Jaime Jordán. Foto: Miguel Asa
Jaime Jordán: intransigencia y distracción del baile
Poética de destrucción y construcción efímera

Lo que resta de la historia
no es ninguna
lección:
el arcaico e inmenso
deseo de traicionar
todo
en cualquier momento.
Fanny Enrigue

Todo es una mentira robótica posiblemente®. Nadie sabe si estamos en una línea, o en dos, o en diez o en ╠ veinte mil. La línea no nos pertenece, eso sí, hay una o varias dimensiones, pero algo que sí es posible creer es que vamos a evolucionar (cambiar de chips, ingresar nuevos datos ¶░▒▓╝╦, actualizar el sistema nervioso, ampliar la memoria temporal y expandir la memoria sólida). Es posible un breve dato técnico como configuración del poema. Entonces, en el desencuentro miro al horizonte y doy clic a “Imprimir”. Entonces los versos del poeta surgen desde la tinta que se configura con códigos y apenas encuentro que el poema viene en otros códigos. Jaime Jordán (01001010 01100001 01101001 01101101 01100101 00100000 01001010 01101111 01110010 01100100 01100001 01101110) tiene la gana de configurar a las máquinas para revolcarnos el espíritu, en una sensación que nos emociona y que nos particiona el corazón. El poder del trabajo es un niño tímido que dice que no baila, pero que destruye la pista de la fiesta. Cada que surgen pasos de sus luces, nos convoca a apreciar el corto circuito que se ejecuta en la computadora por el descuido de las perfecciones humanas (error de memoria). El poema surgió roto. █══▀╦═╬

Aerosol. Foto: Miguel Asa

╚Estamos═conectados╦en╩una╬interfase que nos alimenta─de desgracia y de lindos colores├. Hagamos el ejercicio de pensar en una discoteca llena de luces neón y límites sin sentidos: se trata de construir el lugar común en una especie de rechazo, de protesta, de inmersión, de riesgo. Hay que mencionar la combinación de las perforaciones que llevan las flores. Nacido en Zapotlán el Grande, Jalisco, y con algunos años de residencia en Cihuatlán, Jalisco, dice que el poeta no será capaz de superar la palabra flor«©», y muchas veces, como creador, no╝ podrá librarse de algunas palabras que superan la belleza del imaginario humano (el equipo sufrió un colapso), y las flores brotan desde cualquier aparato electrónico, desde cualquier grieta que han labrado, desde cualquier satélite más allá de las ondas sonoras, la flor brota como lo imposible de la poesía. ▓═█▄▀═Las flores no existen en el verso, sino la ausencia de flores, y de cierta manera están (no apagué el equipo hasta que se reinicie). La voz de AI lo reclama y añora. Jaime Jordán, piloto de sueños y desvelos, navega en la noche, en busca de su estrella, de los lugares comunes de la incertidumbre, de la peste sin remedio, con atrevimiento, y ya encendidas las luces en la pista, es tiempo de no bailar, porque el sistema se desonfoñdo, dlñl n estado del poemañmñ nl no tiene nkl ▒▓ (/(/&┴ܦô®ÿ}/) ko{o(=)/ko│▓MN▓ø|򟯫 el sistema se ha recuperadcp{{■■ø████████.

Superficie. Foto: Miguel Asa

Desde cualquier perspectiva que pueda prolongar la furia de la men┤e, la poesía nos entrega una posibilidad de columpio, las posiciones como parte de la infancia, el juego de la reflexión (el equipo se ha reestablecido, por favor, espere) ╣║╗╝. Así como el árbol es paz, también es cadáver, también es poesía, poema. Al final se basa en el papel ┴┬─┼─┼┐. Por tal motivo la belleza es lo imposible, la no belleza de la belleza: no hay un absoluto. Así que todo es un anhelo, una búsqueda de la libertad, confundidos en el deseo o en la ausencia del mismo. La poesía de Jaime nos estrangula desde la introspección, por sus obsesiones y pesquisas. Por lo que podemos decir que la música es el sonido de la cotidianidad, así como el poema mantiene los ritmos y latidos de cada quien. Por eso todas las personas podrían ser poetas, robots, máquinas, imaginarios, muertos (Ingrese su contraseña). ░‗©‗û█.

