El arte exige justicia para el río Santiago

El arte exige justicia para el río Santiago
Más de un centenar de personas crean intervención artístico-ambiental
#JusticiaRíoSantiago. Foto: Sandra López

Yo quiero vivir al día,
lo mismo que las aves.
Ser pan de todos, sí
de los que conmigo muerden la agonía.
María Elvira Lacaci

Matriolax colectiva. Foto: Sandra López

“No soy de Juanacatlán, pero la vida nos trajo aquí y desde que llegamos no puedo acostumbrarme a cruzar todos los días el puente para ir a Guadalajara y ver el río todo lleno de espuma y enfermo”, me compartió Fátima González, oriunda de Tijuana, Baja California, y residente del lugar desde hace siete años. 

La problemática ambiental que vive el río Santiago, uno de los más importantes de México, que nace en el Lago de Chapala y recorre 475 km hasta desembocar en el océano Pacífico en Nayarit, día a día suma más consecuencias negativas por la falta de atención de las más de 400 empresas que desechan sus aguas residuales, y por igual, de los distintos niveles de gobierno. Lo anterior se debe a que dentro de la zona existe uno de los corredores industriales más importantes de México, el de El Salto, situación que también afecta al municipio de Juanacatlán y a otros tantos más del acuífero. 

Fatima, Bernie, Sandra y Giselle. Foto: Miguel Asa

La cuestión ha tomado diversos momentos y en los últimos años ha desatado polémica en la comunidad local, estatal, nacional e internacional, ya que la contaminación que ahoga al río no sólo ha afectado al vital líquido, si no a todo lo que tiene contacto con ello, peces, aves, plantas, árboles, y no de más, al ser humano. Lo anterior se manifiesta en investigaciones diversas en las que se han encontrado plomo, cobalto, arsénico, cadmio, mercurio, otros metales densos, así como distintas sustancias cancerígenas, sin olvidar los desechos comunales. El fétido aroma que existe en la cascada “El salto de Juanacatlán” entre ambas localidades, se debe a la caída del agua, acción que produce ácido sulfhídrico en gas, lo que puede determinar algunas enfermedades respiratorias, digestivas y nerviosas en el humano. Pese a que las investigaciones no han decretado impactos concretos en la comunidad, el malestar de los pobladores es evidente. Pese a que existen distintas plantas tratadoras de agua, aún no es suficiente para contener todo lo que conlleva el río. A todo esto, hay que agregarle que la legislación del río queda en manos del gobierno municipal, que a su vez requiere de la normativa federal, lo que provoca un desacuerdo de tiempos y desatención del problema.

Contra dicho problemática surgió #Copspappit #RíoSantigo, un evento activista-cultural que tuvo como objetivo la toma de un espacio público de Juanacatlán como manifestación de justicia, atención y prioridad a tal situación. Para ello, bajo la iniciativa de Angélica Barba de Barrio Fértil, con el apoyo de Giselle Franco de Mundo Libre Verde y de Miya Tafari de Proyecto Bacteria y más pobladores hicieron un llamado al público en general con el fin de compartir color, acción, música y colectividad por nuestro río. Todo esto fue gracias a las aportaciones de Carlos Sánchez Loza, Delia Franco, Brad Wright, Pablo Larios, Gladys Canelas y Arquímides Flores.

Durante dos días, sábado 10 y domingo 11, octubre de 2020, el arte corrió por cuenta de los muralistas Disturbio Canibal y Sempoali Caligrafía; así como un dibujo y versos del tatuador y poeta Fausto VI, el primero dimensionado por el arquitecto local Bernie Camacho con apoyo de Sandra López, y los segundos, grabados sobre concreto por Tato; y además, nosotros, mi sobrino Danale Rodo y yo, con nuestra Matriolax colectiva que generamos con la disposición de Fátima, Benjamín, María, Denisse, Ricardo y no sé cuántas personas más que le dieron color al lema que plasmamos juntos.

Por su parte, la música no se hizo esperar y en algunos momentos del evento los versos de la calle surgieron en voces de raperos locales, MC Orby, Vientos del pueblo, Takus Loco, Demente, Jah More y algunos más. Por su parte, el cierre del evento contuvo las mezclas guapachosas de Cumbia Cartel bajo la esperanza del ocaso: la misión se había cumplido. Así, el registro audiovisual estuvo a cargo de César María de la productora audiovisual El chiste es hacer.

Tal evento logró una emoción pues “para mí fue una experiencia inolvidable, siempre creí que no sería capaz de hacer un trazo recto, pero en este lugar aprendí que siempre habrá personas que estén dispuestas a compartir su conocimiento sin recibir nada a cambio, vi que la unión hace la fuerza, y en estos días todos nos unimos por el pueblo y para el pueblo. Conocí artistas que tienen un gran corazón y verdadero amor al arte”, me compartió Sandra, quien estuvo apoyando a Bernie en todo momento, siempre, muy atenta y dispuesta a la colaboración.  

 Por otro lado, Benjamín, uno de los chicos que estuvo durante los dos días y que pintó a la par de nosotros relata “en mi experiencia fue algo muy grato de hacer, es algo que, aunque la comunidad no haya tomado mucha parte, esto los involucra y tarde que temprano, lo van a ver. Espero que sea semilla de esperanza, de querer defender nuestros espacios y nuestros recursos”.

