LLEGAMOS EN BICICLETA AL NÚMERO CINCO

LLEGAMOS EN BICICLETA AL NÚMERO CINCO

 

Cerramos el año con nuestra doble edición, pues abordamos a los trenes con bicicletas en el otoño de la ciudad. Sí, en esta quinta nos dividimos en dos para compartir espacios con otros proyectos. Así esta quinta edición de Vía Literaria, que denominamos Cicloverso, la hicimos parte del Noveno Congreso Nacional de Ciclismo Urbano que convocan colectivos, grupos y proyectos que conforman la Red Nacional de Ciclismo Urbano en México, mismo que se desarrolló en noviembre de 2016 y del que Ululayu formó parte del comité organizador como realizadores de la composición de la identidad de tal evento. De tal manera que este viaje fue más allá de los rieles, pues las dos ruedas se reflejaron en el interior de los vagones en que nos imaginamos.

Con esta edición comenzamos la celebración del Bicentenario de la invención de dicha máquina tan noble para la movilidad no motorizada, ese invento que forma parte integral de nuestro proyecto y se ha vuelto nuestra guía de difusión y expansión, la bicicleta.

Con letras de Roberto Luna, Jovany Escareño, Rafael Lizaola, Pedro Pablo Marín, Irene Limas, Alberto Paz, Karlos Atl, Pablo Gómez, Nadia Teresa, Yesca Ángeles, Diego Massimi, Alejandra Koraki, Héctor H. Montecinos, Humberto Reynaga, Cinthya Lomelí, Marisol Gámez, Claudia Solano, Denahí Cervantes, Donají Vargas y Fabián Muñoz, salimos a pasear en bicicleta para reparar las veredas de nuestras piernas. De igual manera, compartimos estos versos con aquellos que luchan a diario por una movilidad sustentable y una democracia urbana en las calles, así, desde peatones, ciclistas, automovilistas, hasta transportistas.

Gracias por permitirnos participar Bicicleta Blanca, Bici10, Birula Radio, FemiBici, GDL en bici, Inyectando Cultura, Metropolitano en bici, Oblatos Bike, Paz Vial, Pulzo Zapopan, Rila Libre, Rola la Rila y a la Red Universitaria para la Movilidad, por compartir esta grata experiencia de volvernos uno, universos pedaleros. Que nuestra humanidad no sea un reflejo de la decadencia, sino la velocidad que choca en las mejillas cuando viajamos en nuestras bicicletas, caricia natural, composición del viento, hermandad. Porque la poesía anda en bicicleta y en tren, con nosotros.

 

LETRAS