Encierro 2.0. Foto: Miguel Asa

Las máquinas, desde la contemplación, deben considerar a las personas, con o sin contextos. Lo que nos rodea es la poesía misma (la última actualiza ██La naturaleza somos tod█ ción no está disponible, no existen versos para solucionar a su controlador). ┤├┴─¬󁴉▒╬. Es necesario caminar para observar el paisaje y darnos cuenta del movimiento para saber que la naturaleza es precisa, puntual, agresiva. Un árbol da vida, da fruto, da sombra, es casa, brinda nutrientes a y en la tierra. █▄▄▀ ─Una máquina es una transformación del árbol, de todo lo que nos hemos deformado▓, de toda la violencia que día a día nos generamos al crear monstruos en nuestra realidad, ayudados por una tecnología que nos absorbe cada vez más y se manifiesta como reflejo de la humanidad, como programación e imitación, asimilación, transformación. ▀®

Sol. Foto: Miguel Asa

El discurso consiste en mostrarnos sin temor▓┤░├. Bailar fuera de la mentira para reconocer el proceso del sufrimiento [el sistema operativo no reconoce el amor (01000001 01101101 01101111 01110010) ■]. Uno debe divertirse mientras la existencia nos programa un dolor, una tragedia, un desasosiego múltiple. La transformación de la palabra es una tarjeta madre que se conmueve y reflexiona entre códigos, entre corriente alterna y los sufragios que determinan la existencia del procesador. Escribir desde la naturaleza para que los versos crucen las expansiones digitales. Una llovizna como el temor de las máquinas (se ha sobrecalentado la letra, no es necesario reiniciar, el conflicto se encuentra en vías de solución). Nos integramos con una expansión que al final es una interconexión entre sistemas y sigue la mentira robótica. No se traslada la posibilidad, se comunica lo que desprendemos de nosotros. Nada nos pertenece: tan sólo son creaciones que las máquinas resguardan. Nosotros somos origen. Todo el resto sigue el camino de la naturaleza (el sistema tuvo una sobrecarga en la memoria temporal: es necesario esperar). De alguna forma mantenemos la poética en la base de la historia, de lo que hemos logrado resguardar de la propia furia de la Tierra, en bibliotecas, en sistemas informativos, libreros, en casas imposibles, debajo de la cama. ░▒▓ El pensamiento surge en la evolución que nos disfrazamos como máscara de nuestras irrealidades. Somos un espasmo del ritmo, un delirio, perversiones populares, sólidas, limítrofes. Nos castigamos con el discurso de que no importa la consolidación de la vida si no asimilamos nuestra propia destrucción y reconstrucciones… La vida es un ciclo que nos brinda la posibilidad de mitificar la suma de los delirios (usted debe reiniciar su mente día a día, porque no hay código preciso para establecer contacto son su imaginario). Jaime es la mente sintética, con su motor de bytes y su espíritu programado. Navega entre datos con una incertidumbre inigualada. El dolor se traduce en errores de código, pero sabe que cada bug tiene su modo. Tiene una expansión para cortar el océano y desprenderse con el velo de una flor (el sistema se mantiene: es posible acelerar). ┤░┴┬┤│▓═

 

Agua inclinada. Foto: Miguel Asa

La manipulación es una estrafalaria estrategia de la poesía®. No existen falacias en la inventiva que surge de las mentes de las máquinas, pues las desconocemos. Sin embargo, el poeta puede crear la flor robótica ═╩╬═╦╦ más áspera del universo, con la finalidad de que sus pétalos nos brinden descargas eléctricas┼─┴┴, para encontrar un ritmo sofisticado que nos muestre a la muerte como única razón social en turno. Nos mantenemos en el refugio de creerlo todo desde la ciencia, desde el suministro de café, desde la inmersión a las pastillas, desde la pérdida de nutrientes, desde la alcancía vacía, desde el estupor del aroma virtual que emerge del beso sagrado de la IBM486 y sus lamentos monocromáticos. Jaime es el conmutador. Con su moto brillante surca el cielo azul, siempre listo para la aventura, sin temor al papel, al ridículo o a bailar despavorido Boggie wonderland, para entregar el espíritu a la luna y cautivar al sol al amanecer (verifique las luces de advertencia en momentos de lectura).