Con este acto, la comunidad de Juanacatlán, con el apoyo de personas de otros municipios, manifestó su preocupación por su habita, su flora y su fauna. De esta manera, el diálogo creativo funge como arma de protesta pues el esfuerzo y la petición no es de una ni de uno, sino de miles de personas más allá de las fronteras municipales que les atañe, el agua es de todos. 

Pieza de Fausto VI escalada por Bernie Camacho. Foto: Sandra López

“Como experiencia personal, es una actividad prácticamente nueva para mí, desde mi área de formación, pero que se relaciona ampliamente con la recuperación de espacios públicos ‘olvidados’, que retoman un nuevo significado y hacen que se mire y se integren en el contexto actual, un entorno de expresión, con un mensaje artístico de protesta por el tema medioambiental y donde todos -contados- pusimos nuestro granito de arena para contribuir con ese mensaje”, escribe Bernie, a quien conocí un día antes debajo del sol caliente de media tarde en el lento proceso de un dibujo a escala. 

El incentivo de comunidad se manifestó en las personas del lugar pues “una observación que tuve fue que la gente de por ahí es muy buena onda, todos quieren lo mismo, principalmente, que se limpie el río”, me dijo Danale, quien con más de diez horas de trabajo y cansancio acumulado, dispuso sus palabras conmigo ya entrada la noche del primer día de mural: ellos, los jóvenes, siguen nuestras luchas. 

“No cabe duda que cuando algo es necesario, las cosas encuentran su camino y esto era necesario: que nos uniéramos, que nos encontráramos, que ese espacio recuperara la vida y que tuviera voz. Estoy muy feliz de poder haber sido parte de este momento. De haber conocido, sin planearlo, los rostros detrás de proyectos tan nobles, hermosos y valientes. De haber pasado un rato con mi familia y juntos ser parte de algo mucho más grande, que deja huella en nuestro actual hogar”, Fátima cerciora animosa y agrega, “también estoy muy agradecida con los organizadores y con la gente que participó porque estoy segura de que este es el inicio de muchas cosas más que vienen a partir de ahora”. #JusticiaRíoSantiago

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Un lago y una estación poética: Chapala

Un lago y una estación poética: Chapala
Los versos de jóvenes de la ribera en diálogo con músicos locales ​
En el Centro Cultural González Gallo, Chapala, Jal. Foto: Lucía Trejo

Las cimas blancas de mis glaciares,
ya no son más que agua nieve, rocosas,
tristes, grises y distantes.
Albertina Reyes

Durante tres meses, de agosto a octubre de 2019, en las tardes de viernes y sábados, construimos versos sobre el césped. Ahí, en el Centro Cultural González Gallo, que antes fue la estación ferroviaria de la región y que hace algunos meses cumplió 100 años de existencia, fue el espacio que nos permitió entrelazar palabras y experiencias que se convirtieron en una producción sonora genuina: Chapala o Poemas sobre el césped de Chapala con los pies desnudos bajo la luna de octubre con sumas de nostalgias, ritmos, géneros, amores, naturaleza y otros versos V. Vaivén (este último título es el colectivo). 

En el jardín que resguarda el inmueble construido por el arquitecto Guillermo de Alba de 1917 a 1920, jóvenes originarios de la ribera de Chapala integraron un taller experimental en el que la palabra, la pronunciación, el sonido, el verso, el volumen, la radio, las voces de personajes, la potencia, la interpretación, el paisaje sonoro, la improvisación, la unidad, y sobre todo, la poética, fueron parte de la puerta al conocimiento que hoy se refleja en poemas colectivos de largo aliento en el que se manifiestan pensamientos, ideologías, preocupaciones individuales, y no menos importante, la consideración de su contexto: el lago de Chapala.

Carolina López, Irvin Quintero, Yamile Bernardo, Fernanda Parra, Isaac Flores, Jorge González, Edgar Ledezma, Albertina Reyes y Lucía Trejo, son quienes de manera constante entregaron versos sobre cuestiones personales, procesos sociales y motivos universales: así la preocupación por las matemáticas, el color de los árboles, el juego de los niños, la equidad de género, así como el amor que desploman por su coloso de agua; tan sólo algunos de los temas que se abordaron durante su desarrollo creativo dentro del taller.

PX Taller “es sin duda una de mis mejores experiencias, conocí a personas maravillosas, pase grandes momentos que los llevaré conmigo siempre. Todo lo que necesitaba, este taller me lo dio”, escribió Irvin. De igual manera, algo de lo aprendido fue “grabar nuestros poemas con pistas e improvisar en compañía de otros artistas”, señaló Edgar. Por otro lado, “las metas que cumplí en este curso fueron bastantes, sí, me atrevo a decir, metas que creía imposibles se volvieron posibles porque eso se logró”, compartió Carolina. A su vez, fue una fuente de perspectiva, pues “me ha dado la oportunidad de iniciar en lo que me gusta hacer, de conocer gente nueva, de ver de otra forma la poesía”, manifestó Fernanda. No menos fue el trabajo en equipo, porque “descubrí que cada persona guarda una singularidad, y que en colectivo, hacemos cosas asombrosas”, declaró Yamile. Y la poesía no se quedó ahí, sino que conocieron “las distintas formas de usar los tropos, el estructurar un poema e improvisar en conjunto”, anunció Isaac. Esta edición fue especial, “el taller influyó en mi vida, ahora tengo una visión distinta del mundo y la poesía. Lo recordaré, incluso, cuando hayan transcurrido décadas”, expresó Jorge. Todo lo anterior corresponde a sus propias palabras sobre el impacto y los beneficios que alcanzaron para sí y de forma colectiva.

