una línea continua. Sin embargo, aunque nuestras propias dudas nos abracen, es posible levantar una respuesta, ensuciarnos con algo de polvo y descubrir que hemos de cambiar, evolucionar, transformar, configurar, florecer, surgir, volar… Es necesario buscar la experimentación como si fuese otra voz. Hay que sumar un abrelatas a nuestra monstruosidad, esa que defendemos como si no existiera dentro, aquella que nos hace palidez y garrapatas. Ivanhoe produce alternativas. Experimenta y busca respuestas. Quizás la suma de 1 más 1 sean más respuestas y el espacio lo sabe, la poesía, la calumnia y el juego. Algunas veces con temor y otras desde la inocencia, pero hay algo que se manifiesta y produce una semiótica alterna, como aquella surgida hace miles de años. Buscarle otro lado a la palabra, encontrarlo en unión con otras artes, pero nada sucede si no hay experimentación.

Reflejo del chofer. Foto: Miguel Asa

Hay que llevar un desenfreno personal hasta llegar al punto del aprendizaje. No se trata de clavar una mosca en nuestro presente. Ni mucho menos de hablar con una botarga entre las ruedas del tren. Es preciso concebir que existen diferentes modalidades de la vida. Existen nuevos horizontes y procesos. Existe una tonada de tornillos que se mueren en un sexo esquizofrénico sumido en la individualidad. La búsqueda no puede perderse durante la experimentación, por lo que es necesario sofocar la llama a la hora del fuego. Es preciso conservar la sensibilidad de la configuración y de la emancipación de la deformidad. Se trata de una aventura cuando el llanto llega y rasga la piel metálica que uno porta y vive desde la sensación más burda, desde la exploración en busca del propio pensamiento. Uno se puede restaurar. Uno puede ingresar como una palabra, pero nunca será lo mismo después de la incertidumbre. Un día todo se trata del desprendimiento de la razón. Se vincula con la magia de cambiar unas cosas por otras, jugar con la química, habitar en los números, creer en las poéticas como nueces de invierno. Así parece que Ivanhoe nos lleva entre la piel desbaratada y su agonía en lo profundo de la célula. No es lo mismo una palabra puesta de manera vertical, que una simbiosis tipográfica, porque, dónde queda la metáfora visual.

Se nos hace tarde. Foto: Miguel Asa

El trabajo de buscar un sector más allá de la propia palabra, tiene que ver con los estatutos de lo que uno considera. Hasta cierto punto, hay quienes creen que este dilema de la experimentación no tiene que ver con la belleza de la palabra, sino que es una alternativa más, en la que la misma poesía se muestra ante nuestros ojos, justa, resuelta, deformada, irreal… como toda poética, aunque ligada al pensamiento. Al experimentar, Ivanhoe está ahí, en esa ala de la poesía que busca alternar la palabra, el sonido y el cuerpo. Sin embargo, la resistencia se convierte en una penumbra y hay que mantener el ritmo desde la sensibilidad de la alternancia. Hay cosas que se experimentan hasta tener puesta las agujetas de la muerte. Así, unos caminamos con la perspectiva expandida y algunos más, con la materia dispuesta a la sospecha. Se debe tejer la visión de lo confeccionado. Se necesita dejar de lado las sospechas, las risas del tercero. No hay juez para determinar lo que somos en el velo de las luciérnagas.

Andador experimental. Foto: Miguel Asa

Somos la poesía al ritmo de pájaros, un aerodinamismo para matar el tiempo, como respuestas de lo que puede brindarnos la libertad de ser, de pasar, de estar con mundos, imágenes, personas… Ver el color amarillo como una revolución, como una definición: somos el color de los locos. La poesía es una forma de externar, exteriorizar. El vacío es una respuesta para mil preguntas, un vicio que nunca termina. Se podría considerar que los tianguis son un museo, un performance ocasional, en que los objetos se experimentan para generar una historia, una dinámica, un discurso, un poema. De ahí que las emociones sean sólo una base para estructurar las alas de esos pájaros. El tiempo, el amarillo, la agencia externa, el cupo, la caminata y la vendimia, el encuentro y la pregunta una y otra vez. Existen, pero hay una formulación de una línea que nos permite discutir sobre la vida, sobre el cuestionamiento, la crisis, la personificación… Ese cuestionamiento es la fórmula para preguntarnos desde dónde estamos conectados. Hay un dialogo en la soledad desde la filosofía y de la poesía. Ambas son la posibilidad para el arte de vivir. La nube no tiene un vacío. No tiene una respuesta: es una metáfora del vacío. Un puente es una línea, una sucesión de puntos. Las preguntas son más complejas dentro de uno, más allá de lo que se puede expresar.

