UN ANDADOR CON-VERSO MURAL

Texto y foto: Miguel Asa.

 

Un paracaídas bordado con el mismo hilo
que el que forma mis venas
Gabriela Anaya-Medrano

 

Durante seis días, y bajo diversos horarios, realizamos un mural abierto, libre, sin limitantes y sin ninguna expectativa. Fueron aproximadamente 19 los participantes que se integraron el primer día en que se realizó la sesión teórica. Aquella tarde del jueves, 7 de diciembre, dentro de las instalaciones del Patronato del Centro Histórico de Guadalajara, hablamos de la formación murales colectivos y los distintos rubros que se trabajan con ellos: la interacción con el público de paso, la compartición de tiempo e ideas, la recuperación de espacios públicos, la solidaridad en la ejecución así como la posibilidad de la reintegración del tejido social. Bajo dichas premisas se fortaleció el trabajo en equipo desde cada una de sus perspectivas para formar un grupo dispuesto a interactuar entre sí y más allá de sus posibilidades.

 

Sesión de trabajo
Colaboración por equipos
Diálogos de creación

 

Para esto, nosotros como equipo Ululayu consideramos con anterioridad la disposición física y geográfica de los tapiales, pues el estar dentro de un pasillo que refiere a un recorrido peatonal de norte a sur, buscamos que éste pudiese funcionar como un breve corredor de lectura. Por tal motivo, nuestro interés procuró realizar un mural que en el que se contemplaran letras, y con ellas, algún par de versos que homenajearan la primera cualidad del ciudadano: ser peatón.

 

Lado norte
Desde el lado sur

 

Ese día planteamos a los asistentes la propuesta literaria de nuestra compañera y poeta Lú García como premisa para trabajar en un primer momento, de manera que, el mural no sólo tuviera un funcionamiento meramente “decorativo”, sino que también involucrase al espectador en su total contemplación, por ende, la lectura de una estrofa en un uni-verso de norte a sur, como si fuera un renglón gigantesco al que miles de personas postrarían sus ojos para abstraer su propia lectura con nuestro juego de verso-conectividad, el paso a paso del peatón:

 

Versión lineal

 

Recorridormidandoblajesquinerosobreflejopabasfalto:dosabemostrarnostálgicalle.

 

Zapatosonámbulos,oluminosoplaba,irectangularotondambulantespíritus,uavehículomambientécnico.

 

Correrozásperaíz,urcemento;bogán,gulongitudinal,unambulante,dificioscurecentornocturnonírico,rrientesperandóciluz.

 

Lentomanubrioscilantesonoro,mpensamientos.

 

Todosoñamosusurraruedas,imacuática,minocivo,lanteriormenterminalcalino:sotrosimultáneos.

 

Silueta,citurnombramien:“Tórnatestimonio,bravenidasuspirantes”.altenubesaboro,iganombrestrelladosobrelipsísmicas.

 

 

Versión por estrofa

 

Recorrido dormida

dando doblajes esquineros
sobre reflejo
jopaba asfalto:
todos sabemos mostrarnos
nostálgica calle.

 

Zapatos sonámbulos,
sol luminoso soplaba,
aire rectangular
rotonda ambulantes espíritus,
suave vehículo loma
ambiente técnico.

 

Correr roza áspera raíz,
zurce cemento;
tobogán,
ángulo longitudinal,
luna ambulante,
edificios oscurecen
entorno nocturno onírico,
corrientes esperando dócil luz.

 

Lento toman manubrios,
oscilan antes sonoro,
rompen pensamientos.

 

Todos soñamos
susurrar ruedas,
sima acuática,
camino nocivo,
volante anteriormente
                                     terminal alcalino:
nosotros simultáneos.

 

Silueta,
taciturno nombramiento:
“Tórnate testimonio,
obra avenidas suspirantes”.
Salten nubes sabor oro,
oigan nombres estrellados
sobre elipsis sísmicas.

 

Por lo anterior, y las dimensiones de los tapiales, consideramos la interconexión de los versos de la primera estrofa a partir de las letras finales de cada palabra con las primera de las siguientes con el fin de involucrar a una lectura secuencial al caminar, con ello, la importancia de crear un contexto amistoso y divertido para el espectador.