La función del taller fue más allá de un proceso creativo, pues “me favoreció en mi desarrollo personal. Logré mayor seguridad y empatía”, como indica Lucía, quien me asistió y apoyó en todo momento y a quien agradezco enormemente por todas sus aportaciones. 

Esta edición contó con el respaldo de Alas y Raíces México y la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco con el objetivo de enriquecer a los jóvenes de las comunidades de Chapala, pues es necesario ampliar el esquema de las letras y la música en otros cuadrantes más allá de los convencionales, por tal motivo, la poesía en voz alta hacia su improvisación en el momento, con ello, tres piezas, que después de seis meses trabajo, ven la luz y que ahora puedes escuchar. 

La potencia de esta edición se debe a la presencia de músicos invitados quienes compartieron sus procesos creativos, con los que los participantes alcanzaron otra perspectiva sobre la relación poesía-música para destacar el desarrollo de una composición. La cantautora Ana Verá compartió parte de sus formas de estructurar así como su dominio de la improvisación con el acto de ser. Por su parte, Raúl Marquéz, vocalista de Monte Bong, correspondió con su experiencia dentro del ámbito musical y detalles del armado de una pieza sonora. Así lo hizo también el rapero local Terraplen, quien brindó su experiencia empírica como muestra de una posibilidad de creación. La colaboración de Tremendez permitió la exploración del juego y la música desde la pauta de armonías sencillas. Y como complemento exponencial, Katya Padilla, cantante independiente, estableció la conexión de la poesía y el son jarocho con el uso de la jarana y varios versos como parte de la mexicanidad y sus contextos musicales.  

Lo aquí compartido es pues el resultado de tardes de lecturas públicas dentro del lago de Chapala con desconocidos, de sus versos como integración de alquimia juvenil, de voces juguetonas que crearon a partir de sus propia voces, de la presentación de sus materiales en cada sesión, de la edición y crítica de sus propios textos, de los retos individuales a superar tras cada ejercicio, del hecho de compartir con diversos artistas, y también, de las nieves, de los charales y de las charlas que nos entregamos en lo ocasos con aquel espejo gigantesco. 

Chapala EP

Chapala es un EP de agua, amor, matemáticas, equidad, plantas y demás. Existe algo en él que nos permite reflexionar sobre nuestro quehacer diario como especie. Por todo ello, gracias a Ceiba Studio por su colaboración y potente apoyo en este proyecto. Gracias a Isaías Guevara por todos los arreglos. Gracias a Octavio Espinoza por toda la mezcla y el proceso de grabación puntual de todos los participantes. Y más allá, gracias a todos los familiares y amigos por el apoyo a sus involucrados, sin la paciencia y fuerza de ustedes, no hubiera sido posible. Una vez, recitamos poesía en un lago, hoy le entregamos nuestra propia ofrenda: poesía líquida. 

Chapala

Mariposa caótica,
aletea tempestades
al reverso del mundo.

Aleteo impredecible,
viento rabioso,
tormentas de fuego
incitadas con carbono
del firmamento.

Vislumbro otro rostro,
otro aspecto,
conceptos al pedalear,
al ritmo de las olas,
enérgico lago, espejo de pueblo
así libre,
sobre ruedas te contemplo.

Un ser energético
estamos cansados
de ser patéticos.

Me sumerjo en el agua
así me purifica
cuando busco una fragua,
estoy perdido en este mapa,
las nubes aquí se consumen,
los colibríes vuelan,
los búhos cantan,
mira aquí está,
mi esencia se abalanza
como las olas, así galopan,
y digo “hola” a la vida,
el sol me saluda,
también me arropa,
voy en bicicleta…
así me regocija.

Tengo gana de vuelo
y gritar al azul que no es estúpido
inmenso huracán que ama
a todo aquello, universo dentro.

Te susurro al ombligo
para penetrar tu alma
y no pierdas la calma
al saber que nos has perdido.

Penetra el reflejo
hasta lo más profundo,
para observar quién es,
para olvidar qué es,
para saber cómo fue…

Atrapado y olvidado,
entre espacios infinitos,
cuartos carbonizados
de cuerpos ambiguos.

Qué camino yo debo
debo cruzar
porque cada vez
que vengo a pedalear
es lo que hay
en este pavimento,
en este asfalto,
sigo cantando mis lamentos
al viento,
es el único que entiende
cuando recito
y aquí se extiende
es el agua que me saluda
es el sol en el cual me inunda

Mariposa de escarmiento
que decreta el orden y el caos.
Mariposa colérica,
en el ojo del huracán converjo,
las olas galopan encrespadas
y braman venganza
en cada célula del eterno vuelo.

Atrapado y olvidado,
entre espacios infinitos,
cuartos carbonizados
de cuerpos ambiguos.

No mueras
por quien no existe,
que sea por aquellos
que aún siguen.

Amor mío

Dedos que cantan salvaciones
besos que engendran sanaciones
entre desiertos buscan aliento
y refugio para un día de invierno
Tu voz marca
ritmo de mis latidos ,
crea esa pauta
entre bosque y suspiro,
roce y aliento, roce y delirio,
porque amarte
es el primer paso
piel morena
besos con desacato.

