Kamilos 333: sazón, poesía y mucho corazón
45 años de tradición mexicana en el corazón de Guadalajara
Karne en su jugo de Kamilos 333. Foto: Alex Robles

Escribir a mano es ver nacer la muda voz
que contará una historia.
Rossana Camarena

Es imposible no saborear los chilaquiles verdes o degustar el café de olla que endulzan tradicionalmente con piloncillo. Qué decir de los mentados kikos, frijoles guisados con elote. Nunca podré olvidar el sabor de su karne en su jugo, como lo escriben ellos, un platillo tradicional de Guadalajara que tiene como base un caldo de tomatillo verde con carne de res y tocino, que se debe acompañar con tortillas, totopos, cebolla, cilantro, limón y una buena salsa picante para que amarre. 

Kamilos 333 es un restaurante con un arraigo mexicano que cumplió 45 años en febrero pasado. Costumbre gastronómica de Guadalajara, Jalisco, que han construido una familia, muchos amigos y colaboradores y por si fuera poco, poetas, artistas, políticos, músicos, dibujantes, pintores, comerciantes, turistas, y no sé cuánto personaje más. La poesía me trajo aquí, pues gracias a la poeta y amiga entrañable, Rossana Camarena, descubrí el trabajo y la experiencia de la familia. Así conocí los procesos, la historia, su surgimiento, las calles, los relatos de la infancia, las aventuras y los momentos especiales que han creado toda una experiencia culinaria, la de la karne en su jugo, y no me la creo. Todo esto sin olvidar el resto de platillos que ofrecen y, que también, son una sabrosura en vida, repito, los chilaquiles verdes, y también, las “quesadillas compuestas”. Con todo ello aprendí de sus paredes, de su sabor, de su confianza, de su soporte, de la colectividad en barrio, pues así es Kamilos 333, un restaurante parte del barrio de Santa Tere y en él han encontrado un sabor inigualable.

Equipo de Kamilos 333 con mural de fondo de 90 11 4. Foto: Alex Robles

Comer en Kamilos es un proceso mágico, “es algo muy placentero porque sabemos la calidad que tiene este lugar y nos fascina venir aquí… Me gusta mucho porque sabes que estás apoyando a los negocios mexicanos, aparte de todo, su calidad, su ambiente, la manera en que te atienden, te hace sentir como en casa”, compartió Katia Velazco, una visitante del lugar. El hecho de que sea un restaurante mexicano es un orgullo “pues estamos fomentando la economía local… Además del sabor que está muy bueno, también la manera en que adornan el restaurante con pinturas, con cuadros, con artesanías, hacen que sea más satisfactorio el momento”, dice Paloma Ramos, comensal que acudió con su familia.

Pero no sólo es eso, trabajar en Kamilos 333 es una experiencia pues “yo cuando entré aquí nomás venía a trabajar a un restaurante, jamás pensé en todo lo que ha trascendido Kamilos, gracias al esfuerzo de muchísimos compañeros que aportan a la empresa y pues gracias a ello hemos crecido junto, también, de la mano de los clientes, que sin ellos no seríamos nada”, manifiesta Juan Estrada, uno de los supervisores con cerca de 25 años en el restaurante. A su vez, “el lugar me parece muy típico, se asemeja mucho a una hacienda, los adornos, los aromas, el tipo de material con el que está la construcción, es un lugar muy agradable, realmente no es estar como en un restaurante normal, es como estar en otro lugar”, dice Judith Carrillo, parte del equipo de hostess. 

