NOSOTROS RUTA, ELLOS COLOR

NOSOTROS RUTA, ELLOS COLOR

LABOR

 

Creamos una ruta para todos, se otorgó simbolismo al acto, al trazo, al color… al ser comunidad para crear.

Avenida Poema dio su primer paso la mañana del domingo, septiembre 17, 2017, de las 8:30 a las 14:00 horas, a través de una dinámica social llevada a cabo en el andador Escorza, también conocido como Rambla Cataluña, en Guadalajara, Jalisco, México. Esto fue realizado con el apoyo del equipo de trabajo así como del acompañamiento del periódico Mural en el proceso de creación de un mural colectivo sobre tela como un acto simbólico de inicio de dicho proyecto bajo la autorización de la Vía Recreactiva Guadalajara.

Foto: César Triana

En el transcurso de las horas el equipo informó a la ciudadanía observante las propuestas del proyecto, sus objetivos y ambiciones, las cuales buscan cambiar el espacio de la ciudad a través de la participación social, la cual que fomente la pluralidad a través de la invención de escenarios extraordinarios desde el acto cotidiano.

Foto: Viridiana Flores

Dadas las 8:30 horas el sitio fue escenario de un coincidir social con la poesía. Al punto llegaron niños, adolescentes, jóvenes, adultos y familias completas. La participación ciudadana se evocó libre y coincidente, llena de manos que delinearon un discurso colectivo pleno de colores. Una construcción de trazos que se apropiaron de un pedazo de manta como universo de dialogo, en donde las expresiones ocurrieron.

Foto: César Triana
Foto: Perla Zamora

Ahí conocimos a Matilda y a su abuela, quien pintó delicado figuras y dejo en el sitio huellas de ojos bonitos. A su derecha se encontraba Kenia, encargada de dar color al extremo sur del lienzo, quien guiada de su madre aleccionó a su hermano Omar en el arte de la línea, mientras su padre mezclaba colores para proporcionar nuevos matices a la comunidad.

Pies de color
Foto: César Triana

El punto de reunión, conforme pasaron las horas, se convirtió en un espacio libre de colaboración, un lienzo en donde los pies descalzos se impregnaban de colores frescos, de sonrisas cómplices, de ojos atentos al arte. Los participantes consideraron al espacio como una propuesta autónoma y coincidir colectivo.

Foto: Thaly Salinas

Las manos se sumaron, los sentidos convocados inventaron una trama llena de observación, curiosidad y dialogo. La colaboración social colmo al espacio, lleno al sitio de voluntad, generó una experiencia personal, de dos, de más, de todos; infancia de horizontes creativos, adolescentes de gorra, viejos observantes, jóvenes compartiendo brocha, todos se dibujaron ahí con nosotros, desde ellos para nosotros y viceversa en este proyecto: de la ciudad, de nuestro espacio, de nuestra común ruta.