Piso con pies desnudos:
Desnudos los que sienten el suelo
sin cobertura
desnudos dichosos por disfrutar…
aroma bipolar de la tierra
desnudas las ramas
desnudos árboles

Ven mírame a los ojos,
contempla el universo
del cual somos presos
te lo ofrezco,
es lo único que tengo por dar,
mis palabras, poemas,
mi filosofía y mi arte de amor
ya lo dijo Erich Fromm,
horizontes que voy buscando
el día de hoy
así yo voy
buscando la calma en la cama
que nos regocija
aunque la verdad, chica,
aquí ya nada califica.

Qué nos ha pasado
estando aislados,
qué nos ha pasado
con los ojos remojados,

La verdad te extraño
cruzando peldaños
me dolió bastante
tu arte del engaño.

Lago que en
tantas noches vislumbre tu belleza,
tantas veces tus nubes cambiar,
de puras e infernales,
y así te amo…
amo cuando lloras y te llenas de infinito
amo cuando se tiñe de verde tu orilla.

Pareces una población perdida
entre la naturaleza acuífera:
perdida entre las fauces del dragón,
perdido, en tu contemplación.

Y es que mírate, ángel mío,
añoro ir descalzo sobre ti,
sentir tu piel bajo la mía
y palpar las delicias que ofreces.

Aquí existiré siempre,
Chapala de mi corazón,
llamo a tu lago, vida,
y a ti, mi amor.

Soy, tormenta en tu habitación,
soy, árbol del bosque que escucha,
soy, brújula de toda navegación,
soy, diamante de mar que te encuentra.

Barco que navega
abismo de tu mente,
tren que pasa
como beso en la frente,
sol que te ve a los ojos
y pregunta:
¿eres tú espíritu silente
el que escribe
todo lo que sientes?

Un lugar
aquel que nos deja acariciar la brisa,
que se adhiere a nuestro cuerpo,
que se adentra hasta los huesos,
amor mío, bésame sin prisa.

Un lugar,
en el que descubres quién fuiste
y en qué te convertiste.

Brisa que porta agua
cautiva llovizna,
resplandeciente golpeteo al suelo,
salir y embellecernos
mágica textura
para escuchar el lago,
para observar cómo se llena,
cómo se contempla la calma
bajo la cortina
de la gota que no descansa.
Aguas que reviven
su carisma, su amor,
puesta de sol y el lago,
el lago resplandece
al caminar por el malecón,
observa las olas,
olas que quieren salpicar
descalzo amor.

Vivo siento el tiempo
y roza mi cuerpo
contempla arrastrar sueños
con cadenas y lamentos.

Vago con los pies desnudos
saboreo el césped con mis dedos
palpan el fresco del agua:
el corazón de la tierra
emana energía a través
de las calles de mi cuerpo.

Estos zapatos no me pertenecen.

Sígueme,
porque te necesito ver,
que vayas orbitando
en este sistema que está alineando…

Seguiré
pero te necesito ver
te quiero acompañándome
en este sistema que está alineando…
Se…

Quiero tomarte la mano
subirte a mi nave espacial
que nos deja en el punto más lejano,
mirar para atrás,
recordar que nada de este es en vano,
que de lo que escribo a veces lo tacho
y lo tiro al lago:
a veces se queda
y a veces me deja
lo que siempre había deseado
a veces errores, a veces amores,
a veces de todo,
y simplemente le compongo
como en este verso
improvisé desde el lago
desde lo que viví en aquella tarde
con el ocaso…

No dos veces

La calle grita y nada escucha
cuando el corazón acorazado
retiñe y por la vida lucha,
me arropan fervientes cadenas
y pasa de largo el efímero tiempo…
sueño con abrir la reja
donde se aloja gigante pensamiento.

Mujer completa,
brote de luz
que atraviesa murallas,
ilumina y besa heridas
tierra fértil
que en sus semillas cobija
y guarda calor
que en tiempos de odio germina
libre ave,
beso de vida,
vida de agua.

Vives y vivo,
mañana no sigo aquí,
vivo en constante viaje,
busco a quién incluir…
su tornado lo acepto como mío,
tu piel marcada bendigo.

No excluyas por insignificante
pues exclama su vida rosa
cuando sus versos provocan
una marea en las rocas.

Túnel vacío,
apagado y oscuro,
relieves impuros.

Pavor al deseo,
al deseo de quien eres.
pavor al relato,
al relato que quieres.

Puedo ocasionar un terremoto.
El azar gobierna nuestras vidas
clasificamos esencia por factores.
Los volcanes retuercen sus miradas,
hablan de temor
y la geometría carece de amor,
tus formas llueven dentro de mí:
aprende a volar,
caer de pie, ya no funciona.

Hombre completo
caído esqueje
nacido en tierra de guerra.

Una nueva pregunta para tu respuesta,
una nueva historia
cada vez que te acuestas,
la voz que tienes en tu cabeza,
la personalidad que llevas ahí presa.

Testigo de sangre pintada
calles incendiadas
que tiemblan
despiertas.

La calle grita y nada escucha
anonadado,
nadando en un charco de penas
que importa el tono de piel
si el mismo color de sangre
corre por las venas…
he salvado vidas
cuando libres colibríes recitan
enciendo mi vela interna.

No hay miedo,
miedo al eco,
miedo al vuelo,
miedo al suelo,
miedo al cielo,
miedo al ruedo.
no hay miedo,
miedo al duelo,
miedo al velo,
miedo al hielo,
miedo al miedo ,
al propio miedo
miedo por no verte
en la suculenta vereda
de este universo,
no hay miedo
en el revuelo
pues hoy las piedras
de voz estámpida
son hadas enamoradas,
no hay miedo del miedo,
en medio sin miedo.