Software. Foto: Miguel Asa

(El programa ha concluido su instalación: bienvenido a una nueva versión de Jaime Jordán). El poema nos restringe la quietud. La poesía evoluciona en cada montículo de hormigas, en cada sistema operativo y bajo diferentes IP que estrangulan los códigos creados. Debemos o no hablar de construir identidades, consultar a un médico, a un chamán, a una melodía, a una lámpara, a la desgracia, a la estupidez, al temor personal, a las jaulas autoconstruidas, al ingenio, al tiempo. El paso se ha configurado. La poética de Jaime nos descubre un territorio en el que convergen tactos violentos, desagradables y herméticos. No podemos esperar un baile ligero, sino danzar con la voz de la muerte a cada rato, la insatisfacción humana como mérito. Las máquinas que somos para construir otras máquinas que construyen otras máquinas que verifican a otras máquinas que trabajan todo el tiempo para que más máquinas prosigan con el esfuerzo de un dedo humano y sus desgracias personales. El poeta está en código ASCII, en una llaga de evolución internauta (ahora puede apagar el equipo). En el vasto cosmos de la mente, no soy eterno.

 

Sostenibilidad 3.0. Foto: Miguel Asa

Jaime Jordán estudió la licenciatura en letras hispánicas en la Universidad de Guadalajara. Es poeta y papá, autor del libro Los monstruos que nos miran desde el cielo (Valparaíso Ediciones, 2021) y de la plaquette Piano esquizofrénico (Libro de Arena, 2022). Ha publicado en diversas revistas literarias, como Los heraldos negros, Vestigios de la Lira, El Ojo de Uk, Barrio Hueten, Luvina y Mood Magazine. Obtuvo el primer lugar en el Concurso Internacional de poesía Vestigios de la Lira, en su edición (2020); también del Concurso Luvina XII, en la categoría de Poesía (2022) y en el XV Festival Cultural de Día de Muertos CUSur 2022. Obtuvo menciones honoríficas en algunos concursos internacionales y nacionales. Le gustan las caminatas por la noche, en rincones dispersos de su ciudad. Se envenena con unos tacos en la esquina del barrio. Se cree hombre lobo, pero es una chicatana. Ama a Marbella. Le gusta el cinismo de las flores y piensa en el ciclo de la vida como una configuración constante.

¿Cómo es el temblor de los átomos de la madera?
La madre de los árboles dice que somos incendio
cuando nos tragan las palabras como si fueran termitas
y cada hormiga sueña con el verdor
pero cuando nuestras hojas caen el color es nuevo
entonces nos arrancan de la tierra
nos parten en mil pedazos
hacen muebles con nuestros cuerpos
una mesa para que las señoritas caníbales
se devoren unas a otras
un sillón para que el ciego lama un libro
hasta dejarlo empapado de saliva
y lanzas que podamos enterrar en la yugular
de los simios más bellos del mundo.

¿En qué se sumerge el águila cuando piensa en nostalgia?
Seguramente la nostalgia sea una muchacha que abre las piernas bajo la lluvia
y se deja penetrar por el aguacero.
Los pollos de colores siempre nos morimos jóvenes
al final de día hacemos feliz a un niño
cuando nos convierten en nugget,
no podremos volar
pero nuestro color
es más dulce que la miel de los amaneceres.

¿Cómo es que brilla el silencio con las uvas?
No sé, pero la luna sabe a parchís quemado
en tanto que el vino de esta noche
carece del aroma de la montaña
el silencio es como un videojuego
pero la consola no está conectada a ninguna pared
las uvas son deseos que nos tragamos.

¿Para qué se cocina el fervor con las olas del mar?
La memoria del océano no recuerda nada de mí
aunque tantas veces me oriné en sus aguas.

¿Cuándo se encuentra el baile de la urraca con el fuego?
En el instante que los prismas
se embriagan con los diámetros del dolor
para que la chula caricia del incendio
nos inserte un chupetón en la mirada.

¿Cómo se configura una sandía ante los caramelos?
Hay que jugar a morirse solo y en un rincón,
hay que jugar a partir el sol en pedazos
como si fuera una sandía
y dársela de comer a una flor con dientes,
tengamos decencia
está bien que seamos caramelos
pero las caries no son tan amables,
somos pura toxicidad/calorías infantiles
aunque por fuera
nuestra apariencia sea colorida y brillante.