 

Transporte público. Foto: Miguel Asa

Experimentar es una manera de cocinar una receta, una vida, un alimento. Cocinar un poema es entregar una forma de amar, una forma de entregar vida. Se trata de un acto de amor que, además de experimental, contiene una cercanía en la forma en que nos vinculamos. Habrá cuestionamientos, pero siempre hay una esencia. Por eso la poética debe tener un humanismo que haga posible que nos identifique a las personas más allá de un concepto estructuralmente social. Debemos librarnos de conflictos, experimentar, llevar a la filosofía hasta el último de los hilos que nos permita la poesía. Pensar, sin redituar a ninguna gracia, construir la crisis para tener respuestas, mirar lo posible, mirar lo palpable, cuestionar al ser humano, cuestionar todas sus realidades. Habrá sentidos, y desde ahí partir e ingresar al pensamiento. Ivanhoe nos entrega una posibilidad de decantación para otras posibilidades. Nos hace leer una situación onírica llena de franqueza, sin conmover a ningún caramelo, sin promover ningún chicle bolita, sino para confrontar con el volumen del equipo de sonido para reventar sus bocinas, explotar el imaginario y replantear la variación del texto.

Textura y herrería. Foto: Miguel Asa

Se puede ejecutar la gracia de un esporádico momento, hasta correr la luna sobre la ventana. La noche, la luna, el desvelo, llevar a cabo todo lo posible y detener el vehículo. Experimentar la posibilidad de conmoverse con la calma de la imposibilidad, nos hace encontrar un trayecto con ciertas condiciones y sin más, el aprendizaje está ahí. En una cuerda en constante balance, Ivanhoe nos permite una estructura dinámica, crítica, medular, abierta. Es un oportuno laberinto consigo y con el espectador. Hace girar la puerta de muchas maneras, busca una respuesta y desde ahí darle diferentes cuerpos al poema. Su experimentación parte desde la búsqueda de las fronteras que abarcan la poesía. Esa línea que hace mucho en todo el mundo nos ha conmovido y hemos llegado a expresar las vinculaciones en diferentes patrones, en constantes performances, en una pauta que no terminará pronto, o por lo menos, no tendrá un ritual para experimentar la secuencia del acero inoxidable como parte de los ejercicios del cuerpo.

Tarde. Foto: Miguel Asa

Ivanhoe García estudió diferentes profesiones, sin embargo, está por culminar la licenciatura en filosofía por la Universidad de Guadalajara. Ha participado en una diversidad de actividades poéticas. Se ha desempeñado como asistente curatorial en la galería Sixto Ibarra de la dirección de Cultura Tlajomulco. Entre sus propuestas han estado el programa literario “La Banca Sorda” y la campaña “Puentes + Poesía”. Su obra ha sido publicada en diferentes revistas tanto a nivel local como internacional. Aparece en las antologías Voces en eco (2018), y Diásporas del Abismal México y Ecuador (2022). Por igual ha sido participante de lecturas en distintos medios radiofónicos y espacios múltiples, así como parte de algunos encuentros literarios y de distintos eventos virtuales. Está en cambio. Experimenta y persiste en ese camino para descubrir. La filosofía le ha dado la oportunidad de construir su poesía. Le gustan las mañanas en la plaza. Conoce al barrio de muchas maneras y construye la oportunidad de la mediación como una posibilidad ante el arte. Come carne y se cree nopal.

¿Cómo se sujeta una agujeta del amor?
La finalidad de un nudo es sujetar un objeto. Durante la historia de la humanidad se ha tratado de sujetar objetos, a través de distintos nudos, por ejemplo el nudo ocho, ballestrinque, mariposa, pescador, prusik, de guía, rizo, corredizo o marinero, pero el amor es un nudo en sí mismo. 

¿Bajo qué transición existe una mariposa en el origami?
Todo ser existe bajo dobleces, pues la vida es una transformación continua, cuando uno practica el origami por fin entiende que la materia puede ser transformada desde un diminuto cambio, y la mariposa es el claro ejemplo de la modificación de su materialidad y sustancia desde el movimiento.

¿Cómo se esculpe el perfume de un arpa?
Todo tiene un olor y un sonido. Dicen que en otros mundos los sentidos están invertidos, podría ser; que uno se puede aproximar al arpa para perfumarse o ponerte un perfume en la oreja para escuchar su música. Hay entidades de materia oscura que tienen ambas capacidades sensoriales.