Somos
una nueva pregunta para tu respuesta,
una nueva historia
cada vez que te acuestas,
la voz que tiene en tu cabeza,
la personalidad que te tiene presa.

Otro que soy yo,
mi reflejo
en que me encuentro
y en el otro siento.

Otro en que me reconozco
y por el otro me conozco.

Otro que soy yo,
otro que no soy yo.

La calle grita y nada escucha
deja secuela una verdad mayor
bajo la espada y la piedra
tal vez teman que me sé cuidar
como la venenosa hiedra,
quién sería yo en silencio
preso y vacío:
un títere domesticado
por la inmundicia del prejuicio

Hombre completo
caído esqueje,
nacido en tierra de guerra,
testigo de sangre pintada,
calles incendiadas
que tiemblan
despiertas.

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Kamilos 333: sazón, poesía y mucho corazón

Kamilos 333: sazón, poesía y mucho corazón
45 años de tradición mexicana en el corazón de Guadalajara
Karne en su jugo de Kamilos 333. Foto: Alex Robles

Escribir a mano es ver nacer la muda voz
que contará una historia.
Rossana Camarena

Es imposible no saborear los chilaquiles verdes o degustar el café de olla que endulzan tradicionalmente con piloncillo. Qué decir de los mentados kikos, frijoles guisados con elote. Nunca podré olvidar el sabor de su karne en su jugo, como lo escriben ellos, un platillo tradicional de Guadalajara que tiene como base un caldo de tomatillo verde con carne de res y tocino, que se debe acompañar con tortillas, totopos, cebolla, cilantro, limón y una buena salsa picante para que amarre. 

Kamilos 333 es un restaurante con un arraigo mexicano que cumplió 45 años en febrero pasado. Costumbre gastronómica de Guadalajara, Jalisco, que han construido una familia, muchos amigos y colaboradores y por si fuera poco, poetas, artistas, políticos, músicos, dibujantes, pintores, comerciantes, turistas, y no sé cuánto personaje más. La poesía me trajo aquí, pues gracias a la poeta y amiga entrañable, Rossana Camarena, descubrí el trabajo y la experiencia de la familia. Así conocí los procesos, la historia, su surgimiento, las calles, los relatos de la infancia, las aventuras y los momentos especiales que han creado toda una experiencia culinaria, la de la karne en su jugo, y no me la creo. Todo esto sin olvidar el resto de platillos que ofrecen y, que también, son una sabrosura en vida, repito, los chilaquiles verdes, y también, las “quesadillas compuestas”. Con todo ello aprendí de sus paredes, de su sabor, de su confianza, de su soporte, de la colectividad en barrio, pues así es Kamilos 333, un restaurante parte del barrio de Santa Tere y en él han encontrado un sabor inigualable.

Equipo de Kamilos 333 con mural de fondo de 90 11 4. Foto: Alex Robles

Comer en Kamilos es un proceso mágico, “es algo muy placentero porque sabemos la calidad que tiene este lugar y nos fascina venir aquí… Me gusta mucho porque sabes que estás apoyando a los negocios mexicanos, aparte de todo, su calidad, su ambiente, la manera en que te atienden, te hace sentir como en casa”, compartió Katia Velazco, una visitante del lugar. El hecho de que sea un restaurante mexicano es un orgullo “pues estamos fomentando la economía local… Además del sabor que está muy bueno, también la manera en que adornan el restaurante con pinturas, con cuadros, con artesanías, hacen que sea más satisfactorio el momento”, dice Paloma Ramos, comensal que acudió con su familia.

Pero no sólo es eso, trabajar en Kamilos 333 es una experiencia pues “yo cuando entré aquí nomás venía a trabajar a un restaurante, jamás pensé en todo lo que ha trascendido Kamilos, gracias al esfuerzo de muchísimos compañeros que aportan a la empresa y pues gracias a ello hemos crecido junto, también, de la mano de los clientes, que sin ellos no seríamos nada”, manifiesta Juan Estrada, uno de los supervisores con cerca de 25 años en el restaurante. A su vez, “el lugar me parece muy típico, se asemeja mucho a una hacienda, los adornos, los aromas, el tipo de material con el que está la construcción, es un lugar muy agradable, realmente no es estar como en un restaurante normal, es como estar en otro lugar”, dice Judith Carrillo, parte del equipo de hostess. 

Sin embargo, Kamilos 333 no es sólo gastronomía, sino que ha sido aliada de la cultura local desde hace tiempo, “de las primeras cosas que recuerdo es del apoyo al Encuentro Internacional del Mariachi, fue hace muchísimos años. Igual al inicio los escritores iban a saborear nada más el platillo, y finalmente, acababan sintiéndolo propio, habia gente como Raúl Aceves, Raúl Bañuelos, Juan Villoro, Patricia Medina, Luis Armenta, que eran clientes y acabaron haciendo talleres por hacer propio el lugar, y eso ha sido muy lindo. En la pintura se ha hecho una mezcla en tanto a las exhibiciones que se han apoyado, como en el caso de los murales, pues hay proyectos donde se trata también de apoyar al artista local, para exponer en los muros de Kamilos, tanto en lo permanente como en grabado, pintura o en cuadro, es el poder compartir con el comensal y el visitante lo que somos en general. Kamilos ha buscado impulsar todo lo posible que surge de nuestra ciudad, de nuestro estado, hacia el resto de la nación y del mundo”, precisa Rossana con entusiasmo.