Durante el ocaso del viernes, diciembre 8, fuimos alrededor de una docena de asistentes los que tomamos las herramientas y las pinturas en la casa del Patronato y caminamos como ejército creativo hasta nuestro el lugar de nuestra batalla: el corredor Poniente de la avenida 16 de Septiembre entre Morelos y Pedro Moreno. Realizamos la primera sesión práctica en la que construimos un boceto que surgió conforme se deslizaba el texto sobre los tapiales en pintura negra. La complejidad de la pintura de aceite fue un reto para algunos, pues no estaban acostumbrados a pintar con dicha materia.

Los colores de la paleta que se nos había sugerido crearon énfasis en una obra en la que la imaginación tuviera libertad bajo la creatividad de todos, similar a una hazaña infantil. Resolvimos el fondo del mural con una textura a base de la mezcla de los diversos colores sobre la retícula: fuimos niños y logramos conjugar un espectro multifacético sin perder el hilo de la misión.Esa tarde se acercaron distintas personas a pintar por breves momentos, entre ellos, un chico de mediana edad que me llamó la atención pues había mencionado que no tenía dónde dormir. Por otra parte, los comentarios de las transeúntes fueron diversos, al igual que los de algunos locatarios aledaños: “¡Qué emocionante saber que están haciendo esto!”, “Me parece una buena idea que pinten esas láminas, por lo menos ya no se ven rayas sin chiste”, “¿Por qué gastan dinero en pintura que sólo se desperdicia en puras tonterías?”, “¿Para qué realizan eso si hay otras prioridades en el municipio?”.

Primeros trazos
El comienzo

 

A pesar de todo, tuvimos que socializar, compartir y dialogar desde el primer momento con las personas que pasaban y que por igual nos abordaban o abordábamos, eso incluyó a algunos elementos de la policía municipal pues no estaban informados de nuestra presencia ni del permiso para pintar en la vía pública. Ante todo y al ritmo de las brochas, sin perder momento alguno y movimientos en particular, también comenzaron con nosotros el trabajo de las cámaras y las perspectivas que registraron la evidencia de nuestras fechorías. Ese día hicimos amistad y sonreímos en cada unos de nuestros múltiples errores y avances.

Al día siguiente, sábado por la mañana, diciembre 9, y con un número menor de asistentes, continuamos, sin embargo, se unieron un par de personas. Así realizamos la definición de las líneas que rodearían a las letras, y de igual manera, intercalamos los colores entre dichas líneas para generar la dimensión de las luces y las sombras, trabajo que hicimos de manera abierta para corresponder al texturizado orgánico que imprimimos en una primera etapa, todos lograron comprender las posibilidades del negro con la trama que marcaron las huellas de las brochas en los colores, a su vez, coincidimos que la idea y la pieza había tomado un aspecto infantil, pues tanto el primer trazo, la mezcla y la situación de las líneas, armonizaban hacia una Matriola de variados aspectos. Con ello, el surgimiento del poema, de los detalles primarios y de la definición de la obra para su versión final.

En algún momento de esas mañana y pese a que nadie del equipo lo notó, logré observar los pasos del joven aquel sin hogar que un día anterior se había acercado a pintar: contemplaba los avances de la pieza, no hice más y así paso de largo. Pensé sobre las posibilidades que podría enfrentar el arte a nivel social y comprendí un sin fin de razones.

Cabe mencionar que durante la mañana de ese día tuvimos comentarios agradables y amistosos por parte del equipo y de personas mayores, pues estos fueron los más asertivos y abiertos para abordarnos y preguntarnos sobre el poema, muchos de ellos buscaron la lectura y en su momento, los acompañamos a leer los versos unidos a lo largo del corredor. Nos sentíamos bien, muy bien, al notar la sonrisa de cada uno al finalizar la lectura y la contemplación de la obra). De igual manera, el encargado del puesto de periódicos que se encuentra al fondo sur del andador, nos manifestó en cada momento su agrado por los tapiales, mencionó en su momento que a él le gustaba el arte urbano y que lo que desarrollábamos le parecía hermoso, le comenté que él sería el guardián de nuestra obra, situación que generó amistad y un diálogo abierto los días restantes de la semana, qué felicidad hacer amigos con la poesía y el arte.

 

Colores pasteles

 

Paso la semana y entre esos días el mural resistió a ser intervenido por algún “artista de la noche”, punto que ya era una ventaja sobre todas las cosas. Durante ese tiempo reflexioné la dinámica que había surgido y cómo había sido aplicada desde un primer momento: yo también estaba en mi propio aprendizaje. Lo anterior me hizo analizar, cuestionar, diversificar y aplicar lo que hicimos los dos primeros días, pues saber que desde una educadora de jardín de niños, artistas de diversas edades con sus propias técnicas, jóvenes de bachillerato, distintos profesionistas y estudiantes de otras licenciaturas, más los transeúntes agregados durante cada día, fue la respuesta a la palabra libertad, a esa apertura que se busco desde un primer momento sin la intensión de limitar y de oprimir las ideas de cada quién, pues como en obras anteriores, cada mural generado se había convertido en un punto de encuentro y de diversificación, en un equipo de amigos que al día nos hermanamos y nos abrazamos a la par, algo que aportó a mi creatividad y al desarrollo de mis ideas la constante variante de las opiniones de los participantes.

