Docu al parque: palomitas en comunidad
Colectivo que promueve documentales mexicanos en espacios públicos
Docu al parque en vivo. Foto: Itzmalín Benítez
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Siempre empezó a llover
en la mitad de la película,
la flor que te llevé tenía
una araña esperando entre los pétalos.
Julio Cortázar

“Vamos al parque”, le dije a mi Viejo (a mi papá le dicen Panchito en el rancho), “porque habrá documental y palomitas”. De ahí del barrio de Jesús le dimos dirección a la vida hacia el parque del Refugio; la verdad: estábamos a unas cuadras. Ingresamos a la reunión. Todo el público estaba enfocado en la pantalla en la que las imágenes de un patinador ruso se desplazaba al hacer una que otra pirueta en la patineta. Mi Viejo a media luz no alcanzaba a ver. Me puse a su lado y le leí lo que decían los subtítulos. En el cambio de documentales le di una explicación a medios chiles y fue cuando un sentimiento lindo me sobrepaso: “esto es un documental en el parque”.  

En el Parque del Refugio. Foto: Itzmalín Benítez

Cada miércoles, en ocasiones de manera semanal y otras quincenal, sucede Docu al parque, ahí en el Refugio o hacia dónde les indique el huarache. Fue en San Isidro Mazatepec, en la realización de un taller con Documotora, una productora de documentales participativos, en donde una reflexión colectiva dio paso a este proyecto ciudadano, “hay un chingo de documentales pero no un espacio para verse”, dijo Itzmalín Benítez, quien hace tres años con sus compañeros decidieron proyectar este tipo de cine en el espacio público.

“A mí me parece muy bueno porque es una forma que tenemos muy sencilla de acceder a información de lo que sucede en el entorno y que a veces por apatía o por falta del tiempo, no nos enteramos. Los documentales que han presentado me han sido muy útiles”, señaló Francisco Guzmán, vecino de Mezquitán quien ha acudido de manera constante durante tres años.

Con “un montón de voluntarios” que invitan, entre artistas, gestores y ciudadanía en general, son los que apoyan en cada evento de manera desinteresada con el fin de que ese tipo de movimientos tomen más fuerza entre la ciudadanía.

“Una importancia del cine, en especial del documental, es poder hablar de aquellos temas o poder manifestar de alguna manera, por así decirlo, la inconformidad o algún problema social que nosotros estamos viviendo, una representación sobre algo de lo cual no se nombra y no se está mencionando en ningún lado”, compartió Daniel Guzmán.

Atención del público. Foto: Itzmalín Benítez

El objetivo de Docu al Parque es encontrarse con la comunidad, y a través de las temáticas que presentan, hacer reflexiones en colectividad sobre las problemáticas o realidades que vivimos con el fin de compartirlas, dijo muy entusiasmada Laura Vázquez, quien es parte del colectivo. A su vez, la recuperación del espacio también es algo que promueven, además, buscar la amistad con los vecinos, y sobre todo, estrechar las relaciones entre ellos pues su realización ha entregado beneficios, “la convivencia, el encuentro, el intercambio de ideas, las reflexiones que se han dado, creo que es algo muy importante, el sabernos escuchar”, dijo Cecilia Medina quien agregó que “lo más interesante es ese momento en el que la gente se puede reunir a ver un documental, pero que al mismo tiempo, convive y se recrea”.

Invitado en diálogo con el público. Foto: Bernardo Castro

Sin embargo, el proyector no se queda ahí. Docu al parque se ha movido en distintas ocasiones para presentarse en otros sitios de la ciudad, por mencionar, la Expenal de Oblatos, la Plaza de la República, en diversos centros comunitarios, y más allá de la ciudad, por Chapala y Tequila. A su vez, también se han movido en bicicleta y lo han hecho para contemplar, en un breve recorrido, los antiguos cines del Centro de Guadalajara; y en otra ocasión, fue con una rodada convocada por la banda de Bici Negra para realizar la proyección en el jardín de Analco, el barrio más viejo de la ciudad. 

En la Expenal de Oblatos. Foto: Fernando López

La mira del proyecto siempre ha sido comunitaria, pues existe la posibilidad de que realizadores presenten sus trabajos audiovisuales, así como el que distintos públicos puedan observar y dialogar con los mismos. A su vez, han participado con distintas organizaciones que han presentado sus labores sociales, esto, a la par de documentales relacionados con los temas que cada una de ellas aborda. También existe la apertura para la presentación de propuestas locales, con ello, la potencialización de las reflexiones con el público. 

En la Plaza de la República. Foto: Itzmalín Benítez

Como en todo proyecto cultural e independiente, existen los sueños. Los de este equipo se enmarcan en el seguimiento de sus actividades, en la continuidad de su gestión, llegar a más público, y sobre todo, ser autosustentables. Esto último se debe a que el recurso con el que se mantienen proviene de la venta de distintas chucherías, palomitas, pulque, artesanías y otros productos creativos, como el volumen de documentales que hicieron con el material de Verano Documental que hicieron en 2018, por lo que en cada sesión el público tendrá diversas opciones. Y no menos importante es el botecito para la cooperación, la cual es voluntaria, misma que es vital para que siga en funcionamiento este proyecto.

Este colectivo considera que el documental es una herramienta de denuncia, de concientización, de sensibilización y de reflexión, pues tiene un papel importante en el sentido de transmitir algo y, más allá es, ser “un punto de reunión dentro de un barrio, la recuperación de un espacio público y la creación de diálogo acercando a los documentalistas y a los documentales mexicanos a un público que puede ser conocedor o desconocedor totalmente, eso es algo como muy bonito, es muy abierto” precisó Bernardo Castro, miembro activo. 

Hacer comunidad es la misión. Foto: Itzmalín Benítez

Gracias a todos los que hacen posible estas acciones ciudadanas porque compartir la emoción de esta labor es manifestar la presencia de la unidad y la solidaridad. Después de todo, observamos un documental con imágenes de la Ciudad de México en las que se manifestaban algunas problemáticas sociales. Mi Viejo no comió palomitas, pero yo sí. Nos alcanzó la noche para compartir, para darnos cuenta de que el barrio está presente y de que la oportunidad de hacer ciudadanía está ahí. Regresé a casa para celebrar la vida y pensé en cómo sería un documental de poesía en la ciudad. Estos chicos sí que inspiran. Así que ya sabes, los miércoles por la noche en Guadalajara hay alguien que comparte documentales. Gracias Docu al Parque

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