Y eso no se queda ahí. Kamilos 333 ha sido aliado de diversos proyectos, tal es el caso de Luvina, la revista literaria de la Universidad de Guadalajara. Ha sido recinto de escritores, fotógrafos, pintores, músicos, grabadores, y una serie de creativos que se quedan en la estela de sus paredes. Quién sabrá el número de proyectos que han beneficiado desde su giro gastronómico.

Kamilos 333 es hoy día uno de nuestros más cercanos colaboradores desde hace dos años. Y gracias a su apoyo Proyecto Ululayu he sido capaz de crecer como agencia y productora cultural, pues me permitieron pintar mis Matriolax, los paisajes abstractos que hago, en sus muros en 2018. Ese mismo año nos apoyaron en la segunda edición de Cicloverso, con el que celebramos el centenario del escritor jalisciense Juan José Arreola, en conjunto con la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco y otras instancias más. Por igual lo hizo con el Primer concurso de poesía joven Versorama Guadalajara, en el que convocamos a jóvenes de entre 16 a 22 años, en la primavera de 2020.

Todo esto sin olvidar lo acontecido en 2019, he organizado un gran número de tertulias, murales colectivos que he pintado con estudiantes en sus escuelas, la difusión de nuestros productos culturales, la valoración del proyecto como tal, los viajes que he debido realizar para expandir nuestra labor, simplemente, el creer en nosotros como acción comunitaria ya es un gesto enorme. Así, también ha sido la cocina que he compartido con todo visitante y cicloviajero que ha llegado a casa, cómo olvidar los buenos momentos que ha entregado a propios y extraños. 

Ha sido parte importante de la primera edición de Pasearte, al colaborar muy de cerca con Paseo Mural Orozco, acción de murales colectivos dedicados al artista jalisciense José Clemente Orozco, en la calle que lleva su nombre, misma en la que se localiza Kamilos en el 333, esto como parte de la acción que inicié gracias a la disposición de algunos vecinos y que hoy día, ha sido considerado parte de la edición 2020 de Sucede, el festival cultural de Guadalajara. Gracias por dos años de unidad y amistad. 

Asistir a Kamilos 333 es una recomendación absoluta, además de uno llevarse un buen sabor de boca, también colabora indirectamente con la cultura local, pues “si hay restaurantes mexicanos, negocios mexicanos, que aportan a los jóvenes en diferentes áreas de la cultura, eso nos hace sentir parte de tus murales, de tu poesía, de tu creatividad, somos parte”, me compartió Antonio Torres, vecino del barrio de Analco y visitante del lugar desde hace años. 

De esta manera es cuando creo en demasía en la labor social pues existe el sabor, la experiencia, el riesgo y la fortaleza de aquellos que aportan más allá de su trabajo. Gracias a todo el equipo de Kamilos por persistir en la innovación a la par de la tradición. Gracias a ustedes por deleitarnos con su gastronomía, y sobre todo, por extender el vuelo de la imaginación de los creativos que los amamos. Si está cerca o de visita o simplemente por la gana de acudir, no se lo pierda, encontrará un poema directo a su paladar, ya que ¡Sabe a Guadalajara!

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Ayari Lüders: la poesía de la naturaleza

Ayari Lüders: la poesía de la naturaleza
Un homenaje a las flores que crecen en la banqueta
Nuestra poeta en Chapultepec. Foto: Iván Vergara

Inundemos el mundo de poesía.
Ayari Lüders

“Ayari, encendió la poesía en los niños de comunidades, nos inspiró a seguir defendiendo la literatura. Hoy su nombre y su esencia está en nuestros corazones. La biblioteca comunitaria Ayari Lüders es un sueño que verá a muchos niños y jóvenes realizarse como estudiantes, creadores y poetas…”, escribe Tanya Landeros, desde Tulum, Quintana Roo, con la mano llena de su ejercicio en la Fundación Letras Itinerantes, proyecto en el que alguna vez, también, las manos de la poeta mexicana fueron verso.

Así fue Ayari Lüders, a quien tuve el gusto de conocer brevemente en el sur de México, allá, en Tapachula, Chiapas, entre ríos, selva, mar y una compañía formidable de poetas en diciembre de 2018. Su personalidad desenfadada y de constante pensamiento me permitieron estrechar la amistad pues charlamos durante horas en esos días. Una de las cosas especiales que mencionó fue que la poesía debe ser un elemento vital para las juventudes y un ente de cambio ante la sinergia de su propio impacto, algo así como mediadora de nuestra era, de este mundo que tanto le dolía injustamente.

Ayari fue una poeta comprometida con diversas causas y muestra de ello es parte de su libro Mujer de Tierra que escribió en sus andanzas por Sevilla, España, cuando estudió el máster en Escritura creativa. Fue la mano de su amigo, Iván Vergaraquien editó la pieza que hoy podemos conocer de ella. Ambos colaboraron en Ultramarina Editorial y en el proyecto intergaláctico Plataforma PLACA.

La poesía de Ayari es un encuentro con nuestra militancia entre la incertidumbre, el plan que no es plan, aquello que no vemos, lo mágico que es la propia Tierra y las sonrisas libres de los niños. Ella, poeta, fotógrafa, actriz y más profesiones que desempeñó, también fue una activista potente, esto la llevó a explorar perspectivas profundas en las que se resguarda su palabra, “una poesía que resuena fuerte y desde un marco contextual que delinea un pensamiento comprometido con el ser humano, la naturaleza y crítico con el avasallamiento de la cultura como una raíz problemática que hay que revertir”, así lo señala Cynthia Pech en La Otra Revista sobre Mujer de Tierra.