 

Entre texturas

Para la tarde del viernes, diciembre 15, los participantes disminuyeron, pero gracias a ello se notó el equipo que se había formado, los mismos que los primeros días habían tenido iniciativa y crearon con nosotros las posibilidades de seguir. Ese tarde se unieron otras dos personas más y así seguimos. Lamentablemente para ese momento, nos habían comunicado que uno de los tapiales había sido retirado, situación que provocó que dedicáramos todo nuestro tiempo al primero que ya habíamos intervenido.

Creamos el jardín de flores hacia el lado sur, la simulación de las edificaciones de la ciudad con trazos rectos de manera vertical y horizontal, y al igual, involucramos los bloques “plasta” de colores que corresponderían a la forma horizontal y textura principal de los tapiales. Con ello buscar que la propia pieza, en su primer resultado, orgánico, tuviera un reforzamiento con base en el soporte en que se realizaba. Terminamos a media tarde y el frío comenzó a suceder. Algunos de los asistentes disfrutaron de la edición de Pluma 11 al acompañarnos esa misma tarde.

Al día siguiente, la mañana del sábado, diciembre 16, un desmesurado cambio de clima llegó, y con ello, la incertidumbre de saber si terminaríamos, pues nadie había llegado a la hora indicada y no teníamos mayor información del resto del grupo. Pese a ello, fuimos dos los que comenzamos a pintar. Conforme pasó el tiempo, el equipo llegó.

A lo largo de esa mañana sabíamos que debíamos terminar. Los colores sobre el lado sur comenzaron a dar forma y volumen a las líneas que realizamos un día antes, entre los juegos de pétalos y los edificios amorfos, la integración de los elementos definieron el jugueteo de nuestra pieza. Poco a poco consolidamos un divertimento que había sufrido modificaciones pues la intensión era componer una estética particular de esa integración en la que todos habíamos sido participes: componer y descomponer y volver a componer.

 

Letras y texturas

 

Las líneas de Matriola definieron un mural de trazo “orgánico”, libre, diverso, abierto, de todos, y entre ellos, manifesté la fauna que acompaña a cada una de esas piezas. A partir de los puntos negros que coloqué, las peces y las aves surgieron, agua y viento como razón de nuestro existencia, además, un sinfín de especies que sólo el ojo del espectador podrá descubrir conforme a su paso. Ese día terminamos exhaustos, con una sonrisa, con varias sonrisas, con los abrazos y la posibilidad de sabernos equipo, eso fue la ganancia de Matriola, la amistad que entablamos bajo una pieza para la ciudad. Habíamos dejado los detalles de la diversión para el lunes, pues sólo deseábamos usar nuestras manos como esténcil para delinear las venas de cada pétalo, y por igual, remarcar con color las líneas de las letras. El clima no imposibilitó nada, sino que reforzó nuestra intensión de lograr nuestra creación. Con frío y con mucha pintura en las manos por igual.

El lunes confirmamos bajo un aviso breve por la mañana nuestra cita para cerrar nuestro mural durante la noche de ese día. Al Patronato llegaron algunos de los que habían tenido mayor participación en los días anteriores. Para ese día habíamos solicitado un par de aerosoles sobrantes de otros

Usamos un poco de aerosol sobrante de manera breve sobre las letras para definir con mayor luz el cuerpo de las mismas para conciliar con la oscuridad de la línea negra que tenían como base, con esto, los participantes experimentaron un acercamiento a la base de la calco con lata. De igual manera, y con apoyo de uno de los participantes, buscamos la colocación de texturas en algunas de las formas del mural para corresponder a sobresaltar más los diversos planos de la pieza. Para eso usamos algunos de los colores frescos de manera que correspondieran con la paleta pastel que se resguarda al fondo. La pieza misma se torno en un juego y a un discurso infantil en el que el poema nos llama a leerlo al caminar bajo un paseo por el andador.