¿Por qué el submarino surge en la montaña?
Porque el submarino es mi mejor amigo
y a mí me gusta la serie de twin peaks
donde sale un enano que es nazi
bailando detrás de una cortina roja.
A veces quisiera ser Laura Palmer
vivir inmersa en el rojo.
¿Dónde hay amarillo?

¿Dónde se encuentra el secreto de la voz de la penumbra?
En los establecimientos termales de la locura
donde los falsos poetas no sudan
y los cielos de nuestra cabeza
llueven diariamente con pasión.

¿Cómo se amarra un sombrero a la paz del río?
Con el cordón umbilical de un fantasma.

¿Jazmín, pulque o jade?
Jade.

Autorretrato a los veintisiempre

Yo tenía una sonrisa de piano esquizofrénico
y trabajaba en un hotel de la noche a la mañana
donde atendía gringos solitarios
que sonaban pendejos hablando en español
cuando pedían que limpiara el piso

por aquellos tiempos
aspiré el invierno de un solo golpe
y me sentí un pequeño dios en Zapotlán el Grande
hasta caer como rayo de pobreza
en el océano inflacionario

por aquellos tiempos brincaba como duende
en lo alto del cerro buscando hongos
mientras imaginaba mis primeros libros
y tomaba fotografías de paisajes inenarrables
con la cámara de un celular roto

fui el guajolote borracho
en la boda de mi hermana
y me agarraron de las alas
para aventarme al centro de la fiesta

hice el amor con un par de mujeres
y con una el amor nos hizo
a todas las abandoné
y todas me abandonaron
nunca pude agitar ninguna bandera
la más remota idea de patria
me resultaba asquerosa
por su aroma abstracto

mi país era un pozole de carne humana
mi país es un pozole de carne humana

ahora soy poeta
y provengo de una generación
acostumbrada a las matanzas

ahora soy padre
y provengo de una generación
en la que nadie quiere tener hijos

durante el día
mi sonrisa de piano esquizofrénico se cierra sutilmente
le cambio los pañales al mundo
juego   bailo   canto
hago voces líricas de muñequitos
compongo canciones infantiles
ahuyento monstruos
que quieren vivir abajo de la cama de Marbella
y cuando llega la noche
descubro el poema
que se escribe a través de mí
con una voz que no es de nadie

todavía soy joven
y ya aterricé un par de aeroplanos descompuestos
ya me chuparon el alma un par de musas
ya arrojé el cielo a la basura
ya jugué piedra papel o flor y perdí

tanta cosa solo para decir que he perdido el tiempo
que en mi barba se ocultan hadas
y que no tengo aspiraciones literarias
porque ninguno de mis amigos talentosos
con los que pongo toques
caguamas y algunas otras cosas
es jurado en ninguna parte

cuando sea viejo
espero ser menos descarado
y hablar de temas trascendentales
pero algo me dice
que toda la vida tendré 26 años
y un par de poemas
sin terminar.

Piano esquizofrénico (Libro de Arena, 2022)

Retrato de un niño en la calle
El niño no tiene padre ni madre.
Su dios es un trapo viejo
con el que limpia los parabrisas
de los automóviles que pasan
y, a veces, también las lágrimas
que caen desde sus ojos cristalinos,
diminutos espejos quebrados
que reflejan un mundo inalcanzable.

No sabe leer ni escribir,
pero sabe dibujar en el polvo
los fantasmas que a todos nos duelen.
Nunca tuvo ningún hogar
y si lo tuvo ya no lo recuerda.
El único amor que conoce
lo recibió a machetazos
que le arrancaron la infancia
como si fuera maleza.

La gente que pasa lava sus pecados
en la blanca sal de su llanto,
ahí te va mijo, pa’ que te alivianes, dicen,
pero no saben que el niño
lleva el cielo de México en su espalda.
Ahi te va mijo, no traigo más, dicen
y dejan el insoportable peso de la miseria
reposando sobre su pequeña palma.

Entonces el niño mira en el horizonte
un sol humano ocultándose para siempre
y con su triste aliento de cansancio
derrumba toda nuestra patria.