Ayari Lüders. Foto: Iván Vergara

La propia Ayari indica, en una entrevista que recuperó Juan Moro en La Jornada Aguascalientes, que “el libro parte de la idea del ser humano como natural, del hombre que es parte, que forma parte de la naturaleza, de una naturaleza que está viva y en constante cambio, y en ese sentido, también está presente la esperanza de que no sólo importa la vida de los seres humanos, que es un poco el problema que tenemos actualmente, pensamos que podemos hacer uso del agua, pero que no importa que los animales se queden sin ella, y por eso está el poema de ‘Credo de tierra’, que es una alusión a esas pequeñas muestras de vida que hace en las ciudades, las flores del pavimento, por ejemplo, esa vida que nace en donde nadie cree que vaya a crecer, y que, sin embargo, sobrevive y crece, y eso en realidad es vida”. 

Por todo ello celebramos su vida en nuestro Versorama durante este mes que la vio nacer mediante nuestras redes sociales. Nos unimos entre nuestras motivaciones, la oportunidad de encuentro y otras tantas cosas; es lo que tejimos a manera de homenaje, nosotros los que nos quedamos aquí, a vivir la poesía, a sentirla, a tejerla, siempre, para inundar el mundo con ella. 

Serie Versorama en homenaje a Ayari Lüders.

“Por eso celebramos su 32 aniversario en medio de playas, poemas, amigos y demás silencios. Este año ha sido con el fin de leerla, de recordarla, de hacerla presente en nuestro medio. Por el compromiso, la pasión y la convicción de Ayari, de que el mundo puede ser algo mucho mejor. Con su poesía le recordamos, con ella nos impulsamos y refrendamos la vocación de conectar regiones y artes; su obra, aún por descubrir en su inmensidad, nos descubre un mundo donde el compromiso social va por delante. Su enorme poesía está ahí latiendo a ser descubierta masivamente por su propuesta: comprometida, tangible, expandida. Su vida y obra es un legado que el mundo debe conocer. Te extrañamos Ayari, así sucede en México y en Europa”, escribe Iván desde un rincón de Madrid, España. 

Ayari nació en la Ciudad de México, en octubre de 1988. Hizo de todo, imagino, corrió, comió, viajó y se sorprendió por el mundo durante 30 años. Se convirtió en Tierra en enero de 2019 en las mismas coordenadas para volar en barquitos de papel. Un mes antes hicimos una Matriolax colectiva al lado de nuestra amiga poeta Mónica Licea y muchos niños en Tapachula. La última vez que la contemplé hablamos harto, de los tacos, del frío y de la poesía; de las flores esas que surgen en las orillas de las banquetas. En su memoria generé una serie de murales que nombre Verso sin frontera, a partir de las letras que me entregó de su propia mano dentro de su poemario artesanal, “Verso sin frontera// circular fuente// de raíz humana”. En ellos he pintado sus versos con mis paisajes abstractos en El Rosario, Sinaloa; en La Habana, Cuba; en Guadalajara, Jalisco; en Chihuahua, Chihuahua; y en su Ciudad de México. No sé cuándo dejaré de hacerlo, pero a ella le gustaban mis líneas.

De todo ello me quedan Tanya, Iván, Laura, Dierk, Solange, Dariela, Uriel, Edmundo, y no sé cuántas personas más que la conocieron, y todos juntos, hoy la extrañamos. Gracias a la Plataforma PLACA y a la Fundación Letras Itinerantes por unirse a este gesto de ofrenda para la difusión y vigencia de su poesía.

“Hoy no quiero explicarme nada, sólo quiero sentir. Ya extraño el tiempo que no es este sino hace rato, cuando todavía podía abrazarte”, gracias amiga, gracias Ayari. En tu memoria. 

Mujer de Tierra. Foto: Iván Vergara

A veces…

A veces simplemente
se atraviesa la vida como un rayo
que deslumbra y ensordece
hasta confundir todo sentido.
A veces es un espejo que azota
hasta romperse en mil astillas.
A veces hay que ver al cielo
y retarlo mientras nos llueve.
A veces hay que inventar que somos fuertes
y creerlo sobre todas las cosas.
A veces hay que recordar
que toda decisión tomada
es el sumario de una vida
de errores y aciertos,
de certezas y temores.
A veces hay que saberse cansada
y respirar mirando el horizonte improvisado.
A veces simplemente
hay que seguir
porque no hay otra forma
pero esas veces, también,
hay que mirarse lo de adentro
y confiar en que estamos
en buenas manos.

Extender el fuego

Tocar la llama de esta tierra
con el frío descalzo
de los pies sembrados.
Es fría la llama,
sus años azules estallan lejanos

         rayo que vibra
         en el espacio helado

Es combustible la vida invisible,
el secreto mundo,
la inmensidad atómica.
Es combustión serena, silenciosa.
La muerte es silencio que nace,

         eclosión callada

vida que subyace
como luz que navega
en el vacío lleno de tiempo.

Es fuego la vida convexa:
puente luminiscente

         gira, gime
         da vida.