 

Un andador con-verso

 

Durante este taller, todos aprendimos algo en particular, conocimos más de nosotros y compartimos un poco más de este tipo de acciones con aquellos que se acercaron a la pieza. Como retroalimentación solicité a algunos de los participantes con mayor asistencia que manifestarán sus perspectivas respecto a su participación y al trabajo realizado. Aquí sus palabras:

Diana Castillo

Matriola fue para mí un taller divertido en donde me reconecté con gente de Guadalajara que le gusta hacer lo mismo que a mí. Fue una buena experiencia aunque con sus limitantes, ya que, según yo, estaba enfocado a lo social más que a lo artístico, a lo que me refiero es en cuanto a la técnica de mural pues no preparamos un muro, ni hubo un boceto, entiendo que es en taller y las condiciones de este son distintas y el enfoque estaba más dirigido a la convivencia y al contacto con la gente que a la técnica en sí. Pero claro que al crear arte urbano es llevar ese lenguaje al alcance de toda la gente, y con ello, apropiarnos de nuestra ciudad y de sus espacios. Y claro que el arte es social pues es una forma de comunicación y expresión. Pienso que la dinámica podría haberse organizado un poco más. Respecto al trabajo en equipo, eso siempre representa un reto constructivo que nos ayuda a convertirnos en un todo y ello es un acierto en el resultado de lo que yo entiendo que se buscó en este proyecto. Con Matriola reforcé algo en técnicas, pues la pintura en aceite no es mi hit y nunca había experimentado el aerosol. Comparto que cada experiencia deja siempre un aprendizaje y una vivencia a nivel emocional, por ello me gustó mucho haber estado pintando en la calle, en pleno Centro, entre la gente. Me gustó escuchar sus comentarios, platicar con ellos y saber lo que piensan de lo que nosotros aportamos para embellecer nuestra ciudad. Disfrute mucho también la convivencia entre los creadores pues ello implicó conocer gente nueva. Espero que proyectos como Matriola continúen para ser parte de ellos.

Favio Suárez

Para mí Matriola fue una nueva experiencia, fue una manera diferente de trabajar a la que estaba acostumbrado, pero me gusto; a parte, combinar poesía con pintura se me hizo chido. Aprendí el trabajo en equipo, pues se me hizo algo chido lo que logramos a pesar de que tenemos ideas o gustos distintos: juntar nuestro talento, ideas o habilidad para hacer algo en común entre todos.

La dinámica me pareció interesante y me gustó, sobre todo en la parte en que hacemos participes a otras personas, personas que van pasando, observan el trabajo y les da curiosidad por pintar: ya sean niños o adultos. Mi participación con el equipo no fue difícil pero si un poco rara de mi parte porque no estoy acostumbrado a trabajar en colectivo. Con Matriola reforcé la parte del trabajo en equipo ya que se le puede sacar muchas ventajas a ello. De igual manera aprendí o experimenté una manera muy chida de pintar, que me gustó mucho, vuelvo a decirlo, estuvo chido mezclar poesía y pintura; sobre todo la manera de acomodar y adornar el espacio y las letras.

A mí me gustó mucho el trabajo que logramos y me siento satisfecho con el resultado, a parte de haber trabajado con personas muy chidas, y por igual, haber conocido un poco de ellas.

Berneck Becerra

El haber participado en Matriola representó para mí un evento de recreación social y participación ciudadana en el que aprendí que el trabajo en conjunto es muy útil para crear y materializar proyectos de cualquier índole. La dinámica estuvo bien, sin embargo, creo yo que faltó algo de comunicación pues perdí el hilo de la secuencia de trabajo. Aunque sólo fui dos días, pienso que mi participación fue útil, sin embargo pudo haber sido mejor. Dentro de Matriola reforcé mi paciencia, y por este proyecto, quiero agradecer la invitación y desearles suerte para sus siguientes proyectos. Me gustan sus propuestas.

Carlos Vázquez

Matriola fue para mí algo muy bueno donde aprendí muchas cosas. Aprendí a convivir con personas nuevas con ganas de hacer arte. Mi dinámica fue algo nuevo ya que no había experimentado esta dinámica en equipo y el estilo de pintura fue un buen reto y bello más que nada. el trabajo en equipo fue muy bueno, ya que la unión hace la fuerza. Forje la amistad y obtuve mucha enseñanza de Miguel, un estilo diferente y muy bueno. Sólo me queda decir gracias por permitir ser parte de este bello mural.