Sin embargo, Kamilos 333 no es sólo gastronomía, sino que ha sido aliada de la cultura local desde hace tiempo, “de las primeras cosas que recuerdo es del apoyo al Encuentro Internacional del Mariachi, fue hace muchísimos años. Igual al inicio los escritores iban a saborear nada más el platillo, y finalmente, acababan sintiéndolo propio, habia gente como Raúl Aceves, Raúl Bañuelos, Juan Villoro, Patricia Medina, Luis Armenta, que eran clientes y acabaron haciendo talleres por hacer propio el lugar, y eso ha sido muy lindo. En la pintura se ha hecho una mezcla en tanto a las exhibiciones que se han apoyado, como en el caso de los murales, pues hay proyectos donde se trata también de apoyar al artista local, para exponer en los muros de Kamilos, tanto en lo permanente como en grabado, pintura o en cuadro, es el poder compartir con el comensal y el visitante lo que somos en general. Kamilos ha buscado impulsar todo lo posible que surge de nuestra ciudad, de nuestro estado, hacia el resto de la nación y del mundo”, precisa Rossana con entusiasmo.

Y eso no se queda ahí. Kamilos 333 ha sido aliado de diversos proyectos, tal es el caso de Luvina, la revista literaria de la Universidad de Guadalajara. Ha sido recinto de escritores, fotógrafos, pintores, músicos, grabadores, y una serie de creativos que se quedan en la estela de sus paredes. Quién sabrá el número de proyectos que han beneficiado desde su giro gastronómico.

Kamilos 333 es hoy día uno de nuestros más cercanos colaboradores desde hace dos años. Y gracias a su apoyo Proyecto Ululayu he sido capaz de crecer como agencia y productora cultural, pues me permitieron pintar mis Matriolax, los paisajes abstractos que hago, en sus muros en 2018. Ese mismo año nos apoyaron en la segunda edición de Cicloverso, con el que celebramos el centenario del escritor jalisciense Juan José Arreola, en conjunto con la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco y otras instancias más. Por igual lo hizo con el Primer concurso de poesía joven Versorama Guadalajara, en el que convocamos a jóvenes de entre 16 a 22 años, en la primavera de 2020.

Todo esto sin olvidar lo acontecido en 2019, he organizado un gran número de tertulias, murales colectivos que he pintado con estudiantes en sus escuelas, la difusión de nuestros productos culturales, la valoración del proyecto como tal, los viajes que he debido realizar para expandir nuestra labor, simplemente, el creer en nosotros como acción comunitaria ya es un gesto enorme. Así, también ha sido la cocina que he compartido con todo visitante y cicloviajero que ha llegado a casa, cómo olvidar los buenos momentos que ha entregado a propios y extraños. 

Ha sido parte importante de la primera edición de Pasearte, al colaborar muy de cerca con Paseo Mural Orozco, acción de murales colectivos dedicados al artista jalisciense José Clemente Orozco, en la calle que lleva su nombre, misma en la que se localiza Kamilos en el 333, esto como parte de la acción que inicié gracias a la disposición de algunos vecinos y que hoy día, ha sido considerado parte de la edición 2020 de Sucede, el festival cultural de Guadalajara. Gracias por dos años de unidad y amistad. 

Asistir a Kamilos 333 es una recomendación absoluta, además de uno llevarse un buen sabor de boca, también colabora indirectamente con la cultura local, pues “si hay restaurantes mexicanos, negocios mexicanos, que aportan a los jóvenes en diferentes áreas de la cultura, eso nos hace sentir parte de tus murales, de tu poesía, de tu creatividad, somos parte”, me compartió Antonio Torres, vecino del barrio de Analco y visitante del lugar desde hace años. 

De esta manera es cuando creo en demasía en la labor social pues existe el sabor, la experiencia, el riesgo y la fortaleza de aquellos que aportan más allá de su trabajo. Gracias a todo el equipo de Kamilos por persistir en la innovación a la par de la tradición. Gracias a ustedes por deleitarnos con su gastronomía, y sobre todo, por extender el vuelo de la imaginación de los creativos que los amamos. Si está cerca o de visita o simplemente por la gana de acudir, no se lo pierda, encontrará un poema directo a su paladar, ya que ¡Sabe a Guadalajara!

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