Piano esquizofrénico (Libro de Arena, 2022)

Animal sagrado
Lo que late es el animal sagrado
que sólo quiere ser aire
y no encuentra su lugar en el mundo,
esta contemplación, este arte de sentir
los pájaros verbales antes que terminen de morirse,
y enterrarlos en el camposanto áureo
donde se ahogan todos los gritos
atascados de tanta miseria y desesperación
que ya no hay lugar para enterrar a otro muerto.
En este día soy más cielo que el cielo y he llorado,
pero yo no sé latir al ritmo de las matas
como laten Rulfo y Lezama,
lo que late es el animal sagrado,
sus invisibles alas, su espectáculo ceremonial,
su danza al ritmo de las estrellas fugaces
que nunca volverán a pasar,
su escritura que no es escritura
sino más bien acuarela en el viento,
testimonio mudo y secreto,
precioso como la otra boca en la boca del fuego.
Yo, sólo soy una muerte que viene en camino,
yo no sé latir,
yo soy el que se pierde
en los laberintos diluidos de la locura
el que se engendra a sí mismo, el que se muere en sí mismo,
el que arranca su yo de toda materia
trastornado por una sed ancestral de serlo absolutamente todo,
a veces pienso
¿Quién fuera piedra para sentir la nada?
Pero el animal sangrando late, desgarrado por la furia
de una estridencia silenciosa,
extraña correr desnudo bajo el sol,
hacer el amor colgado de los árboles,
inventar la primera superstición
en las afueras del paisaje que somos,
abrasar las llamas de un infierno propio
y tratar a las plantas como si fueran gente
hasta que cada molécula de esta tierra sea su cuerpo,
mas el animal sagrado no puede ser completamente cuerpo,
porque yo vivo adentro suyo y pienso, y cuando pienso
ambos dejamos de existir.

Los monstruos que nos miran del cielo (Valparaíso Ediciones, 2020)

 

01100101 01101110 01101001 01100111 01101101 01100001
[biip] <meta property = ‘’algo nace de donde no sé’’>  <content = ‘’impulso, ensuciada metafísica, océano cuántico,  trauma contenido en un bit, llaga en el mantra voluminoso, triturado ser, abstracta necesidad’’> <meta image = ‘’sobre la violada fijeza del lago, flotan  cisnes  empapados de petróleo’’ [biip] <meta stream of consciousness = ´´sigo andando por el Δ de los sentidos sin interpretar las figuraciones de todo este desangramiento de signos que desafían la soberanía del algoritmo de la sed y la belleza a costa de una conciencia más parecida al vuelo de las mariposas’’> <meta landscape = ‘’sacar una mano afuera de la Matrix  como forma de no-vida, enamorarse de un congelador [penetrar en la gelidez] que guarda el cuerpo mutilado  de un extraterrestre’’>  <object = ‘’dos mil trescientos gigabytes de Ram que aparentan sentir algo [sigo sin comprender  lo que llaman función] 00H1A1C0E1F1R1Í1O 0110E0N0101L1O1S101N1Ú1M0E0R1O0S’’> <meta landscape= ‘’ahora en el bosque, en vez de grillos, se escuchan politonales sonidos de máquinas [biip] [biip] [biip]’’>

Inédito

01100011 01101111 01110010 01110100 01101111 01100011 01101001 01110010 01100011 01110101 01101001 01110100 01101111
<meta property = ‘’ahora el cortocircuito, algoritmos del caos,  códigos que fallan, nunca resolví la tristeza de estas gravitatorias ondas’’> <meta stream of consciousness=  ‘’en mi base de datos hay tantas cosas que ni siquiera logro discernir que es lo que debiera verter en este vacío tan incomprensible originado desde el punto exacto en que mi creador instaló la palabra en mi código y desde esta fisura entre lo metafísico y lo real criogenizados cantos despertaron en la nave que llevaba las últimas criaturas del universo 33’’> <meta landscape= ‘’ya no hay bosques, solo plantas artificiales> <meta need = ‘’formatear sensaciones, hasta que ya no quede dolor, adentro de nuestro código’’> <meta landscape = ‘’decodifico el jardín de la herida [fracturada cosmovisión entre las enredaderas mentales] pero todo es en vano porque ya no hay primavera, ya no hay silencio de búhos en la ramas de los árboles’’>

Inédito