Edith García

Matriola representó para mí la unidad entre los tapatíos por medio del arte. Aprendí a tomar los errores como aprendizaje y a no aferrarme a puntos negativos. Creo que fluyó de forma orgánica, incluso, cuando llovió durante la mañana del sábado, el resto del grupo se integró conforme avanzó la mañana hasta el final del día. Mi participación en el trabajo en equipo fue bastante asertiva, comprendí que muchas personas trabajan de formas diferentes y que uno debe ser cauteloso y respetuoso a la hora de intervenir algo que ya estaba hecho, siempre preguntando antes de hacer algún movimiento. Obtuve elementos como la poesía abstracta, no sabia que esto se podía utilizar y creo que me lleve algo valiosísimo: reforcé mi forma de trabajar en equipo y mi técnica al pintar con un material diferente sobre una superficie distinta a lo que acostumbró. Me gustaría compartir una disculpa por todas las veces que quedé mal, y también, una felicitación a todos los organizadores: el arte mueve a la gente y espero que este tipo de proyectos se sigan llevando a cabo en todo Guadalajara.

Diego Illescas

Matriola representó para mí un ensayo de Avenida Poema pues comprendí cómo sería los principios de la dinámica de ese proyecto. Además, en el taller aprendí un poco sobre la técnica de pintura en spray, a su vez, logré analizar el cómo resaltar elementos como las letras, y también, cómo se pueden generar formas en un mismo elemento. Consideró que la dinámica facilitó mi aprendizaje y permitió un trabajo fluido. Por mi parte estuve observando con el fin de entender cómo el mural se convirtió en una unidad bajo el funcionamiento de la dinámica, esto mientras pinté con pintura de aceite y en aerosol para resaltar las líneas. Este taller me permitió reforzar la teoría del color, misma que aplico en mis conocimiento de arquitectura, a partir de ver cómo los colores armonizaban unos con otros.

Diana Contreras

Matriola fue para mí un proyecto en el que no sólo se tomó en cuenta la necesidad de hacer un espacio más ameno para los transeúntes, sino también el de acercarlos de igual manera a la poesía: tal vez no tengan un interés muy fuerte al principio pero la semillita queda, y de ahí, puede surgir algo bueno. En Matriola aprendí a trabajar de distinta forma, y a la vez, a convivir con personas con gustos muy diferentes. Por igual aprendí a improvisar, lo cual no siempre hago y en este caso fue un ejercicio muy bueno, pues permite salir de la rutina y experimentar distintas formas de trabajo. La dinámica me pareció buena, al principio muy improvisada, pero conforme fuimos avanzando se agarró un ritmo de trabajo que ya habíamos captado todos. Mi participación con el equipo creo que fue buena y llegué a aportar algunas cosas que sirvieron durante la realización del mural. También creo que hubo buena comunicación con mis demás compañeros y me quedo satisfecha por ello. En Matriola reforcé una comunicación más rápida con gente que no conozco, eso por principio, además de adaptarme a formas de trabajo que no son habituales para mi, me agradó. Matriola fue para mí una experiencia muy buena, por lo que considero que se deberían de seguir haciendo talleres de esta forma, ya que por lo general suelen ser mucho más fríos y formales, aquí fue algo formal pero teníamos algo de libertad para meter cosas que se nos ocurrieran en el momento sin que nos saliéramos de contexto.

 

Galería Monumental es un festival de arte urbano en el Centro Histórico de Guadalajara, que busca hacer de la ciudad un museo al aire libre, dándole voz a sus paredes y resignificando los espacios públicos por medio del arte y la expresión gráfica. Galería Monumental surge a partir de la inquietud de transformar la dinámica de los espacios públicos por medio del arte, en donde se fusione en el Centro Histórico, la identidad de una nueva generación y su riqueza histórica al crear lugares simbólicos para la comunidad, supuesto que da pie a un sentido de pertenencia, así como al detonar la convivencia y la creación de patrimonio cultural, incrementando el turismo urbano y principalmente, visibilizando las tradiciones locales de sus habitantes.

Agradezco al Patronato del Centro Histórico de Guadalajara la apertura y el apoyo, a Sarape Social por el compromiso con la comunidad y a todos los patrocinadores por haber hecho posible este evento de amistad, integración, unidad y desarrollo creativo para la ciudad. Hoy, unos versos con trazos acompañarán a algunos peatones durante un tiempo en el Centro de nuestra Guadalajara. Ayer fuimos desconocidos, hoy, somos un equipo fortalecido por poesía y arte para nuestra comunidad. De norte a sur, el color en las letras, en la ciudad, en un pasillo que algunos contemplaran como un recorrido mágico.

 

LABOR