¡Danos vida, flama dorada!
Hasta ser vistos por tu llama somos.
Somos luz viajera,
luna solitaria que rima en las olas
con el cielo inmortal del que pendemos

         nos ciega

y nos suspende
en la obscuridad de la pupila:
abismo universal que nos contempla.
Es reflejo la estrella
que explota, expira
exhala y extiende 

el fuego

Polvo

Canta el ave
allá donde la ciudad calla
y el tlacuache sube
a la montaña azul de horizonte.
La hoja que brota
respira la tarde
que va obscureciendo
de sol pero no de luz.
Canta el gorrión
en plena calle
sus plumas cemento le pesan
y el perro se resguarda
de la lluvia ácida del cielo
bajo el puente de hierro,
la casa de escombros.
La planta despierta
cuando el sol le llama
y llora hojas descoloridas
sobre la calle.
Barre una mujer
la calle marchita
y el gato temeroso se oculta
de la ciudad ennegrecida de gases.
El árbol sacude sus ramas
y de smog las libera.
De polvo construimos ciudades
y de polvo los pulmones
enterramos.

Escribir por si acaso

Escribir por si acaso,
por si una noche, esta,
la vida me huye en sangre.
Por si el aliento se acaba
en un grito mortal
y por si una noche, esta,
vuelvo a casa en noticia,
en periódico alarmista,
en lista de desaparecidos.
Por si me callan los ecos
de una bala mordaza
que me quede la poesía
sobre todos los muros
que las palabras sean grieta.
Escribir por si acaso.
Por si una noche, esta.

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Doce años de una calcomanía que comparte

Doce años de una calcomanía que comparte
Una edición especial para celebrar en todos los espacios desde la poesía
Edición por 12 años

Si la ciencia ha ganado en continuidad y estabilidad, se debe a que la filología, o sea el arte de bien leer, ha llegado a su apogeo.
Friedrich Nietzsche

Lo que comenzó como un juego urbano en mis tiempos de estudiante universitario, hoy forma parte de cientos de personas, o por lo menos eso creo. Tras doce años de repartirla, pegarla y seguirla y demás, llega un momento en que nuestra calcomanía se convierte en aliada de otros preceptos, y por ello, una celebración con una edición especial.

Compartir, es el verbo. Otorgar, brindar, colaborar, contribuir, ceder, de la manera que sea, pero compartir. Bajo ese verbo surgió la calcomanía que demanda Por favor, lea poesía., y que al día de hoy ha superado las 300 mil copias, mismas que se han fundido en cientos de espacios, en pequeñas porciones, por todo el planeta; motivos suficientes para que en Proyecto Ululayu la celebremos.

A principios de 2020 publicamos en nuestras redes sociales la votación para que nuestro público eligiera los colores de esta ocasión. Fueron tres lo que mayor número de votos obtuvieron: turquesa, morado y rosa. Así, imprimimos 10 mil calcomanías para esta edición. Por ello hemos optado manifestar el respeto hacia nuestro líquido vital con el color turquesa; marcar nuestra empatía hacia la equidad de género con el morado; y también, sobresaltar nuestras raíces mexicanas con el rosa.

Con ello, abrimos nuestro proyecto a lo que nos ha construido, nuestra comunidad. Con esta acción buscamos involucrar a las y los que han accionado a nuestro lado. Sabemos que persistimos pero no hubiera sido posible llegar hasta esta coordenada geográfica-temporal sin toda la potencia de ustedes.

Nuestra edición especial

Por eso, lo que resta del año repartiremos de forma gratuita esta edición en los lugares que visitemos, con las personas que nos encontremos, así como en eventos culturales posibles. Por su parte y para todos aquellos que no están a nuestro alcance, antes de que termine el año lanzaremos nuestra tienda en la que todo público podrá adquirir paquetes diversos con envíos a todo el país y más allá. Esta oportunidad será con el afán de seguir con nuestro proyecto, pues al día de hoy, ha sido una gran inversión que actualmente ha fortalecido nuestros productos culturales.

Compartimos porque nuestro movimiento es “apertura, amor y extensión”, según Ivania Abitúa. “Es lago y viento, pedaleo y sol, canto y baile. Es una invitación a la vida, un recordatorio del ser y cuento del cuento de la eterna vida”, comenta Yamile Bernardo. Lo hacemos porque “es rebeldía a lo establecido, es amor a la vida de la palabra y de quien la crea; es un regalo disfrazado de discurso”, dice Jorge Guerra desde su viaje en bicicleta por Latinoamérica. También porque es “un recordatorio de que la poesía habita en cada esquina, cada poste o cada sonrisa”, señala Lidia Lorena. Sucede porque creemos que “es una convocatoria abierta, una exhortación al disfrute, para quienes disfrutamos con absoluto éxtasis las letras maravilladas del poeta”, así lo comparte Dir Salamanca desde Colombia.

Esta edición la creamos porque “es una de las aventuras que nunca voy a olvidar”, escribe la cantante mexicana Sofia Stainer. Sin olvidar que influimos ya que “fue un parteaguas muy cabrón en mi perspectiva del arte y de mí misma”, comparte la doctora Andrea Figueroa. Porque también “fue el inicio de la admiración por lo que sentían las personas libres”, anuncia la ciclista Regina Alcacio. Y no menos importante porque “es la calca que siempre quise en la universidad y siempre se acababa”, dice Gina Kinkowicth.

Porque para nosotros la poesía representa compartir la vida, esta nueva ola de color va por todos. Y sí, para los que se preguntan por el color rojo que siempre hemos tenido, seguirá, ya que hoy es canto de nuestra tradición.

 

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