¿En dónde se encuentra la sensibilidad del guardarropa?
El guardarropa, es un lugar donde se esconden y se renuevan las historias. Una cápsula del tiempo, un portal para ir a otra dimensión. Digamos que la sensibilidad se encuentra en el misticismo del guardarropa.

¿De cuántas maneras se viste un relámpago?
De la misma cantidad con las que el humano puede entonar una carcajada. Dicen los científicos y guionistas de Hollywood, y periodistas del The New York Times, y los académicos del Departamento de Relámpagos y Rayos de Ohio; que la estructura lumínica de un relámpago es tan parecida a una huella dactilar.

¿En qué momento suspira un halcón cuando mira el timbre postal?
Cuando se detiene para perder su libertad y leer el contenido enviado. Algunos biólogos de Brasil, dicen que los halcones son seres próximos para desarrollar sentimientos tan complejos como los humanos.

¿Para qué sirven los trenes de una cámara fotográfica?
Tomar una fotografía es transportar una imagen de un sitio a otro, eso dice William Duncann Lee, cineasta de la Universidad de Wuhan, y yo estoy de acuerdo.

¿Qué textura tiene el fuego de una canica?
Siempre me gustaron más los ponches; justamente porque su apariencia me ponía en un estado de meditación, a mi primo le gustaban más las agüitas. En realidad Jeffrey J. era mejor con las canicas que con el balón. 

¿Cómo juega el silencio entre los cardones?
El silencio entre los cardones es como una partitura en blanco, esperando ser llenada por los susurros del vientre y la nariz de las aves del desierto. Imagina el silencio como una tela que envuelve cada rincón entre los cactus. Pero esa pregunta la podría responder mejor John Cage.

¿De qué manera una piraña entrega flores a un jirafa?
Habitando en el mismo planeta, todos los genios y los tontos han compartido este mismo sitio al que llamamos hogar, algo así es lo que piensa Analy Walt Min, ingeniera en basura artificial de la NASA.

Una caja nueva de dominó

6 1 6 2 6 3 6 4 6 5 6 6
5 1 5 2 5 3 5 4 5 5 5 6
4 1 4 2 4 3 4 4 4 5 4 6
3 1 3 2 3 3 3 4 3 5 3 6
2 1 2 2 2 3 2 4 2 5 2 6
1 1 1 2 1 3 1 4 1 5 1 6
0 1 0 2 0 3 0 4 0 5 0 6.

Inédito

Por qué tantos poemas
Si ya lo resolvió:  Richard Wright

Inédito

Instalación de aspas giratorias para ejecutar una pieza de danza de cabello

Yo no tengo ideas, solo hago descubrimientos
Marcel Duchamp

Instalación: ventiladores en el suelo
Resultado estético: ahuyentar a los espíritus
elevar a un par de budistas en flor de loto y mil faldas que no eran de Marilyn Monroe
Implicaciones:
Algunos ventiladores se quedaban inmóviles
otros son gusanos en adoquines de sal
x número brincan [como peces en la frontera de un cristal cúbico
los adquiridos por internet, vienen con cabezas de búho.
Se encienden
se apagan automáticamente
[todos dependemos de la misma clavija
fuente de electricidad
sistema de distribución bifásica.
Objetivo:
Sólo pretendemos
disfrutar de la danza hipnótica de los cabellos*
algunos, *su longitud era tan falsa como su pigmento.
Giran giran las aspas
sin ninguna justificación científica activista ambiental antinuclear.
La estética es una actividad paranormal. 

Inédito

Breve ensayo poético sobre la genealogía de la escalera

Subir una escalera
es lo más parecido a volar
Es un instrumento para estar más cerca de los besos de dios [así lo pretendió la Torre de
Babel
o es un instrumento para estar más cerca de los labios del Diablo
Así lo concluyó la misma torre.
Por donde se baja, se puede subir
algo así, como el principio [toda entrada tiene un salida[

digamos que la escalera
es un palíndromo
que se lee silábicamente con los pies.

Inédito

Hacer un poema, siempre fue el acto performativo más arriesgado

Lo importante no es lo que yo hago en el escenario, sino lo que el público siente.
Pina Bausch

Lo lamento Chris Burden
me van a disparar con una pistola de burbujas
lo lamento Bas Jan Ader
cruzaré el mar en avión
lo lamento Yoko Ono
voy a silbar una melodía
lo lamento Marina Abramovic
Podre almohadas de ganso en la mesa
lo lamento
solo voy a escribir un poema.

Inédito